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“Ahora estoy cocinando más…estuve
casi dos años viviendo en Alemania y no tenía nada de plata,
por lo que era muy poco lo que podía hacer en la cocina… además
que nunca he sido muy aficionada, pero me encanta y cada vez más”…
Guadalupe
Valdés (25)
Pintora
Su
receta (hacer click para ver el resumen): Tallarines
verdes con salsa de roquefort y alcachofas _ jalea natural de duraznos y
salsa de frambuesa Transparencia:
Esa es la palabra…tras mucho pensar y acordarme de ella,
llegué a la palabra que creo más se acerca a lo que la Titi
es: en esencia transparente…mirada cristalina, risa verdadera…
habla y denota sus sentimientos… es fácil conocerla, es tremendamente
cariñosa… su casa es sencilla, vivida… “perdona
el desorden”, es lo primero que dice cuando uno entra… “es
que nos acabamos de cambiar, porque venimos llegando de Europa y todavía
no abro todas las cajas”, explica… pero el desorden poco se
nota, porque la atención uno la fija en los cuadros que llenan
casi todas las paredes de la casa… y las fotos… en cada rincón
hay un toque personal… “como estudié arte, para mi
matrimonio todos mis amigos de la universidad me regalaron algo hecho
por ellos y así se van juntando…además hay varias
cosas mías”…
Horas me podría haber quedado conversando
con la Titi, de su pintura, de su viaje, de su nuevo papel como mamá
“que no deja de ser raro, pero estoy feliz, demasiado feliz. Siempre
pensé en la maternidad como una alegría, pero no sabía
que estaría tan plena”… sin embargo había invitados
a comer para la noche y tenía que cocinar… “de todas
maneras lo que voy a hacer es súper sencillo y no nos va a quitar
mucho tiempo”, recalca mientras ordena la cocina para empezar…
Tanto para la salsa que va a hacer como para el
postre, la juguera es esencial… “me encanta mezclar todo”,
dice… y en sus pinturas eso se nota… mezcla colores, texturas
y manchas que finalmente van dando unidad a sus cuadros y uno, como espectador
de ellos, se percata perfectamente de lo que quiso decir en cada una de
sus creaciones… en algunos son pájaros, en otros paisajes,
a veces evocaciones de figuras religiosas… los temas son variados,
pero su estilo es marcado: difuso, pero concreto; manchado pero determinado.
“Voy a partir por el postre, porque es una
jalea y tiene que estar unas horas en el refrigerador para que se endurezca”,
explica y muele dos tarros de duraznos en conserva en la juguera, a los
que le agrega una cucharada grande de gelatina sin sabor disuelta y un
poco de azúcar… “Listo. Eso es todo. Ahora sólo
le tengo que hacer una salsa de frambuesa y está listo el postre.
Es muy fácil y natural. En el verano se puede hacer con frutas
frescas y queda aún más rico”, asegura.
En una pieza del segundo piso de su casa tiene
instalado su taller… “antes de irme a Alemania, arrendaba
uno en Bellavista con más personas y en Berlín compartía
una casa grande con otros artistas plásticos, fotógrafos,
músicos, escultores, etc… eso es lo mejor, porque así
uno va aprendiendo de los otros, se producen intercambios de ideas y todo
eso, pero ahora, con mi guagua, no me dan ganas de dejarla sola…
no sé, cambia la cosa”, explica… “La lata es
que me cuesta darme el tiempo para pintar, porque no es llegar y ponerme
a hacer algo… me tengo que cambiar de ropa, si Jerónimo llora
no lo puedo ir a ver con las manos llenas de pinturas o ácidos
tóxicos”, suspira…
Para la salsa de los tallarines mezcla en la juguera
crema, vino blanco y la mitad de un tarro grande de fondos de alcachofas…
“Después pongo esta mezcla en una olla y le agrego el queso
roquefort… cuando hierve, hay que revolverlo de vez en cuando para
que no se pegue, pero hay que dejarlo para que se evapore el alcohol del
vino”…
Mientras la salsa hierve, prepara una ensalada
de tomates con champiñones y orégano y después de
eso me dice “listo, eso sería”… los tallarines
los cuece a último momento, antes de pasar a la mesa, “para
que estén al dente” y más que eso no se complica…
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