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Por: Marlén Eguiguren.
Diseño: Francisca Sallato.

 

 

 

   
 
     
 
     
 
     
 

 

 


“Inevitablemente, para cocinar bien, a uno le tiene que gustar comer bien… si la comida para ti no es un tema, nunca vas a lograr ser un buen cocinero… a mí, además me relaja, de hecho cocino yo casi todos los días en mi casa”…

Daniel Aninat
Ingeniero Comercial

Su receta (hacer click para ver el resumen):
Reineta a la mostaza _ croquetas de papas _ panqueques de manzana acaramelados

Herencia familiar: Casi como un imperativo moral es, para la familia de Daniel Aninat, el saber cocinar… de hecho él lo lleva en los genes… “Lo que pasa es mi abuela era muy conocida por cocinar bien… y como mi papá son 10 hermanos, la casa de ella estaba siempre llena de personas que probaran sus recetas y eso también la incentivaba a seguir explorando en la cocina… mi papá y varios de sus hermanos cocinan y muy bien y así aprendí a comer bien y si te gusta comer bien, inevitablemente te gusta cocinar”, cuenta.

Muy tranquilo tras un largo día de trabajo en Gener, y como si el tiempo no pasara, se toma una pausa para ir explicando todo lo que va haciendo paso a paso… “a mí no me gusta cocinar en 15 minutos… eso de hacer todo apurado, no va conmigo… tampoco adelanto de un día para otro, sino que salgo de la oficina, voy al supermercado y dependiendo de lo que encuentre más fresco, eso cocino”, explica.

Tanto así que sólo las papas ralladas que usará para hacer las croquetas estaban ya listas, hechas por su nana en la tarde, pero todo el resto de los ingredientes están en bolsas, recién traídos del supermercado. “Iba a hacer una corvina a la naranja, pero encontré esta reineta muy fresca, así que cambié la receta”, confiesa, mientras pone en un posillo de greda un queso camembert a derretir al fuego para el aperitivo… “esto generalmente la gente lo hace en el microondas, pero no queda tan rico, porque se derrite mucho y se deshace, es mejor de esta forma”, aclara.

Casado con una colombiana y con un hijo de casi un año y medio, se oye desde el otro lado del departamento cómo Cynthia corre tras el niño gritando “Nico, ven, que te pongo el tetero” en un perfecto acento medio centroamericano. Mientras, en la cocina, Daniel saca sus “utensilios culinarios” especiales para cada preparación… “como la gente sabe que me gusta cocinar, me regalan siempre cosas útiles”, explica y a la vez termina de preparar el pescado (en sólo cinco minutos) y se prepara para las papas… “estas croquetas demoran un poco en hacerse. Por eso quise hacer este pescado que no se demora nada, porque si no terminaríamos quizás cuándo”, dice, mientras revuelve las papas ralladas con un huevo, queso rallado, harina y cilantro… “para cocinar, a mí me gusta usar cilantro o, si es época, albahaca, porque el perejil no tiene mucho gusto y al cocinarlo se pierde el sabor”, y sigue revolviendo con las manos y haciendo bolitas con las papas.

El pescado, luego de condimentarlo y echarle un poco de mantequilla, lo cubre con plástico y a último minuto lo mete al microondas “sólo cinco a siete minutos, porque no hay nada peor que el pescado recocido”. “Cuando me fui a vivir a Brasil, al principio estaba alojando en un Apart Hotel y no tenía cocina, sólo un microondas, por lo que obligado aprendí a cocinar en ellos y, para algunas cosas, son bien buenos”, reflexiona…

Mientras se fríen las croquetas de papas, prepara la salsa de mostaza para el pescado… “y el postre lo hago después, es tan rápido de hacer, que mientras se sacan los platos, lo termino” y sólo avanza dejando las manzanas cortadas en rodajas muy delgaditas… “Cuando con mi señora convidamos a comer, me paso gran parte del aperitivo en la cocina preparando todo, pero como me encanta, no tengo problemas”, dice mientras oigo cómo la Cynthia conversa y conversa en el living…

 

 

 

 
 
       
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