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“Siempre me ha gustado cocinar,
pero uno nunca se da el tiempo… por eso es más que nada en
las vacaciones cuando exploro en la cocina…y ahora, que ya tengo mi
propia casa”…
Sofía
Echeverría
Diseñadora
Su
receta (hacer click para ver el resumen):
Carpaccio de alcachofa y pepino _ Lasagna
provenzal _ Helado de manjar
Entre
casi puros edificios de mínimo diez pisos cada uno en la calle
Holanda, todavía sobrevive uno de esos antiguos: tres pisos, puertas
anchas, suelo de piedra dibujada, escaleras con barandas de madera, balcones
angostos y alargados, ventanas redondas… es ahí donde vive
Sofía Echeverría, mezclando lo moderno con lo antiguo, combinando
lo clásico con lo vanguardista. Y es que su departamento no es
el “típico” de recién casados que se arma con
los objetos de las tiendas de moda… tampoco es el de anticuario
donde fueron a parar todas las herencias de una abuela que ya no está.
No. Reúne de todo un poco. “Es que de alguna manera se puede
decir que este departamento lo fui armando a lo largo de mi vida sin darme
cuenta, porque hay muebles que los compré hace muchísimo
tiempo pensando en algún día, en mi propia casa”,
cuenta.
Tal
vez sea porque es diseñadora, pero el resultado es que todos los
elementos están en perfecta armonía y uno siente que nada
más falta y nada sobra… Además, aprovecha los espacios
de tal manera que logra que uno tenga la sensación de estar en
un tremendo lugar y “en todo el departamento no hay más de
80 metros cuadrados”, se ríe.
Su marido
es fotógrafo y viaja por todo Chile sacando fotos a los más
diversos paisajes de nuestra geografía nacional, viajes de donde
aprovecha para traer cualquier utensilio u objeto típico del país.
Y así los platos y fuentes en la casa son de greda de Pomaire,
hay alfombras de colores del norte del país, cojines bordados a
mano y mantas de Chiloé.
Lo que
la Sofía cocina también es fiel reflejo de su estilo propio:
ingredientes archi-conocidos y recetas tradicionales, pero con un toque
de diferencia que las hace totalmente nuevas, como por ejemplo, un carpaccio
de pepinos y alcachofas.
“Me
gusta hacer aperitivos ricos, pero más bien livianos. Generalmente
cuando uno va a comer termina saturada precisamente de tanto comer, porque
todo es pesado, entonces qué mejor que hacer un aperitivo de verduras,
pero de tal manera que uno no sienta que está comiendo la típica
alcachofa o el típico pepino”, explica mientras ralla el
queso parmesano. Acto seguido prepara una salsa para unos espárragos
y, como todo, es una salsa de mayonesa, pero con su “toque”…
incluso las galletas que pondrá para el aperitivo tienen su historia
y a modo de dato cuenta que las hace de pan “pero no tiene que ser
una baguette cortada, porque es muy dura. Lo mejor es hacerlas de pan
de hot dog, que es más barato y más blando y si está
medio añejo, mejor aún”…
Para
la lasagna, tiene los ingredientes ya cortados. “La materia prima
de esta comida ya está, porque me lo deja preparado mi nana, porque
si no, no alcanzo y tendríamos que comer a las 12 de la noche.
Ahora sólo tengo que combinar los ingredientes y después
poner todo al horno. Tampoco es mucho lo que uno se demora”, comenta,
como explicando que no es nada del otro mundo trabajar, llegar tarde a
la casa y convidar a comer. “Si uno se organiza bien, no hay ningún
problema”.
“Y
con el postre sí que nunca me he complicado, porque no hay nada
más rico que comer helados, así que eso lo dejo hecho incluso
puede ser con días de anticipación”, dice como pidiendo
perdón, después de haber trabajado un día completo
y haber organizado una comida para 8 personas. “Ahora a gozar, que
hace tiempo que no veo a mis amigos”.
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