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"Yo pensé que iba
a ser un calvario la cocina, pero ahora que estoy recién casada,
me he dado cuenta que uno puede inventar platos y agregarles diferentes
ingredientes, y si sale mal, me río…, nada grave”.
María
de los Ángeles Reyes (25)
Relacionadora Pública
Su
receta (hacer click para ver el resumen):
Tostadas de aceituna con pomarola y
albahaca_ Spaghettis con mariscos_ helado de manjar
Después
de las fiestas de fin de año viene la normalidad, y con ello las
experiencias simples, ricas y rápidas de cocina S.O.S. Horas me
podría haber quedado mirando el nuevo departamento de la María
de los Ángeles, sus cuadros, tapices, la combinación de
adornos antiguos con algunos más modernos, un bar rojo, puertas
dibujadas y toques personales en cada rincón. A pesar de que se
ubica en pleno Providencia, da una sensación de calma, no sé
si será el blanco que predomina en el lugar o qué, pero
el punto es que se me olvidó la hora que estuve tratando de llegar
a su casa, debido al taco que hay en esta época…
“Hoooola”,
me dice con una sonrisa de oreja a oreja…, noto que está
muy cansada, sin embargo, nunca deja de ser acogedora. Lo que pasa, es
que la María de los Ángeles llegó hace menos de un
mes de su luna de miel, y se lo ha pasado invitando gente a tomar té
o a comer. “Mis amigos y los del Queno (mi marido), además
de nuestros familiares quieren venir a conocer el departamento…,
me fascina que venga gente, pero igual hay que atenderlos, prepararles
algo rico… Casi todos los días ha venido alguien, igual es
agotador, sobre todo a fin de año que uno está corriendo
por todos lados…, pero estoy tan feliz con mi nueva vida, que me
da lo mismo”.
Tailandia:
Muy asustada, pero a la vez agradecida está la María de
los Angeles. Ella acaba de llegar de varios lugares que arrasó
el tsunami en Asia. “Vi las noticias en la televisión y casi
me muero, no podía creer que estuve recién ahí…,
tengo que agradecerlo infinitamente”.
Su
pasión por los niños: Hace un año trabaja
en el Jardín Infantil “Mi Granja” como relacionadora
pública. Ahí se dedica a ver los pagos, a actualizar la
página web y a atender a los papás que llegan a ver el Jardín.
“Como me encantan los niños, aunque no sea parte de mi trabajo,
minuto que tengo los voy a ver y les hago juegos…”, cuenta
mientras rebana finamente el pan de aceituna y los rocia con una gotita
de aceite de oliva.
Antes
de empezar a hacer la salsa de mariscos para los tallarines, la María
hace una pausa y me dice “espérate, primero voy a lavar todo
antes de continuar, soy maniática de la limpieza”. Así
se ve…, todo nuevo, ordenado, impecable y reluciente, una perfecta
dueña de casa.
También
es voluntaria de la Casa Belén (perteneciente a la Fundación
San José), ahí cuida a las guaguas, las muda, pero “en
especial les entrego cariño”. Más de una vez, se ha
llevado por un tiempo a una de ellas a su casa. “La fundación
no está capacitada para tantos niños, entonces, mientras
están en proceso de adopción me he llevado guaguas para
mi casa por varios meses…, por suerte mi familia me apoyó…,
igual es difícil porque uno se encariña demasiado, le conoce
las mañas y se aprende a estimularlas…, la última
vez quedé contentísima porque los padres adoptivos eran
adorables y la esperaban con ansias”.
Son
las 7:30…, se asoma por la ventana y dice sonriendo “hola
guapo”. Llegó su marido del trabajo, por suerte terminó
de cocinar.
“Voy
a descansar un rato, porque a las 9 viene a comer mi suegra y otras personas,
menos mal tengo todo listo”.
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