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Untitled Document

Por: Marlén Eguiguren.
Diseño: Francisca Sallato.

 

 

 

   
 
     
 
     
 
     
 
     
 

 


“Cuando cocino, voy modificando las recetas o voy innovando en los detalles… además, si como algo que me gusta en alguna parte, después lo trato de reproducir en mi casa y le voy agregando los ingredientes que me agradan… soy perfeccionista y eso hace que finalmente me resulten las recetas, aunque no las haya leído”…

Macarena Belaúnde (30)
Egresada de Derecho

Su receta (hacer click para ver el resumen): Canapés con pasta de aceituna y pasas_Salsa de cilantro con huevos de codorniz_Agnelottis con salsa de palta y mantequilla al tocino_ Rigattonis con salsa a la huancaína _ Sopa de berries con helado de vainilla.

“Lo que pasa con los chilenos es que son muy inseguros…fíjate no más, cuando vienen extranjeros, lo primero que le preguntan es ‘cómo te han tratado los chilenos, qué te gusta de nosotros’, etc.…como que necesitan reafirmarse todo el rato en el resto…y eso mismo los hace desaprovechar sus raíces profundas…aquí no hay comida ni arte tan típicamente chileno como en Perú lo peruano”, comenta desde su perspectiva Macarena, mitad peruana y mitad chilena. Es que después de entrar a su departamento no pude evitar comentarle la mezcla de estilos que llena cada rincón de su casa y que hace que su hábitat sea personal y de mucho mundo… espejos, figuras africanas, plantas tropicales y mesas inglesas lo adornan, pero especialmente imágenes de arte peruano inundan los recovecos de su departamento… “los peruanos somos muy orgullosos de nuestras tradiciones y las mantenemos y las cultivamos y por eso tenemos una gastronomía conocida mundialmente y productos artesanales absolutamente reconocibles en todas partes”, comenta…

Pero yo sigo atónita, observándolo todo y preguntando por cada detalle imposible de dejar pasar… el olor se impregna en la nariz, un olor a madera, a madera distinta, no es para nada el típico…un olor especial, muy rico, que me quedó grabado en la mente…y los cuadros…”son de mi abuela paterna”, me explica… cuadros de paisajes altiplánicos enmarcados en madera parecida a la del cáctus, aunque me corrige y da un nombre peruanísimo del árbol con que fueron hechos… y las mantas que están tiradas sobre cada sillón: cada una de ellas es una obra de arte…”ésta se la regaló un torero muy conocido en el Perú a mi abuelo, es una capa y está firmada por él…tiene al medio la Vírgen de los rayos que es la devota de los toreros”, me explica… y así cada objeto tiene su historia, si no es familiar, lo trajo de un viaje, pero nada fue puesto ahí al azar…

“Estoy acostumbrada a vivir entre cosas con historia o de lugares lejanos…como mi abuelo fue Presidente del Perú, recibió muchos regalos de gobernantes de distintos lugares del mundo…de chicas con mis hermanas y mis primos jugábamos con cosas como espadas de samuráis sin saber lo que realmente eran”, cuenta…

El resto de las piezas sigue la misma tónica: cada una más linda que la otra y con su estilo definido…la pieza de Maira, su hija de tres años, es digna de una princesa, con una cama con vuelos que cuelgan del techo, lámparas de flores, muebles pintados a mano “por la hermana de mi mamá, que pinta cada uno de estos detalles de florcitas y pájaros”… peluches de confección antigua… todo es especial…

Entramos a la cocina y parte de lo que hará ya lo tiene avanzado… “Voy a cocinar dos platos de pastas diferentes… uno son unos agnelottis con salsa de palta y mantequilla al tocino, que lo comí una vez en un restaurante y fue tanto lo que me gustó que traté de imitarlos y con el tiempo me han ido resultando… lo otro son unos rigattonis con una salsa a la huancaína que es típicamente peruana”… además ya tiene lista una pasta de aceitunas y pasas para los canapés, de aperitivo…

“En Perú la hora del té es muy importante y por eso es que hay tantas recetas para rellenar sándwich…ésta es una de ellas y se ocupa mucho para rellenar panes en los cumpleaños de los niños”, explica mientras corta el tocino en cuadros para una de las salsas … Se para y echa un vistazo a las pastas que está cocinando Martita, su “nana peruana” que la ayuda con todo… luego se sienta, se vuelve a parar y trae un ramo de flores para ponerlo en la cocina “para que se vea lindo”, dice… hace una cosa, sigue con la otra… hiperquinética, perfeccionista, meticulosa, no se le va detalle y además conversa y me cuenta de su vida… una vida poco común que tendríamos que tener mucho más espacio para empezar a contarla…

 

 

 
 
       
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