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Por: Marlén Eguiguren.
Diseño: Francisca Sallato.

 

 

 

   
 
     
 
     
 

 

 
“Me encanta cocinar, de hecho cada día más, pero me cuesta demasiado darme el tiempo para hacerlo…pero cuando lo hago, me gusta que quede todo perfecto…llego a ser maniática”…

Loreto Burnier
Médico General

Su receta (hacer click para ver el resumen):
Pastel de quínoa con salsa de tomates naturales _ Crème Brulée

Cuesta ponerse de acuerdo con ella para que tenga el tiempo de relajarse y ponerse a cocinar…pero vale la pena…cuando lo hace, se nota que es algo que lleva en la sangre… “mi mamá antes cocinaba mucho, aunque no todos los días, sino para ocasiones especiales, pero esas veces, realmente hacía unos platos que todos los invitados se quedaban boquiabiertos”… cuenta, eso sí, que esas recetas son herencias de la parte alemana de su familia “y por eso son platos muy pesados, de carnes de animales de caza y esas cosas y a mi me gusta más la cocina natural”, comenta…

Por eso eligió hacer un pastel de quínoa “que me fascina…además que este cereal no es muy popularmente conocido en Chile, a pesar que es tan propio del norte de nuestro país…como que algo pasa que no conocemos bien lo nuestro”, explica… además habla de las bondades energéticas y nutricionales del cereal, de manera bien pedagógica, como si le estuviera hablando a una paciente…

“Voy a partir por la crème brulée, porque se tiene que enfriar para que después le haga el caramelo de arriba y mientras se enfría hago la quínoa”, comenta mientras ordena y limpia bien toda la cocina antes de partir… con una mano bate las yemas y el azúcar flor y con la otra revuelve la crema, leche y vainilla de manera muy sincronizada… “tengo que maximizar el tiempo, porque tampoco se trata de pasar el día entero en la cocina”, me dice y se ríe…

Decidió estudiar medicina “porque de alguna manera era lo que más se acercaba a cómo me veía yo en esa época: investigando, en un laboratorio, soñaba con encontrar el remedio contra el cáncer o la vacuna contra el SIDA”, y suelta una carcajada… “tengo claro que hemos sido muchos los que hemos soñado con eso, pero así me fui acercando a la medicina… después esos sueños se van modificando, uno va aterrizando, vas teniendo contacto con los pacientes y te das cuenta que aunque no encuentres esos antídotos, hay mucho por hacer”… . Ya se recibió de Medicina General y actualmente está haciendo un magíster en epidemiología y trabajando part time… “estoy acumulando experiencia para ver en qué campo me especializo el día de mañana”, explica…

Entremedio de toda la conversación, a cada rato se aparece la Ester, su gata negra, a la que le habla como si fuera su mejor amiga…”es rica, mírala, dime si no es rica”, me dice contemplándola y explicándole –como si le entendiera todo- que ahora no puede estar con ella… “son una gran fuente de contagio mientras uno cocina” y se ríe…

Una vez que pone la crème brulée a bañomaría en el horno empieza a cocer la quínoa… “esto se hace igual que el arroz, sólo que no se fríe…pero se le hecha agua y se deja cociendo hasta que se evapore por completo”… y sigue aprovechando el tiempo mientras deja la quínoa cociéndose y corta minuciosamente un pimentón y los tomates en cuadritos… “esto es para hacer la salsa para la quínoa… obvio se podría hacer también con una salsa de tomates comprada, pero claramente no sería lo mismo…teniendo el tiempo, siempre es mejor hacerla uno…en todo caso si uno anda muy justo con el horario, la otra es ocupar la comparada como base y arreglarla con pimentones, perejil, orégano y si es época de albahaca, con harta albahaca”…

Cuando la crème brulée se enfría le esparce encima azúcar rubia “y con este soplete especia, que me regalaron una vez, se derrite el azúcar y se hace la costra de caramelo que caracteriza este postre…este soplete fue un gusto que me di, porque también se puede derretir el azúcar en el grill del horno, pero no queda igual”… Meticulosa hasta para eso…

 

 

 
 
       
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