SICKO
Moore, el showman.
Por
Andrés Nazarala
Michael Moore inventó un subgénero: el del documentalista que se inmiscuye en la escena, interactuando con la realidad y, de paso, registrando el fracaso. El aclamado gordo ha hecho visibles los trámites, no ha tenido problemas en mostrar los hilos de su artefacto y así ha ganado puntos por osadía y honestidad.
Pero algo parece haber cambiado. Su osadía se ha transformado en crítica obvia y su honestidad en pura manipulación. Ahora, al director le interesa más el espectáculo que la denuncia con altura de miras. Y eso queda muy claro en “SICKO”, cinta que lanza sus dardos en contra del sistema de salud pública estadounidense. Finalmente la comedia de desgracias se torna sospechosa y simplista (los santos ciudadanos versus las demoníacas corporaciones de la tierra de Bush). Pero entretenida de principio a fin. Y en esto radica la popularidad de Moore. El tipo sabe cómo narrar historias, conducir al espectador por distintos estados emocionales, coreografiar el show y, al igual que George Lucas, graficar llamativamente la batalla entre el bien y el mal. Pero el documental no debiera abrazar maniqueísmos ni simplificaciones de una realidad que es siempre más compleja.
IDEAL
PARA: Ver junto a “Dr. House” .
“ SICKO ”
Dirección:
Michael Moore.
EE.UU., 2007.
Duración:
2 horas 3 minutos.
TODO ESPECTADOR.
REGULAR 