SHINE A LIGHT
Más saben los diablos por viejos que por diablos.
Por Andrés Nazarala R.
Por sobre todo, “SHINE A LIGHT” es un concierto filmado. Martin Scorsese —un melómano que ha incluido la música de los ingleses en más de una película— sabe muy bien dónde poner la cámara y cómo montar los planos con cierta noción de ritmo. El resultado es una experiencia audiovisual intensa en la que los integrantes del grupo hacen un repaso por sus canciones más rocanroleras y se mueven como en los viejos tiempos. Registrado en el Beacon Theater de Nueva York, el recital es presentado por Bill Clinton (se trata de un evento benéfico) y en él participan artistas invitados como Jack White (White Stripes) y Christina Aguilera, entre otros.
Ahora bien, el documental es también, en un segundo plano, un registro de músicos que se han enfrentado con molinos de viento para estar donde están. Con más de 45 años de existencia, los Stones nunca han abandonado la pasión por pisar un escenario, aunque parezcan ancianos inofensivos y demuestren en carne propia que la revolución murió cuando fue comprada por alguna multinacional. En estos tiempos, los alguna vez íconos de la contracultura se codean con ex presidentes y cantantes de pop adolescente. No es muy distinto a lo que pasa con Scorsese, el abuelito buena onda que sonríe en los Oscar y hace películas acomodadas y sistémicas si las comparamos con sus corrosivas obras maestras. Tal vez consciente del paralelismo, el cineasta se incluye en algunos extractos del filme para bromear, lucir su neurosis neoyorquina y, en último plano, homenajear a la ciudad que ha servido de inspiración para la gran mayoría de sus obras (una toma aérea de Manhattan cierra la apuesta).
Entre canciones además se incluyen viejas entrevistas que refuerzan la osadía de estos músicos por estar juntos. En una, el periodista Dick Cavett le pregunta a Jagger si se imagina haciendo esto a los 60 años de edad; el cantante responde que sí. Todo apunta a la confirmación de los Rolling Stones como verdaderas leyendas de la música popular y, por qué no, héroes de la tercera edad.
Pero profundizando más en la historia de la agrupación podemos ver a “Shine a Light” como la realización de un sueño que amenaza a los británicos desde la década de los 60: protagonizar una película exclusivamente para ellos. Jean-Luc Godard no lo cumplió al utilizarlos como herramienta para su ensayo político “Sympathy for the devil (One plus one)” en 1968; los aclamados hermanos Maysles trataron de homenajearlos en el documental “Gimme Shelter” (1970), pero el asesinato de una joven del público terminó acaparando toda la atención; y el fotógrafo Robert Frank no pudo estrenar “Cocksucker Blues” (1972) —registro de orgías y excesos— por prohibición de la propia banda. Considerando la insatisfacción cinematográfica de los Stones, “Shine a Light” es entonces un importante regalo. Más vale tarde que nunca.
IDEAL
PARA: Los que estuvieron en Piedra Roja.
“SHINE A LIGHT”
Reparto:
Los Rolling Stones.
Dirección:
Martin Scorsese.
EE.UU./Reino Unido, 2008.
Duración: 2 horas y 2 minutos.
TODO ESPECTADOR.
BUENA 