HORTON Y EL MUNDO DE LOS QUIEN
Elefante tipo Grinch
¿Se acuerdan de “El Grinch”? (si no la vieron, felicitaciones). “HORTON Y EL MUNDO DE LOS QUIEN” tiene ese mismo concepto de lo que es bueno para los niños. Como que ambas salieron de la mano y la cabeza del escritor y caricaturista Dr. Seuss, venerado por los estadounidenses más que el apple pie.
Horton es un elefante que tiene las orejas bien grandes; entonces, es capaz de oir bien y darse cuenta de que, dentro de una mota de polvo, vive no una persona, sino todo un pueblo (moraleja: el tamaño no importa). Y aunque es querendón con los niños, la estirada y aristocrática Sra. Canguro (¿qué hace en la selva africana?) considera que esta apertura a la diversidad es una amenaza para el status quo de la selva (moraleja: cierta clase de personas son intolerantes y tienen temor a los cambios).
Pero Horton es valiente y está decidido a salvar a sus pequeños amigos de la catástrofe, cueste lo que le cueste (moraleja: siempre hay que ser un héroe).
Es curioso que, globalización mediante y tras el certero giro que diseñadores más despiertos dieron a los dibujos animados —vía Dreamworks o Pixar—, se pueda aún retroceder en la historia cultural para hacer un relato obvio, soso y que deja ver sus hilachas ideológicas de manera hasta patética. Por último, ya habíamos quedado en que un derecho humano básico de los padres es aspirar a no aburrirse hasta la muerte cuando lleven a sus niños al cine.
Un dato: en la premiere, los niños chiquititos se quedaron quietos (o sea, lo pasaron bien)
IDEAL
PARA: pequeñitos que hayan ido poco al cine.
“HORTON Y EL MUNDO DE LOS QUIEN” (“Horton Hears a Who!”)
Dirección: Jimmy Hayward, Steve Marino.
EE.UU., 2008.
Duración:
1 hora 19 minutos.
TODO ESPECTADOR.
MALA 