Si bien muchas personas no recuerdan el gran temor que provocó en 2005 la gripe aviar y el SARS, empresas de todo el mundo decidieron suspender sus viajes de negocios a Oriente para evitar el contagio recurriendo a la inclusión de la video conferencia como herramienta de trabajo.
A la actual crisis económica, como motivo para reducir los viajes por trabajo, se suma la amenaza de la influenza humana, la que ha afectado principalmente a compañías de México y Estados Unidos. En palabras de Pierre Rodríguez, director de Marketing y Operaciones de Polycom para Latinoamérica y el Caribe, “por todos es conocido que la video conferencia ayuda a aumentar la productividad y reducir costos, pero en momentos de pandemias es bueno considerar que además puede ayudar a mantener un equipo de trabajo saludable”.
En este sentido, se estima un incremento de un 5% en América Latina en el uso de video conferencias a raíz de la influenza humana. Pero para los analistas, detrás de la masificación del uso de este tipo de soluciones hay más causas de peso como el considerable aumento del precio de los combustibles y obviamente la inestabilidad financiera.
Si bien la video conferencia se asocia mayoritariamente a las grandes empresas, la amplia gama de productos disponible en el mercado hace que también sea una herramienta al alcance de las Pymes.
Productos hay para todos los tipos y bolsillos: desde el uso de un software de video conferencia profesional para trabajar con webcams en el computador, hasta soluciones de telepresencia inmersiva que ocupan un salón completo y hacen sentir a los participantes como si estuvieran frente a frente.
De acuerdo a datos entregados por la consultora AMI Partners, para el año 2012 el negocio de la video conferencia en las Pymes moverá 130 millones de euros.