Viernes 30 de Julio de 2010
La Segunda
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Actor Eduardo Verástegui aterriza en Chile y clama por el derecho a la vida
Miércoles 11 de Noviembre de 2009
Fuente :Constanza León A. / La Segunda
El otrora galán de teleseries viene para hablar de “Bella”, la cinta con la que interrumpió cientos de abortos. Hace un llamado a la Presidenta Bachelet para rechazar la píldora del día después y los detalles de su impresionante transformación. “Me sentía atrapado en una burbuja llena de vanidad y ego… Estaba agonizando”.
SANTIAGO.- Eduardo Verástegui posa tímido ante la cámara, como si no hubiera sido jamás uno de esos modelos de Calvin Klein que provocan suspiros a torso desnudo, ni cantante. Ni protagonista de las más importantes teleseries mexicanas y estrella de su país en Hollywood. Como si no hubiese sido portada tantas veces de “People” y otras publicaciones que lo instalaban entre los más bellos de América Latina.

Es que él protagonizó el vuelco más radical del que haya registro al abandonar una carrera que se disparaba en tiempo record para dedicarse ser un embajador pro vida y a promover valores cristianos.

El actor, de 35 años, está en Chile para participar desde mañana del Tercer Congreso Iberoamericano Católicos y Vida Pública que organiza la Universidad Santo Tomás (con el Arzobispado de Santiago) y para hablar de “Bella”, la primera película de su productora Metanoia.

La cinta de Alejandro Gómez Monteverde es protagonizada por Verastegui —junto a la norteamericana Tammy Blanchard y compatriotas como Angélica Aragón— y producida también por Steve McEveety (“Corazón valiente” y “La pasión de Cristo”). Cuenta la historia de un hombre que camino a la fama, da un vuelco a su vida y de paso cambia la existencia de una bella camarera a punto de abortar.

La película (que costó 3 millones de dólares y recaudó 50 millones en todo el mundo) ganó varios premios, incluido el apetecido People Choice Award en el Festival de Toronto. “El único proyecto del que puedo sentirme orgulloso en toda mi carrera”, dijo él en una extensa entrevista en “Hola”.

“Es muy importante que sepamos votar, que no dejemos nuestros principios en el closet”, explica ya en nuestro país, a propósito de las Elecciones. Y revela a “La Segunda” parte de la carta que redactó para enviar a toda América Latina.

“Yo le pediría a la Presidenta Bachelet que no promueva la Píldora del día después, ya que genera promiscuidad y aumenta los abortos… donde se ha promovido, los abortos se han incrementado… Chile es uno de los pocos países que tiene la bendición de no tener el aborto legalizado. Ojalá el mundo entero siga el ejemplo de esta gran nación, que celebra la vida y no la muerte. Espero que los candidatos respeten el derecho de los más pequeños de este país, los bebés en el vientre de las madres. Que los jóvenes tomen consciencia y no apoyen a ningún candidato, por más joven y carismático que sea, que esté a favor del crimen del aborto, que quiera destruir los valores de la familia y no respete el matrimonio tradicional, que es la unión sagrada entre el hombre y la mujer.  Una sociedad que le permite a la madre matar a su propio hijo, está condenada a la destrucción. Que eso nunca le pase a Chile”.

Es un embajador de los que no tienen voz, declara. “Si las madres tuvieran vientre de cristal, ninguna abortaría”, añade y comenta que “«Bella» ha salvado más de 200 bebés. Ya perdimos la cuenta”.

“Ya me estaba asqueando de mi ambiente”
 Su transformación comenzó en una conversación junto a su profesora de inglés, en EE.UU., donde se abría paso con el filme “Chasing Papi” o series como “Charmed” y “CSI Miami”.

“No asumí mi imagen pública, estaba utilizando mis talentos de manera muy egoísta, hasta que me di cuenta que yo era parte del problema. Cuando me di cuenta de que en EE.UU. los latinos hemos sido estereotipados, en el cine y la TV, donde siempre nos ponen como delincuentes, borrachos, bandidos, narcotraficantes o el latin lover… Tristemente los personajes a los que yo daba vida”, reconoce.

“Me hice la promesa que jamás volvería a trabajar en un proyecto que ofendiera a mi fe, mi familia o a la comunidad latina. …Todavía hay muchos que piensan que somos una amenaza a la democracia del país”.

Empezó a ocuparse de ello. “Quise hacer películas donde los latinos seamos héroes, pero no como Batman o Superman, sino el héroe real de cada día, el hombre trabajador, honesto, que se sacrifica para sacar a su familia adelante, fiel a su esposa y leal a sus amigos. El verdadero héroe”.

Estuvo 4 años rechazando proyectos. “Mis managers pensaron que me había vuelto loco”, comenta ahora sonriendo. “Tenía a un ejército de gente diciéndome que estaba mal, fue muy difícil”.

Pero lo suyo es pura convicción. “Ya me estaba asqueando de mi ambiente. Llevaba 10 años trabajando sin parar, para alcanzar esa felicidad en la que yo creía. No era feliz, estaba vacío, perdido, confundido, me faltaba algo y no sabía qué. Necesitaba ayuda y no sabía a quién pedírsela… Me sentía atrapado en una burbuja llena de vanidad y ego. En un ambiente superficial, lleno de mentiras y chismes. Estaba agonizando, espiritualmente hablando”.

Cuando ya había decido emprender el proyecto de “Bella” fue que visitó una clínica de aborto. “Llegué y se me olvidó todo. Entré en shock. Chicas de 13 y 14 años que abortaban en secreto, algo tan absurdo, irreal, fue una pesadilla... No tengo palabras para explicar lo que sentí. Decidí que todos los días de mi vida los tenía que dedicar a parar este crimen”.

La idea de entregar un mensaje se transformó en la causa de su existencia. Meses después, una pareja a quienes conoció en una clínica abortiva y a quienes convenció de tener a su hijo lo llamaron para que fuera a conocer al recién nacido, Eduardo. “Cuando tuve a ese niño en mis brazos… era un milagro. Fue mágico”, dice y aún se le llenan los ojos de lágrimas. “Si la película no vendía un sólo boleto, ya daba lo mismo”.

“Yo atropellé a mucha gente también”
Después de eso “Bella” fue su licencia y la historia se repitió tantas veces. Si hasta llegó a ofrecerse para adoptar a una niña que no iba a nacer. “Hoy es un angelito hermoso de 1 año y medio que vive feliz. Bella, mi ahijada”.

Eduardo sigue viviendo en Los Angeles, en el mismo edificio de Cristián de la Fuente. Son amigos e incluso el chileno frecuentó junto a su mujer los estudios de filosofía y teología que Verástegui instaló hace algunos años. “Algún día vamos a trabajar juntos. Es un buen hermano”, dice.

Su campaña va hoy por conseguir un fondo de inversión (de 105 millones de dólares) para financiar 5 o 7 películas nuevas. Ya tiene financistas extranjeros y un par de reuniones agendadas en Chile. En tanto, mantiene su fundación Manto de Guadalupe (www.mantodeguadalupe.org), con la que cumple misiones alrededor del mundo (acaba de llegar de Africa, donde desarrolló un proyecto con el que instaló norias en el desierto), y con la que inaugurará una clínica para la mujer en un barrio latino de L.A. (“en medio de 10 clínicas de aborto”). Además, abrió una Escuela de actuación, con clases de filosofía y teología.

Nada extraña de su glamoroso pasado. “Es lo que me lastimaba… Pero tampoco quiero juzgar a nadie. ¿Quién soy yo para hacerlo? Sólo me basta voltear para verme en lugares que no me llevaban a nada bueno… Ojalá pudiera borrar todo lo malo que hice, me duele que aún hayan cosas por ahí que puedan seguir promoviendo cosas que detesto”.

—Finalmente, este personaje eres tú mismo, el que da el vuelco en su vida, forzado por un grave accidente…
—Es una metáfora. Yo atropellé a mucha gente también. Tuve muchos accidentes en mi vida. Pensaba que lo tenía todo, pero tuve que perderlo todo para darme cuenta qué es lo que vale la pena en la vida. El director añadió ficción, pero lo escribió para mí.

—“Bella” ya fue entonces una película muy exitosa…
—Más que una película es un movimiento, un instrumento que está salvando vidas. Para mí es la película más exitosa del mundo. Ya con Eduardito habíamos ganado. Después gana en Toronto, se estrena muy bien en EE.UU., llega a Hong Kong, México, España, Panamá, Colombia, Guatemala; más de 25 países que empiezo a visitar… Y comienzo a enterarme de que nacen bebés y más bebés. Epsero que cuando Dios me quite la vida, la película siga aquí.

—¿Y de qué manera lidias con el ego ahora? Sigues siendo el galán para tantas mujeres…

—Del ego no se escapa nadie. El ego y la vanidad son como el sarro, todos los días crece y hay que limpiar. Hay herramientas para el alma. Me ayuda la oración, el silencio, el retiro espiritual… Y las humillaciones que uno necesita a diario. ¡Qué mejor para un actor!, porque nunca cesan la foto, el autógrafo… Yo le pido a Dios unas 2 o 3 humillaciones por día mínimo (ríe). Eso que duele, cuando te corrigen en público, esa oportunidad de bajar la cabeza.

—Lo que hoy me hace sentir guapo es cuando cada mañana pongo mis deseos al servicio de los demás. Me encantaría casarme, pero hace tiempo que me entregué a lo que Dios quiera de mí. Si el día de mañana tengo mi familia, ideal; si me tengo que ir de monje a un monasterio de clausura, ideal; si es seguir soltero y célibe llevando este mensaje a todo el mundo, no pasa nada. Y si llega esa mujer, por la que estaré dispuesto dar la vida, la miraré a los ojos y diré: “Hace 7 años que hice este cambio en mi vida, te he sido fiel antes de conocerte”. Será importante. Y si no, soy muy feliz ahora.

Foto: JOSE VALDIVIA

Verástegui en "Bella", filme que en Chile está disponible en videoclubes.
Foto: metanoia films

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