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| Expedición académica USM: Arquitectura de impacto cero en Cerro Peinetas |
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| Jueves 30 de Junio de 2005 |
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| Fuente :La Segunda Internet |
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| Taller de tercer año de la carrera de Arquitectura de la Universidad Santa María, trasladó el aula a un lugar extremo, en Villarrica, para desarrollar clases, y experimentar en carne propia sus propios diseños sometidos a los rigores de del clima, con impacto cero en la naturaleza. |
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Con el objetivo de desarrollar una expedición académica, trasladando el aula a un lugar extremo y desarrollar clases, diálogos, construcciones en escala real, realizar mediciones de clima, territorio, y experimentar en carne propia sus propios diseños sometidos a los rigores de del clima, el taller del tercer año de la carrera de Arquitectura viajó al Cerro Peinetas, en el Parque Nacional Villarrica.
De este modo, 57 alumnos y los profesores Nina Hormazábal, Pedro Serrano, Francisco Ibarra y Fernando Hammersley viajaron a Cerro Peinetas, ubicado en el Parque Nacional Villarrica. En el lugar elegido por el taller, pudieron aplicar muchos de sus conocimientos adquiridos hasta ahora. Pedro Serrano, uno de los profesores a cargo, explicó que “la experimentación bioclimática tanto vivencial como instrumental es fundamental para la formación de los nuevos arquitectos. En este caso, el contexto elegido en el borde de un Parque Nacional, obliga además al grupo a tener en cuenta importantes consideraciones ambientales. Hay que aprender a manejar el agua, la energía, los desechos orgánicos e inorgánicos, de modo que la situación del territorio ocupado no se altere negativamente luego del paso de tan gran número de personas concentradas durante una semana de trabajo”.
“Vivir durante una semana en un territorio prestado por la naturaleza, con un grupo de 60 personas urbanas, intentando no dejar huellas negativas, implica consideraciones tecnológicas, de cultura y diseño bastante complejas. Es por ello que una expedición de este tipo requiere el diseño de la tecnología a llevar para resolver aquellos problemas cotidianos que los sistemas de una ciudad facilitan pero que, en el contexto de una zona extrema que no debiera ser impactada, deben ser resueltos de una manera ingeniosa y alternativa”, añadió.
La geodésica, el aula transportable
Como un ejercicio de diseño de tecnología y ejecución en escala real, el taller de arquitectura se abocó al desarrollo de una estructura geodésica, generada por segmentos transportables que pudiese cobijar las actividades grupales en terreno y que sobre todo pudiese ser desplegable y replegable sin alterar el lugar donde se posa. El resultado fue una geodésica tipo Bucky Ball formada por pentágonos y hexágonos triangulados de modo de aproximarse a una esfera.
El domo se hizo con ¾ de esfera y resultó en un cobijo de planta circular de 10 metros de diámetro y 5,6 m de altura. Hecho con polines de pino torneados e impregnados de 2 pulgadas, se cubrió con pendones reciclados de campañas publicitarias de grandes tiendas, inmobiliarias y partidos políticos. El resultado fue un collage de colores, de costo cero, que traslucía el sol al interior y que las luces nocturnas traslucían al exterior.
El domo permitió actividades a cubierto, sesiones de intercambio, clases y la celebración final. Lo importante de este diseño, gestionado y construido por los estudiantes, es que contenía en si mismo una gran cantidad de enseñanzas tecnológicas, de estructuras, de materiales y de construcción. Al final de la expedición el domo se desmontó y trasladó por partes, no dejando huella alguna en el terreno.
Los sistemas de supervivencia
Alimentar 60 personas con comida caliente, bien planificada y a tiempo, exigió un ordenado sistema de turnos, se hizo el diseño de cada una de las comidas y de un sistema de abastecimiento preestablecido. Para ejecutar las cocciones se diseñó y construyó una cocina a leña de alta eficiencia con cámara de combustión calculada, parrilla de leña ventilada y olla sumergida para mayor transferencia de calor. La combustión se alimentó con cosecha de desechos forestales y restos de un antiguo aserradero cercano. La cocina, de baja emisión, bajo consumo y muy eficiente en energía resultó una excelente herramienta de trabajo.
Ducharse con sólo un litro de agua caliente también resultó una experiencia impactante, acostumbrados a gastar sobre 100 litros de agua potable y mucho gas licuado en cada ducha. Para lograr este milagro se usó la misma tecnología diseñada por la unidad Arquitectura en Zonas Extremas Escuela para la estación polar chilena en la Antártica: recipientes rociadores en spray accionados por una bomba neumática. Basta con una carga para lograr una higiene corporal completa usando jabones de bajo impacto. De este modo, se desperdició poca agua, se gastó poca energía y se demostró de paso que la tecnología urbana es altamente derrochadora de energía y agua.
Otro consumo de agua potable muy derrochador en la costumbres urbana es el uso sanitario de la misma. La expedición desarrolló diseños de sanitarios secos con sistemas de separación sólido - líquido que atendieron las necesidades de 60 personas durante seis días. La tecnología ergonómicamente diseñada cumplió con sus funciones, evitando así la contaminación potencial del ambiente que significan las necesidades biológicas de tal número de personas. Los sanitarios secos son la tecnología ideal para usar sin derrochar agua y permiten la acumulación de materia orgánica apta como fertilizante. De hecho con la materia separada los estudiantes plantaron 6 árboles renovales del lugar colocando los depósitos a unos 60 cm. de la superficie.
“Las propuestas para cocción, sanitarios e higiene demostraron ser valederas para intervenciones de turismo de este tipo. Estas tecnologías utilizadas en lugares remotos con ausencia total de servicios permiten desarrollar estas empresas humanas evitando los grandes impactos que estas pueden generar cuando involucran gran número de personas en un mismo lugar. De paso las lecciones ambientales que asumen los estudiantes aseguran su actitud de cuidado para con el ambiente en todos sus proyectos futuros. Aprender realizando directamente los proyectos es un modo de aprendizaje con resultados profundos”, finalizó Pedro Serrrano. |
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