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| Cómo cuidar el peso en el invierno |
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| Jueves 12 de Junio de 2008 |
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| Fuente :La Segunda Internet |
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| Cuando el frío arrecia, las personas tienden a aumentar su ingesta de alimentos, con la idea de que así se logra mantener la temperatura corporal. Ello, además de ser un error, sólo logra agregar kilos a la balanza. |
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Luego del verano, cuando empieza a bajar la temperatura, es difícil mantener una dieta balanceada, pues pareciera que el cuerpo nos pide más y más alimentos ricos en calorías, lo que finalmente puede terminar en un sobrepeso. Se piensa en forma errada que con las bajas temperaturas el organismo necesita de un mayor aporte calórico para mantener la temperatura corporal en equilibrio. Craso error.
Según la directora de la carrera de Nutrición y Dietética de ENAC, Estela Lamas, existe un concepto errado respecto de la alimentación que se debe mantener durante el invierno: “En Chile existe un problema de hábitos inadecuados, que hace que frente al frío, por ejemplo, las personas crean que se debe aumentar la ingesta de alimentos, lo que es un error. Para aislarnos del frío, sólo basta elegir la ropa adecuada”, señala. Y agrega: “El aporte calórico que necesita cada persona está condicionado de manera permanente por las características individuales de cada cual, entre ellas, la edad, la estatura, la actividad, entre otras”.
La especialista de ENAC explica que para saber cuántas calorías necesita cada persona se puede recurrir a lo que se denomina “molécula calórica”, que es un cálculo teórico que consiste en distribuir las calorías diarias de la siguiente manera: 10 a 15% provenientes de proteínas; 55 a 60% de calorías de hidratos de carbono y 25 a 30% de grasas o lípidos.
Esta sería la fórmula perfecta para mantener una dieta balanceada, que aporte al organismo la energía suficiente para mantenerse activo durante los días de fríos, pero sin agregar kilos a la balanza. Para tenerlo más claro, hay que recordar que los alimentos ricos en proteínas son, por ejemplo, las carnes, pescados, huevos y legumbres secas o leguminosas; los que contienen carbohidratos son los cereales, como el arroz y los fideos. En este sentido, Estela Lamas afirma que el menú ideal para esta época se compone de ensalada, un guiso y finalmente el postre, preferentemente una fruta. De esta manera, se obtienen tanto los aportes nutricionales como energéticos que el cuerpo necesita. Y como las cantidades deben ser medidas, y en esta época se tiende a comer más, algunos recomiendan engañar al estómago con una sopa de entrada. Eso sí, la nutricionista de ENAC aconseja que sea una sopa en crema de verduras o legumbres secas, siempre preparada en casa. “Las sopas de sobre no son consistentes respecto a la nutrición, además que tienen un alto contenido de sodio que, a la larga puede causar problemas en la salud, afirma.
No sólo la cantidad Pero los malos hábitos de alimentación que surgen en esta época del año no sólo tienen que ver con la cantidad de alimentos, sino también con la variedad de ellos: junto con aumentar las cantidades, las personas tienden a reemplazar alimentos claves para una dieta equilibrada. Es el típico caso de los padres que en esta época cambian las colaciones de sus hijos, y que en vez de enviarles frutas, como suele hacerse en el verano, llenan sus mochilas con chocolates, papas fritas y los dulces.
“Las frutas y verduras son alimentos que se deben consumir durante todo el año. Eso de que en invierno no se deben consumir ensaladas es sólo un mito”, comenta la nutricionista.
Un factor determinante que incide en el aumento de peso en la época invernal es que las típicas comidas más frescas, como las ensaladas, empiezan a disminuir, siendo reemplazadas por mayor cantidad de fideos, arroz, papas y leguminosas. Aunque esto en sí no es un error, según la experta de ENAC no es conveniente reemplazar completamente las frutas y verduras.
“Siempre hay que ir variando la preparación de los alimentos, y hacer combinaciones con verduras. Si no, lo que se logra finalmente es que los niños se aburren de comer porotos y lentejas todos los días”, afirma. En ese sentido, Estela Lamas sugiere variar las preparaciones para evitar la monotonía y, por ende, el rechazo.
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