La Segunda
  Jueves 9 de Septiembre de 2010
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Simonetti y la irrupción del tema gay en la campaña: "En esto, le creo más a Piñera que a Frei"
El problema del candidato de la Alianza, dice, es que "está inmerso en una coalición de matriz homofóbica". Decidido a votar por Marco, sostiene que con él hay más posibilidades de reconocer el matrimonio gay.  

Por María José O'Shea C. Es en los silencios de los otros donde Pablo Simonetti ha sentido la discriminación por ser gay. Y quizás por eso es que decidió levantar la voz y entrar al debate de los derechos homosexuales en plena campaña presidencial, cuando los candidatos han tomado el tema como una de las preocupaciones de sus campañas.

Reventó el blog de El Mercurio tras sus cartas al diario refutando la «tesis cristiana» -expuesta por otro lector- según la cual su condición sexual sería una enfermedad sicológica. Pero además de los posteos en el blog, el escritor recibió decenas de mails de personas "atormentadas porque no pueden salir del clóset, porque sus familias no los van a seguir queriendo, o porque los van a echar de sus trabajos".

A eso pide Simonetti que se le ponga punto final. "Es algo esencial, no estamos hablando de una cosa frívola. Es para poder amar a quienes son mis más cercanos y poder trabajar sin que me discriminen", dice.

Aunque siempre ha sido concertacionista, en esta vuelta Marco Enríquez-Ominami conquistó su voto. Con él, dice, es más factible encaminarse a un matrimonio entre parejas del mismo sexo y a "ser una persona de igual dignidad ante la ley y que mi orientación sexual no sea obstáculo para ningún emprendimiento que yo quiera en la vida, incluso formar una familia".

Con todo, reconoce un paso en los planteamientos que ha hecho Sebastián Piñera en ese sentido e incluso confiesa que le cree más que a Eduardo Frei...

Estudioso, habla del ordenamiento jurídico y maneja a la perfección el estado de avance de la situación de los gay en otros países. Y le molesta que en los tiempos que corren "la Iglesia le diga al Estado cómo tiene que fijar sus políticas públicas".

-Pero todos los candidatos han ido donde el obispo Goic y tratan de no chocar con la voz de la Iglesia.

-En los 20 años de democracia, nadie ha sido capaz de pararse frente a la Iglesia y decirle «usted, a su rebaño y yo, a las políticas públicas de todo el país».

Esto no es sólo en Chile: Cristina Kirchner en Argentina pospuso la discusión del matrimonio entre dos personas del mismo sexo porque se iba a juntar con el Papa.

Y Michelle Bachelet también tuvo esta ambigüedad, donde el problema es que las políticas en este sentido quedan congeladas. Ni siquiera Bachelet, una mujer que tiene una gran simpatía por las personas gay, tuvo la fuerza política para pasar ninguna ley a favor de las minorías sexuales.

-Esta semana le puso urgencia al proyecto de unión civil.

-Cuando queda un mes de Parlamento... Y le pone urgencia porque hasta el candidato de la derecha lo puso en su programa.

-¿Está desilusionado de Bachelet?

-En este sentido particular. En otras áreas creo que ha hecho un gran gobierno.

"Frei habla como si fuéramos alienígenas"

-¿Y cómo ha visto la postura de Frei?

-Respecto a las uniones civiles, no le creo lo que dice. Se nota que lo dice entre dientes y que tiene miedo que lo vayan a considerar poco menos que abortista... Cuando habla de las uniones civiles, dice «éstas son situaciones de hecho que hay que regular». Ese lenguaje denota que no entiende de qué estamos hablando, habla como si fuéramos los alienígenas de la película «Sector 9».

Lo que hay que conversar es sobre una legitimidad ciudadana de todos los habitantes del país. Nosotros somos personas y debiéramos tener los mismos derechos, además de que tenemos las mismas obligaciones: pagamos todos los impuestos, estamos sometidos a las leyes, pero hay algunas a las que no accedemos porque somos discriminados.

-¿Qué se busca? ¿Matrimonio?

-Lo que se busca es igualdad y legitimidad. Y para eso, los derechos y los deberes de los ciudadanos deben ser los mismos. La ley de matrimonio civil tiene que ser para cualquier pareja de personas que se amen y que quieran tener una vida juntas.

El Acuerdo de vida en común -de Piñera- o la unión civil -de Frei-, lo que hacen es prolongar, de una manera atenuada, la discriminación social. Es decir, «ustedes tienen un rango de segunda clase». Es distinto ir a mi trabajo y decir «te presento a mi marido» que «a mi unión civil».

Por supuesto que hay cosas de pragmatismo político. Lo que hizo Piñera con su franja finalmente ayuda, hay un avance en un lado retrógrado de la sociedad. Luis Larraín fue muy valiente, pero desde un punto de vista de filosofía política, la unión civil y el acuerdo de vida en común son formas de normar una situación fuera de las reglas que rigen para todos los demás.

-¿Le gustaría casarse?

-Sí.

-¿Y la adopción?

-La gente que teme que los pobres niños sean pervertidos por sus padres homosexuales está partiendo de una premisa homofóbica. Una clara refutación de que se pueda influir en la orientación sexual de un niño es que la mayoría de los hombres gay nacimos y nos criamos dentro de un matrimonio heterosexual.

¿Por qué pensar que va a salir pervertido, en vez de ver que un niño que se cría en un orfanato, en un entorno de abandono, de violencia, puede llegar a tener dos padres amorosos que le den oportunidades en la vida y que hagan de este niño una persona con posibilidades?

-¿Adoptaría?

-A esta altura, debería tener nietos...

-¿Cuándo se ha sentido discriminado?

-La única forma de discriminación que he sentido son ciertos silencios. Como que de repente digo «me deberían incluir en esto» y no me incluyen, pero esas cosas al final me han dado libertad para escribir y para hacer lo que he querido. No tengo que rendirle pleitesía valórica ni a mi familia, ni a un trabajo, ni a la Iglesia. Al mismo tiempo, pienso que Chile tiene otras discriminaciones que son más graves, como la de clases o por aspecto físico. Aquí hay algo esencial, que son los derechos humanos.

-¿Por qué hoy los derechos de los gays se convirtieron en un «issue» en las campañas presidenciales?

-Porque las campañas se tratan de eso, de las fronteras valóricas. La píldora del día después, el aborto terapéutico, los derechos de las minorías sexuales... Y creo además que es porque Chile se ha convertido, de manera silenciosa, en una sociedad liberal.

Hoy ME-O es una persona liberal en lo económico y en lo valórico; Piñera, también está tratando de tomar la bandera de lo liberal en lo valórico, los más conservadores en lo económico serían Frei y Arrate.

-¿Va a votar por Marco?

-Sí.

-¿Le hubiera gustado estar en su franja?

-Quizás, pero no me llamaron...Y ya no alcanzo.

-Pero siempre fue de la Concertación.

-Es que la Concertación cometió el peor error que puede cometer una coalición: elegir un candidato que no represente su alma esencial. En los últimos diez años, ha sido una coalición progresista de izquierda, y eligieron a una persona que no es progresista ni en lo económico ni en lo valórico, y es lo más de derecha que se pudo esperar.

-¿Y por qué lo eligieron?

-Ese es el gran error: haberlo elegido pensando en el contrincante. Pensaron «este es el único que puede ganarle a Piñera» y eso no es así. A mí me parece el error histórico de la Concertación. Con Lagos, por ejemplo, no hubieran existido ni Marco ni Arrate.

-¿Y si Marco no pasa a segunda vuelta, Frei o Piñera?

-Frei.

-¿Qué es lo que más le ha dolido de lo que se ha dicho en política sobre los gay?

-Es esa apropiación que hacen de las instituciones de la república para su credo.

En la mayoría de la derecha aún no se respeta a los homosexuales como iguales. Se miran como personas que sufren una anormalidad, una alternativa, una desviación, una aberración y ahí va subiendo...

-¿Pero a Piñera le cree cuando plantea el tema?

-Le creo como persona. Le creí cuando dijo en el debate que nombraría a un ministro gay. En este tema, le creo más a Piñera que a Frei. El problema es que él está inmerso en una coalición de matriz homofóbica.

-¿Todo esta discusión la ve como algo genuino o meramente electoral?

-La historia demuestra que el uso que se ha dado ha sido electoral. Lagos y Bachelet lo tuvieron en sus programas, pero no pudieron sacarlo adelante por los líos internos en sus coaliciones. Es lo que temo que le va a pasar a Piñera y a Frei. Aunque en la DC ya hay varios que están en una línea más progresista.

-¿En qué cree que va a quedar todo este asunto?

-Tengo la idea de que si Marco o Arrate pasan a la segunda vuelta, podría significar que tuviéramos al menos una ley de unión civil, y muy pronto después, un reconocimiento del matrimonio civil. Esta es una ola que se está discutiendo en Argentina, México... ¿vamos a ser de nuevo los últimos?

 
 

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No me sorprende. La "pillería" está en todos los niveles sociales.
Lo encuentro el colmo. Es un delito que deberían pagar con cárcel.
Hay que creerles, puede que los dueños de casa no hayan sabido.
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