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Dos miradas sobre la Ley del Lobby: Cristina Bitar y Pilar Velasco

La socia de Azerta, Cristina Bitar, cuestiona que norma distinga entre lobbistas y gestores de intereses. "El mundo del amiguismo y los conectados no es sustentable", opina la directora de Extend, Pilar Velasco.  

por:  Sebastián Minay y Claudio Salinas
viernes, 05 de diciembre de 2014

Cristina Bitar: "Si las audiencias no se registran, el lobby se hará por debajo"

Dice que en Azerta -la consultora cuya propiedad comparte con Gonzalo Cordero y Felipe Edwards- se estaban preparando para el esperado, comentado y hasta polémico debut de la Ley del Lobby. Que confeccionaron manuales internos, entrenaron a su equipo y que, a pesar de que la norma fija la mayor parte de las obligaciones a las autoridades públicas como "sujetos pasivos", su aplicación los obligó a cambiar sus procedimientos internos y externos.

Como rostro de una de las empresas que se dedican al lobby que optó por inscribirse de entrada en los registros de distintos ministerios y entidades públicas, la ex jefa de campaña presidencial de Joaquín Lavín (2005) explica que "nosotros sabíamos que iba a tener un costo" dicha decisión. Y es que a su juicio "ser proactivos te pone el foco encima, llama la atención y, en este caso, se pone en el titular de un diario", pero que no va más allá de eso, dice.

Enfatiza que la nueva normativa tiene un lado que debiera ser favorable para ellos. "Ahora que está regulada la actividad por ley, podemos ejercerla con menos carga negativa de lo que ha tenido en el pasado".

Ello, porque "la formalización de la actividad es vital para que se legitime el lobby como el ejercicio de un derecho y una actividad necesaria y útil para el proceso de toma de decisiones por entes estatales".

Todo ello, detalla más adelante, siempre y cuando se cumpla la idea de la ley: que haya la mayor transparencia posible.

Más burocracia interna

En el plano del "cómo-se-hace", Bitar cuenta que la entrada en vigencia de la norma los ha obligado a ceñirse a "efectos prácticos bien burocráticos". Por ejemplo, hasta la semana pasada les bastaba con "solicitar una reunión por mail, diciendo con quién era, quién iba a asistir y por qué tema".

Ahora tienen que hacerlo todo a través de un extenso y detallado formulario.

Eso implica "tener a alguien que tenga los datos del cliente, que tenga la información de las personas que asisten, que tenga el RUT de la empresa, de sus directores". Labor que "te toma más tiempo, requiere de más personas, de más control, de llevar un control de todas las audiencias que pediste", y que están restringiendo internamente para que quede en manos de personas específicas.

"Nosotros siempre actuamos a nombre de un tercero. Lo que hacemos es pedir audiencia a nombre de alguien, para que vaya algún cliente nuestro", cuenta. Y hasta ahora "muchas veces nosotros no vamos a las reuniones, sino que nuestros clientes".

No salirse del guión original

Dado que la norma obliga a la autoridad a publicar el contenido y participantes de cualquier encuentro con lobbistas, ese rayado de cancha deja -para Bitar-buena parte del peso de su aplicación en los organismos públicos. "La autoridad debiera tender a buscar formalidades en este proceso de transparencia".

Y ahí está uno de los nudos críticos de la aplicación de la ley: "Es esencial que en esas reuniones se hable efectivamente de lo que solicitaste", sentencia, y por lo mismo la mayor rigurosidad en los procedimientos, ya que la idea es que "mañana nadie te pueda decir que hablaste de otra cosa, de algo que no pediste".

Aunque la exigencia de que lo que se pide es lo mismo que se conversa, informa y publica "suena bastante razonable", Bitar advierte que "puede ser fácil incurrir en una falta". Se pone en el caso de que pasaría "si un cliente entra a una audiencia y la autoridad pregunta por algo que no está en la solicitud, ¿no se le responde?".

Al revés, no niega que en teoría una autoridad podría decir más tarde que el lobbista abordó temas que no había planteado previamente. "Es el típico espacio que queda abierto. Pero en principio, si aquí hay buena fe y efectivamente esa cuestión pasó y es transparente, no debería haber ese tipo de suspicacias", subraya. Por lo mismo, reitera que mientras más audiencias formales queden registradas y publicadas, se logrará mayor transparencia.

"Si esas audiencias no se registran, no existen, y lo que va a empezar a pasar es que todo el lobby va a empezar a hacerse por debajo, de una manera más subterránea, que es justo lo que la ley no quiere", asevera.

 Tres definiciones

Rigurosidad en la gestión de audiencias: llenar el formulario legal y "tener a alguien que tenga los datos del cliente, el RUT de la empresa y de sus directores".

No plantear temas distintos para los que se pide reunión con la autoridad.

"Es esencial que en esas reuniones se hable de lo que solicitaste".

Lobbista o gestor de interés: "A igual actividad, igual trato"

La entrada en vigencia de la nueva legislación también ha generado interés de las empresas que son clientes de este tipo de consultoras. "Hemos estado haciendo charlas, reuniones, presentaciones, explicando lo que significa, los procedimientos que hay que seguir", cuenta Bitar.

Pero sí cuestiona que la norma haga distinciones entre lobbistas y "gestores de intereses". Asegura que esa diferencia puede "confundir" y "permitir que no se trate de igual manera a la misma actividad, porque no hay diferencias en los requisitos para solicitar audiencias entre lobbistas y gestores de intereses particulares".

Bitar plantea que "en la implementación y seguimiento de la ley, se mantenga la lógica de que a igual actividad, igual trato y se entienda que al final es lo mismo".

Pilar Velasco: "Quisiera ver ex parlamentarios y ex ministros inscritos en los registros"

"Nuestra facturación en el área de relaciones políticas y legislativas es pequeña, de un 5%, pero nos interesa que sea una industria que crezca dentro de la legalidad y llegue a convertirse en una de nuestras áreas significativas, por eso fuimos los primeros en inscribirnos", asegura Pilar Velasco, directora de la empresa de comunicaciones corporativas Extend, al fundamentar su decisión de incorporarse de inmediato al registro voluntario de lobbistas contemplado en la nueva normativa que entró en vigencia el 29 de noviembre recién pasado.

Reconoce que la palabra "lobby" tiene una connotación negativa en nuestro país, por tratarse hasta ahora de una actividad desregulada, pero recalca que "para nosotros esta ley es importante porque regulariza y transparenta algo que ha existido siempre. Hace tres años que Extend creó el área de relaciones políticas y legislativas -a cargo del periodista Felipe del Solar-, donde procuramos que las acciones hacia autoridades o decisores sean lo más formales y abiertas posibles".

"Es una actividad legítima"

La periodista pone de relieve que "en EE.UU. ser lobbista supone ser cabildero, que también suena horrible en nuestros códigos, pero se trata de una actividad legítima, lícita, que mientras se haga con más transparencia y reconocimiento, mejor para todos. Hoy, las empresas quieren actuar sobre la mesa, no tras bambalinas. Por tanto, mientras más actores participen, más se va a ir legitimando, y los que lo hagan escondidos van a pagar un costo porque los medios de comunicación y la sociedad civil estarán vigilantes".

En ese sentido, la socia y fundadora de Extend dice que "me gustaría ver un gran número de abogados, ex ministros y ex parlamentarios que se inscriban en los registros. Sería valioso que hagan el gesto y se habiliten como lobbistas para dar formalidad y transparencia a la actividad que desarrollan".

Hace hincapié en que Extend tiene más de 50 grandes clientes y hoy presta este tipo de servicios a cinco de ellos, pero destaca que "nos interesa desarrollar esta área sin ningún complejo, porque habiendo una ley y profesionales de primer nivel con conocimiento de cómo opera el sistema y las instancias de decisión, esperamos desarrollar una cartera más amplia y trabajar con más sectores".

Precisa que Extend tiene un manual interno de ética -accesible en su sitio web- pero no sólo respecto del lobby, sino sobre todas las acciones que desarrolla hacia los distintos públicos. No obstante, la dirección de relaciones políticas y legislativas envió a sus clientes un documento donde se detalla la operatoria de la nueva legislación.

Frente a quienes se muestran críticos de la acción de gestionar profesional y remuneradamente intereses particulares, plantea que un país desarrollado y moderno tiene que tener un diálogo abierto, regulado y transparente con las autoridades. "No se puede pretender que una negociación sea ilícita cuando viene de una empresa o de un gremio y se la considere lícita cuando viene de la calle, la universidad o un sindicato", puntualiza.

"Auth no debe anclarse a una posición ideológica"

Frente a la tajante notificación del diputado Pepe Auth (PPD) de que no se entenderá con lobbistas, sino con quienes defiendan sus propios intereses y sólo en el Congreso, Pilar Velasco opina que está en su derecho. "Probablemente ha tenido experiencias de lobby fortísimo que le habrá generado anticuerpos, pero no hay que quedarse anclado en una posición ideológica en vez de contribuir a la transparencia".

Consultada sobre los vínculos que muchos atribuyen al lobby con el financiamiento de las campañas de los parlamentarios, la directora de Extend asegura desconocer esa materia. "Nunca he estado metida en el financiamiento de una campaña. Tengo la impresión de que lo hacen bien directamente, no pasan por una agencia de comunicaciones. En todo caso, no está en nuestro ámbito; nuestros clientes al menos no pasan por nosotros para tomar esas decisiones, que probablemente adoptan en los directorios o con la almohada".

Finalmente, defiende la profesionalización de esta actividad advirtiendo que "el mundo del amiguismo y los 'conectados' no es un trabajo sustentable; para una industria como esta es mejor una formalidad y estructura que trabaje directamente ante los órganos de decisión".

 Tres definiciones

Promovemos la transparencia en los procedimientos y que las gestiones sean lo más formales posibles.

Un país moderno debe tener un diálogo abierto, regulado y transparente con las autoridades.

Relaciones políticas y legislativas: "Nos interesa que sea una industria que crezca dentro de la legalidad".

Felipe del Solar: "No sólo organizar reuniones"

"No sólo organizamos reuniones, sino que hacemos análisis del contexto político y económico y seguimiento legislativo. En función de ello recomendamos a quién contactar y qué tipo de argumentación entregar", precisa Felipe del Solar, encargado del área en Extend, quien defiende la ley y desdramatiza que no se consagrara un registro obligatorio de lobbistas. "Es una sutileza, porque a partir de la primera reunión habrá un registro automático que cualquier ciudadano podrá verificar".

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