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Francisca Correa, presidenta de Evópoli: "En Chile, los políticos perdimos transversalmente credibilidad"

Su ingreso a la política fue con el gremialismo en la FEUC. Este año renunció a la UDI y hoy, desde Evópoli, busca incentivar la participación ciudadana.  

por:  Rebeca Araya Basualto
sábado, 29 de noviembre de 2014
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Francisca Correa (40) fue elegida presidenta de Evópoli en abril y entró pisando fuerte y hablando claro: quiere un partido que recupere las prácticas de la militancia y más que votos sume voluntades y talento para recuperar la confianza ciudadana en la política, motivando la participación colectiva y el debate social de los problemas del país. Trabaja a todo vapor con miras a las municipales y allí querría competir por una de las alcaldías emblemáticas: Providencia, Ñuñoa o Macul, además de consolidar la presencia nacional de su partido y recuperar municipios como Santiago Centro. Se apoya en su experiencia como dirigenta estudiantil -fue la primera presidenta de la FEUC en 1997- para atraer el interés de los jóvenes en su propuesta. Aspira a ver como senador al ex ministro Luciano Cruz-Coke y como candidato presidencial al diputado Felipe Kast en el 2018.

El miércoles de esta semana Evópoli cumplió 2 años de existencia y reunió a 500 personas en una cena cuyo principal expositor fue el parlamentario británico Jesse Norman, quien expuso entre sus postulados la idea de que una derecha renovada debe abandonar el individualismo para comprometerse en un proyecto colectivo de sociedad, asumiendo la desconfianza hacia los políticos como la principal amenaza global a la democracia.

"En Chile -dice Francisca Correa- los políticos perdimos transversalmente credibilidad porque nos entrampamos en una discusión que excluyó a la sociedad civil y no recoge las prioridades de la gente, ni abre a la participación debates como los de la educación, la salud, la discriminación o la falta de oportunidades, que marcan la diferencia del destino de las personas a partir de su cuna. No tiene sentido debatir si más o menos Estado o mercado. Falta un sueño o proyecto colectivo de país, que surge de discusiones profundas que invitan a la participación y la reflexión ciudadana".

Fuma mucho, habla rápido y no elude preguntas. Durante el gobierno del Presidente Piñera asumió la dirección de la Junji, a la que accedió a través de un concurso de alta dirección pública.

-¿En que falló el gobierno del Presidente Piñera?

-Fallamos en comunicar y hacer partícipes a los chilenos de logros que sí generamos. Tratamos de mostrar esos avances con cifras, que fueron muy buenas. Quisimos demostrar eficiencia en la gestión y eso es lo mínimo que la gente espera de la derecha. No supimos entender ni afrontar las demandas de los movimientos el 2011 y, sobre todo, no comunicamos que las cifras exitosas no eran sólo producto del talento de técnicos. Tras ellas hubo un proyecto político con el cual no supimos encantar a la ciudadanía.

Teletón y otros temas


-Ayer partió la Teletón. ¿Qué opina de esta iniciativa?

-Su aporte es evidente. Asumió un problema colectivo y generó soluciones. La pregunta es: ¿Qué ha hecho el Estado a partir de lo avanzado? Tenemos el Servicio Nacional de la Discapacidad (Senadis), una instancia subfinanciada, con pocas atribuciones, que ni siquiera conceptualmente integra aprendizajes que la Teletón generó. No es lo mismo hablar de "discapacidad" que de "capacidades diferentes". Entre ambos conceptos hay un mundo que define y orienta las políticas públicas en el tema. Pasa lo mismo con los bomberos: ellos no quieren ser remunerados, pero el Estado debería apoyarlos con tecnología, seguros, recursos. No somos capaces de potenciar y proyectar iniciativas que surgen de la sociedad civil y redundan en mejor calidad de vida para todos.

Correa dice que algo similar ocurre con los temas de la diversidad sexual, instalados en la agenda pública por movimientos ciudadanos y que el Estado no encauza para que logros legislativos como el AVP tengan un correlato en la educación y la cultura:

"Aún si fuera posible el matrimonio igualitario y por tanto la adopción por parte de parejas de un mismo sexo, nada protegería a sus hijos, y a ellos mismos de la discriminación. No existe un organismo estatal que asuma estos cambios y asigne recursos a políticas públicas que hagan la diferencia entre 'leyes de papel' y la valoración colectiva de la diversidad, que se expresa en distintos ámbitos".

-¿Cuál es la posición de Evópoli respecto al aborto?

-La estamos debatiendo internamente, a la espera del proyecto que presentará la Presidenta. En lo personal soy contraria al aborto bajo cualquier circunstancia, porque creo que el derecho a la vida debe primar.

-¿Y si el debate interno se pronunciara a favor del aborto?

-Asumiría esa decisión colectiva. Me parece que penalizar a la madre que incurre en abortos es una posición obsoleta...

-...e impuesta por un gobierno de facto, que derogó una ley establecida en democracia, en la década de los 30, que despenalizó el aborto terapéutico.

-No me es suficiente que aquella ley existiera ni comparto la forma en que se derogó. No soy partidaria del golpe militar. Creo necesaria una discusión nacional sobre este tema y, en el contexto de esa discusión, fijar una posición más amplia que aborde los derechos sexuales y reproductivos, penalice duramente la violación y fortalezca y dé coherencia a las leyes e instancias que protegen los derechos de la infancia, de modo que no sólo se proteja el derecho a la vida al nacer, sino que defina un rol eficiente desde el Estado para la infancia desprotegida, que hoy no entrega el Sename.

Reforma y ciudadanía


-¿Qué opina de que los parlamentarios se hayan subido los sueldos?

-De haber estado en el Parlamento, me habría sumado a la moción que se oponía a ello. El liderazgo se construye dando señales claras de austeridad y empatía con los que se busca representar. Esta es una posición personal, no debatida con mi sector.

-¿Y cuál es su juicio del proyecto que reforma el binominal?

-Creo que hay un aumento innecesario de parlamentarios. Se debió establecer una proporción entre la cantidad de habitantes, el tamaño de las regiones y sus representantes. La reforma era imprescindible, pero creo que la propuesta aprobada favorece a quienes ya están en el Parlamento, se incrementan brutalmente los gastos de campaña y no se puso límite a la reelección, cosa muy rara porque la presidencia tiene ese límite y quienes legislan, no. Eso dificulta el recambio político.

-¿Y la reforma laboral?

-Nos reunimos con la ministra Javiera Blanco y nos aclaró que no es reforma sino agenda. La diferencia es que hay una serie de proyectos asociados a lo laboral cuyo énfasis está centrado en lo sindical y los derechos de los trabajadores. Me parece que encuadrar la reforma actual sólo en lo sindical es insuficiente. Debiera abordarse la precariedad del empleo, la fiscalización de las malas prácticas sindicales, mejorar el rol fiscalizador de la Dirección del Trabajo, abordar la flexibilidad de la empleabilidad, de modo que en momentos de crisis, en lugar de despedir trabajadores, se pueda llegar a acuerdos de flexibilización. En empleo femenino no está previsto el derecho a sala cuna cuando hay menos de 10 mujeres y no se aborda la situación de los estudiantes que ni estudian ni trabajan, ni la de los estudiantes que son trabajadores, proyecto planteado por el Presidente Piñera que sigue parado. Me parece que la reforma debió ser más amplia y hoy la ministra reconoce que más que reforma, es una agenda.

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