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Pablo Longueira: "Cuando uno violenta el cuerpo como lo hice, pasa la cuenta"

"Ganar una primaria que había comenzado cinco meses antes, en 60 días, créanme que el sacrificio que hay que hacer es indescriptible", dijo.

por:  María José O'Shea C.
viernes, 22 de agosto de 2014

Por María José O'Shea C. 

Hace un año y un mes Pablo Longueira se fue a negro. Una depresión lo hizo bajar su candidatura presidencial, cuando estaba en las puertas de su gloria política. "Colapsé", dice hoy sentado en su oficina de Los Leones. En su escritorio tiene tarjetas de visita de los más variados negocios a los que está dedicado -directorios, seguros, inversiones- los que compatibiliza con su mundo político que, por más que él piense que quiere, no puede dejar.

-¿Cuánto de su día le dedica a la política? ¿Y cuánto de su cabeza/corazón?

-Del día, pocos minutos. De la cabeza y el corazón, bastante más de lo que me gustaría...

¿Si me ha costado dejarla? Sabía que no me costaría, porque jamás me dejé llevar por los placeres que puede generar. Hoy colaboro en lo que me pidan si estimo que eso contribuye con el país. No puedo matar de la noche a la mañana, ni mi historia ni mi vocación de servicio. Es una transición que debo saber llevar.

-¿Qué reflexión ha hecho en este tiempo, desde que se bajó?

-Mirando hacia atrás, en nada me sorprende haber vivido lo que me pasó. Cuando uno violenta al cuerpo de la forma que lo hice, por algún lado te pasa la cuenta. Ganar una primaria que había comenzado cinco meses antes, en 60 días, créanme que el sacrificio que hay que hacer es indescriptible. Al cumplir la meta y ganar la primaria, colapsé. Mucha gente cree que mi retiro de la política se debe a la depresión que sufrí. Y no es así. Lo había anunciado hace más de cinco años.

En segundo lugar, y lo más importante, es que a pesar de lo duro que fue, se sacan cosas positivas de la enfermedad que viví. Darme cuenta una vez más de la fuerza, el amor, cariño, unidad, paciencia, en fin, tanta maravilla de mi familia y amigos. Como me agradecen en la calle que haya sido honesto por reconocerla, cuando tantos la ocultan.

-Hoy parece estar con la misma energía que siempre. ¿No le asusta que el cuerpo le pase otra vez la cuenta?

-Estoy disfrutando mucho lo que hago. He vuelto a trabajar con la pasión e intensidad de siempre, pero no tengo la tensión que siempre sentí de ser un personaje público. Soy un ciudadano más.

Es curioso, pero la gente valora muchos los grandes acuerdos que participé en mi vida pública, pero creo que son más aquellos que hice y que nunca se sabrán.

-Salió en la prensa que usted estuvo en el acuerdo por la reforma tributaria. ¿Cuál es el papel que realmente jugó y cómo llegó ahí? ¿Por Arenas?

-No seré yo quien diga eso. Lo que sí puedo contarle es que tengo la mejor opinión humana y profesional de Arenas. Lo conocí cuando estuvo en la Dipres y trabajamos juntos varias leyes y acuerdos.

-Hace unos días dijo que era la reforma más importante desde el regreso de la democracia. ¿Por qué?

-Porque no es menor subir el impuesto en la magnitud que se está subiendo, y lograr el nivel de acuerdo que se logró. Creo que todos estaban dispuestos a hacer el sacrificio de levantar 3 puntos del PIB, si se hacía de buena forma y con mayor razón si es para mejorar la calidad de la educación. Lo que más creo que hoy irrita a muchos es ver cómo se piensa gastar.

Nadie daba un peso. Tiene más valor un acuerdo, cuando teniendo mayoría para pasar una aplanadora, se buscó el bien común a través del consenso.

La polarización, la soberbia (no nos olvidemos de la retroexcavadora) y la falta de diálogo con las que comenzó a tramitarse, hacía impensable que se obtendría el protocolo de acuerdo al que llegó.

-¿Y la educacional? ¿Cree que habrá espacio para un acuerdo político?

-Por ahora no lo veo. Mi mayor temor -y creo que el de muchos- es que ven que lo anunciado hasta ahora puede ser un despilfarro, y nos gastemos 8 mil millones y la calidad de la educación no cambie en nada. La demagogia y la consigna se apoderaron de las buenas políticas públicas en educación. De todas las reformas, la educacional es la que requiere el mayor coraje político, si queremos en serio mejorar la calidad en la educación.

-¿Estaría dispuesto a colaborar en llegar a ese acuerdo?

-Si le digo que sí, algunos dirán que me ando ofreciendo y creo que en la UDI algunos se pondrán saltones; por lo tanto, dejémoslo hasta aquí. Yo tengo muy claro lo que estoy dispuesto a hacer.

Los mismos de entonces

-He sabido que hace análisis político a empresas. ¿Cuál es ese análisis?

-Se ha instalado un clima muy enrarecido y hay que cambiar bruscamente las expectativas. Se han perdido las confianzas y cuesta mucho recuperarlas. El cambio de lenguaje ha sido brutal. Tanto, que algunos me preguntan si creo que vamos camino a Argentina, Venezuela, o les recuerda la UP. Mi posición es muy clara: si piensan eso, búsquense otro asesor.

Lo que sí creo es que el Gobierno debe tomar conciencia que si después de la tributaria, siguen anunciando reformas -como laboral o constitucional- será imposible recuperar las certezas jurídicas mínimas para retomar el crecimiento.

Nuestro sector debe tomar la iniciativa y ofrecer al Gobierno un gran acuerdo pro crecimiento. Si algunos en la derecha creen que es mejor negar la sal y el agua dado que el Gobierno tiene la mayoría para hacer lo que quiera, están equivocados.

-¿Y cómo ve al Gobierno?

-Me da la impresión que les ha costado mucho llevar buenos equipos. Veo que prima en exceso lo político, por sobre lo técnico, que es lo que ha creado ese clima de desconfianza. El ministro Peñailillo ha sido una verdadera sorpresa.

-¿La NM tiene duración?

-La NM nace incorporando al PC y en la oposición, pero otra cosa es gobernar. Por eso irán morigerando sus posturas, volviendo hacia la Concertación. No hay clima para retroexcavadoras.

-Ya se ve una vuelta de los "viejos" de la Concertación: Gutenberg Martínez y Camilo Escalona, por ejemplo.

-No me gustaría tratarlos de viejos, prefiero referirme a ellos como los coroneles de la Concertación. Usted comprenderá, no sé por qué, que tengo un especial cariño por los coroneles (se ríe).

Camilo ha estado muy certero y siempre será un referente del PS chileno. El Gute volvió porque la DC tiene un escenario muy favorable de reperfilarse en lo fundacional, pues al entrar el PC a la NM se fortalece el eje histórico DC-PS y ahora debe diferenciarse en el conglomerado.

-¿Cómo ve la presidencial 2018? Sin Bachelet en el congelador, los tiros se ven por Velasco o ME-O.

-Debemos suponer que la NM y la Alianza vuelven a tener una primaria amplia, y por eso ME-O necesita volver. No tiene nada que hacer corriendo por fuera. No pasó a segunda vuelta con Frei, cuando sacó en torno al 20%, ni ahora que bajó al 10%. Adentro podría ganar la primaria. Pero tiene el pecado de haberse ido.

-¿Y Velasco?

-Andrés también es un gran candidato, pero no se fue. Su debilidad es que no tiene apoyos partidistas. Tiene que moverse para que no dejen entrar a ME-O. Para la DC puede terminar siendo una carta. El PPD tiene dos cartas favoritas de la Presidenta, Carolina Tohá y Lagos Weber. La primera depende mucho de cómo maneje el conflicto educacional de su comuna y Ricardo tiene su reelección. Es la oportunidad de Girardi.

En este escenario, no hay que olvidar a los que puedan surgir del gabinete, como el ministro del Interior, si la línea es el bacheletismo. Pero las estructuras partidistas en una primaria son muy importantes. Por eso, creo que el escenario para un desafío presidencial de José Miguel Insulza es inmejorable. Es naturalmente el candidato que mejor une la NM con la Concertación. Es del eje DC-PS.

Si no dejan entrar a ME-O, ya no es amenaza que corra por fuera y Andrés Velasco quedaría en una posición minoritaria si participa en una primaria. En resumen, los coroneles Escalona, Martínez, Viera-Gallo, Correa y muchos otros, no sería raro que le aplicaran la ley Canessa al secretario general de la OEA. Jajajá.

-Y la derecha, por otro lado, sin Piñera no pasa nada.

-Siempre la mejor opción de ganar la primaria la tendrá él y es muy difícil que eso cambie. Los ex presidentes siempre son candidatos, si creen que tienen la opción de ganar. La decisión de volver a asumir la candidatura dependerá de cómo estén las encuestas en un par de años y de quién es el candidato de la NM.

Si no llegara a ir, por lejos la mejor candidata será la Evelyn.

 "A Piñera no le favorece"La pelea de ayer

-¿Qué le parece el enfrentamiento de ayer del Gobierno con Piñera?

-Creo que no le favorecen a él, ni tampoco el Gobierno ayuda profundizando el conflicto. Una figura de un ex Presidente muy activo a tan sólo meses de dejar el poder les resta protagonismo a los partidos de la Alianza, que deben fortalecerse después de sus recambios generacionales en las directivas y la derrota.

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