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Diputada Maya Fernández, nieta de Allende: "No me gusta que alguien lleve mucho en el poder"

El fin de semana pasado estuvo en La Habana como la mujer clave del nuevo trato del PS chileno con el gobierno de Raúl Castro, que se reencontró en un abrazo después de 19 años de distancia en sus relaciones.

por:  Lilian Olivares
viernes, 11 de julio de 2014
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Está leyendo "La novela de mi vida", del cubano Leonardo Padura.

La suya, su propia vida, sería una gran novela, como hija de padres revolucionarios en Cuba y en Chile, y nieta del Presidente Salvador Allende.

Tiene 42 años, de los cuales casi la mitad los vivió en la isla. Visita a su familia cubana cada dos años, pero la semana pasada fue diferente: integró el trío oficial del Partido Socialista chileno que llegó a La Habana a a retomar los contactos bilaterales de más alto nivel, después de 19 años. Fue noticia de primera plana en el diario Granma. Acudió con el presidente del PS, Osvaldo Andrade, y con el miembro de la comisión de política exterior del partido, el cientista político y ex embajador Carlos Parker.

Allá los recibió el propio Raúl Castro, junto a Miguel Díaz-Canel, a quien el propio Raúl presentó como su sucesor; al canciller Bruno Rodríguez y al jefe del departamento de Relaciones Internacionales y miembro del secretariado del comité central del Partido Comunista, José Ramón Balaguer. Es decir, el máximo poder.

Según Carlos Parker, con ese encuentro se cerró un ciclo de relaciones formales y se inició "uno distinto y prometedor". Pero lo que más impresionó a Parker fue aquello en que se quedó pensando: "El paternal y afectuoso abrazo que Raúl Castro diera a Maya Fernández, nieta del Presidente Allende, nos dijo en sí mismo más que mil palabras, por su significado simbólico"

Maya paseó esos días por Cuba casi como rockstar .

Cambio de apellido

"Una parte mía está allá", explica Maya refiriéndose a Cuba.

De sus estrechos lazos con la isla, que naturalmente la hicieron ser la llave maestra del regreso de la amistad de los socialistas chilenos con el gobierno de los Castro, no hay mucha historia contada.

Los reportes señalan que a su hermano Alejandro, que nació en Cuba el mismo septiembre de 1973, por decreto de Fidel Castro lo apellidaron Allende.

-¿Por qué a él y no a usted?

-Si a mí también. Pero esto no sé si quiero contarlo...

-Se dijo que Fidel quería que su hermano, como hombre, llevara el apellido para que no se perdiera ya que no tuvo hijos sino hijas.

-Sí, pero eso ya no es así. En algún momento, cuando mis padres llegaron, dado que mi abuelo había fallecido, lo decidieron, pero con el convenio de mi padre. Lo digo porque queda la impresion de que a mi padre no le tomaron su opinión, pero al revés; él estuvo de acuerdo. Simplemente a él le parecía de toda lógica cuando nació mi hermano. Eran otros momentos históricos.

-Entendible lo de su hermano, ¿pero usted?

-Es que como en Cuba no podía haber un hermano con un apellido y otro con otro, a los dos nos pusieron Allende. Pero yo ya estaba inscrita en Chile como Fernández Allende. Es una historia compleja. Murió mi abuelo; fue un momento histórico y mi madre y mi padre estuvieron de acuerdo y ya cuando grandes decidimos con mi hermano arreglar la situación y fuimos Fernández Allende.

Dice que su rutina en Cuba era muy normal.

-Allá hice mi vida, como cualquier ciudadana. De hecho, en Chile están discutiendo la educación pública y yo soy hija de la educación pública cubana. Iba al colegio que me tocaba en el barrio, como todos.

-Y de muy chiquita pertenecía a la Organización de Pioneros José Martí...

-No, es que todos los niños que íbamos al colegio éramos pioneros.

-"Pioneros por el comunismo, seremos Che Guevara", decían..

-Esa es una consigna. Pero no es que especialmente un grupo perteneciera a una organización: todos lo hacíamos. Y te tocaba el colegio del barrio, y a mí me gustaba mucho eso. Daba lo mismo lo que hicieran nuestros padres. Y era muy choro, porque eso nos permitió conocernos en torno al barrio. Entonces, siempre fui hija de la educación pública.

-¿Qué sistema político le gusta más: el de Cuba o el de Chile?

-Prefiero no comparar. Yo creo que Cuba es un sistema que está haciendo grandes reformas a la asamblea.

-A usted que le gusta la democracia participativa, ¿Le parece el tiempo que llevan los Castro en el poder?

-Siempre he dicho: no me gusta que alguien lleve mucho en el poder. Si digo que los alcaldes no deberían estar 30 años, eso no es sólo para Chile.

-¿Personalmente siente que Cuba es una dictadura?

-Sí. Creo que las democracias tienen que ser abiertas. Los cargos deben reelegirse y no pueden ser permanentes.

-¿Y eso podría decírselo a Castro?

-¿Pero por qué no? Y de hecho va a haber cambios en la Constitución de Cuba seguramente respecto a esos temas.

-¿Cómo cree que hubiera sido usted en la época de su abuelo? ¿Revolucionaria de guerrilla, como su madre? ¿Hubiera pensado que las armas eran la solución?

-Es que yo no sé si mi madre hizo uso de las armas. Yo creo que sí era una mujer muy comprometida con el gobierno de Allende. Además, yo creo que ser revolucionario no tiene que ver con la guerrilla. Uno puede ser revolucionario en las ideas, incluso en cómo ves la ciudad.

-Siempre le preguntan por ella, pero casi nunca por su papá, que fue coronel de inteligencia de Fidel Castro...

-¡Coronel no!, si no fue coronel.

-Pero fue de la Oficina América.

-Sí, pero no me gusta la información que no es real. Además que yo nunca hablo de esos temas con mi padre. Le he preguntado del lado que a mí me interesa: el lado más humano, cómo vivió mi familia las penas...

-Su padre fue un personaje importante del gobierno cubano, que ayudó a establecer regímenes comunistas en Latinoamérica. ¿Qué piensa usted de la labor que cumplió él?

-Yo he visto padres que tienen una postura e hijos que tienen otra.

-Por eso le pregunto.

-Mi padre siempre ha sido muy cercano, siempre ha estado conmigo. Ha sido un hombre jugado, comprometido.

-Pero jugado puede haber sido también el jefe de la Dina en Chile.

-Bueno, yo di esta entrevista para hablar de mí, pero no de mi padre.

-Sí, de usted, de su familia. ¿Vio a su padre cuando viajó con Osvaldo Andrade (presidente del PS) el fin de semana pasado a Cuba?

-Claro que lo vi. Tiene casi 78 años. Está jubilado. En Cuba se hace mucha vida de barrio, de familia, de amigos.

-Usted quiere esa vida de barrio, cotidiana, para Santiago...

-Yo creo que los chilenos también añoramos la vida de barrio.

-¿Y prefiere que sus hijos crezcan en Cuba o en Chile?

-Mientras son chicos los quiero conmigo, como buena madre. Pero después de los 18 años, es su decisión.

La muerte de la hermana de la Payita: Uno de sus dolores más grandes

Ella no llegó a Cuba a los dos años como cualquier ciudadana, sino como nieta del líder socialista muerto en La Moneda, amigo y camarada de Fidel Castro; hija de Beatriz Allende y de un miembro importante del gobierno de Cuba..

Su padre, el cubano Luis Fernández de Oña, había venido a Chile el 26 de septiembre de 1970 a preparar el restablecimiento de relaciones diplomáticas con el advenimiento de la Upé. Y también asesoró en seguridad e inteligencia al GAP, el Grupo de Amigos del Presidente que se encargaba de la protección del Mandatario. Conocía a Allende porque, en su condición de funcionario de la Oficina América que comandaba Manuel Piñeiro ("Barbarroja"), era el encargado de atenderlo cuando el otrora senador socialista visitaba la isla. Así también había conocido a la hija revolucionaria del líder chileno, que integró el Frente de Liberación Nacional de Bolivia. En Santiago formalizaron como pareja y tuvieron a Maya, que nació en septiembre de 1971.

El día del golpe, una negociación permitió que Beatriz saliera de Santiago con hija, nana y marido y el día 12 ya estaban en la isla.

Con el tiempo, la pareja se separó. Y cuando Maya tenía 6 años y Alejandro 3, Beatriz (entonces de 33) se suicidó dejándole una carta a Fidel donde manifestaba su deseo de que sus hijos se criaran no con su padre, sino con Mitzi, la hermana de la Payita, la secretaria íntima de Salvador Allende.

-Yo siempre dije que la vida me regaló dos madres: la Tati y la Mitzi, que se dedicó en cuerpo y alma a nosotros.

La Mitzi murió de cáncer poco después de llegar a Chile, cuando se vino un mes antes a preparar el retorno de los dos hijos de Beatriz Allende, en 1992. "Nosotros no nos volvimos a ver". Es uno de los dolores más grandes de su vida.

Asamblea constituyente

Junto a la joven parlamentaria PC Karol Cariola, Maya (PS) es la líder de la Bancada por la Asamblea Constituyente, que incluso la integra el RN Gaspar Rivas.

-Como diputada, ¿no siente que es como minimizar el valor de los parlamentarios? Porque son ustedes en el Congreso, los llamados a legislar. Y a usted la eligieron para hacer esa tarea.

-A mí me eligieron sabiendo que yo apoyaba la asamblea constituyente. Yo creo que los ciudadanos en Chile cada vez estamos más empoderados y cada vez más queremos opinar, y con justa razón. Yo creo que la Constitución, nuestra carta de ruta, tiene que ser lo más democrático que exista. Además, nosotros fuimos elegidos bajo un sistema binominal y muchas fuerzas políticas que quedaron excluidas bajo ese sistema también debieran participar.

-¿Es más importante que todas las minorías estén en el parlamento, o que se gobierne para beneficio de la mayoría del país?

-Yo creo en un sistema proporcional. Los ciudadanos eligen; esa es la democracia.

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