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Espina (RN) y la reforma constitucional: "Lo que acordemos en el Congreso, se plebiscita"

El jefe de bancada de los senadores RN se muestra dispuesto a impulsar una enmienda a la Carta Fundamental, destinada a que se pueda ratificar mediante un referéndum el acuerdo del Senado para reformar la Constitución.

por:  Mario Contreras D.
jueves, 17 de abril de 2014

Foto RICARDO ABARCA

En lo interno de su partido, fue uno de los primeros en dar su apoyo Cristián Monckeberg para la presidencia de Renovación. En el plano del rol que juega la oposición, reconoce que es algo que le preocupa, debido a que hay una percepción de que está dividida.

Pero donde tiene puesto sus esfuerzos es en materia constitucional, tema que tiene a cargo en su partido. "La reforma constitucional es «la madre de todas las batallas», porque en ella se definirá el tipo de sociedad en que queremos vivir", asegura.

Aquí el jefe de comité de los senadores de Renovación es el primero desde su sector en respaldar la idea que circula en la Nueva Mayoría de introducir un cambio clave a la Carta Política: plebiscitar los acuerdos que logre el congreso en el marco de la reforma constitucional. Claro que este camino quiere recorrerlo, dice, con una oposición unida "para enfrentar juntos la defensa de la sociedad de la libertad".

Como base, plantea "defender contra viento y marea el capital político" del gobierno de Piñera "por la muy buena gestión que hizo". Pero advierte que no se pueden quedar ahí, ya que sostiene que "tenemos que ser creativos para entrar al área de los principales temas: desigualdad, educación y descentralización".

-¿L a reforma constitucional se debe hacer sólo en el Congreso o se abre a la posibilidad de un plebiscito?

-Creo que se debe hacer un debate en el Congreso, abierto a la ciudadanía a través de las organizaciones sociales. Lo que acordemos se plebiscita. Si somos capaces de convencer a los chilenos de que lo mejor para el país es lo acordado, no hay problema. Insisto, me refiero al proyecto que se apruebe con los quórum correspondientes.

-¿Entonces está de acuerdo con introducir una enmienda constitucional para poder hacer ese plebiscito?

-Estoy completamente de acuerdo con realizar dicha enmienda. Me parece absolutamente razonable que lo que resuelva el Senado sea plebiscitado, y por supuesto que para hacerlo, antes hay que reformar la Constitución. Lo he conversado con varias personas, entre ellas la ministra Rincón. Pienso que es la forma de lograr destrabar una discusión de la legitimidad de los acuerdos que tome el Senado en materia constitucional.

-¿Por qué cree que no es suficiente el Congreso para la reforma?

-En esto hay que ser muy claro y yo planteo que para la tramitación de la reforma constitucional hay tres etapas: Un amplia consulta ciudadana, una discusión al interior del Congreso y un plebiscito para la ratificación ciudadana. Ello porque en las actuales circunstancias esto fortalece los acuerdos que se hagan sobre la Constitución.

-¿Lo ha socializado en RN o con senadores como Manuel José Ossandón o Andrés Allamand?

-Es un tema que hemos conversado con algunos de ellos, pero no está resuelto institucionalmente. Estamos hablando de un cambio muy profundo que debe razonarse. Más aún, yo pretendo que RN impulse este cambio, pretendemos liderar esta modificación, porque soy un convencido que es la forma de garantizar que tengamos una Constitución absolutamente legitimada por la ciudadanía. Para mí es de gran relevancia.

-¿Está convencido de modificar la Constitución o lo asume como un hecho político, debido a que son minoría?

-Sin duda la Constitución puede modernizarse incorporando aspectos para fortalecer más derechos de la ciudadanía frente al Estado, y también en establecer con mayor claridad los derechos sociales y económicos.

-¿Dónde está el límite para no debilitar la libertad de las personas?

-El problema es otro y es que la Nueva Mayoría tiene dos almas en fuerte pugna: Una que quiere construir el proceso social sobre la base de lo que hemos avanzado, y que ha sido mucho; y por otra parte los que creen que hay que barrer con todo, posición liderada por Jaime Quintana y Juan Pablo Letelier. Con los primeros es posible llegar a acuerdos, pero los segundos tienen una visión estatista y totalitaria inaceptable. Lo de Letelier es más grave.

-¿Entonces?

-La centroderecha tiene que dar una gran batalla ideológica: la reforma constitucional será la madre de todas las batallas, porque definirá el tipo de sociedad en que queremos vivir. Y nosotros queremos una sociedad que proteja los derechos de los ciudadanos frente a las desigualdades y los abusos, pero que jamás asfixie sus libertades.

Hay un gobierno que no ha tomado definiciones por sus conflictos internos. Le pido a la Nueva Mayoría que me explique qué significa en la práctica una constitución democrática, participativa e institucional, como ellos han dicho. No han especificado qué cambios van a hacer. ¿Se van a limitar las libertades individuales para emprender, elegir, de expresión, de prensa, de elección de la educación de los hijos?

-¿Está de acuerdo con mantener todos los quórum altos o podría acceder a bajar algunos?

-En las bases de institucionalidad chilena y a las garantías constitucionales soy partidario de mantenerlos en 2/3. Los demás se deben unificar en 3/5.

-¿Hasta dónde está dispuesto a llegar en la reforma al sistema político? ¿Qué tan proporcional debe ser?

-Tiene que ser todo lo proporcional que permita que los grupos emergentes, que hoy son minorías, puedan participar del Parlamento y tener la opción de transformarse en mayoría. La derecha no tiene que temerles a los cambios. Una coalición atrincherada por temor a perder las elecciones termina jibarizándose.

-¿Ve que la oposición pueda ejercer un rol fuerte ante Bachelet y no caer en la irrelevancia?

-Hay una percepción de que la oposición está dividida, que prima el personalismo, que hay incapacidad de enfrentar al Gobierno con ideas propias. El diagnóstico es muy malo. Pero esperemos las elecciones internas y luego de eso deberemos actuar unidos. Una oposición dividida perpetuaría a la Concertación en el gobierno, y por el contrario, una oposición unida nos permitiría crear las condiciones para ganar la presidencial en cuatro años más.

-¿Están las condiciones para incorporar a Amplitud y Evópoli en la coalición?

--Evópoli ha ido adquiriendo fuerza y unidad inmediata. Con ellos hay que trabajar ahora. Con Amplitud las heridas provocadas por la forma en que renunciaron sus parlamentarios a RN están cicatrizando... Pero no tengo duda de que más temprano que tarde habrá que aglutinar a todos y abrirse a nuevos referentes que vengan de regiones, por ejemplo.

-¿Qué le diría a quienes piensan que Amplitud tiene posturas más cercanas a la Nueva Mayoría?

-Si la Nueva Mayoría pudo unir a la DC con el PC para gobernar, me parece absurdo suponer que las diferencias entre Amplitud y nosotros son mayores.

-¿Cómo ve la relación con la UDI?

-Tenemos muchas coincidencias pero también algunas discrepancias. Lo inteligente es discutir las diferencias, intentar una postura común, y si no es posible regular los disensos se vota así en proyectos puntuales, y no se hace escalar esto a temas mayores. Pero hay que trabajar en conjunto.

-¿Por qué ha dicho que ahora no aceptarán vetos de la UDI?

-Porque en política no podemos paralizarnos si no estamos de acuerdo. Un ejemplo de ello es lo que ocurrió con la reforma al binominal. Si hubiésemos actuado de manera inteligente ya estaría cambiado el sistema electoral hace tres años. Pero a raíz de la oposición de la UDI el Gobierno no tuvo la fuerza para impulsarlo. Y ahora la izquierda tiene la mayoría en el Congreso para hacer el cambio sin consultar nuestra opinión.

-¿Están dispuestos a seguir el camino propio, solos, si la UDI los veta?

-Hay que hacer un esfuerzo para lograr posiciones comunes. Si tenemos diferencia puntual y votamos distinto, no hay que alarmarse.

-¿Cómo afrontarán entonces la reforma tributaria?

-En principio, digo que vamos a votar a favor la idea de legislar, pero rechazaremos los impuestos que perjudiquen a la clase media, a las pymes y que afecten el empleo.

 Voto exterior: Por qué apoya indicación de Bachelet

-¿Por qué apoya la indicación del gobierno de Bachelet al proyecto de sufragio de chilenos en el exterior y no el texto que venía del Senado, con acuerdo de la Administración Piñera, en cuanto a que los votantes se inscriban en cada elección en los consulados?

-Este proyecto ha sido patrocinado por cinco senadores Patricio Walker, Hernán Larraín, Isabel Allende, Soledad Alvear y yo, y efectivamente ha sufrido una modificación en el sentido que, en vez que las personas se tengan que inscribir cada vez que votan, como decía la iniciativa original, ahora a raíz de la indicación del Gobierno eso no va a ser necesario, y así se usará para quienes viven fuera del país, el mismo procedimiento que todos los chilenos.

-¿Se deja de lado el espíritu de lo que se había acordado con el gobierno de Piñera, en orden a que se requerían nexos con el país, lo que había sido sustituido por la inscripción cada vez que se votara?

-No es verdad que haya habido una indicación del Ejecutivo anterior en esta materia. Lo que sí, los proyectos siempre se tienen que ir perfeccionando. Nuestro sector político tiene que abrirse a la participación y cambiar de actitud, dejar de temer a la competencia. En 2009 cuando se eligió al Presidente Piñera, en elecciones simbólicas en el extranjero, hubo varias ciudades en que nuestro candidato ganó.

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