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Hinzpeter renuncia a RN y se despide de la política: "Cumplí una etapa"

Allamand, Larraín y Ossandón "nunca comprendieron la importancia de sobreponer el interés del país al propio... Hay un mínimo de responsabilidad política", señala el ex ministro del Interior quien piensa radicarse "definitivamente" en el sector privado.  

por:  María José O'Shea Cox, La Segunda
viernes, 14 de marzo de 2014
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Cuenta que fue una acumulación de situaciones que lo llevaron, hace un buen tiempo, a decir basta. Pero quiso esperar que el gobierno terminara para materializar su decisión.

Esta mañana, Rodrigo Hinzpeter tomó sus documentos y partió a la oficina del Servicio Electoral para poner fin a 27 años de militancia en Renovación Nacional, partido del cual fue fundador.

Pero no solo eso. El ex ministro del Interior y luego de Defensa de Piñera, el mismo que hace solo cuatro años algunos pintaban para delfín , determinó dejar definitivamente la actividad política. Vuelve al mundo privado en plenitud.

De su partida de RN, explica que está "muy molesto y particularmente desilusionado con muchos de los liderazgos. Creo que no tuvieron la generosidad que era esperable de ellos y que se requirió en muchas ocasiones. No me gusta convivir con sentimientos negativos y resolví que la forma de eliminarlos era poner término a mi militancia".

"Hay situaciones que no logro entender, como que el otro día el senador Manuel José Ossandón dijo que el gobierno del Presidente Piñera fue uno de los peores de la historia del país. Yo no puedo militar en un partido en que uno de los senadores tenga ese juicio. Lo siento".

-El, junto al presidente de RN, Carlos Larraín, y el candidato presidencial del partido, Andrés Allamand, fueron por lejos los más críticos de Piñera. ¿Cómo se explica eso?

-Mantuve silencio frente a las críticas del sector mientras fui ministro, porque uno tiene responsabilidades que comprenden no agravar las crisis ni aumentar el desorden, pero nunca logré entender qué los motivaba a actuar de esa manera. Quizás, le puedo decir que los tres que usted menciona nunca comprendieron la importancia de haber obtenido más del 50% de los votos en la elección presidencial, la relevancia de sacar adelante el gobierno y de sobreponer el interés del país y del sector al interés propio. Pero es cada uno de ellos quien debe rendir cuenta a su sector por la forma en que no apoyaron o abandonaron al gobierno.

-¿El caso de Allamand, particularmente, lo sorprendió?

-Me sorprendieron en distintos grados, pero me sorprendieron los tres. Hay un estándar mínimo de responsabilidad política que uno les exige a los tres, y ésta tiene límites; no debe desnudarse ni aun a pretexto de extremas honestidades. Las observaciones o críticas de corrección tienen que hacerse, pero una cosa es hacerlo en privado y con fundamentos, y otra es la reiteración de "cuñas" políticas sin profundización y que sólo dañan al gobierno.

-¿Cuál va a ser su domicilio político? ¿Amplitud, Evópoli?

-Independiente.

-¿Es éste su adiós a la política?

-A la política activa, sí. Eso no quiere decir dejar de preocuparse por su país.

-¿A qué se va a dedicar ahora?

-Dediqué 30 años a la política. Los últimos 14 casi a tiempo completo y los últimos 5, totalmente completo. Cumplí una etapa. Pienso radicarme definitivamente en el sector privado, dedicarme al ejercicio profesional. Una alternativa es reintegrarme al estudio Bofil Mir & Alvarez Jana, del cual me desvinculé a principios de 2010. Es una oficina prestigiosa, muy competente y en la cual tengo muy buenos amigos. También he reflexionado en otras alternativas y en estos pocos días he tenido algunas conversaciones con grupos empresariales muy destacados. Es una decisión que tomaré, conversando con mis amigos, en las próximas semanas.

-¿Y cree que Piñera va a volver a militar a RN?

-Si vuelve o no, es un accidente. Es un ex Presidente que hizo un gobierno formidable, y que fue elegido por todo un sector que no es solamente RN. Quizás lo justo para el conjunto global es que se mantenga como independiente. Pero esa es su decisión.

-¿Y no volvería a La Moneda con él?

-El hizo un gobierno sobresaliente. Creo que la oportunidad de volver a postularse pasará frente a él necesariamente. No veo otro liderazgo de su estatura e inteligencia, aunque no sé qué resolverá él en esa situación.

Yo ya cumplí esa etapa, y además quiero tener más tiempo libre, hacer deporte, leer, estar con mi familia, conversar con mis hijos. No volvería a ser ministro.

Su salida de Interior: "No fue un golpe"

-¿Qué es lo que vio del mundo político en este tiempo?

-Vi de todo. Honestidad, grandeza, solidaridad, inteligencia. Pero también vi -y bastante- oportunismo, liviandad, frivolidad, pequeñez, mediocridad, y hasta flojera diría. Personas que no tienen correctamente asumido el sentido colectivo que hay en el servicio público y que se observan a sí mismos como proyectos particulares, que los emprenden desde una posición pública.

-En el mundo del poder se conoce a la gente desde otra perspectiva.

-A la gente se le conoce bien con sólo conversar con ella unos minutos. Por lo menos en mi caso, muy rápidamente advierto las cualidades y defectos de alguien. Ahora, es cierto que hay algunos que se acercan a quienes tienen poder, a todos ellos los correteaba rápido de mi lado. No me interesaron ni nunca les fue bien conmigo.

-¿Qué fue lo más difícil de este tiempo para Ud.?

-Equilibrar el orden público con el derecho a manifestarse, particularmente en los momentos más álgidos de las protestas estudiantiles. Sabía que cualquier error podía tener un desenlace fatal.

También fueron difíciles los primeros días del terremoto. Muchos especialistas pronosticaron que debía prepararme para que llegado el invierno más de algún niñito, cuya familia había perdido la casa, muriera de frío. Nos pusimos la meta de construir las viviendas de emergencia en un plazo muy estrecho, para que ello no ocurriera. Varias noches las pasé sin dormir. Lo conseguimos y ningún niño murió por no tener un techo.

-¿Y su mayor logro?

-Pienso que haber redefinido la figura del Ministro del Interior, en el sentido que es y debe seguir siendo responsable directo -para lo bueno y lo malo- de la delincuencia. Ya no podrá quitarle el cuerpo a un desafío tan importante, como lo vimos muchas veces. En la misma línea, cambios estructurales en ese combate, como la implementación del Stad, y que permitieron bajar más del 25% la victimización en 4 años es un gran logro, obviamente que de Andrés Chadwick, Cristóbal Lira y muchos otros también hicieron un notable aporte.

-¿En qué cree que se equivocó? Se le criticó mucho su gestión en Interior porque estaba muy dedicado a la seguridad y nada a la articulación política.

-Obviamente que se cometen errores, pero en modo alguno considero que dedicar tiempo y esfuerzo al combate contra la delincuencia sea un error. Quiero un país en el que al caminar por la calle, los padres tomen la mano de sus hijos por amor y no por temor, y eso no se consigue sin trabajo arduo. Dediqué mucho tiempo también a la articulación política, al gobierno interior, a ejercer la jefatura de gabinete.

-Se decía que "le daba lata".

- Me preocupa la contribución al país. A eso me dediqué. La política de "perder el tiempo" o los "juegos de vanidades", por cierto que me daban y siguen dando lata.

-¿Fue un golpe que Piñera lo haya cambiado de Interior a Defensa?

-No, para nada. Fue una cosa que conversamos mucho con el Presidente. Cuando se produjo el cambio, ya habían pasado los momentos más álgidos de las manifestaciones estudiantiles, en las que tuve que pagar costos altos. Se había cumplido una etapa y el presidente también lo entendía así. Los afectos había que dejarlos de lado y en eso él fue enteramente Presidente y yo fui un colaborador que comprendió muy bien que el ciclo se había cumplido. Además, él me ofreció la alternativa de Defensa que fue una experiencia maravillosa.

-¿Y siguió en una relación estrecha con Piñera?

-Hasta el día de hoy tenemos una relación de mucho afecto, y en mi caso, de mucho respeto y admiración. Obviamente que en el día a día se perdió cercanía porque había un comité político que encabezaba Andrés Chadwick. Seguimos, eso sí, hablando por teléfono y tomándonos un café una vez a la semana, pero naturalmente que la cercanía no fue la misma.

-¿Y qué pasó con sus aspiraciones de presidenciable?

-Yo siempre sostuve que no era razonable pensar en algo así. Incluso dije que esperaba que el tiempo me diera la oportunidad de demostrar que cuando yo decía que no quería ser candidato, estaba diciendo la verdad. Porque a uno no le creen...

-¿Y por qué será que no le creían?

-Porque en ese momento yo tenía una buena evaluación en las encuestas y, además, me veían como el segundo hombre del Presidente. Pero yo siempre supe que no tenía ni la disposición ni el carácter para serlo. Además, estaba seguro que para cumplir la labor que se me encomendó, esa popularidad que tenía al principio, iba a bajar. Así es que tan pronto eso pasó, terminaron los comentarios y nadie más lo insinuó ni como broma.

¿Su pendiente?: El AVP

-En estos años quedó clarísimo que la derecha tiene muchas diferencias internas. Entre los partidos y al interior de ellos. ¿Cómo ve el proceso político que vive su sector?

-La centroderecha vive un proceso difícil, pero soy optimista. Prefiero convertir las dificultades en oportunidades. Efectivamente se han evidenciado diferencias y es bueno que ello se haya sincerado. A partir de reconocer que existen visiones distintas y válidas, recién será posible construir una nueva coalición, con más integrantes y de mucho mayor proyección. La Alianza en su faceta tradicional de RN y la UDI no da espacio a muchos y no será capaz de ganar el gobierno si no comprende que debe ensancharse.

-¿Hacia dónde debiera caminar ahora la derecha?

-A mi parecer debe caminar hacia posiciones más de centro, más liberales en lo cultural y político, no solo económico, y perder un poco el temor al Estado. Mucho tiempo la derecha estimó al Estado como la peor solución a cualquier problema dado. La izquierda lo considera aún la mejor solución a todo. No me gusta ninguna de las dos visiones. Creo que la ausencia del Estado donde sí debe estar, es desoladora; y su presencia donde no debe actuar, es asfixiante.

-Finalmente, esa nueva derecha que Ud. planteó caminó más bien a la dispersión, ¿o no?

-La nueva derecha terminó con mucha más fisonomía que cuando se la planteé a usted misma en una entrevista en 2010. El Presidente Piñera delineó una centroderecha distinta, y a partir de ahora la visión que se plasma en esa nueva derecha irá forjándose un camino perdurable en la política del país.

-¿Qué proyecto le hubiera gustado que el Gobierno hiciera y no pasó?

-El AVP. Hay que avanzar con mucha decisión hacia una sociedad menos discriminadora y que sancione la incitación al odio. Uno no puede declararse partidario de la libertad, pero contrario a los efectos de ella. La diversidad es el resultado del ejercicio de la libertad y, en cuanto tal, las políticas públicas deben protegerla de los malos tratos, abusos o de las discriminaciones.

"Me inquieta el exceso de expectativas" de Bachelet

-¿Qué expectativas tiene del gobierno de Michelle Bachelet?

-Ella se ha encargado de fijar las expectativas de manera muy alta. Eso me preocupa, ya que hoy la ciudadanía, con todo derecho, exige que le cumplan. Lo que más me inquieta son las promesas que conllevan una suerte de falsa representación. Decir que tendremos mejor salud o educación, por el solo hecho de consagrar esos derechos en una nueva constitución, es algo que sabemos de antemano no ocurrirá. Eso me parece un error peligroso.

Me inquieta, con conocimiento de causa, este exceso de expectativas.

-¿La dupla Peñailillo-Bachelet se compara mucho con la suya con Piñera.¿Qué consejos le daría?

-No le voy a dar consejos por el diario, él tendrá que cumplir una función muy importante y hacerlo con sus propias capacidades y habilidades. No me corresponde.

-¿Apoya la reforma tributaria que plantea el Gobierno?

-Creo que hay espacio para un alza moderada de impuestos. Pero no me ha parecido apropiado el tono y manera que le he visto al ministro de Hacienda. Hay que construir consensos, dialogar mucho para la elaboración del proyecto y hacer parte de aquel proceso a los empresarios. Me parece fundamental este último aspecto, involucrar a los empresarios para no detener la inversión. Creo que ese camino no se está tomando. Ojalá se rectifique.

-¿Y la educación? ¿No debiera ser pública y de calidad para todos?

-Definitivamente debe ser de calidad para todos y supervigilada por el Estado, no el mercado. Pero creer que el Estado debe ser el único proveedor de educación en el país me parece un error monumental.

"No sé qué se imagina el señor Ponce..."

-Ponce dijo ante el fiscal que se habló de las Cascadas en el comité político.

-Nunca. Yo no sé qué se imagina el señor Ponce que son las reuniones del comité político como para que su tema se trate ahí. Es bien presuntuoso de su parte creer que el Presidente haya estado preocupado de su comportamiento como controlador de SQM y las restantes compañías.

- Depende de cuánta plata tenga en las Cascadas...

-No, no tiene nada que ver con eso. Primero, porque está claro que el Presidente se alejó totalmente de la administración de sus negocios. Y, segundo, porque a Ponce se le imputan conductas que se derivan esencialmente de su comportamiento como controlador, y quienes hayan tenido acciones -no sé si el Presidente tenía o no- no pueden haber incurrido en la misma conducta que se le está imputando a él.

Sus abogados y él están llevando adelante, más que una defensa legal, una campaña comunicacional. Están siendo extraordinariamente injustos y faltando a la verdad.

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