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Larroulet y Alvarado, la dupla sobreviviente del gabinete de Piñera, desclasifica sus secretos

"La clave, en términos futbolísticos, es que no hay que ser ni 9 ni 10; el equipo Segpres es 6, 8, es el que da los pases para que otro meta el gol. Hay que tenerlo claro", dicen.

por:  Giselle Crouchett Giglio/La Segunda
viernes, 07 de marzo de 2014
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Cuaderno «33»

Casi como un diario vida, los cuadernos rojos Torre acompañaron al ministro estos cuatro años. Identificados con números romanos, registraron cada negociación legislativa.

-¿A cuántos llegó?

-CLV: Este es el 32. Así como voy, puede que llegue al 33, lo cual tendría un simbolismo...

O cambiaba el ministro o el subsecretario. Pero ninguna cartera permaneció inmune los cuatro años de la Administración Piñera, con excepción del Ministerio Secretaría General de la Presidencia.

¿Cómo sobrevivieron? Con sus oficinas a medio desalojar, lo cuentan el ministro Cristián Larroulet Vignau (CLV) -economista Chicago, quien había desarrollado una vida más bien académica y en Libertad y Desarrollo-; y su complemento político, un ex diputado que por 16 años se manejó en los vericuetos legislativos, y que con su carácter "chilote" había tendido puentes con todos los sectores: Claudio Alvarado Andrade (CAA).

Ambos esperan seguir en la cosa pública, y colaborar con la fundación de Piñera.

-¿La receta?

-CLV: Una de las funciones de este ministerio es coordinar el cumplimiento del programa de gobierno y fue clave la claridad de objetivos y metas. Segundo, el total respaldo del Presidente. Lo conocíamos, yo en el mundo de los centros de estudios, Claudio como diputado, pero no éramos amigos del Presidente. Tercero, la confianza total entre nosotros dos. Es como jugar como equipo brasileño, de memoria, complicidad total.

-CAA: Ninguno tuvo un afán protagonista. La misión de este ministerio es hacer jugar a los demás. Nuestro perfil mediático fue siempre de segundo plano y afloró en circunstancias especiales.

Y se dio un complemento natural: Cristián, con su capacidad de generar equipos y su experiencia en políticas públicas, y yo que venía del Parlamento. Tras 20 años, en la Concertación quedaron como huérfanos y encontraron confianza en un ex colega.

-CLV: Los tiempos de la política son distintos a un centro de estudios y al principio me costó. Siempre recuerdo la reforma educacional, que era producto de un acuerdo en el gobierno de Bachelet. Yo estaba muy optimista de la aprobación rápida y nos rechazaron el proyecto en la Cámara, nos demoramos bastante más. El consejo de Claudio fue importante.

La clave, en términos futbolísticos, es que no hay que ser ni 9 ni 10; el equipo Segpres es 6, 8, es el que da los pases para que otro (ministerio) meta el gol.

"Hay que tener el cuero muy duro. Al principio era más sensible..."


-¿El interlocutor más difícil en el Congreso?

-CLV: ¡Hubo muchos!

-CAA: Más que personas que te complicaban, eran las decisiones de bloque. La Concertación no tenía un liderazgo ordenador y era muy fácil, íbamos al jefe de bancada, al presidente de partido, o un diputado. Cuando se dan cuenta, pasan a actuar como bloque a comienzos del segundo año. Y nos costó mucho. Terminamos aprobando leyes con grupos específicos.

-¿Qué hablaba tanto con Osvaldo Andrade (PS)?

-CLV: Fue un opositor muy duro. Pero con él tenía una relación de antes, pude hablar de política, proyectos. Un equipo Segpres tiene que entender la resiliencia. No hay que dejarse llevar por una crítica muy fuerte. Todas las semanas vas a tener que ir a la Cámara y el Senado, y no es fácil.

-CAA: La Concertación no me dejaba entrar a la sala, mi mejor oficina era el pasillo. En este gobierno entré una vez...parece que fue mucho el daño cuando entré (ríe).

-¿Le duele, ministro, que alguien diga que no está a la altura de Edgardo Boeninger?

-CLV: No. Hay que tener el cuero muy duro. Al principio era más sensible a eso. Pero digo con satisfacción que en el último tiempo no he visto esa crítica. Incluso dicen que hemos logrado apoyo de una parte de la Concertación y no de la otra, valorando la capacidad política que hemos tenido.

-Desde el primer cambio de gabinete 2011 se apuntaba al equipo político.

-La firme: en todos los cambios de gabinete, especialmente en 2011 y 2012, tuve la oportunidad de hablar muchas veces con el Presidente y él me pidió mi visión. Compartimos una mirada estratégica del futuro. Y nunca sentí que me cambiaría. Puede sonar presumido, pero es la verdad nomás.

El episodio mapuche: "El Presidente no sabe, yo he hecho algo que no corresponde"


El primer rol público no buscado de la dupla Segpres fue la huelga de hambre mapuche que golpeó al gobierno en su primer año.

-CLV: En la etapa final de la negociación hubo dos grupos que no se sumaron a un acuerdo de acabar con la huelga de hambre: en Victoria y en Angol. Y con Claudio decidimos, de común acuerdo con el ministro Hinzpeter, hacer un esfuerzo. Recuerdo como si fuera hoy que íbamos a volver (a Santiago), pero nos quedamos el viernes y fuimos al hospital de Victoria, había unos 12 huelguistas, dialogamos con ellos y depusieron la huelga. Y quedaban tres en Angol... dentro de la cárcel. Llegamos en la noche y no fue fácil, porque no le avisamos al Presidente de la República... había cierto riesgo de que nos pudiera decir que no, por un tema de seguridad.

Así que entramos los dos a la celda, acompañados de un carabinero que trabajaba conmigo. Y tuvimos un diálogo bastante largo, pero dijeron que no. Entonces nos fuimos a la oficina del alcaide y ahí tuvimos una última conversación con el lonko de la comunidad...

-CAA: ...y el huerquén.

-CLV: Y dialogamos con paciencia y persistencia. El me pidió una nueva reunión, y le dije: "Lonko, es muy probable que esa nueva reunión, por lo menos conmigo como ministro, no va a existir". "¿Y por qué no va a existir?", me preguntó: "Porque si no termina esta huelga de hambre, después de haber entrado a dialogar con los propios huelguistas, es muy probable que yo no siga siendo ministro. El Presidente no sabe, yo he hecho algo que no corresponde y yo seguramente hasta aquí nomás llego".

-CAA: Al escuchar ese discurso, salgo de la sala, pido un computador y empiezo a redactar cuatro puntos de un acuerdo. "Por qué no hacemos lo siguiente, leamos esto y veamos si lo compartimos", dije. Ellos querían esperar el 12 de octubre, iban a tener un encuentro masivo con su gente, y ahí solicitar la ratificación. Entonces volví a salir y cambié un parrafito diciendo que sería ratificado el 12 de octubre. Lo leímos, Cristián siguió con el discurso de que después iba a ser difícil y dije "Firmemos".

-CLV : Y ahí se acabó la huelga.

-CLV: Bien arriesgada la jugada.

-¿Se imaginaron esto cuando les propusieron la Segpres?

-CLV: Jamás.

-CAA: Y yo intuí que me iban a mandar. Estábamos en la sala de lectura de la Cámara de Diputados y salió el tema de la huelga, y Cristián me queda mirando y se sonríe. Nos quedamos solos y le digo "No me vai a decir que me vai a mandar a la huelga de hambre"; "Sí po ", me dice. En la noche nos vinimos en el auto y al día siguiente, a las 5 de la tarde, pasa Cristián a mi oficina y me dice "Estamos listos, te vas a Concepción". Y partí en un avión, con un cuaderno... solo. Y pensaba "qué voy a hacer". Llegué a la casa de monseñor Ezzati y ahí tuvimos la primera reunión en privado con los familiares de los comuneros que dio pie a una segunda con Cristián, de las 4 PM a las 3 de la mañana.

-CLV: Y eso fue porque yo antes, sin que supiera nadie, me fui a Concepción, hablé con Ezzati y me dijo "Partamos" y mandé a Claudio.

-¿Y qué dijo el Presidente?

-CLV: Nos felicitó por el esfuerzo... pero no entramos al detalle de las cosas que tuvimos que hacer...

Aysén: El error y el texto que Iván Fuentes leyó a contrapelo

-¿Cuánto tiempo estuvo en Aysén durante el conflicto en 2012?

-CAA: Como 15 días. A finales de febrero, yo estaba en Hornopirén, Palena, había llegado la noche anterior de vacaciones. Y me llama Cristián: "¿Dónde estás?". Segunda pregunta: "¿Cuánto te demorarías en llegar a Aysén?". "Entre 4 y 6 horas". "Hablemos en la tarde", me dijo...y partí.

Entramos (en la negociación) cuando los esfuerzos no avanzaban. Fui a tratar de generar redes para la llegada de Rodrigo Alvarez (entonces ministro de Energía). Fui un lunes; Rodrigo llegó el miércoles.

Teníamos una región sitiada, es la verdad, tenían el control de todo, no había gas, los alimentos perecibles se agotaban y el ambiente era muy tenso. Siempre me reunía con los camioneros, porque si lograbas receptividad ahí, el problema empezaba a disminuir de intensidad. Nos juntábamos en la noche. Y planteamos una fórmula de cómo ir bajando el conflicto, envié un mail a las 5, 6 de la mañana. Pero siempre tomé la precaución de que eso no era resolución mía; que si eso no se aceptaba, yo les pedía que no se quebraran las confianzas.

-Usted plantea diálogo con desbloqueo parcial; y Santiago todo o nada.

-CAA: A las 9, 10 de la mañana, la decisión política del Gobierno fue que no se negociaba mientras la situación estuviera así. Yo traté de minimizar el impacto tomando las providencias en la misma noche, pesqué el teléfono: "Lo conversamos anoche, estaba sujeto a ratificación, no se pudo, y seguimos avanzando"... Pero es que también yo creo que cometí un error.

-¿Cuál?

-CAA: Fui muy detallista sobre lo que estaba pasando. La primera impresión en las personas que están a la distancia (en La Moneda) es que hay una situación límite y que "esto no puede ser". Pude ser un poco más general y otro habría sido el resultado. Pero nos significaron dos o tres días de conversaciones, hasta que se levantó.

-¿Tuvo que contener las dificultades que enfrentó Rodrigo Alvarez?

-CAA: Fueron dos misiones diferentes. Cuando haces la previa, indudablemente vas generando cercanía. El ministro llega con instrucciones, no todas obviamente del gusto de la asamblea. Y ahí empiezan a buscar al tipo que hizo el acercamiento. Pedían un subsidio a la pinta de ellos y si el ministro no les decía eso, insultaban y se iban. Y yo tenía que llamarlos y recomponer.

La única forma era tener siempre los canales abiertos. Iván Fuentes en un minuto no me cumplió. Un sábado en la tarde íbamos a anunciar que esto se arreglaba. Le pregunté a Iván: "Si consigo que los camioneros cambien un poco su posición y si ellos desbloquean, ¿te sumas a que esto se acepte?". Me dijo: "Si usted lo logra, ningún problema, porque yo no tengo capacidad para lograrlo". Yo ya lo tenía arreglado. Pero la presión desde otro grupo de la mesa se lo impidió y redactaron una declaración que leyó contra su voluntad. Esa noche conversé con él hasta las 5 de la mañana, él lo único que quería era salirse del sistema, mi esfuerzo era que se mantuviera; era el único con quien podíamos llegar a acuerdo.

Jugando al margen de los votos


-¿El momento legislativo más complejo?

-CAA: Para mí, el Presupuesto 2012. Por primera vez en la historia podría haberse dado, porque estaban definidos, a que no hubiera Presupuesto.

-CLV: Yo recuerdo muchos momentos difíciles, como el paquete para la reconstrucción. Pero las leyes de presupuestos fueron muy duras, el posnatal, las leyes políticas.

-¿La «ayuda» de la oposición?

-CLV: Sin dar nombres, porque ahora los van a retar, hubo gente de la Concertación muy colaboradora.

-CAA: Y aprendimos quiénes eran los que tomaban las decisiones.

En 2012 nos dimos cuenta a tiempo de que no iba a ser posible un acuerdo y forjamos una relación con el mundo independiente que nos permitió zafar, el resultado fue inesperado para la Concertación.

-CLV: Teníamos una mirada estratégica: tratar un acuerdo lo más amplio posible y si la Concertación entraba en una actitud obstruccionista, hablábamos con el mundo independiente.

-Buscar los votos en el margen fue muy criticado, incluso por la UDI.

-CLV: Eso era una falta de visión de lo que significa ser minoría en el Congreso. Tu obligación es tratar de tener el máximo de respaldo. Si no, tienes que aprobarlo con la mayoría simple o el quórum que corresponde.

Escritorio de utilería


El uso de la emblemática y amplísima oficina del primer piso que da hacia el Patio de las Camelias, y que está custodiada por un imponente cuadro de Diego Portales, se redujo prácticamente a un sector. Y no fue precisamente el escritorio ministerial, "de utilería", bromea Alvarado.

A Larroulet le gustaba ocupar solamente la esquina de una larga mesa, que da hacia una puerta lateral. Siempre llena de carpetas, papeles y su cuaderno rojo, hizo tanto de pupitre como de lugar para almorzar.

"El gobierno que llega no tiene excusas"


-¿Cómo ven el futuro inmediato de la derecha, que llega con una minoría parlamentaria más profunda a este segundo gobierno de Bachelet? ¿Habrá aplanadora?

-CLV: Sería un error si la Concertación trata de pasar la aplanadora. Si hay una característica de la política chilena, es tratar de alcanzar acuerdos más allá de las mayorías que cada ley exige.

En segundo lugar, la Alianza tiene hoy día una opción muy fuerte para tener un futuro bastante bueno, que se basa en dos cosas: este gobierno va a dejar un legado político muy importante, ha hecho una gran obra y la ciudadanía lo está reconociendo como se demuestra en la encuesta Adimark. Y la Concertación está planteando políticas que no son las políticas que el chileno quiere y valora. La Concertación se ha izquierdizado; esta no es la Concertación de los últimos 20 años, esa línea de izquierdizarse le abre un espacio en el centro más moderado a la Alianza muy significativo. Si se mantiene la unidad como factor central, si se mantiene la idea de plantear siempre alternativas y la idea de fiscalizar con rigurosidad, la Alianza tiene un rol fundamental que cumplir.

-Pero si hablamos de unidad, la Alianza está atravesando por serios problemas .

-CAA: Pero ser oposición ayuda. Para ir subsistiendo y avanzando de a poco en política tienes que buscar coherencia interna, si no, vas destinado al fracaso. Va a ayudar que hay un expertise de oposición constructiva, Presidentes de la República que llegaron a acuerdo con nosotros cuando éramos oposición, y eficaces en fiscalización.

Y el gobierno que llega no tiene excusas, por primera vez tiene amplísimas mayorías en la Cámara y en el Senado. No le van a poder echar la culpa a la oposición por el cambio al binominal, por las reformas constitucionales. La crítica dura que toman a la gestión al gobierno que se va es porque necesitan un distractor para bajar las expectativas. No tengo duda de que la principal adversidad que va a tener el gobierno que llega va a ser con sus propios parlamentarios.

-¿Qué espacio tiene la futura oposición con una mejor representación en el Legislativo?

-CAA: A la oposición nunca hay que minimizarla, nunca despreciarla, aunque tengas los votos. Cuando empieza a aparecer el mundo de los díscolos no queda más que conversar con la oposición y ésta tiene que ser considerada, respetada.

Vamos a tener una primera etapa en que va a haber mucho énfasis en criticar la gestión de este gobierno, como una manera de ganar tiempo y ordenar a los suyos. Pero son reformas estructurales tan profundas, que por el énfasis con que lo han planteado, el tiempo le va a jugar una mala pasada. Son cosas que requieren madurez y la gente no va a estar dispuesta a esperar.

Se habló de educación gratuita. ¿Y qué pasa con un padre de clase media que tiene que seguir pagando el segundo semestre por tres hijos? Va a decir: "dónde está la educación gratuita".

¿Piñera 2017?


-CLV: Eso hay que verlo en su momento, nosotros tenemos que tener el máximo de liderazgos posibles como el propio Presidente lo ha dicho, hay que trabajar con ideas, propuestas, y en su momento se verá quién va a ser el líder que nos va a llevar al gobierno el 2017.

-Pero no descarta a Piñera -CLV: No hay que descartar nunca nada.

-CAA: Se ha dejado un gran gobierno, que va a ser el pilar fundamental para construir nuestra segunda opción el 2017. Hay que abrir los espacios para que aparezcan nuevos liderazgos, y llegado el minuto se definirá, tal como se hizo en 2009, en un contexto de profunda unidad, que fue lo que permitió que llegáramos a gobernar. Pronto vamos a recuperar la fuerza y la mística, porque en la vida siempre se actúa por comparaciones y en la medida que nos alejemos de la gestión de este gobierno y la gente mire hacia atrás, no tengo duda que va a decir "cuando teníamos al Presidente Piñera estábamos mejor que ahora".

Casi senador...


-Subsecretario, ¿el 11 de marzo usted podría haber jurado como senador UDI?

-CLV: Y casi fue intendente también.

-CAA: Me siento muy agradecido del apoyo que sentí dentro del Gobierno para asumir un desafío con esas características. Pero en lo personal, dada la situación que se daba en Los Lagos, me pareció que no era conveniente, ni sano, una competencia entre personas que nos conocíamos toda una vida.

-En ese minuto, Carlos Recondo y José Antonio Kast.

-CAA: Las elecciones primarias siempre dejan heridas y yo no estaba disponible para romper amistades en función de una competencia. Sólo decidí restarme. Y también se dio la opción de ser intendente, pero al final, dada la complicidad en el ministerio, la forma como abordábamos las negociaciones en el Parlamento, pensamos que era mucho mejor para todos permanecer.

-Pero al final no fue ni Kast ni Recondo. Y el senador es Iván Moreira. ¿Cómo ve esto en retrospectiva?

-CAA: No estoy ni un ápice arrepentido de haber continuado como subsecretario.

Yo pasé 16 años presentándome a elecciones abiertas y tengo la gratitud de la gente que confió en uno. No era un objetivo preponderante volver a buscar una opción en el Parlamento. Estoy tranquilo y soy enemigo de forzar las cosas: se dan en el momento en que tienen que darse. Cuando uno más las busca, en el afán de encontrarlas, comete errores que hacen que las cosas no lleguen. Valoré más mantener vínculos de amistad que echarlos a perder en una primaria.

-Ud. no quería que se fuera.

-CLV: Por ningún motivo. La decisión era de Claudio, pero en mi interior quería que el equipo se mantuviera.

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