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Analistas advierten sobre el «dramático» escenario político de la abstención

En una mesa redonda convocada por Icare y moderada por Bernardo Larraín Matte, cuatro expertos dieron luces sobre el futuro del país tras los resultados de la elección del 17 de noviembre. Jorge Navarrete, Gonzalo Müller, Camilo Feres y Hernán Larraín Matte coincidieron en lo preocupante de la baja participación ciudadana, cuando el nivel de abstención alcanzó el 51% en la presidencial, la más alta desde el retorno de la democracia. Entre otras cosas, lo atribuyen a una deslegitimización de las instituciones políticas.

por:  La Segunda
jueves, 28 de noviembre de 2013

Larraín Matte: "Hay una crisis de representación"


"Creo que estamos frente a una crisis de representación", afirmó Hernán Larraín Matte, miembro del comando de Matthei y director de Horizontal.

"Nuestra democracia está en un proceso post transicional, estamos frente a un nuevo ciclo, que se caracteriza por una sostenida baja de participación electoral", indicó.

"Dos: el nivel de confianza en partidos políticos e instituciones políticas es de las más bajas en Latinoamérica. Tres: el nivel de identificación partidaria y de interés en política también es de las más bajas en Latinoamérica y, finalmente, está empezando a existir la personalización. Michelle Bachelet es ella, quien personalmente tiene una relación electoral con la ciudadanía, más que un apoyo ideológico a lo que ella representa", comentó.

"Para muchos, aparece en crisis el modelo. Para mí están en crisis los partidos políticos, su representación y su capacidad para intermediar entre la ciudadanía y la política. Cuando no son capaces de capitalizar lo que ocurre en la ciudadanía, la política y en general el país se vuelve más incierto, mucho más impredecible y eso sin duda va a tener consecuencias para lo que ocurra en el próximo gobierno".

Acotó que "si la ciudadanía se ha empoderado, esta incapacidad de la política de intermediar" entonces "va a agudizarse en los próximos años y va a hacer esto más inestable e incierto".

Navarrete llama a mirar "los peores experimentos" en América Latina


"Yo quiero ser aún más dramático", acotó Jorge Navarrete (ex DC). "Si se mira la experiencia de América Latina, las peores tragedias, los más tristes experimentos fueron siempre antecedidos de momentos en que los ciudadanos se retiraron del espacio público institucional y dejaron en manos de pocos las decisiones que nos conciernen a todos".

Sobre la baja participación, indicó que "hay un tema de confianza social que en Chile es dramático, de desprestigio y, a estas alturas, desprecio por las instituciones, la política, los dirigentes, también de la cuestión normativa".

"Soy de los pocos que se manifestó contra la transición a la inscripción automática y voto voluntario", dijo. "El sufragio no es sólo un derecho; es también un deber".

"La cuestión más preocupante es cómo se dio el debate. Empezó con Lagos, terminó con Piñera, se dieron todos los argumentos. Hoy hay varios arrepentidos y pensar en revertirlo, con dos procesos eleccionarios, parece una chacota".

"Sin duda lo más preocupante es que la clase política decantó en esto por falta de coraje. Era tremendamente impopular decirle a un conjunto de personas que se iban a inscribir de manera automática, que se les iba a obligar a votar. Y como nuestra política está convertida en un concurso de popularidad, y nadie quiere decir cosas que no encuentran la comprensión de los ciudadanos, ese es más bien el derrotero que tendremos los próximos años y que explica, entre otras cosas, la participación electoral".

Müller opina que el alto abstencionismo es como un nuevo Transantiago


El académico de la facultad de gobierno de la Universidad del Desarrollo, Gonzalo Müller, señaló que con la reforma que consagró la inscripción automática y el voto voluntario se buscó ampliar la participación porque se estimó que las 7 millones 200 mil personas que votaron el 2009 eran pocas para tomar decisiones tan importantes.

"A la luz de eso no podemos ser automplacientes frente a las 6 millones 700 mil personas que votaron ahora y decir simplemente que no es un escenario mejor, sino que tiende a empeorar", sostuvo el analista, para quien la abstención puede tener distintas interpretaciones, "desde el conformismo de «mi vida está funcionando bien» hasta aquellos que no validan el sistema democrático".

Hizo hincapié que sólo un 10 por ciento de los jóvenes está votando, aproximadamente lo mismo que el padrón antiguo de jóvenes que se inscribían. En ese sentido hizo una comparación con el Transantiago. "Si el Transantiago se hizo para tener mejor transporte público y no lo hubo, tendríamos que hacer el mismo símil hoy dia: si estas reformas políticas se hicieron para tener mayor participación, tampoco la hubo", remarcó.

Müller afirmó que "yo estoy a favor del voto voluntario, creo que es un buen sistema, pero tampoco me es indiferente el nivel de participación. (...) en segunda vuelta hay expectativas de que vote menos gente y terminemos eligiendo a Michelle Bachelet con menos votos que Piñera en primera vuelta (del 2009)".

Feres: Voto voluntario se convirtió en "una causa"


A juicio de Camilo Feres, director ejecutivo de Huella Social, el voto voluntario se convirtió en una «causa» de cierto sector de la ciudadanía, por lo que era muy difícil ir en contra de esa decisión.

"Con voto voluntario, más que un problema de popularidad, vemos hoy día que los problemas se convierten en causas", indicó. "Y las causas comienzan a aglutinar una serie de activistas, hipermovilizados, pero movilizados sentados en un sofá, que no están en la calle. El voto voluntario se convierte en una causa, y aquellos que están fuera de esa causa, están fuera de una moda", es su conclusión.

Durante la mesa redonda, se mencionaron como problemas que enfrentaría un eventual futuro gobierno de Michelle Bachelet, la relación interna de la Nueva Mayoría, la legitimidad del sistema electoral y las reformas que quiere llevar a cabo la actual oposición. Al respecto, el sociólogo y periodista cree que se va a generar "una discusión política que va a ser muy agotadora, muy angustiante, muy asfixiante y le va a ocupar mucho tiempo al gobierno".

Agregó que, por lo tanto, el "diálogo público-privado (con los empresarios) deberá estar cimentado en otras lógicas". "Las empresas tienen hoy más que nunca la obligación de hacer su pega en lo que respecta a la legitimidad de sus proyectos, de una manera más exhaustiva y autónoma de la clase política".

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