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El AÑO ESPECIAL DEL CEP, bajo la mirada de Lucas Sierra

"Jamás hemos presentado la encuesta con fines predictivos, porque no lo es", asegura el Director Interino del emblemático centro de estudios, a una semana de dar a conocer su último sondeo. "De las dos primeras mayorías en nuestras encuestas (Bachelet y Matthei), había una muy bien conocida, pero la otra no era desconocida".

por:  Felipe Edwards Del Río
viernes, 06 de septiembre de 2013

Foto ALEJANDRO BALART

Ha sido un año convulsionado para el Centro de Estudios Públicos y para su actual Director Interino, Lucas Sierra.

El think tank emblemático del empresariado chileno ha ganado un notable prestigio en sus 30 años de existencia.

La altísima calidad de sus investigaciones sobre temas de políticas públicas, investigaciones históricas, los trabajos publicados en su publicación trimestral, "Estudios Públicos", ubicaron al CEP en el ranking de la Universidad de Pennsylvania entre los 100 mejores del mundo y tercero en Centro y Sudamérica.

La salida inesperada de su Director por más de 31 años, Arturo Fontaine Talavera, la decisión de cancelar su primera encuesta nacional antes de las elecciones primarias tras la renuncia del candidato de la UDI, Laurence Golborne, y la de continuar con el próximo sondeo en julio tras la renuncia de Pablo Longueira dejando las preguntas abiertas (donde se consulta a los encuestados por sus preferencias sin nombrar a los candidatos) pero eliminando las preguntas cerradas (donde los candidatos son nombrados), han traído al centro un inusitado nivel de atención y controversia.

Sobre esos temas accedió conversar Sierra, abogado de la Universidad de Chile de 47 años, con master de Derecho de la Universidad de Yale y un doctorado en Ciencias Políticas y Sociales del Corpus Christi College de Cambridge.

Reconoce, como han argumentado muchos analistas, particularmente en la derecha, que el nuevo sistema con voto voluntario ha cambiado el escenario de las encuestas nacionales.

-Se ha dicho que se habría perdido la capacidad predictiva de las encuestas tras el cambio a un voto voluntario. ¿Comparte esa opinión?

-Hay que partir de una base. Nosotros jamás hemos hecho la encuesta, ni la hemos diseñado ni presentado como si fuera predictiva. Nos hemos encargado de decirlo cada vez que podemos: no tiene objetivos predictivos.

-Pero reconocen que así se tomado. Ha sido la encuesta más certera en el pasado.

-Le hemos achuntado. Jamás la hemos presentado con fines predictivos, porque no lo es.

Ahora, el voto voluntario es un desafío a las encuestas, en relación con los comportamientos electorales. El desafío es que tenemos que ir perfeccionando este instrumento en este nuevo escenario. Por eso trajimos a una de las autoridades más reconocidas en materias de encuestas, Michael Trauggot (profesor de la Universidad de Michigan e Investigado Senior del Institute for Social Research del la misma universidad).

El trabajo que hay que hacer es ir perfilando un votante probable. De nuevo, no con el objetivo de hacer predictiva la encuesta, sino hacerla más fidedigna en relación a las dinámicas electorales.

-¿Por qué cancelaron la primera?

-En esa encuesta estaba muy avanzado el trabajo de campo y ocurrió la renuncia de Golborne (29 de abril). Esa fue una encuesta que, aparte de los temas generales típico de las encuestas, venía con un módulo electoral importante. Al cambiar el escenario electoral tan dramáticamente, y teniendo esa encuesta un componente electoral tan fuerte, y sobre todo estando tan avanzada -se había tomado bastante más de la mitad en el trabajo de campo- decidimos simplemente cancelarla.

-Decidieron cancelar la encuesta y no hacerla nuevamente.

-Fue por los plazos. Se tomó la decisión de cancelar la encuesta, en la perspectiva que teníamos dos encuestas para adelante. Empezamos a trabajar en la segunda encuesta, con todo este proceso de decisión de preguntas, construcción de urnas, una maqueta que se pilotea, todo el proceso largo.

-¿Cuáles fueron las razones para continuar con la segunda, en julio, tras la renuncia de Longueira?

-Una era que se llevaban muy pocas encuestas hechas, a diferencia de la primera vez. Dos, venía un módulo muy interesante de Democracia y Mercado. Tres, no teníamos información de los módulos estables de la encuesta que son muy importantes para construir una serie de datos, como la aprobación del gobierno, evaluación de personajes públicos y preocupaciones de la ciudadanía.

Decidimos, por supuesto, sacar las preguntas cerradas, y (dejar) las preguntas abiertas, como son espontáneas.

Nosotros supimos desde el primer minuto que éste iba a ser un escenario especial, y que así las preguntas abiertas iban a ser dadas a conocer, con todos los resguardos y todas las advertencias que se vieron en la conferencia de prensa y en el Power Point que se subió.

-En una pregunta abierta, ¿hay una ventaja para una candidata que es más conocida, que lleva más tiempo en campaña? Y si es una ex Presidenta con más razón...

-Si hay una ventaja en el sentido de sacar más respuestas en la encuesta, yo diría que sí. En un tiempo determinado. Ahora, hay que considerar que de las dos primeras mayorías en nuestras encuestas, había una muy bien conocida, pero la otra no era desconocida.

-No era desconocida, pero no había tenido tiempo en campaña, no se había presentado como candidata, una cosa es ser ministra o senador y otra cosa ser ex Presidenta...

-Exacto. Pero sigue siendo de todas maneras relevante conocer qué pasa en un momento determinado espontáneamente en las personas.

"Una nueva proyección"

-Cuando salió Arturo Fontaine se habló de una nueva etapa, de un nuevo período, casi una refundación para el CEP. ¿Esa nueva etapa parte cuando vuelva Harald Bayer en marzo, o ya partió?

-Una nueva etapa o refundación son preguntas muy altisonantes. Diría que es una nueva proyección del CEP, que se construye sobre lo que ya se ha hecho y se proyecta hacia el futuro.

Nosotros tenemos dos reglas que han sido muy virtuosas a lo largo de nuestra historia. Tratamos de mantener lo más atomizado posible el conjunto de los donantes, de tal manera que ninguna empresa y ninguna persona natural tenga una proporción exagerada, que estén atomizados de manera que se produzcan balances recíprocos.

-¿En qué va a cambiar?

-En que además de esta forma de financiamiento habitual, histórica, va a haber un endowment , un capital que se pone y que va generando flujos a través de los intereses, como en las universidades norteamericanas. Eso da bastante tranquilidad, estabilidad financiera.

-También habló de cambios en la gobernanza administrativa .

-Va a estar unido a algunos cambios en la gobernanza administrativa, de manera de hacerlo jurídica y políticamente, de política interna me refiero, lo más razonable y balanceado posible.

-¿Qué se entiende por balanceado?

-De nuevo, que nadie, ni persona ni grupo, tenga un poder desproporcionado, excesivo. Es una especie de checks and balances , interno.

-También sorprendió la salida de Carolina Segovia, la encargada de las encuestas por los últimos 9 años que anunció su retiro del CEP la semana esta semana.

-Su salida estaba programada hace mucho tiempo, y lo que explica es que hay una institucionalidad que sigue funcionando. Hay un Comité de Opinión Pública que tiene determinadas reglas: la base de datos se sube, y todo lo que se pregunta se publica.

Es una pena, es una gran profesional, pero hace tiempo que decía que había topado un techo aquí. Y eso explica también que la institucionalidad de opinión pública está funcionando, que no se acaba el proyecto si se va alguien.

-El timing fue curioso .

-El timing fue especial, pero todo este año ha sido especial.

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