Política
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Hablan los revolucionarios del 73

ROBERTO THIEME (PATRIA Y LIBERTAD) "Nuestro gran proyecto era crear un Estado nacionalista, una revolución en Chile de largo plazo". "Yo voté No en 1980 y no voté más porque sigo considerando la Constitución ilegítima". "Va a ser electa Bachelet y vamos a seguir con más de lo mismo hasta que llegue de nuevo una explosión social". ANDRÉS PASCAL ALLENDE (MIR): "El MIR existió, fue un movimiento histórico en un momento y no va a ser nunca más lo que fue". "Soy miembro del PRO y estoy apoyando a Marco". "A Camila Vallejo y Giorgio Jackson los valoro mucho. Me encantan estos cabros y me parece bien que se metan en política. Creo que hay que ocupar todos los espacios de lucha".

por:  Mario Contreras D. y Claudio Salinas M.
viernes, 06 de septiembre de 2013
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Encarnan los extremos de la aguda polarización que vivió el país durante los turbulentos días de la Unidad Popular y no dudaron en optar por la "vía militar" para luchar por sus ideales. Uno para defender el gobierno de Allende y acortar camino hacia el socialismo y el otro para derrocar a la UP e instaurar un régimen nacionalista.

Aunque situados en las antípodas ideológicas, Andrés Pascal Allende y Roberto Thieme muestran más semejanzas de las que quisieran admitir: ambos de 70 años, ex secretarios generales (uno del Movimiento de Izquierda Revolucionaria y el otro del Frente Nacionalista Patria y Libertad) y emparentados con el poder (uno sobrino de Allende y el otro ex yerno del general Pinochet).

El día "11" le significó a Pascal batirse a tiros intentando resistir el golpe y a Thieme le permitió salir del calabozo donde permanecía recluido por haberlo instigado. A cuarenta años de esos sucesos, el ex líder mirista, hoy vicerrector en la universidad ARCIS, y el ex dirigente nacionalista, actualmente empresario jubilado, entregan su visión sobre el impacto de esa fecha en el Chile de hoy.

 Pascal Allende: "El MIR sólo impulsó la movilización y autodefensa"

¿El MIR debe pedir perdón también por haber promovido la violencia en democracia?

- Los sectores civiles y militares que llevaron a cabo el golpe pretenden justificar el derrocamiento del gobierno popular y democrático del Presidente Allende, y luego la represión, la tortura, el asesinato y la desaparición de miles de chilenos en una gran mentira histórica: que el MIR y otros sectores de izquierda habrían desatado la violencia durante la Unidad Popular. El MIR no realizó acciones armadas en ese periodo, sólo impulsó la movilización social directa y la autodefensa popular contra las acciones de sabotajes y atentados terroristas de grupos fascistas respaldados por los oficiales, los empresarios y la derecha golpistas, y financiados por las agencias norteamericanas.

-A cuarenta años del golpe, resurgen los "mea culpa". El Presidente Piñera habló de "cómplices pasivos" de la dictadura y el senador Hernán Larraín pidió perdón...

-Yo valoro lo que el Presidente Piñera ha dicho y a Hernán Larraín por haber tenido la valentía de pedir perdón, pero no basta con eso, porque los más mantienen silencio y ocultan la verdad. Es necesaria la verdad histórica, la justicia a los represores militares y responsables civiles, y la reparación a las víctimas del terrorismo de Estado. Pero más necesaria es la reparación a la nación, llevar a cabo las reformas que impidan que vuelvan a repetirse hechos tan dramáticos, para lo cual es necesario convocar a una Asamblea Constituyente que apruebe una nueva Constitución, transformar las actuales FF.AA. elitistas y clasistas en unas FF.AA. democráticas y ciudadanas, terminar con la brutal desigualdad y discriminación social, restablecer los derechos sociales que la gran mayoría de los chilenos sufrimos su vulneración día a día. Sin ello es imposible la reconciliación nacional.

-¿No reconoce avances en estos 23 años de democracia?

-Obviamente no se puede desconocer que hubo un cambio positivo con respecto al gobierno militar, pero tenemos una democracia limitada, con candados que impiden una participación ciudadana en la gestión de las políticas públicas y en las instituciones de gobierno. Hay un control absoluto de los medios de comunicación y de prensa, una democracia representativa donde se elige a personas designadas por un duopolio entre derecha e izquierda sin participación real más allá de algunos militantes.

-¿Sigue siendo revolucionario y marxista leninista?

-Creo que sí, siempre voy a aspirar a que en mi país y en América Latina haya un cambio revolucionario profundo en dirección a una sociedad más justa e igualitaria. Siempre he pensado que el marxismo es un instrumento que tiene distintas corrientes y al que hay que incorporar los valores y el pensamiento que surge de nuestra propia realidad histórica. Su análisis sobre la sociedad capitalista sigue siendo válido. El leninismo tiene también visiones a tener en cuenta, como las asambleas populares y soviets durante la revolución rusa. No me cabe duda, por ejemplo, de que en Chile la única forma de cambiar la institucionalidad es a través de una asamblea constituyente, eso se va a imponer, no lo va a parar nadie.

-¿Queda algo del MIR?

-No. A partir del año 86 el MIR se desarticula, primero se divide en dos y después se atomiza en distintos grupos. Lo que queda es una suerte de cultura MIR con ciertas identidades y valores, lo que es bastante rescatado por las generaciones más jóvenes. El MIR existió, fue un movimiento histórico en un momento y no va a ser nunca más lo que fue.

-¿Cuál es hoy su domicilio político?

-Soy miembro del PRO y estoy apoyando a Marco. Valoro el papel que él ha jugado como una expresión más de la creciente aparición de distintos movimientos y liderazgos que espero confluyan en la reconstitución de una izquierda nueva y más amplia.

-¿Más allá de lo político, en el apoyo a Marco hay también un factor afectivo, por ser el hijo de Miguel Henríquez?

-Sin duda, es el hijo de Miguel, lo conozco de guagua y me dice tío. A la Karen también la quiero y admiro mucho por sus posiciones y la valentía que ha tenido de dejar su trabajo en el canal para hacer campaña junto a su compañero.

-¿Qué piensa sobre las otras candidaturas de izquierda, como Roxana Miranda y Marcel Claude?

-Son expresiones de determinados movimientos sociales, como también Camila Vallejo y Giorgio Jackson, que también valoro grandemente. Me encantan estos cabros y me parece bien que se metan en política. Yo creo que hay que ocupar todos los espacios de lucha; la movilización callejera y los espacios institucionales.

-¿Cómo juzga la candidatura de Michelle Bachelet?

-Es expresión de sectores amplios. Muchos contenidos del programa de Marco en la campaña anterior están hoy asumidos por estos sectores, así que espero que sean consecuentes. En la primera vuelta votaré por Marco, pero en una segunda vuelta, entre Bachelet y Matthei, voy a apoyar a Bachelet. La prefiero a ella en el gobierno que a la derecha.

-¿Cómo observa a Cuba a estas alturas?

-Tengo muchos sentimientos con Cuba. Un reconocimiento político enorme por el apoyo que nos dio en la lucha contra la dictadura y en el plano personal un gran cariño y admiración por Fidel. Mis hijos se criaron allá y vivimos cosas muy emocionantes con él. Cuando me vine clandestino a Chile el año 78, la noche anterior de salir de la isla, Fidel me dijo que me fuera tranquilo porque él se iba a preocupar de que mi familia estuviera bien. Mientras estaba en Chile mi hijo Pablito tuvo una meningitis fulminante y murió. Cuando volví a Cuba, en 1981, Fidel me fue a ver y me dijo: "Me siento muy mal porque no te hemos cumplido, murió tu hijo y yo me siento responsable". Yo aprecio lo que Cuba ha logrado en distintos ámbitos, en educación, salud, etc., pero hay aspectos que no me gustan: creo que el socialismo debe ser más autogestionado y no soy amante de un partido único, es bueno que haya distintos actores políticos.

THIEME: "Patria y Libertad hizo sabotaje, no terrorismo"

¿Cómo vivió el «11» usted?

-Yo estaba preso. Había sido detenido 15 días antes del golpe. A las ocho de la mañana el gendarme golpeó la puerta y en vez de tratarme de «tal por cual», me dijo «don Roberto, le traigo una radio para que empiece a escuchar los bandos». Luego vino una patrulla militar dirigida por un hermano mío, y me dice que las FF.AA. habían dado el golpe, que el país estaba en calma.

-¿Por qué estaba detenido?

-Tenía varios procesos: por el «tanquetazo» del 29 de junio, en que estuvo involucrado Patria y Libertad; internación de armas; formación de grupos paramilitares; hurto de aeronave cuando pasé a la clandestinidad.

-¿Hace alguna autocrítica de su rol en la UP?

-Con la información que manejábamos en la época no siento que tenga mayor culpa. Al contrario de lo que la mayoría piensa, Patria y Libertad era un movimiento político-ideológico anticomunista, que como primera etapa quería terminar con el gobierno de Allende. Pero el gran proyecto era crear un Estado nacionalista, una revolución en Chile de largo plazo.

-Pero ustedes hacían acciones de sabotaje y atentados terroristas.

-Aclaremos bien eso. Hasta el «Tanquetazo», era un movimiento político-ideológico ajustado a derecho.

-¿No ponían bombas?

-No. Estábamos preparando un pequeño Frente de Operaciones ante un eventual quiebre de las FF.AA., pero para hacer un golpe de Estado. Cuando se produce el Tanquetazo, Patria y Libertad se termina políticamente con el exilio de los cinco dirigentes, y queda funcionando sólo con un Frente de Operaciones. Yo entro clandestino de Argentina, asumo el mando, hago una conferencia de prensa y digo que Patria y Libertad está en la clandestinidad y va a luchar hasta derrocar al gobierno. A los cinco días un contacto de la Armada, del sector Merino, me pide reunión y ahí (20 de julio) me dicen «vamos a organizar un paro nacional y llegar al derrocamiento del gobierno». Pero el gobierno tenía medios que podían neutralizar la paralización. Y ahí la Armada nos pide una campaña de sabotaje estratégico para contribuir a parar el país.

-¿Le pidió eso la Armada?

-El sector insurreccional. La Armada estaba dividida, entre el comandante en jefe que era institucional, Raúl Montero, y el que seguía que estaba en contra de la UP, el almirante Merino. A mí me contactó un ayudante de él. Le dije: "tenemos instructores paramilitares, pero en el uso de armas, no de explosivos para sabotaje". Pero insisto, sabotaje, no terrorismo.

-¿Cuál es la diferencia?

-Terrorismo es colocar bombas para aterrorizar a las personas, matando inocentes. El sabotaje lo hizo la resistencia francesa contra los nazis. Es contra objetivos militares. Ellos nos dieron la logística, el dónde, el cuándo para producir esta paralización del país.

-Otro hecho fue el crimen del edecán de Allende, Arturo Araya.

-No fue Patria y Libertad. Matar nunca fue una política de nuestro movimiento. La única rama de violencia fue el Frente de Operaciones para el sabotaje. Va a salir a la luz quiénes fueron los reales autores intelectuales y materiales de esto. Fue un complot de la misma Armada.

-¿Cuál es la diferencia entre el MIR y Patria y Libertad, entonces?

-La crítica al capitalismo que hacía la izquierda la compartíamos. Ellos plantearon legítimamente la revolución de signo socialista-marxista, que pasaba por la vía armada; y nosotros la revolución nacionalista, pero como vía armada con las FF.AA. Es un suicidio crear movimientos revolucionarios de civiles contra fuerzas armadas profesionales.

-Dice que ustedes no eran terroristas. ¿Ellos tampoco?

-Al final del gobierno de Frei Montalva, el MIR asaltaba bancos y decía que estaban sacando la plusvalía que le correspondía al pueblo. Esas platas las usaban para financiarse y hacían ayuda social. Eso no es terrorismo.

-También ponían bombas....

-Poner bombas, por aterrorizar, no. Yo no recuerdo eso.

-¿Y el Frente Manuel Rodríguez?

-Los actos más importantes que cometió como el atentado contra Pinochet están legitimados. Es legítimo en una dictadura criminal como fue la de Pinochet para sus enemigos políticos, atentar contra él.

-O sea, ¿no tiene críticas a lo que hizo el Frente?

-No.

- Pero el FPMR mató personas. Hubo carabineros asesinados y los escoltas de Pinochet...

-El terrorismo que significa colocar bombas, dañar a civiles, es repudiable. Otra cosa distinta es en plena dictadura, donde se violaban los DD.HH., atentar contra el dictador. Frente a un dictador el atentado es válido, como en la Alemania nazi de Hitler. En el Ejército también trataron de terminar con Pinochet. De hecho él lo temió cuando volvió del fracasado viaje a Filipinas. Tengo documentos que lo prueban.

"Bachelet y Matthei llegaron a la política por su apellido"

-¿Como ve el ambiente político de hoy en Chile?

-El país sigue prisionero de la Constitución. Lo que hizo la Concertación fue profundizar el modelo de la dictadura. ¿Cuál es la diferencia entre hoy día y la dictadura? Antes había violaciones a los DD.HH. y hoy tenemos libertad. Va a ser electa Bachelet y vamos a seguir con más de lo mismo, hasta que Chile llegue de nuevo a una explosión social, que yo creo que va a venir.

-¿Y la carrera presidencial?

-Si hubiera soñado la peor pesadilla a 40 años, que íbamos a tener como candidatas a dos hijas de general, me habrían dicho que estábamos en Saturno. Tengo mucho respeto por la señora Michelle, no así por la candidata de la derecha. Eso sí, las dos llegaron a la política por el apellido: una de un general muy digno; y la señora Matthei de uno de los generales del lado triunfador, que cuando se dio el golpe blanco a la Fach y salieron veinte generales, asumió la comandancia en jefe y se convirtió en miembro de la Junta.

-¿Por qué no le gusta Matthei?

-Porque la generación de su candidatura no fue democrática. Atropella el sistema por su carácter, no le encuentro condiciones de estadista. Pero yo voté No en 1980 y no voté más porque sigo considerando la Constitución ilegítima".

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