Política
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RODRIGO PEÑAILILLO, el discreto pero poderoso «operador» de Bachelet

El poder que la candidata entregó al secretario ejecutivo de su campaña terminó tensionando la relación del ingeniero PPD con los líderes del establishment concertacionista.

por:  Paula Canales G.
viernes, 23 de agosto de 2013
El secretario ejecutivo del comando de Michelle Bachelet, Rodrigo Peñailillo (39 años), no tuvo una semana tranquila. Pese a su satisfacción inicial porque los partidos de la Nueva Mayoría aceptaron omitirse en el distrito de Santiago para favorecer la candidatura del líder de Revolución Democrática, Giorgio Jackson, primero debió librar un nuevo “gallito” con los máximos líderes de oposición, particularmente con el timonel decé, Ignacio Walker, quien le manifestó sus reparos a la medida y acusó que se estaba “blindando” al ex dirigente estudiantil.

Sin embargo, pese a la molestia expresada públicamente por el senador decé y al disgusto que el presidente del PS, Osvaldo Andrade, manifestó en privado —ya que fue él quien impulsó la idea de que el conglomerado llevara candidatos en esa zona—, Peñailillo logró que los dirigentes flexibilizaran sus posturas y aceptaran a “regañadientes” la medida de apoyar a Jackson.

No es primera vez, en estos meses de campaña —primero fue en la primaria y ahora en la presidencial—, que el estrecho asesor de Bachelet se ha enfrentado con los partidos de oposición. Y es que es un diagnóstico compartido en las colectividades y en el comando que existe una evidente “tensión” entre el brazo derecho de Bachelet y algunos de los máximos dirigentes, quienes no estarían conformes con las medidas adoptadas por la figura PPD, especialmente por la preeminencia del «sello» ciudadano por sobre el de los partidos en la campaña.

Otro de los temas que tampoco agradan a algunos de los líderes de la Nueva Mayoría es lo que acusan como falta de argumentación en las medidas de Peñailillo. Se han quejado de que habitualmente cuando entrega una opinión o baja la línea de lo que se debe hacer en la campaña no explica por qué se deben seguir dichas instrucciones.

La habilidad de mantener el velo de duda respecto del verdadero poder que ejerce en el comando ha provocado que los partidos terminen aceptando sus instrucciones. “El sólo dice qué hay que hacer, pero nunca revela si la orden la dio ella”, dice un colaborador del equipo bacheletista.

A fines del gobierno de Bachelet el año 2009, Peñailillo —quien entonces ejercía como jefe de gabinete y ya daba muestras de tener poder por su cercanía con la ex Presidenta— resolvió dejar el país. Durante los primeros años del gobierno de Sebastián Piñera se fue a España a cursar un master en Análisis Político en la Universidad Complutense de Madrid.

Pero aunque desapareció del espectro político chileno, siguió en contacto con su “jefa” —como suele llamar, hasta hoy, a Bachelet—, quien ya estaba instalada en la ONU en Nueva York.
 
Rayados en Concepción, el episodio que lo visibilizó

Ayer, Peñailillo quebrantó su máxima de “no figurar” en los medios de comunicación porque viajó a Concepción para interponer una querella contra quienes resulten responsables por los rayados en contra de la abanderada realizados el pasado 24 de mayo.

Durante la jornada, el brazo derecho de la ex Presidenta no sólo se reunió con el fiscal regional, Julio Contardo, sino que además sacó la voz y cuestionó en duros términos el rol del ministro del Interior, Andrés Chadwick, señalando que “él no ha hecho bien su pega y que les debe una respuesta a los ciudadanos”.

Peñailillo ya había roto su “silencio” durante la campaña de primarias, cuando acudió a la Contraloría por la misma denuncia, acusando una supuesta intervención del Gobierno en la campaña.

Sus dos intervenciones fueron solicitadas expresamente por la candidata, quien depositó en él la vocería sobre esta materia.

Para quienes trabajaron con Peñailillo en el gobierno bacheletista, no es un misterio que la candidata le encomendara a él estas diligencias. ¿El motivo? El es quien mejor la conoce y ejecuta sus instrucciones al “pie de la letra”.

“El es un operador de lujo, ejecuta muy bien lo que ella le ordena... Sin embargo, no es un estratega”, se queja un alto dirigente del PS.

El llamado establishment concertacionista mira con recelo a Peñailillo porque estima que no tiene trayectoria política. Los máximos líderes de la oposición se quejan en privado de su supuesta falta de “relato político”.

Quienes mantienen contacto con el ingeniero afirman que cuando dicta una instrucción no usa “la retórica política, el recurso histórico, la ironía o la metáfora”, sino que su mensaje siempre es corto y preciso.

Su plus: leal y sin agenda propia

En el mundo opositor sí se le reconoce su lealtad hacia la candidata. “Peñailillo no hace nada que la pueda perjudicar y siempre está pensando en protegerla”, dice un cercano al ingeniero.

La versión es ratificada en el comando, donde se destaca no sólo la lealtad y buen trato de Peñailillo, sino que además el hecho de que no tenga agenda propia y no busque figurar a través de la imagen de la abanderada.
“Los partidos no soportan no tener injerencia en las principales decisiones”, afirman.

Su estilo respetuoso, pero enfático y de pocas palabras, ha provocado que más de una vez los timoneles hayan terminado molestos con Peñailillo después de una reunión de trabajo.

Un ejemplo de ello fue la discusión que sostuvo el fin de semana pasado con Walker, quien en un comienzo se mostró reacio a bajar la candidatura a diputado del decé Eugenio Ravinet, a quien había mandado a buscar a España para que compitiera en el distrito de Santiago junto al PS Marcelo Díaz.

Sin embargo, la firmeza de Peñailillo y su decisión de que la alcaldesa de Santiago, Carolina Tohá, fuera el rostro de la Nueva Mayoría para hacer el anuncio de que el conglomerado apoyaba a Jackson terminaron por “enturbiar” la difícil relación que ya mantiene con los partidos...

Pero, en ese episodio, Peñailillo logró que su partido, el PPD, cerrara filas tras su figura. En la tienda que dirige Jaime Quintana hay relativa unanimidad respecto a que se ha convertido en el «escudero» del pepedé al interior de la coalición opositora.

Los desencuentros

Aunque su cargo es el de secretario ejecutivo del comando, en la práctica Peñailillo opera como jefe de campaña y por ello es responsable de dirigir las reuniones del comité político que integran los presidentes de partido.
Fue al interior de esa instancia y durante la campaña de primarias que tuvo sus primeros desencuentros con el bloque DC-PS por la decisión de “ciudadanizar” la campaña.

La idea de mantener a Bachelet lo más alejada de los partidos políticos, pensada y ejecutada por el denominado «triunvirato» de la ex Mandataria —que integran, además de Peñailillo, Paula Walker (jefa de comunicaciones) y María Angélica “Jupi” Alvarez (avanzada)— ha sido la constante disputa que mantienen los dirigentes de la Nueva Mayoría con el equipo bacheletista.

Un ejemplo de ello fue la decisión anunciada a los partidos y a los candidatos al Parlamento de que la campaña en las distintas regiones seguiría, al igual que en la primarias, en manos del alcalde o concejal más votado, porque no quieren que los “políticos estén en la primera línea”, se queja un dirigente.

Otro enfrentamiento fue el que tuvo con la DC y el PR cuando fracasaron las negociaciones para la elección de primarias parlamentarias legales. Pero el clima se terminó de enrarecer cuando la directiva del PS, partido de la candidata, se negó a hacer una elección convencional en la región de Los Lagos después de que el ex «factótum» Camilo Escalona desechara participar en ella, argumentando falta de garantías. Esto, mientras Bachelet insistía en su llamado a hacer elecciones para elegir a los candidatos al Parlamento de la Nueva Mayoría.

Más reciente fue el desencuentro que Peñailillo sostuvo con las colectividades por la lista de consejeros regionales (cores), porque mientras la ex Mandataria pedía lista única, los dirigentes insistieron en que iban a competir en dos listas.

Ganar en primera vuelta v/s reforzar el Parlamento

A mediados de esta semana, Peñailillo informó a los presidentes de los partidos del bloque opositor que el próximo lunes 26 se reanudarán las reuniones del comité político, al que tras la elección de primarias se sumarán los representantes de la DC y del PR.

Pese a que las mesas directivas esperan con ansias este encuentro, porque buscan que de ahí emanen las estrategias que se implementarán durante la campaña, algunos integrantes del comando ya prevén nuevos problemas.
Y es que uno de los temas donde los partidos tienen diferencias de fondo con Peñailillo tiene que ver con el mensaje que se debe entregar a la ciudadanía sobre la idea de que Bachelet debe ganar en primera vuelta en noviembre próximo.

Las colectividades de la ahora ex Concertación no tienen la idea de reforzar esa tesis durante la campaña, porque estiman que van a crear una “falsa” expectativa en la gente. Sin embargo, desde el equipo bacheletista refutan que la mejor forma de convocar a la gente a votar es, precisamente, señalando que la ex Presidenta puede ganar en noviembre.

En la vieja casona del Barrio Italia se cree que los partidos hoy quieren concentrar sus esfuerzos en sacar la mayor cantidad de diputados y senadores posibles, más que en el hecho de que Bachelet gane en primera vuelta.

Otro punto de la discordia es que los dirigentes opositores se han quejado de que no existe un “verdadero” espacio de discusión política donde se defina una estrategia más a largo plazo.

Y en eso echan de menos a una figura —que no ven en Peñailillo— que elabore justamente dichas definiciones de más largo aliento.
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