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Matthei dispara tras caída de Beyer: "Esto va a aleonar a nuestras huestes"

Ministra asegura que decisión de Beyer de no renunciar antes "es algo que nos va a dar mucha fuerza, a mucha gente que estábamos callados; la indignación que nos han generado nos va a unir".  

por:  Sebastián Minay, La Segunda
viernes, 19 de abril de 2013
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"Esta no ha sido una decisión de Gobierno, esto yo no lo conversé con nadie. Hice lo que yo pensaba y sentía" parte aclarando Evelyn Matthei para explicar su masivo y notorio despliegue mediático para condenar -con indignación, enfatiza- la destitución de Harald Beyer, y la responsabilidad que ella le imputa a Michelle Bachelet.

Muy en su estilo, la ministra del Trabajo sincera por qué lo hizo pese al "cariño" que le tiene a la ex Presidenta, y desde ya dice estar convencida de que la "martirización" del ex titular de Educación potenciarán la hasta ahora adversa carrera presidencial oficialista.

Claro que también sostiene que no actuó por un móvil electoral, al afirmar que no sabía que su súbito protagonismo coincide con la medición de la próxima encuesta CEP... y afirma insistentemente que no quiere convertirse en candidata presidencial para enfrentar a Bachelet.

-Cuando le han preguntado qué pruebas tiene para hacer las afirmaciones que ha hecho de Bachelet, ha dicho que es cuestión de lógica.
-Cuando uno está en la oposición y hay una elección presidencial, el liderazgo es depositado en el candidato o candidata, y eso cualquier persona que ha estado en política lo sabe. Cuando hay un hecho tan grave como una acusación constitucional siempre los liderazgos se pronuncian, y dan la luz verde o la luz roja. Preguntar qué pruebas existen, es absurdo. Lo obvio no se prueba.

-¿Qué fue lo más decisivo para destituir a Beyer? ¿La agenda de izquierda que según ustedes ha marcado Bachelet?
- No. Yo creo que es lavar las culpas de ellos de nunca haberse preocupado de la calidad y del quebrantamiento de reglas de las universidades. Necesitan un chivo expiatorio para decir 'somos distintos', pero nunca fueron distintos.

Las universidades "rascas", las que aceptaron alumnos con puntajes bajísimos, donde 50% de sus alumnos desertaban, todas ellas se desarrollaron durante los 20 años de la Concertación, las toleraron y no las fiscalizaron, ¡ni siquiera alguna vez alzaron la voz en contra de ellas! Y ahora cuando tienen a los movimientos sociales en las calles, tienen que tratar de demostrar desesperadamente que ellos son 'buenitos' y, por lo tanto, tenían que liquidar a una persona que saben inocente.

-¿Pesó entonces la presión del movimiento estudiantil sobre la Concertación y sobre Bachelet?
-No, lo que primó fueron fríos cálculos electorales, pero no les va a resultar; vamos a demostrar una y otra vez que ellos no hicieron nada en su gobierno y que esto sólo fue una cobardía.

-Sacar al pizarrón a Bachelet y la Concertación, ¿va a ser una actitud permanente del Gobierno o se va a dejar que los candidatos lo hagan?
-Perdón: ésta no ha sido una decisión de Gobierno, yo no lo conversé con nadie. Hice lo que pensaba y sentía, y lo que yo he hecho no ha sido en coordinación con el gobierno en absoluto.

Lo mío no es cálculo político; lo mío es una reacción de indignación ante una injusticia inaceptable, por el trato absolutamente vejatorio que ha recibido una persona que no solamente es inocente de todo tipo de cargo, sino que también es de una generosidad increíble con los gobiernos de la Concertación.

-¿No hay autocrítica sobre la capacidad negociadora del Gobierno? La peor derrota que puede sufrir un gobierno es que le boten a un ministro, y ocurrió que un independiente y el senador DC Hosaín Sabag, que se veía proclive al Ejecutivo, votaron con la Concertación.
-Al contrario, lo que trató de hacer Carlos Bianchi es una de las maniobras más bajas que he visto en lo humano. Él, con mucho show mediático, paró la sesión cinco minutos y lo que hizo fue decirle al ministro «usted renuncia y queda como cobarde o yo no tengo más remedio que dispararle». Me dio orgullo que Beyer dijera «no voy a renunciar y no voy a quedar como cobarde; si ustedes me van a disparar, dispárenme no más y mátenme», que fue lo que finalmente pasó. Lo que ha hecho Beyer es algo que nos va a dar mucha fuerza, a mucha gente que estábamos callados, tranquilos; la indignación que nos han generado nos van a unir enormemente. La cobardía de decir «yo no quiero matarlo; quede usted como cobarde y así yo no voy matarlo», no la vamos a olvidar nunca, así como la cobardía de todos estos senadores que lo mataron cuando era inocente y dicen ahora «matarlo era muy duro, cambiemos las penas»; lo único que están haciendo es tratar de lavar su propia conciencia; más cobardía todavía.

"Bachelet se empieza a bajar del pedestal"

-Con la indignación que usted señala, ¿se va a generar un espíritu de cuerpo que no existía en lo electoral?
-Existía; pero yo creo que esto lo va a aleonar mucho más. Obviamente esto va a aleonar a nuestras huestes. Eso es maravilloso. Tengamos claro que cada vez que de alguna manera se martiriza a alguien, lo que se hace es provocar la reacción de la que estoy hablando.

-Se ha comentado que, más allá de la pena, se ganó un mártir.
-Así es.

-¿Eso podría derivar en que el oficialismo pierda el pudor de criticar a Bachelet?
-Creo que efectivamente eso se va a producir.

-¿Puede potenciar la carrera presidencial?
-Así es. En el fondo empieza a bajarla del pedestal de persona maravillosa. Ya empezamos todos a ser personas de carne y hueso, como efectivamente somos, con errores y lados buenos. Es muy sano que esto se instale.

-Llamó la atención que Bachelet no contestara al Presidente Piñera, pero sí a usted.
-Primero tengo que señalar que yo a ella le tengo un profundo cariño, y a su madre y a su padre también, y va a existir siempre, porque viene desde hace muchísimos años. Pero eso no significa que ella no me pueda criticar a mí y no significa que yo no pueda alzar la voz cuando creo que se ha cometido una injusticia.

Durante mucho tiempo sentí que si alguien hubiese hablado con mucho más fuerza y con mucha más pasión, con mucha más indignación sobre el tema de los derechos humanos, probablemente se hubiera parado ese tipo de problemas mucho antes. La injusticia, el maltrato hay que denunciarlos donde quiera que ocurran.

-¿No le llamó la atención que ella eligiera contestarle a usted y a nadie más, aludiendo a su nexo?
-Probablemente llama la atención. Ella está en todo su derecho y probablemente yo hubiera hecho lo mismo.

-¿Por qué repitió tres veces ayer y hoy por cuarta vez ese nexo emotivo, casi familiar con ella?
-Yo no lo he sacado. Lo sacó ella.

-Pero usted se preocupó de remarcarlo.
-¿Usted cree que a mí no me duele hacer esto?

-¿Le duele mucho?
-No voy a caer en la cebolla. El cariño existe; pero la crítica también.

-En el hecho, en estas últimas horas usted se convirtió casi en la vocera del antibacheletismo.
-Esto no es antibacheletismo; es indignación frente a un acto injusto.

-Pero usted está sacando al pizarrón a una candidata que está arriba en las encuestas.
-Perdón: Cuando yo creo que se actúa mal, lo diré con nombre y apellido, se refiera a quien quiera.

-¿El Presidente estaba informado de esto o fue una cosa suya?
-Una cosa es una operación y otra cosa es una reacción de indignación, que como ustedes saben yo ya había tenido con Carolina Tohá en La Moneda cuando me encontré con ella, etcétera.

-Todo esto está ocurriendo justo cuando se está realizando la medición de la encuesta CEP, que será dada a conocer en mayo. ¿Qué cree que va a pasar con eso?
-No tenía la menor idea que se estaba tomando la encuesta CEP y no hubiera cambiado un ápice si hubiera sabido. Nunca he medido lo que digo si en una encuesta voy a caer bien o mal.

-Pero ya que está ocurriendo...
-No me importa. Yo no he hecho esto con cálculo político. Mi indignación no es sin base. Por primera vez hemos tenido el triste privilegio de aparecer en la revista The Economist, una de revistas más prestigiosas del mundo, en que señala que Chile se merece mejores legisladores. Eso es exactamente lo que pienso. Además este no es el primer choque que tengo con los legisladores.

-¿Se ve usted compitiendo con Bachelet en la presidencial?
-Todo el mundo sabe que yo no quiero ser candidata presidencial.

-¿Bajo ninguna circunstancia?
-Soy hija de militar y nunca voy a decir bajo ninguna circunstancia, "nunca", no está en mi naturaleza. Pero también está absolutamente en mi naturaleza que no quiero. He salido públicamente a apoyar a otra persona y lo he apoyado con todas mis fuerzas y sinceridad.

-¿Y su disposición a salir del gabinete para apoya a un candidato?
-No estoy en esa. Colaboro todo lo que puedo y soy ministra del Trabajo, siento una tremenda responsabilidad ejerciendo esta cartera que es muy delicada, mucha gente siente que hay que defenderle de mejor forma sus derechos.

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