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Piñera y las presidenciales: "Si tengo la convicción de cuál es el mejor candidato, eso no me es indiferente... lo voy a expresar"

La elección “es un libro abierto”, dice el Mandatario, que «raya la cancha» para la sucesión: “Espero que el próximo abanderado de nuestro sector encuentre ese equilibrio entre continuidad y cambio, que reconozca, defienda y proyecte la obra de este Gobierno, pero que incorpore elementos nuevos”.

por:  Víctor Carvajal N. y Sebastián Minay/La Segunda
viernes, 27 de julio de 2012
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La Haya: "Es mejor enfrentar el fallo en un clima de normalidad"

-¿Le preocupa que el inicio de los alegatos en La Haya en diciembre crispe los ánimos con Perú y dentro de Chile?

-La posición chilena es sólida. Está basada en argumentos de derecho -los tratados del '52 y del '54-, y en argumentos de hecho. No hacía sentido haber generado una relación de conflicto, porque perjudica a los dos países.

Cuando uno tiene confianza en los argumentos del Derecho, es mejor enfrentar un fallo de La Haya en un clima de normalidad que en un clima de enfrentamiento.

Leí en detalle la memoria y la dúplica peruana, y efectivamente, cuando esto se dé a conocer, se dicen cosas muy duras porque así es el lenguaje jurídico en ambos sentidos.

--¿Le preocupan los efectos de eso en ambos países?

-Ahí está el liderazgo que deben ejercer los presidentes, porque vamos a convivir con nuestros vecinos antes y después de La Haya, como lo hemos hecho con otros fallos internacionales, como el de Laguna del Desierto, que fue muy poco favorable a Chile.

--¿Ha conversado de esto con el Presidente Humala?

-Hemos conversado de este tema, sin duda. Los dos países se han comprometido a respetar el derecho internacional y los tratados vigentes.

-¿Y si el proceso o desenlace le generan críticas en Chile?

-Hemos conversado con todos los actores: ex cancilleres, especialistas, gente de gobierno y oposición, expertos internacionales; no hemos escatimado esfuerzos para lograr que la defensa chilena sea la mejor que pueda darse en el Tribunal de La Haya. Pero nadie puede asegurar ni garantizar cuál va a ser el fallo de ese tribunal.

-¿Teme que, como ocurrió con Laguna del Desierto, la oposición lo ataque o termine pagando un costo?

-Son los riesgos que a uno le toca asumir como Presidente. Quiero recordar que Perú llevó este caso a La Haya durante el gobierno anterior, y que la primera defensa de Chile, que fue la contramemoria, la presentó el gobierno anterior. Este gobierno, como una política de Estado, ha continuado y fortalecido la defensa de Chile dentro de una línea de continuidad con lo hecho por el gobierno anterior.

Son más de 140 —tantos, que a primeras no recuerda el número exacto— los cuadernos rojos marca Colón, en los que lleva estricto registro de sus reuniones y otros aspectos de su Gobierno. “Los consumo con una rapidez salvaje. Anoto todo. Todo lo que hago queda aquí”, explica, recordando que trae el hábito desde la campaña presidencial.

En su despacho privado en La Moneda, el Presidente Sebastián Piñera adelanta que sus notas le ayudarán en lo que llama “el legado de la Presidencia”, que desea concretar “más bien pronto que tarde”, porque “si uno quiere dejar un mensaje, mejor dejarlo antes que cuando es solamente historia”.

“Queremos que no sólo sea un recuento histórico, sino también una proyección de futuro. En esto va a ser muy importante lo que pase con las próximas elecciones presidenciales”, agrega. ¿Qué va a contener? “Los compromisos, los objetivos, las dificultades, los logros. Dejo constancia de todo lo que va pasando, y muchas veces vuelvo atrás. Lo que me falta es digitalizarlo para encontrar más rápido” la información. 

Cuando se cumple un año desde que en el aniversario número 80 de La Segunda delineó lo que sería el nuevo relato de su Gobierno, el Mandatario hace un balance de su gestión, la que califica —una y otra vez— como “una obra maciza y sólida”. Enumera: “En dos años hemos recuperado la economía, la capacidad de crecer, de crear empleo, inversiones, salarios, productividad, controlar la inflación. Hemos sacado adelante el nuevo Ministerio de Desarrollo Social, el ingreso ético familiar, frenar la tendencia al alza de la pobreza y volver a una tendencia a la baja, cumplir con el compromiso del 7% del descuento de la salud, el posnatal, y terminar con las listas de espera AUGE. Y hemos avanzado en la inscripción automática, en el voto voluntario, enviamos un proyecto de ley de voto de los chilenos en el extranjero con vínculo con Chile, las primarias, la elección de los consejeros regionales, hemos aumentado atribuciones y recursos de los gobiernos regionales y comunales. Ahí hay una obra maciza y sólida que debe continuar”.

—Esta semana estuvo marcada por la encuesta Casen. Más allá de las cifras, muchos dicen que no es para celebrar...

—Nosotros tenemos un compromiso con el mundo social, cuyo principal objetivo es derrotar la pobreza extrema durante nuestro Gobierno y sentar las bases para que antes que termine esta década Chile pueda superar la pobreza y en ese frente vamos muy bien encaminados. La pobreza venía cayendo sistemáticamente desde 1990 hasta 2006, cuando empezó a crecer del 13,7% al 15,1%. Lo mismo con la pobreza extrema. Que hayamos recuperado la capacidad de que vuelva a caer es una muy buena noticia. Y la desigualdad había permanecido prácticamente estancada durante veinte años de la Concertación, y que por fin las desigualdades hayan empezado a disminuir es una buena noticia. Como Gobierno, nos alegramos de estas dos buenas noticias, pero estamos plenamente conscientes de que todavía quedan 2.400.000 chilenos viviendo en pobreza y 460 mil en extrema pobreza, y eso no nos alegra bajo ningún punto de vista, sino que todo lo contrario. Y a pesar de que se redujeron las desigualdades, todavía estimamos que son excesivas, y eso tampoco nos alegra. El Gobierno no ha tenido ninguna actitud de euforia ni de triunfalismo; ha tenido una reacción objetiva.

—¿Por qué no se dio a conocer el margen de error? 

—Eso es una cosa muy técnica. De acuerdo a nuestras estimaciones, una caída de 0,7% de la pobreza sí es estadísticamente significativa, pero es algo que debe informar oficialmente la Cepal. La caída de la pobreza extrema y de las desigualdades son estadísticamente significativas. 

—¿Le sorprendieron las críticas de las ex ministras de Michelle Bachelet?

—La reacción de esas tres ex ministras es sorprendente y decepcionante. Sorprendente porque, lejos de alegrarse con la buena noticia de que quebramos la tendencia al alza de la pobreza y logramos rescatar a 148 mil personas de la indigencia, además de avanzar en la reducción de las desigualdades, daba la impresión de que les molestaba, que no podían soportar que durante nuestro Gobierno lo hayamos logrado porque durante el anterior tuvimos un grave retroceso. Y decepcionante, porque en lugar de contribuir a mejorar la lucha contra la pobreza lo único que hicieron fue cuestionar el mismo termómetro que ellas usaron cuando fueron ministras de los gobiernos anteriores. Esta no fue una crítica constructiva sino con un claro interés político-partidista y electoral. Les molesta que la pobreza caiga y la desigualdad disminuya cuando el gobierno no es de ellos.

“TRES COSAS ME INQUIETAN...”

—A 20 meses del término de su gobierno, ¿qué cosas le preocupan?

—Tres cosas me inquietan: primero, la evolución de la economía internacional, porque Chile es un país integrado al mundo y no está inmune a lo que pase fuera de sus fronteras. Por eso hemos elaborado un plan de contingencia, sin perjuicio de que la economía chilena está sana. Segundo, me preocupa la calidad de la política, esta dificultad para abrir el camino del diálogo y los acuerdos, esta actitud obstruccionista y confrontacional que no conduce a ninguna ?  parte. Y me preocupa que no tengamos plena conciencia de que estamos a mitad de camino al desarrollo, y veo que muchos quieren consumir como si fuéramos país desarrollado y trabajar como país subdesarrollado. Eso no funciona. 

—Las campañas electorales que se avecinan, ¿van a agudizar los choques Gobierno-oposición?

—Estamos muy conscientes de que no tenemos mayoría ni en la Cámara ni en el Senado, y para sacar las grandes leyes necesitamos buscar acuerdos o apoyos adicionales. En eso vamos a perseverar en una actitud de diálogo, pero tenemos claro que fuimos elegidos democráticamente para cumplir un programa de gobierno, y tenemos un compromiso y una obligación. Por tanto, no vamos a bajar los brazos.

—¿Cómo?

—Escucho mucho la frase que al iniciarse la temporada electoral el Gobierno va a perder fuerza o iniciativa, y le aseguro que va ser justo lo contrario. Nos queda mucho por hacer y vamos a acelerar el ritmo porque queremos concretar y consolidar muchas de las reformas. Nos quedan temas pendientes como la reforma al sistema de salud privado, la reforma tributaria, partes de la reforma educacional, de la modernización del Estado y la revitalización de la democracia.

—¿El Gobierno no se va a replegar en su última etapa?

—Definitivamente no. No va con nuestro carácter.

“LA PROXIMA PRESIDENCIAL VA A SER MUY ESTRECHA”

—¿Podrá elegirse un segundo gobierno de la coalición?

—La próxima elección presidencial es todavía un libro abierto, y va a ser muy estrecha. Su resultado no está resuelto, y va a depender de lo que hagamos o no cada uno de los bloques durante los próximos 18 meses.

—¿Se siente responsable del resultado?

—No. Mi principal responsabilidad como Presidente es hacer un buen gobierno, cumplir los compromisos, y lograr las metas que nos hemos fijado. Si usted me pregunta qué es lo que yo quisiera, es que este Gobierno sea sucedido por uno de la misma coalición política, para completar la obra que estamos llevando a cabo. Ahora, no le puedo decir que estoy seguro que vamos a ganar o vamos a perder, porque es un libro abierto.

—Pero el vocero de Gobierno, Andrés Chadwick, dijo que Michelle Bachelet no iba a ganar.

—El ministro Chadwick tiene todo el derecho a tener sus proyecciones. Pero pienso que esta elección va a ser muy estrecha, su resultado está todavía abierto. Para nosotros es una mayor motivación y un mayor compromiso de hacer las cosas bien para ganarnos el derecho democrático de gobernar Chile por otros cuatro años. Y uno de los desafíos del próximo candidato presidencial de nuestro sector va a ser ampliar la Alianza.

—¿Le ha planteado eso a sus ministros presidenciables?

—Lo hemos conversado. La próxima candidatura presidencial de nuestra coalición tiene que ser como una mezcla de cambio y continuidad.

—¿Cómo así?

—Continuidad, porque la obra de este Gobierno, en todos sus frentes, es maciza, sólida y debe continuar. Y espero que el próximo abanderado de nuestro sector se identifique, se sienta orgulloso de esa obra y se comprometa a proyectarla. Pero también tiene que haber un componente de cambio, elementos nuevos. Y además espero que sea capaz de entender de que hay que crear una coalición política más amplia que la Alianza.

—¿Está conforme con el desempeño de los ministros Andrés Allamand, Laurence Golborne y Pablo Longueira? Tuvo que llamarles la atención más de una vez.

—Tengo plena conciencia de que hay tres o más ministros que son presidenciables. Como el Presidente no se puede reelegir (sonríe), su proyección puede estar a través de los ministros que han formado su equipo de trabajo más cercano y comprometido. Y en esto hemos fijado una regla muy clara: bienvenidos los ministros presidenciables, no queremos ministros candidatos. El ministro presidenciable es aquel que por hacer muy bien su trabajo es bien evaluado y reconocido por la comunidad. En cambio, no vamos a tolerar los ministros candidatos, que descuidan su labor ministerial o aprovechan su ministerio para candidatearse. Y va a llegar un minuto en que la dinámica de la campaña va a hacer necesario que los ministros que quieran ser presidenciables tengan que dejar el gabinete.

—¿Cuándo? ¿Llegarán como ministros al 11 de marzo del 2013?

—No hay que precipitar las cosas. Todavía nos quedan 20 meses por delante, han pasado 28, y no creo que sea sano vivir permanentemente en un clima electoral. ¿A quién le toca juzgar la fecha óptima para el cambio? Al Presidente.

—En noviembre a más tardar renunciarán los ministros que postulen al Parlamento. ¿Hará un solo cambio de gabinete y sacará entonces a los presidenciables?

—No voy a asumir un compromiso que posteriormente me reste libertad para decidir lo que estimo es mejor para Chile y nuestro Gobierno.

—¿Es usted neutral con los tres? Allamand dijo estar seguro de ello, pese a los reclamos de RN.

—En esta etapa lo justo, lo que corresponde, es darles a todos las mismas oportunidades, y en eso estamos. Cuando nos acerquemos a la etapa de las definiciones, si tengo una clara convicción de cuál es el mejor candidato, desde el punto de vista de su capacidad de ganar y de gobernar, por supuesto que voy a transmitir esa posición por los canales de corresponda.

—¿No va a tener un rol prescindente y ausente de este proceso?

—Lo que le acabo de decir. En el momento oportuno, y si llego a una convicción respecto de cuál es el mejor candidato para no sólo ganar las elecciones, sino para hacer un buen  gobierno, naturalmente que no me es indiferente, y lo voy a expresar por los canales que corresponda. Esta es una decisión que tienen que tomar los partidos y la coalición, porque vamos a ir con un candidato único de la coalición.

—¿Qué fecha prefiere para las primarias?

—Enviamos un proyecto de ley que las fija en el mes de julio, y eso es lo más conveniente. Que no nos pasemos permanentemente en elecciones, que los gobiernos no pierdan un porcentaje muy significativo de su tiempo, que es corto, para cumplir sus compromisos, y darle tiempo a los candidatos para que se desplieguen en plenitud. 

“NI CARLOS LARRAIN NI YO SOMOS DE CARACTERES DEBILES”

—El choque con Carlos Larraín y RN a raíz del salario mínimo fue tenso. ¿Se “abuenó” con él?

—Ni Carlos Larraín ni yo somos de caracteres débiles y de repente se producen ciertos roces y diferencias. Pero en esencia estamos comprometidos con la misma causa y somos parte del mismo Gobierno. Él es presidente de uno de los partidos de la Alianza y además senador, y tiene todo el respeto y espacios de participación que le corresponden.

—¿Ha vuelto a conversar con él? ¿O se jugó por empoderar al ministro Hinzpeter para que se haga cargo del nexo con RN?

—Somos muchos los que estamos trabajando para tener las mejores relaciones posibles. Incluyendo, por supuesto, al ministro del Interior, que tiene una asignación especial con RN, al igual que el ministro Chadwick la tiene con la UDI. Y el Presidente no está ajeno de esa tarea y esa misión.

—¿Pronosticaría el resultado del oficialismo en la municipal?

—Por supuesto, tengo aprontes.

—¿No los va a compartir?

—Tengo fe y confianza que a la Coalición por el Cambio le va a ir bien en estas elecciones municipales.

—¿Podría ser más preciso?

—No.

—¿Le han pedido fotografiarse algunos candidatos a alcalde?

—Me he sacado, literalmente, millones de fotos. Y aunque no las tuvieran, el photoshop permite crearlas como si existieran.

—Cuando se tomó fotos la semana pasada en la V Región hubo un incidente por candidaturas entre la senadora RN Lily Pérez y la diputada UDI Andrea Molina...

—Es cierto. La vida es dura, la política es más dura, y cuando hay pasiones de por medio, es durísima.

—¿Sigue sugiriendo nombres para la plantilla municipal?

—Obviamente que manifiesto preferencia por quien creo que es el mejor candidato. Por dos razones: esta elección tiene una importancia local para cada comuna, y una connotación nacional, porque su resultado va a fijar el clima, el ánimo con que enfrentaremos la elección parlamentaria y presidencial.

—Usted le remarcó ese punto a los senadores de la semana pasada, en Cerro Castillo. ¿Le preocupa que los conflictos entre RN y la UDI afecten las elecciones?

—Nos produce mucha frustración, por ejemplo, que en una semana en que establecimos la libertad de elección para todos los pensionados de Fonasa, tuvimos muy buenos resultados en materia de crecimiento, inflación, subimos en todos los rankings internacionales, y además con buenos resultados en materia de pobreza, que los conflictos internos —que al fin y al cabo son pequeños— terminen concentrando la atención de los medios, y por tanto ocultando la obra seria, maciza y contundente que el Gobierno está logrando. 

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