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Alvarado, post Aysén: "Rodrigo es una persona muy capaz, pero su decisión fue apresurada"

Para el subsecretario, negociador clave en los conflictos que ha debido enfrentar el Gobierno, que la negociación no haya tenido "un final limpio, obedece a una decisión personal del ex ministro Alvarez". Pero "debe primar" la solución a la que se llegó para los habitantes de Aysén.  

por:  Por Giselle Crouchett, La Segunda
jueves, 05 de abril de 2012

Había preferido el silencio -hasta ahora- respecto de la renuncia de Rodrigo Alvarez al gabinete, con quien compartió 12 años en la Cámara y fue cara visible de las negociaciones de Aysén, en una estrategia que para el ex ministro de Energía "fracasó".

Claudio Alvarado cuenta hoy su perspectiva de los hechos que antecedieron a la salida de Alvarez -de la que se enteró por la prensa-, la cual, enfatiza, fue "voluntaria"; y defiende la estrategia del Gobierno, que para él no tuvo cambios, sino distintas fases.

-Lamento que una persona con las capacidades de Rodrigo haya presentado voluntariamente su renuncia al equipo de Gobierno. Pero es una decisión de carácter personal que respeto.

-¿Han hablado después?

-Hemos intercambiado algunas palabras por teléfono, en el consejo UDI; no hemos tenido la oportunidad de hablar largamente.

-El dijo que se sintió rostro de una estrategia que fracasó. ¿Usted?

-No. Uno tiene que tener absolutamente claro que uno cumple roles y le corresponde llevar adelante determinadas tareas, producto de un trabajo que se hace en equipo. Algunos son cara visible, otros no tanto. Lo que interesa al final es encontrar la solución.

Siempre hay que estar disponible para evaluar diversos cursos de acción. En estos procesos difíciles, donde interfieren muchas variables y donde interesa la solución, uno tiene que ser dúctil y tener la flexibilidad suficiente para visualizar cursos de acción alternativos.

-¿Qué pasó cuando habían acordado un desbloqueo parcial y desde Santiago llega la orden «todo o nada»? ¿Les quitaron el piso?

-No. Quiero aclarar una cosa: aquí no hay cambios de criterio. El desbloqueo parcial fue una iniciativa personal, en la cual intenté ir avanzando respecto de la situación crítica que teníamos. Siempre la dejé sujeta a una confirmación del Gobierno y, de hecho, cuando se me señala la decisión de La Moneda, que creo era la que correspondía, hablé con los dirigentes y les dije "todo lo que avanzamos del punto de vista del desbloqueo parcial (ahora) tenemos que abogar porque sea total".

-¿No cree que el gobierno extremó su posición?

-Hay decisiones en la línea correcta.

-¿No se conflictuó usted?

-En ningún caso. Estábamos en un ambiente absolutamente convulsionado, las comunidades no tenían cómo abastecerse para el diario vivir.

-¿Pensó renunciar o se sintió pasado a llevar?

-No. Quiero ser claro en esto. Uno cumple roles y tiene determinadas misiones. El problema fundamental era la alteración del orden público que estaba llevando a la población a situaciones insostenibles.

El desbloqueo total estaba acordado con los camioneros casi desde el sábado 3 de marzo; pero querían socializarlo con la mesa, para no aparecer ellos desperfilando el movimiento; y ahí se encontraron con una situación incómoda cuando el sábado en la tarde nos dan un ultimátum. Así era imposible cualquier diálogo. Permanecí en la zona porque pensé: "Si me voy, pierdo la posibilidad de seguir avanzando". Y el lunes, llegué a un acuerdo con toda la mesa respecto del desbloqueo total.

-El proceso pudo ser más corto.

-En estos procesos no hay recetas, ni de cómo abordarlos, ni sus tiempos. Hay mucha diversidad entre quienes conforman el movimiento. Hay que tener flexibilidad para adaptarse a los cambios de escenario. Es un proceso que se condujo de buena manera, hubo interacción de manera permanente y con mucho apoyo del nivel central.

-¿Se sintió en plena sintonía con La Moneda? ¿No hubo nunca disonancias entre ustedes?

-Total y absolutamente. Nunca lo sentí así. Me siento absolutamente tranquilo en la forma en que abordamos y se condujo por quien correspondía en las decisiones últimas ese proceso.

-Se recriminó la actuación de Carabineros, que motiva una acusación contra el ministro Hinzpeter.

-El Gobierno tiene el deber constitucional de garantizar el orden público. Cuando está todo trastocado de manera tal que afecta la vida de los ciudadanos, un gobierno tiene que usar todos los medios jurídicos disponibles. Veo en la Concertación oportunismo político, cuando gobernaron en muchos conflictos aplicaron la fuerza pública, fueron a los tribunales con la ley de seguridad del Estado, y aplicaron incluso la ley antiterrorista. Hay una falta de coherencia.

"Tengo la convicción de que se conversó con Rodrigo"

-¿Qué pasó que cuando se sella el acuerdo no incluyen a Alvarez?

-La decisión de invitar a los dirigentes a Santiago, se hace porque ellos me contactan el día martes anterior y me dicen que le han enviado una carta al ministro del Interior, como una forma de darle una salida al problema. Recordemos que la situación había escalado de manera peligrosa.

En vez de contestar por carta, se decide invitarlos a La Moneda, y eso siempre fue planteado no como una opción de negociación en Santiago, sino como un paso necesario para distender y ver cómo ambas partes, cara a cara, podían concordar un llamado a la paz social. Tan distinto era a las negociaciones, que yo mismo no fui convocado a participar en esa reunión. Y uno entiende perfectamente cuáles son los roles que uno juega en un momento, o en otro. Esta era una situación que la materializaba el vicepresidente de la República, con el ministro Chadwick, para distender.

El viernes se acuerda hacer una reunión "informativa" a los dirigentes respecto de los planteamientos que el Gobierno tenía sobre sus demandas. En las que sostuvimos en Aysén, fue imposible explicitar las respuestas del Gobierno.

-¿Por qué?

-Porque ellos tenían un orden, que partía por los combustibles y como la respuesta del gobierno no estaba 100% acorde a lo que solicitaban, no aceptaban continuar con otros puntos.

-¿De todo esto era informado Alvarez?

-Tengo la convicción que se conversó con Rodrigo.

-¿Y por qué no se le incluye en la puesta en escena final?

-Aquí no hay ningún tipo de intencionalidades. Estos son procesos que van con una dinámica, que son impredecibles y de minutos. Cuando se abre una ventana hay que aprovecharla en ese instante.

Estar o no estar en una posición final, para mí no es algo relevante.

-Para usted no, pero al ex ministro sí le preocupó y protagonizó una de las renuncias más bulladas.

-Rodrigo es un extraordinario servidor público, de una gran inteligencia, pero creo que políticamente su decisión fue quizás un poco apresurada.

-¿No hubo un error ahí del comité político?

-Somos todos parte de una solución. La forma en que se llegó a un final positivo, fue aprovechando las circunstancias al tenor de una conversación en una mesa. Indudablemente las personas pueden tener distintas sensibilidades y eso es respetable. Pero aquí no hubo intencionalidad y teníamos claridad de que estábamos ante una situación mayor y una convulsión en las calles que no se había dado antes. El nuevo escenario, con violencia desmedida, hacía necesario buscar esta fase de distensión que fructificó.

"Lo importante es que esto tuvo solución"

-¿Lamenta que en vez de que se sellara un éxito limpio, esto se haya empañado? Públicamente lo que se ve es un enredo.

-El hecho que esto no haya sido con un final limpio, obedece a una decisión personal del ex ministro Alvarez. Pero lo importante para la ciudadanía, para el Gobierno, para los partidos que lo apoyan, es que un problema de carácter mayor, que estaba radicado en una región del país durante varios días, tuvo una solución. Eso al final del día es lo que debe primar. El resto son episodios.

-Alvarez alegó contra las formas del Gobierno. ¿Cometió él un error también en la forma como se fue?

-No me corresponde opinar.

-¿Qué pasa con la crítica de su partido, la UDI, a la conducción política?

- Ahí discrepo absolutamente. Si no hubiera habido una buena conducción política y un trabajo en equipo, no hubiéramos tenido esta solución.

-¿Cree que fue exagerada la reacción?

-Cuando se conoce intempestivamente una renuncia, uno primero se descoloca, y se genera una solidaridad legítima y uno procura saber qué pasa. Pero el tiempo se encarga de ir encauzando las cosas.

-No sólo hubo solidaridad, sino ataques directo al Gobierno.

-Cuando existe mucho cariño por las personas, se generan reacciones. Pero el tiempo te conduce a aclarar todas las dudas legítimas. Tenemos a una UDI totalmente comprometida con el gobierno. Son situaciones puntuales.

Queda claro con el paso de los días que hubo conversaciones con el ministro Alvarez, donde se le explicó lo que se estaba haciendo.

"Debemos tener un vínculo de afecto con las regiones"

-¿Qué lección saca de este episodio, tras un año de largas movilizaciones sociales?

-La lección que saco es que como Gobierno no sólo tenemos que ser eficientes en la implementación de las medidas para las regiones, sino tener un complemento que es tan o más importante: un vínculo de afecto y comunicación permanente con la comunidad, para que estas situaciones sean abordadas en sus inicios, y no llegar a situaciones límites.

-A usted lo llaman como a los bomberos a apagar incendios.

-No es el trabajo de una persona, se desarrolla en equipo, y en lo personal me ha ayudado mucho haber estado en el Parlamento 16 años, a uno le cuesta menos llegar a una persona que no ha conocido antes. Si uno no logra establecer vínculos de confianza, está condenado al fracaso.

-¿Logró UD. la confianza mutua con los dirigentes?

-Yo creo que sí.

-¿Y el ministro Alvarez la había logrado también?

-Es que son roles distintos.

-Pero en un minuto estaban sentados en la misma mesa.

-Sí pero teníamos dos roles. Mi función era sentarlos a la mesa y el de Rodrigo era, una vez sentados, tratar los puntos del petitorio y avanzar en la negociación. Por ese rol a mí me correspondió estar mucho más tiempo con los dirigentes, generar una empatía. Pero es por el tiempo que estás con tu contraparte.

-¿No es efectivo que él se paró y se fue en una oportunidad, cuestión que los dirigentes relataron a los ministros políticos?

-No. Muchas veces se hacen caricaturas. Siempre procuramos cumplir con el mandato que teníamos de avanzar en una negociación, que se demoró un poco más porque la condición de que volviera la paz social, fue más compleja, pero al final se logró.

 
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