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Juan Carvajal: “No se necesita una primaria para tener claro que Bachelet es la mejor alternativa”

Quien fuera el «cerebro» comunicacional del gobierno de la ex Presidenta asegura que una primaria “complica” a Bachelet y que es mejor ordenarse detrás de su nombre. “Las primarias son una solución para resolver un montón de problemas de una manera más democrática, pero en un caso como éste, más debilita que fortalece”.

por:  Claudia Andrea Sánchez
viernes, 23 de marzo de 2012

Más delgado, reinventado y rejuvenecido, Juan Carvajal —el ex director de comunicaciones de La Moneda durante el gobierno de Michelle Bachelet— hoy se declara “políticamente incorrecto”.

Es que, a diferencia de casi todos los dirigentes políticos de la Concertación que abogan por primarias democráticas para elegir al abanderado del bloque opositor, él señala que este mecanismo no es necesario porque hay un liderazgo claro, que es la ex Mandataria. No obstante, advierte que el tema presidencial debe quedar para después de las municipales.

“Es prematuro estar en los afanes presidenciales. Hay demasiada ansiedad sobre un tema que debería verse después de las elecciones municipales”, dice el ex asesor presidencial.

—¿Este es un problema para la opción de Michelle Bachelet?

—Michelle Bachelet tiene un posicionamiento propio que no es discutible hoy día. Ella claramente permitiría darle el triunfo a la oposición y todo lo que está ocurriendo alrededor de eso, si quiere que sea franco ¡me cuesta entenderlo! Lo que habría que hacer es concentrar esfuerzos en cómo se potencia la que parece ser la mejor alternativa para el mundo progresista y no al revés.

—¿A qué atribuye esta proliferación de candidatos? ¿Cree que ellos están pensando en la siguiente presidencial?

—Creo que hay un error que no se puede cometer: cada cosa en su momento, hay que resolver los problemas de a uno.

La oposición tiene un problema serio: es una fuerza no sólo derrotada, sino que además quedó debilitada y le ha costado remontar. La proliferación de candidatos me hace pensar que se está buscando quedar en la pole position para el 2018, pero el problema es el 2014 y no el 2018.

Quiero ser preciso, porque esta es una reflexión políticamente incorrecta, pero me parece que las encuestas y otras alternativas son herramientas que se usan en función del momento. No se pueden entender como fines en sí mismo. Un carpintero cuando tiene que usar un martillo, no busca un serrucho. No creo que las cosas se definan y se apliquen de la misma manera en todas las circunstancias.

Yo entiendo que cada partido político necesita proyectar figuras y eso no es malo, pero en circunstancias como ésta, y visto como analista, yo buscaría otros mecanismos para que eso ocurriese, concentraría esfuerzos en lo que parece ser la alternativa principal.

Pero alguien me dirá, «pero si Michelle Bachelet aún no se decide si será o no candidata»... Responderé que no es el tiempo, que hoy día son las elecciones municipales, y no veo cuál es la premura, la urgencia y la necesidad.

—Muchos analistas de la derecha dicen que tanto candidato presidencial en la oposición va a hacer que Bachelet decida dar un paso al lado.

—No lo sé. Yo no represento la opinión de Bachelet, y no puedo —y tampoco lo haría— hablar por ella. Pero sí lo que me parece es que una primaria con tanto precandidato... desprestigia al propio mecanismo.

Ellos tienen muchas condiciones, calidad y proyección, pero no me imagino que ninguno de ellos pueda intentar proyectarse en una primaria de la oposición que no sea discutiendo y complicando a la mejor alternativa, que en este caso sería Michelle Bachelet. Esto sólo desmejora sus posibilidades y no la fortalece, ni la potencia.

—¿Es más bien un problema pa ra ella?

—Creo que es una gran virtud que haya tantas alternativas en la oposición. Sin embargo, una cosa son las alternativas y otra es cómo se enfrenta la elección presidencial el 2014. Ese es un tema que hay que resolverlo de la mejor manera y con miras a triunfar, no como un semillero de futuro liderazgos.

Pero yo no soy dirigente de partido y eso no está en mis manos ni en mi decisión resolverlo, así que lo planteo como una reflexión.

Velasco: “Es equivocada la forma como se está haciendo el camino”

—¿Qué opinión tiene de la “nueva” decisión de Andrés Velasco de competir con la ex Mandataria, siendo que anunció que, si ella iba, se bajaba de inmediato?

—En los fenómenos públicos es complicado cuando uno empieza a comprometerse; después es muy difícil salirse. A él le pasó eso. Tiene derecho a pensar en ser una opción, pero me parece equivocada la forma como se está haciendo del camino.

—¿Sinceramente no cree que es una deslealtad hacia la ex Presidenta? Eso es lo que se plantea en algunos sectores de la Concertación.

—Creo que en este caso no hay un problema de lealtad o deslealtad. Simplemente, me parece inadecuado. La coyuntura política no lo aconseja. Lo que aconseja es que todas las fuerzas políticas se concentren en potenciar y en hacer más competitiva la mejor alternativa que tienen. Especialmente porque esta permite mayor convergencia, concentrarnos en las ideas programáticas, en las ideas que tienen para ofrecer a Chile. Ese debería ser el acento hoy día.

La ciudadanía no entiende estos procesos. Todo esto se entiende en la lógica de los partidos; sin embargo, la mayoría ciudadana lo que quiere ver es que los partidos se pongan de acuerdo. Que encuentren una sola representación, que tengan propuestas claras para cambiar el país.

A mi juicio, esta elección presidencial desde el punto de vista de la oposición, no necesita una primaria para tener claro que Bachelet es la mejor alternativa. Tampoco existe la premura para definir hoy día que ella va a ser la candidata. Un año es suficiente tiempo para las campañas presidenciales. De hecho, es un tiempo excesivamente largo: una campaña presidencial de un año es una especie de maratón de 50 kilómetros. En el caso de Eduardo Frei, la verdadera campaña se hizo en la segunda vuelta y los analistas nunca hablan de eso.

 —Si hubiese una primaria, ¿sería más fácil ir con Jorge Pizarro o con Claudio Orrego?

—Las primarias son una solución para resolver un montón de problemas de una manera más democrática, pero en un caso como éste, cualquier tipo de primarias o de candidatos, más debilita que fortalece.

—¿Es Ricardo Lagos Weber el heredero de los votos de Bachelet si ella no está en la papeleta?

—Las encuestas están mostrando fenómenos muy marginales. Lo claro es que Bachelet es la única alternativa de la oposición y los mecanismos para buscar la emergencia pública son otros. El ministro Andrés Velasco se hizo conocido a partir de que fue ministro de Hacienda. Claudio Orrego se hizo conocido por su rol como alcalde de Peñalolén. En el caso de Lagos Weber por su rol como senador y como ministro también. Estos son los espacios naturales en que se fortalecen los liderazgos.

—¿Qué significado ve a la llegada de Camilo Escalona a la presidencia del Senado? Varios ex ministros de Bachelet estuvieron en su toma del mando.

—Muy simbólica, muy emotiva, somos de la misma generación, nos formamos juntos. No había un presidente PS desde el año 1967. Nosotros, los jóvenes de entre 18 y veintitantos años fuimos los más afectados por la represión. Parecía imposible que un socialista fuera ministro de Defensa, y Bachelet llegó a serlo y después... Presidenta de la República. Ocupar este escaño en el Senado es muy simbólico e importante para ir reponiendo lo mal que había quedado el país.

“Me asombra cómo se manejan los conflictos”

—¿Cómo está viendo el manejo comunicacional y política del Gobierno en la crisis de Aysén?

—Lo estoy viendo muy mal y no creo decir nada muy distinto a lo que piensa todo el mundo. Ni en la comunicación, ni en el manejo de conflictos se percibe talento o experticia.

A mí, de verdad, me asombra cómo se reacciona frente a problemas que claramente pueden asumir —como ha ocurrido— dimensiones de falta de liderazgo, autoridad, desorden y desgobierno que ponen en riesgo la estabilidad de todo el andamiaje institucional. Se llevó a los estudiantes a La Moneda y parecía que todo estaba a punto y terminamos sin solución: con estudiantes expulsados de los colegios. Se apagó el fuego con bencina. Este año va será igual o peor. Con Aysén está pasando lo mismo: viaja una delegación de gobierno a Aysén, parece todo listo, parece que hay acuerdo y después volvemos a los bloqueos y desórdenes, y terminamos con la aplicación de Ley de Seguridad del Estado.

—¿No ve una estrategia de desgaste pensada de parte de La Moneda?

Veo que se está desgastando más el Gobierno, sólo hay que mirar las encuestas. Hay un contraste entre lo que está pasando en Aysén, en Calama, el miércoles en el centro de Santiago... y el Presidente Piñera en Vietnam.

—¿No cree que el desgaste se dé porque la ciudadanía no quiere más violencia?

—Es una estrategia equivocada, puede ocurrir que se desgaste el movimiento. Pero el costo de rabias y odiosidades acumuladas terminará siendo siempre peor cuando se somete a un movimiento sin dar espacio de mínimas satisfacciones a sus demandas. Es peligroso.

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