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Larraín (UDI): "No sentir empatía del Gobierno con lo que uno plantea, produce frustración"

Tras un año en que se posicionó como uno de los hombres duros en el oficialismo, con fuertes críticas al Gobierno, el senador UDI dice que "el Presidente no me ha oído como yo quisiera" y que, a veces, siente que está "perdiendo el tiempo".

por:  Tomás Martínez, La Segunda
viernes, 10 de febrero de 2012
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Apenas terminó el trabajo del Congreso a fines de enero, el senador Hernán Larraín (UDI) partió a refugiarse a su casa en un condominio a pasos de la playa de Cachagua, donde ha aprovechado de jugar tenis con sus amigos, recibir a sus nietos -viene el cuarto en camino- y leer la biografía de Steve Jobs y algunas novelas. Así se desconecta tras un 2011 que lo tuvo como actor principal del escenario político en varias ocasiones, lanzando duras críticas al Gobierno que le valieron fuertes encontrones con el Presidente Sebastián Piñera. Pero el ex timonel de la UDI es de los que no se queda callado, aunque le cueste un raspacacho presidencial. "Todavía tengo ánimo y fuerza para seguir peleando e insistiendo, hasta que logremos cambiar el curso de las cosas", dice.

-¿Cómo definiría hoy su relación con el Presidente tras versiones de discusiones y molestia de Piñera por actuaciones suyas?

-No siento que el Presidente haya expresado molestia; hemos tenido discusiones, pero de mucha altura. Con el Presidente tengo una relación normal, de un parlamentario que es un leal colaborador del Gobierno. No tengo una relación personal de amistad con él, tenemos una relación seria y él sabe lo que pienso. Además, a diferencia de otros, se lo digo cada vez que corresponde en forma respetuosa. Estoy tranquilo con la relación que tenemos y ojalá que me haga caso, pero bueno, eso es pedirle peras al olmo.

- ¿Cuál es el riesgo si no se produce el cambio profundo en la conducción política del Gobierno que usted propone?

-Sin duda se arriesga el segundo gobierno, porque no basta con hacer obras ni tener un gobierno eficiente en ciertos temas, lo que la gente quiere ver es una épica, un proyecto político con mística, con proyección, que pase más allá de un gobierno, y hasta la fecha tenemos un gobierno que hace obras, que puede exhibir resultados, cosas concretas, pero no vemos el proyecto de fondo. Se han plantado muchos árboles, pero no hay una idea de un bosque, no hay una unidad de un proyecto. Tiene que asumirse una historia, un relato.

- ¿Esa falta de épica y mística pasa por el estilo presidencial de Piñera?

-Creo que el estilo del gobierno que obviamente lidera el Presidente Piñera es muy enciclopédico, de muchas obras, pero de poca mirada conjunta, de poca sabiduría. El gobierno hace muchas cosas. Todos los días hace una distinta y al final uno queda abrumado.

-¿Por qué esas obras no se traducen en un mayor apoyo ciudadano?

-El apoyo ciudadano no ha logrado empatizar con el Presidente y su estilo de gobierno. Las encuestas marcan una distancia de la figura del Presidente y quizás eso debería hacer revisar el estilo de gobierno y la conducción. Si se diera la sensación que más que una figura muy sobresaliente hay un equipo que está trabajando, y que más que una cantidad de obras concretas hay una idea de fondo que las aglutina y que les da sentido, tendríamos una reacción distinta de la gente. Esto se lo he planteado directamente al Gobierno y al propio Presidente, porque me parece que en La Moneda no advierten esta realidad, y comidos por el día a día al final terminan improvisando.

- ¿Siente que el Presidente ha acogido bien esas inquietudes suyas?

- No, yo creo que el Presidente no me ha oído como yo quisiera.

- ¿Por qué?

-No sé quiénes son los que influyen en el Presidente, pero está claro que yo no soy uno de ellos.

"Uno siente que todo por lo que batalló no se da"

-Usted ha planteado en reiteradas ocasiones sus reparos, pública y privadamente.

-Me cuesta entender qué pasa por la mente de los conductores de La Moneda, porque uno habla con ellos y entienden, se dan cuenta de las cosas y uno siente que lo están oyendo, pero al día siguiente no pasa absolutamente nada, entonces seguimos tropezando con la misma piedra.

-¿Se siente desencantado del Gobierno?

- En las últimas reuniones en Cerro Castillo, en la casa del Presidente, en La Moneda, he repetido mis planteamientos y es muy frustrante, porque uno siente que todo por lo que batalló no se da. Es frustrante, porque uno se ha jugado fuerte, con mucha lealtad, para que Sebastián Piñera sea Presidente, con mucha lealtad en el Congreso para que sus proyectos se aprueben, y cuando quiere influir algo en el destino del Gobierno, más todavía cuando está con serios problemas de aceptación ciudadana, no sentir ninguna empatía del Gobierno con lo que se plantea produce frustración y uno siente tal vez que está perdiendo el tiempo, pero me mueve más un afán de principios y de ideas que otra consideración. Todavía tengo ánimo y fuerza para seguir peleando e insistiendo hasta que logremos cambiar el curso de las cosas.

-¿Se siente como llanero solitario en esto? Hace unos días Chadwick lo criticó fuerte.

-Andrés se disculpó por lo que había dicho, pero obviamente siento que los que entran a Palacio asumen una cierta lógica interna que no les permite entender lo que antes entendían mejor, y a pesar de que parezca un llanero solitario, la aceptación de lo que pienso al interior de la Alianza es muy grande y a nivel ciudadano todavía mayor. Entonces siento que estoy muy bien acompañado.

-Chadwick y Longueira llegaron al Gobierno para solucionar los problemas políticos. ¿Falta todavía conducción política o eso pasa por la salida de Hinzpeter?

-La situación de Pablo es distinta a la de Andrés. Pablo ha aportado experiencia política al Ministerio de Economía, pero no era su misión intervenir en la conducción política interna del Gobierno. Eso era tarea de Andrés y creo que lo ha hecho muy bien: cambió del cielo a la tierra la proyección comunicacional cotidiana del Gobierno. Le ha dado aplomo, una línea, se convirtió en un pararrayo. Quizás no le corresponde, pero no ha podido superar la falta de conducción política interna, porque esa realidad le corresponde al jefe de gabinete (Hinzpeter), quien tiene todas las condiciones para hacerlo, pero por algún motivo misterioso que aún no logro descifrar no lo ha hecho. Si va a seguir como el capitán del equipo en el segundo tiempo tiene que hacer un esfuerzo distinto, cambiar la estrategia del juego, y esa también es tarea del entrenador. Si el entrenador no da las instrucciones es poco lo que puede hacer el capitán.

-¿Sus cuestionamientos al Gobierno repercuten en lo humano, teniendo en cuenta que su hijo Hernán es asesor del Presidente?

-Nosotros en un momento teníamos a tres miembros de la familia en política. Hernán, que trabaja junto al Presidente; mi señora, (Magdalena Matte), que era ministra de Vivienda, y yo, pero tomamos un acuerdo interno, por así decirlo, esclarecedor: cada uno en su parcela, no toparnos, porque si no se generan muchos conflictos. Hernán hace su trabajo, del cual yo me entero por la prensa; me preocupo de no interferir en lo que hace. Tenemos un respeto total respecto de lo que hace cada uno y funcionamos extraordinariamente bien. Soy muy cercano a él, soy un gran admirador de mi hijo, porque creo que tiene mucho talento, pero procuro estar al margen de su relación de trabajo con el Presidente y así hemos mantenido la independencia y libertad necesarias tanto él como yo, así que no ha habido rollos en esa relación.

-¿Nunca el Presidente ha intentado enviarle algún recado con su hijo?

-No. Ni él a mí, ni yo a él: cada uno está en su propia esfera. Si yo tengo que decirle algo al Presidente, se lo digo cuando estoy con él o le mando una carta, pero no me parece correcto mezclar las relaciones familiares con las políticas.

Acuerdo RN-DC: "No habría ocurrido" en mi directiva

- ¿Ve muchas diferencias entre la directiva UDI que usted encabezó y la actual?

- La mayor diferencia es que hay una realidad política nueva: tenemos un gobierno y por eso no es comparable el escenario político al de hoy, porque antes éramos oposición. Tener un gobierno ha significado un cambio muy radical en el comportamiento político. Lo más diferente, en forma negativa, ha sido la falta de institucionalidad en la Alianza. Eso ha sido un déficit grave.

- ¿Cree que bajo su conducción se podría haber dado el acuerdo RN-DC?

-Por cierto que no. Yo tengo la convicción de que el acuerdo RN-DC se debe a dos vacíos de hoy día: la falta de conducción política interna del Gobierno, que trabaja en forma muy unilateral, que no ha incorporado a los partidos y a los dirigentes políticos en su trabajo permanente, y nosotros que somos más bien informados que partícipes de las decisiones de gobierno. Eso hace cierta una mayor desafección. Y un presidente de partido, cuando no se ve acogido, puede buscar caminos propios. Hubo un clima de unidad que se perdió.

-¿Por qué ocurrió eso?

-Porque creo que los presidentes de los partidos prefieren ser cabeza de ratón que parte de un equipo grande donde son piezas relevantes, pero no las determinantes.

- ¿Carlos Larraín no lo habría sorprendido de una manera tan fuerte?

-Cuando uno está trabajando todas las semanas, viendo en conjunto cómo trabajan los partidos para tener una misma voz, una misma influencia, para construir un mismo proyecto, creo que no se dan los espacios para que uno de los dos, al mismo tiempo o en paralelo, esté trabajando por proyectos políticos con partidos del sector adversario. Creo que no habría ocurrido.

- ¿Hay agua en la piscina en la UDI para cambiar el binominal?

-Para reemplazar el sistema binominal por otro, no. Para corregirlo, perfeccionarlo, darle mayor competitividad, pienso que sí.

- ¿Y existe disposiciónpara presentar una propuesta de corrección?

- Hemos conversado algunas ideas, respecto de las cuales no hay un consenso. Por ejemplo, yo he planteado la idea de que pueda haber un número ilimitado de candidatos, lo cual ya sería un cambio muy profundo: eso genera más competencia.

 "Sí o sí la UDI debe llevar un candidato presidencial a una primaria"

-¿Usted es de los que cree que la UDI debe llevar sí o sí candidato presidencial?

-La UDI tiene que jugarse por tener un candidato presidencial que pueda participar en primarias del sector para definir un candidato único de la coalición. Para eso debemos tener una estrategia presidencial, porque no tiene explicación que un partido como la UDI, el más grande de Chile, no pueda articular su trabajo político para que uno de sus militantes sea al menos precandidato presidencial. Si no es el candidato final del sector eso lo entiendo, porque tendremos que llevar al que esté mejor posicionado ante un proyecto común.

-¿Cómo ve la opción de Longueira, que ha mejorado en la percepción que la gente tiene de él?

-Me parece que personas como Pablo Longueira deberían jugarse en su minuto como carta presidencial de la UDI en torno a un proyecto concreto, independiente de que esté o no en el mejor lugar de posicionamiento político.

-¿Longueira debiera jugarse por ir a una primaria?

-Lógico, el candidato que sea de la UDI, que bien podría ser Longueira, y probablemente él tiene la primera prioridad entre todos los nombres que pudieran existir, debiera jugarse en una primaria. Debemos buscar una primaria con todos quienes quieran participar del sector: Allamand, Golborne o quien sea, y trabajar un compromiso para que quien resulte ganador de esa primaria sea el representante del sector.

-¿Y si está mejor posicionado Golborne que un UDI?

-Bueno, si nos gana Golborne en la primaria apoyaremos con entusiasmo a Golborne, que sería un gran presidenciable.

-¿Pero en la primaria sí o sí debe haber un UDI?

-Yo creo que tiene que haber un UDI.

-¿No necesariamente que llegue hasta el final?

-Si en una primaria nos gana Allamand, él será el hombre: si nos gana Golborne, él será, pero si gana Longueira, será Longueira o quien sea.

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