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GIRARDI, controvertido protagonismo: "Espero que el 2012 mejore el desempeño de todos"

El presidente del Senado encabezó uno de los episodios más álgidos del año -el no desalojo del Congreso tras la agresión de manifestantes al ex ministro Felipe Bulnes en plena comisión-, pero también el Bicentenario del Senado. Imperturbable, defiende que promovió el "diálogo sin restricciones" con los estudiantes.  

por:  La Segunda
viernes, 30 de diciembre de 2011

Foto ALEJANDRO BALART

Este año me correspondió desempeñar la Presidencia del Senado de la República, justo en un tiempo apasionante, de cambios profundos. Nuestra civilización agoniza con la crisis del pensamiento y de las instituciones del siglo XX que, con su concepción lineal y cartesiana, no comprenden la nueva complejidad del mundo. Un mundo que además es rehén de las lógicas neoliberales y el individualismo extremo que aíslan y destruyen las solidaridades tradicionales. Al frente hemos visto la contrarreacción planetaria de millones de ciudadanos que quieren reponer valores fundamentales como la cooperación y la solidaridad y representan la posibilidad de una civilización más empática.

En ese marco creamos un Consejo del Futuro y convocamos a científicos de primer nivel mundial; a premios nacionales de ciencia, a filósofos y poetas; a la ciudadanía y a los parlamentarios, para reflexionar sobre las tendencias profundas que están dando forma a la emergencia de una nueva ciudadanía y a un profundo cambio civilizatorio. Si los parlamentos no entienden esta nueva era, renunciarán a su misión de representar el interés público. La ciencia y la tecnología pueden ser instrumentos para mayor igualdad de los seres humanos o generar nuevas brechas y desigualdades más profundas de las que hoy existen; y, si no asumimos la tarea, otros tomarán las decisiones y seguiremos como rehenes de especuladores y mercados.

Además de eso, como presidente del Senado me correspondió participar en los grandes temas de la agenda del país. Quiero destacar nuestro trabajo, desde la mesa del Senado, para promover el diálogo sin restricciones entre el movimiento estudiantil, el Gobierno y los parlamentarios. Ahí sigue abierta la gran posibilidad de construir un acuerdo que cambie a fondo la educación chilena.

No creo que me corresponda ponerle nota a mi actuación en el año. Son otros los llamados a evaluar. Sólo puedo decir que creo que ha sido un año en que la buena nota es para los ciudadanos que quieren reponer en este mundo valores fundamentales, devolviéndole a la dignidad, a la libertad, a la igualdad y al bien común la supremacía por sobre los mercados. Pero también hay elementos negativos, como el pésimo desempeño del Gobierno, con una creciente regresión autoritaria y ambigüedad en materia de DD.HH.; las turbulencias económicas internacionales, que amenazan con nuevas crisis; y los escasos avances en medidas para aminorar el calentamiento global.

Espero, de corazón, que el próximo año mejore el desempeño de todos, del Gobierno, de la oposición, del movimiento ciudadano. En lo político, espero que la gente vuelva a confiar en proyectos que apuntan a la renovación de la política con una nueva Constitución, con plebiscitos, con reconocimiento a los pueblos originarios. En lo social, espero que alcancemos un gran acuerdo en torno a la educación, que incluya a los estudiantes secundarios y universitarios, a los rectores, al Gobierno, a las fuerzas políticas, a la ciudadanía. En lo económico, que la política sectorial se dirija hacia la reducción de las desigualdades, con una profunda reforma tributaria que obligue a las grandes riquezas, a la minería, a los que lucran con los recursos naturales, a los privilegiados de siempre, a un aumento sustantivo de su carga impositiva.

Personalmente, espero dedicar mis esfuerzos a la constitución de un frente amplio progresista y ciudadano, que nos permita volver a ser socios con el movimiento social y elaborar de abajo hacia arriba nuevas ideas de cambios profundos; y a construir una mayoría social que los garantice y sea la base de una nueva izquierda democrática, progresista y libertaria.

"Espero dedicar mis esfuerzos a la constitución de un frente progresista y ciudadano, que nos permita volver a ser socios con el movimiento social".

QUÉ ME INDIGNO
El homenaje a un reo condenado por violaciones a los DD.HH. en un recinto municipal; y el silencio cómplice de quienes debieron reprobar un acto tan innoble.

QUÉ ES DIGNO DE CELEBRARSE
Una ciudadanía movilizada, que se sacudió la inercia y el "no estoy ni ahí".

 
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