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Camila Vallejo, ante el Presupuesto: "Se está configurando un escenario para un acuerdo, queremos evitar que eso suceda"

"No nos vamos a quedar de brazos cruzados", dice la presidenta de la FECh, que emplaza a la Concertación a pronunciarse sobre "qué tipo de oposición es...".

por:  Por Marcela Jiménez C.
viernes, 04 de noviembre de 2011
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Son las 19.00 horas y recién logra almorzar, a la rápida, entre carpetas, teléfonos, actas y un notebook. Nada fuera de lo normal.

Tras los casi siete meses que ha liderado el movimiento estudiantil, Camila Vallejo se reconoce cansada: "Estoy sin parar hace mucho tiempo", pero insiste en que ha valido la pena.

Es uno de los rostros más prometedores de la "Jota" y por estos días ha reconocido que "es muy probable" que repostul a la presidencia de la FECh, aunque como obediente militante recalca que "es una decisión colectiva".

En una de sus entrevistas más políticas, dice estar consciente de que el movimiento estudiantil atraviesa un difícil momento y adelanta la acción que llevarán adelante en la discusión del Presupuesto, respecto del cual reconoce que perdieron tiempo, pero advierte que no se quedará de brazos cruzados.

-¿La clase política ha tenido capacidad de hacerse cargo de las demandas estudiantiles o se ha colgado del movimiento?

-No hay clase política, sino una casta que se ha apernado en el poder y legisla en función de sus propios intereses. La derecha opera bajo la lógica de cooptar las demandas del movimiento y transformarlas en medidas que continúan el modelo, sin transformaciones de fondo. Por otro lado, la Concertación ha tratado de sacar provecho político para adquirir la legitimidad que perdió.

Estando consciente de eso, el movimiento tampoco puede desaprovechar la oportunidad de instrumentalizar a los partidos para que actúen en función de lo que demandamos. Queremos un pronunciamiento, sobre todo de la oposición, para saber de qué tipo es... ¿de papel?

-Han negociado con el ministro Joaquín Lavín y luego con Felipe Bulnes. ¿En qué se diferencian?

-Bulnes, como todo abogado, es bueno para las negociaciones. Vino a endurecer la postura del Ministerio de Educación. Lavín no lo hizo porque apostaba a ser un candidato presidencial, caso contrario de Bulnes que no tiene nada que perder. Entonces, bajo la presión sobre todo de la UDI, se vio obligado a endurecer la postura, a decir que no va a caer en populismos. Es contradictorio que siendo abogado no esté velando por la garantía del derecho fundamental a la educación. Es un actor político más que una autoridad en educación, está actuando de la mejor manera para no abrir espacios para futuras reivindicaciones sociales que apunten a demandas estructurales.

-¿Hay en el Gobierno alguna autoridad con quien hayan establecido un diálogo más fluido?

-La verdad, no. Tuvimos sólo una reunión con el Presidente, un diálogo muy poco fluido y con Lavín había más disposición, pero no mucho contenido. Parecía disco rayado con las respuestas a nuestras demandas, era un diálogo inútil.

-Dices que la Concertación ha intentado sacar provecho. En esa línea, ¿cómo viste la toma del Congreso y el rol de Guido Girardi?

-La derecha desvía la atención y relega al movimiento estudiantil a un segundo plano, mientras la Concertación trata de reposicionar a alguien, que no tiene por dónde perder. Si lo echan, (Girardi) sale como víctima y si se queda, lo hace en una buena posición.

-¿Le crees a Girardi?

-Actuó como debía hacerlo. Si hubiera hecho otra cosa se habría favorecido la radicalización del movimiento. Hizo lo correcto y fue favorable para él; si no, habría salido trasquilado.

-¿Hay sectores que esperaban el desalojo para justificar una radicalización del movimiento?

-La derecha, como siempre, está apostando a la provocación, la violencia, los desalojos violentos, la represión, agudizar las posturas. Con eso, justifica nuestra criminalización para decir que no es posible llegar a un acuerdo con un movimiento de intransigentes.

-¿Crees que este conflicto habría sido manejado de forma distinta con un gobierno de la Concertación?

-La estrategia que hemos visto no es propia sólo de un gobierno de derecha, la usan todos, la Concertación también. No es nada nuevo la criminalización, apostar al desgaste y la tergiversación, pero sí creo que la Concertación habría sido más astuta. Habrían actuado como en la revolución pingüina, con una instancia de diálogo, de negociación para apaciguar esto y no dejar que creciera, pero no sé si hubiese resultado, porque fue una enseñanza grande lo que pasó con la LEGE, el movimiento se sintió traicionado por la Concertación. Igual hubiese sido mucho más hábil que este Gobierno para que no llegásemos a un movimiento con el impacto internacional que tiene. La Concertación se esforzó por proteger el modelo de desarrollo y hacer parecer que éramos los jaguares de Latinoamérica. No habrían arriesgado tanto como este gobierno, que no quiere ceder ideológicamente en nada.

-A siete meses de iniciado el movimiento, tú has planteado que hay un desgaste y divisiones internas. ¿Cómo harán para que ello se revierta?

-Los tiempos políticos en Chile son evidentes, queda como un mes para tener cierto avance en términos prácticos. El presupuesto se cierra este mes, ingresa el proyecto de desmunicipalización, viene la discusión del reajuste del sector público, fin de año, vacaciones. Hay que tener una agenda corta para el presupuesto de educación, no podemos dejar que pase sin que incidamos políticamente. Quizás no ganemos los cambios estructurales que queremos, pero sí no podemos permitir que la privatización avance. Hay que tener una visión estratégica: este es un movimiento político y nuestro horizonte es mayor, tiene que ver con un modelo de desarrollo y de sociedad distinta. Para eso estamos dispuestos a empezar a sentar las bases de una agenda de más largo plazo, ahí vemos una salida al posible desgaste, la proyección y no enfocarnos solo en lo coyuntural.

"Hubo un error en creer que la mesa de diálogo podía tener un buen desarrollo"

-¿Cómo incidirán en la discusión del Presupuesto?

-Hubo un error en creer que la mesa de diálogo podía tener un buen desarrollo, no fuimos capaces de prever que el Gobierno iba a generar las condiciones para quebrarla y no trabajamos otra salida. No nos vamos a quedar de brazos cruzados, tenemos una resolución de la CONFECH para interpelar a todas las bancadas y una movilización hacia el Congreso para decir que el movimiento quiere ser escuchado. Hay un 80% de respaldo a estas demandas.

-¿Han tenido contactos con la oposición para ese debate?

-Desde la CONFECH no hemos tenido una instancia formal de reuniones (con los parlamentarios). Lo que nos preocupa es que la oposición en general se está dejando llevar por la política de los consensos en la discusión presupuestaria, se está configurando un escenario para un posible acuerdo entre la Alianza y la Concertación, queremos evitar que eso suceda. Aquí no se resuelven las demandas en base al consenso entre la derecha y la Concertación. Hay que volver a tomar la iniciativa, tener un pronunciamiento desde el mundo social para enfrentar el presupuesto 2012, que hasta ahora se opone a todo lo que hemos señalado estos meses.

-El Gobierno pretende elevar los recursos comprometidos y se ha abierto a llegar al 60% en becas.

-Nosotros pedimos gratuidad a través del financiamiento directo a las instituciones porque las becas no la garantizan, ya que el financiamiento pasa a centrarse en el estudiante y no en la institución. Está bien, hay que avanzar gradualmente en la gratuidad, pero mediante el aumento progresivo y fuerte hacia las instituciones públicas. Eso obviamente tiene un período de transición, cubrir con becas el arancel real y el de referencia a través de los aportes basales a medida que vayan aumentando.

-El Presidente Piñera ha reiterado que el 100% de gratuidad no se puede lograr...

-Su 100% es distinto al nuestro. El de él es privilegiar las instituciones privadas y nosotros decimos que hay que avanzar gradualmente, pero en la dirección correcta. No estamos por un todo o nada, pero de lo poco que avancemos, que vaya en la dirección de recuperar la educación pública, gratuita, que permita una heterogeneidad social en la matrícula, con un sistema privado que no queremos destruir, pero que sea debidamente regulado. Nuestra propuesta va con un planteamiento de financiamiento acoplado, una reforma tributaria, no queremos financiar a los ricos, sino que paguen los impuestos que eluden en estos momentos.

-Pero el Gobierno dice que no va a dar gratuidad para financiar a los que tienen recursos...

-Eso es tergiversación. No hemos dicho que queremos financiar a los más ricos. Ante la opinión pública pareciera que somos los intransigentes y no ellos.

"Si aquí no hay avance, va a seguir expresándose el próximo año"

-¿No se ha flexiblizado tu discurso sobre lo que pueden lograr?

-Era necesario darnos cuenta de que no bastaba con hacer cambios en la educación. Si hubiéramos contado con plebiscito, si no existiera el sistema binominal y tuviéramos un Parlamento representativo, una Constitución Política distinta, hace meses habríamos tenido una situación favorable y no habríamos llegado a este punto. No sé si fue tropezón, pero sí era necesario darnos cuenta de que a pesar de este movimiento masivo, diverso y legítimo, no conseguimos lo que planteamos porque hay una institucionalidad política que no da el ancho.

-Giorgio Jackson advirtió que de prolongarse el conflicto, se puede activar una radicalización.

-Este movimiento no se va a quedar en las marchas, su fuerza está en su capacidad de plantear propuestas, por eso se va a proyectar y si aquí no hay avance, va a seguir expresándose el próximo año.

 "Queremos posponer las elecciones dos semanas y que queden para diciembre"

Son horas claves para la FECh. En medio del fuerte debate por el inicio del segundo semestre, no hay unanimidad y Vallejo reconoce que si bien no es el peor momento del movimiento estudiantil, sí pasan un una fase "muy compleja". A ello se suma otro foco de atención: las elecciones internas de la federación, fijadas para el 23 y 24 de noviembre, aunque tiene una carta que se quiere jugar en el pleno del lunes 7: "Existe la posibilidad de correrlas dos semanas".

-¿Por qué postergarlas?

-Sería lo más conveniente, porque no queremos que se nos topen con la discusión nacional del presupuesto. Todos los colectivos, las fuerzas políticas de la universidad se encierran en la campaña, que es muy importante, no queremos que nos perjudique el debate. Queremos posponerlas dos semanas y estarían quedando para la segunda semana de diciembre.

-¿Tu repostularías?

-Es muy probable que lo haga.

-¿Y de qué depende?

-En gran medida de cosas políticas. Aquí hay muchos factores que poner sobre la mesa para tomar una buena decisión: dar continuidad al proyecto, no dejar a cualquiera lo que se ha construido con esfuerzo, ver cómo mantenemos el reposicionamiento de las federaciones en el contexto nacional.

En lo personal también tiene que ver con aspectos políticos: si me sigo proyectando en el ámbito estudiantil o ver algo más transversal. No me voy a adelantar, mis decisiones están en función de la discusión con mis compañeros, no veo el tema por mí misma.

-La FECH votó por no reanudar el segundo semestre, pero el margen con quienes querían volver fue estrecho. ¿Se están dividiendo en la universidad?

-Hay varias posiciones. Está el convencido, que está dispuesto a perder el año, el que no quiere un semestre de mala calidad y a medias, otros tienen sentimiento de culpa de obligar a sus compañeros a no volver a clases y hay otros que no son parte del movimiento y quieren irse de vacaciones. Hay que administrar todas las opiniones y es complejo hacer que esta votación sea vinculante, lo que menos necesitamos es tener un conflicto interno. Vamos a ver cómo se revalúa esto, con qué mecanismo, asamblea, otro referéndum, otra propuesta de recalendarización.

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