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Chadwick aterriza las claves del «segundo tiempo» de Piñera, tras su intenso debut como vocero

Anuncia un mayor énfasis político y nueva estrategia legislativa: buscar consensos con la Concertación, "con los interlocutores que ellos establezcan", y evitar ganar los proyectos "con uno u otro voto".  

por:  M. Eugenia Fernández, La Segunda
viernes, 22 de julio de 2011
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Y lo molestaron.

El domingo pasado, el entonces senador Andrés Chadwick (UDI) se aprontaba a ver el partido entre Chile y Venezuela, esperando que a "nadie ojalá se le ocurra molestar", como estampó en su cuenta de Twitter.

Pero recibió un llamado que, para muchos, era del todo esperable. "Formalmente, el Presidente me pidió que asumiera como vocero antes del partido y dije: «Cuente conmigo». Pensé que partiríamos con Chile ganando... pero bueno".

-No será un mal presagio...

-¡Toquemos madera!

Para muchos, era del todo esperable que finalmente -y tras dos opciones anteriores- Chadwick asumiera en la Secretaría General de Gobierno, en reemplazo de la saliente Ena von Baer. En enero pasado estuvo a una pizca de serlo, pero tuvo la oposición de dirigentes de su propio partido. "Ahora miro hacia atrás y hay mucho de rumores. Pero no: cuando el Presidente plantea que uno sea ministro, lo hace en términos formales y no hay interpretaciones ni equívocos", dice.

Hoy, desde la vocería y en una "segunda etapa" del Gobierno, forma parte del trío de ministros políticos de La Moneda, y para nadie es un misterio la relación de cercanía y confianza que tiene con Sebastián Piñera. Los une un lazo familiar, pero también -recalca- el respeto y entendimiento político.

Por eso, dice que se siente "como pez en el agua" con su nuevo cargo -y así se lo ve-, pero rápidamente aclara: "Pero no en familia".

"Obviamente, ser primos hermanos genera un ambiente natural de confianza, pero hay una cosa importante, y los dos lo tenemos claro: aquí la cosa es Presidente y ministro y no hay relación de primos ni de carácter familiar. Yo sé que él va a actuar absolutamente como Presidente, donde no cabe un vínculo familiar. De lo contrario él no me hubiese nombrado y yo no hubiese aceptado", acota.

Sus primeros días han sido intensos. Ayer le tocó enfrentar dos crisis: los enfrentamientos en Dichato y la renuncia del ex ministro de Energía, Fernando Echeverría, por conflictos de interés.

-Ese tema es el karma del Gobierno desde la campaña...

-Los conflictos de interés están presentes en la sociedad moderna, por eso ha habido hincapié en regular la materia, y en actuar con transparencia para que la ciudadanía confíe en que las autoridades actúan en función del bien común y no de intereses particulares.

-¿Lo de Echeverría fue un descuido, un autogol?

-A nadie le gustó lo que ocurrió porque hubo una situación que se pudo haber advertido a tiempo, no se dio la circunstancia ni la oportunidad para ello y eso lo lamentamos. Ahora, lo sustantivo, sobre todo en algo fundamental como la confianza ciudadana, es que cuando el Presidente tuvo los antecedentes, enfrentó el problema, se provocó la renuncia del ministro y comunicó de inmediato a la opinión pública con transparencia.

-¿De quién fue responsabilidad? ¿De Echeverría, que no advirtió sus vínculos, del Segundo Piso, a cargo de chequear los antecedentes de los ministros?

-Se dio un conjunto de circunstancias que influyeron en no actuar oportunamente. Echeverría llevaba un año y tanto como intendente, se había desvinculado de sus empresas y no estaba al tanto de situaciones que ahí se estaban desarrollando. Ello, unido a que los cambios de gabinete se aceleran para que no se filtren comunicacionalmente, confabuló para no tener esta situación en forma oportuna. Pero no hubo intención alguna de provocar una situación de esta naturaleza. Nos habría gustado que hubiese sido más rápido.

-¿Esto fue porque su nombramiento fue a última hora?

-Se dieron circunstancias que imposibilitaron la acuciosidad para chequear que no se diera esta situación y para tener los antecedentes necesarios.

El vocero político

-El Presidente le dio tareas que parecen más de un ministro Segpres que de un vocero, como sacar adelante proyectos emblemáticos y llevar el diálogo con la oposición.

-El Presidente me solicitó que -además de llevar el tema más propio del ministerio, las comunicaciones- me incorporara a las tareas de acción política del Gobierno, funcionando en equipo con el ministro del Interior, Rodrigo Hinzpeter, y el ministro de la Segpres, Cristián Larroulet. Para mí eso resulta fácil y cómodo porque hemos trabajado muchos años y en muchas cosas juntos: con Rodrigo, en la campaña presidencial, y con Cristián, desde Libertad y Desarrollo y yo como parlamentario.

La primera etapa de este Gobierno estuvo marcada por el terremoto y la reconstrucción, el saneamiento y la recuperación de la economía y el empleo. El Presidente nos pide que en esta segunda etapa los proyectos que se plantearon en la campaña sean aprobados e implementados lo antes posible: 7%, posnatal, reforma de la educación. Eso requiere un trabajo político que implica buscar y construir puentes con la oposición.

-¿El Gobierno estaba cojo políticamente?

-Más que cojo, hay momentos en que se requieren intensidades distintas. En esta segunda etapa, esto pasa a ser un objetivo central para el Gobierno.

-¿No quedaron desdibujados los límites de las responsabilidades entre los ministros políticos, al punto de generarse interferencias?

-No, y espero que no se produzca una interferencia porque estamos en permanente contacto y coordinación entre los tres. En todo caso, la responsabilidad del trabajo legislativo es del ministro Larroulet, él nos indicará en qué proyecto o política podemos colaborar.

-¿Y el ministro Hinzpeter? ¿Seguirá yendo al Congreso o retomará su labor frente a la seguridad como primera prioridad?

-Lo veremos en el Congreso también. Queremos que todos los ministros, también los sectoriales, tengan buena presencia en el Parlamento.

"La discusión de técnicos vs. políticos es pasada de moda"

-A muchos este cambio de gabinete les recuerda el segundo de Bachelet, cuando entró Edmundo Pérez Yoma. ¿Ahora sí funciona el triunvirato político?

-No había hecho la analogía. Es cierto que hay un elemento común: Pérez Yoma (Interior) y José Antonio Viera-Gallo (Segpres) venían del mundo político y coincide con Hinzpeter, Larroulet y yo. En todo caso, me parece poco feliz la intención de hacer una distinción entre los técnicos y los políticos: gobernar es una acción política y, por tanto, quienes tengan especialidades técnicas o profesionales deben tener la visión y acción política de lo que significa gobernar. Y quienes tenemos esa visión, también debemos tener competencias técnicas. Para un buen gobierno esto debe estar en equilibrio.

-En esta pasada ganó la política: se cambió a personas de perfil técnico, como Felipe Kast y Juan Andrés Fontaine, por Joaquín Lavín y Pablo Longueira.

-Puede ser que al inicio del Gobierno hubo una cierta tensión de quienes venían del mundo privado con quienes venían de lo público. A medida que el Gobierno fue avanzando se fue comprendiendo que esto es una sola cosa, y el que no entiende que gobernar es un acto político y lo técnico debe estar íntimamente vinculado a eso, no es necesariamente alguien que pueda estar en la acción pública. De la misma manera si un político no tiene las capacidades profesionales para cumplir con las exigencias técnicas que pide el cargo, mejor que se quede en su actividad política. En un inicio, luego de 20 años en la oposición, eso requiere un tiempo pero ese tiempo ya ha pasado. Eso ya lo siento mucho más afinado, por eso la discusión de técnicos versus políticos es pasada de moda en el contexto del Gobierno.

-¿Se superó el lunes?

-No, hace bastante tiempo. Lo que ha pasado ahora es que hay otro énfasis: para esta segunda etapa necesitamos mayor acción política para aprobar nuestros proyectos de ley y solucionar lo que la sociedad nos demanda.

"Trabajar con interlocutores que la oposición establezca"

- ¿A quién ve como interlocutor en la Concertación?

-Siempre hay que entenderse a través de los canales formales. Me interesa que el trabajo que desarrollemos en la búsqueda de estos acuerdos lo hagamos directamente con la Concertación. No es mi propósito que aprobemos proyectos con uno u otro voto, porque los grandes acuerdos no requieren de un voto más sino de un consenso. Por eso soy directamente partidario de trabajar con la Concertación, fuerza mayoritaria de la oposición en el Congreso, con los interlocutores que ellos establezcan. Ellos son los llamados a señalar quiénes son los interlocutores, no es el Gobierno quien tiene que buscarlos.

-Esto implica un cambio en la estrategia del Gobierno: hasta ahora sumaban algunos votos de la Concertación, del PRI o independientes pero no apuntaban a grandes entendimientos.

-Eso puede ser necesario en la medida en que sean proyectos de fácil despacho. Pero quiero ser súper consistente con el objetivo del Gobierno: buscar grandes acuerdos, entendernos con la oposición y trabajar los proyectos escuchando propuestas y acogiendo las que mejoren nuestras ideas. Entrar por la puerta chica es salir por la puerta chica.

 ¿Longueira presidenciable? "Piano piano..."

-Con usted y Pablo Longueira en el gabinete, ¿la UDI debe sentirse parte del Gobierno?

-Con nosotros adentro o afuera, la UDI y RN tenemos que trabajar como un solo equipo. La confianza que nos dio la ciudadanía para ser Gobierno es responsabilidad de todos y es nuestra causa. Si nos va bien, nos va bien a todos.

-Desde el principio del Gobierno una de las críticas de la UDI es que no estaba en el "eje del poder", es decir en Interior y el segundo piso. ¿Hay ahí una exclusión del partido, como planteó Jovino Novoa?

-No he visto exclusión sino total y absoluta incorporación. Una de las tareas fundamentales que el Presidente pidió a todos los ministros y en especial a los del equipo político es que desarrollemos nuestra acción unidos y coordinados con su gabinete. Aquí no hay cuestiones como que la decisión política está en un piso u otro, no veo que haya inconvenientes.

-En su partido hay quienes plantean que el ajuste del gabinete "desmanteló" a la UDI en el Congreso, y que la tienda está haciendo un esfuerzo grande que no garantiza un cambio real.

-Debemos comprometernos con que Gobierno, partidos y parlamentarios somos un solo equipo. Mirarnos como elementos que se benefician y perjudican, si esa es la lógica de análisis, lo tenemos que superar. No debemos aplicar lógicas de desunión y competencias.

-¿Cómo ha visto a Longueira como ministro? En estos 3 días habló del Sernac, hizo un autoanuncio de su ingreso al comité político que usted debió precisar... ¿Va a terminar rivalizando con su amigo?

-No, lo he visto muy bien, con mucha motivación y entusiasmo. Es un ministro con gran personería, muy activo y ojalá esa actividad no se disminuya nunca... Ojalá que a todos los ministros los tengamos con mucho trabajo comunicacional, que todos se luzcan al máximo, esa es mi pega.

-¿Longueira puede seguir criticando al Gobierno, como era común antes de ser ministro?

-No. Cuando uno pasa a ser miembro del gabinete y el Presidente le entrega su confianza, se es parte de un equipo. Al ser parte y conducido por el Presidente, que uno acepta, no le corresponde criticar acciones del mismo equipo que a uno pertenece.

Ritmo de Longueira "no debiera generar suspicacia"

-¿Se acabó Longueira crítico?

-Empieza un ministro Longueira trabajando activamente en el equipo de gobierno.

-¿Cree que se puede perfilar como ministro-presidenciable?

-Piano piano. Falta mucho para el tiempo de presidenciables. Los ministros tienen que estar concentrados al máximo en hacer un muy buen gobierno.

-¿Y puede mantener el ritmo sin generar suspicacias al interior del Gobierno?

-El ministro Longueira sabe perfectamente lo que es propio de la responsabilidad y actuación de un ministro de Estado y por tanto no se debiera generar ningún tipo de suspicacia.

-Usted dijo que una dupla perfecta para la interna UDI sería Longueira con José Antonio Kast. ¿Qué pasa ahora con Longueira en el gabinete? ¿Kast queda como el mejor competidor en carrera?

-Ese es un problema que tendrá que verse al interior de la UDI y ya llegará el momento y la oportunidad en que se tenga que decidir. Mientras tanto, hay una directiva en pleno y total ejercicio. Falta cerca de un año para su renovación; un pronunciamiento hoy no corresponde. Sería apresurado.

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