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El fin del caso Antares: Seis de los acusados quedarían libres

Mientras, Pablo Undurraga y Natalia Guerra podrían ser declarados inimputables por "enajenación mental", pese a que enfrentan cargos por homicidio calificado y parricidio.

por:  Patricio Meza S.
sábado, 07 de junio de 2014
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Otto Dörr efectúa las últimas pericias a Undurraga y Guerra

Para fines de mes la fiscalía espera tener la última pericia psiquiátrica efectuada a Natalia Guerra y Pablo Undurraga por el destacado médico Otto Dörr.

No obstante, es poco probable que concluya algo distinto a lo ya señalado en los análisis anteriores: que tanto la madre del menor como el principal colaborador de Antares, al momento de los hechos padecían un cuadro delirante y hoy siguen requiriendo de tratamiento antisicótico.

"Las pericias que ya se han llevado a cabo son uniformes en establecer que los imputados se encontraban padeciendo un delirio compartido, equiparable a enajenación mental", afirma el abogado Arévalo. "Eso deberá ser evaluado por el tribunal, para establecer si hay declaraciones de inimputabilidad o no, pero al momento todos los informes concluyen lo mismo".

Undurraga fue el último de los imputados en salir de prisión preventiva y desde el 26 de mayo cumple arresto domiciliario en la casa de sus padres en la V región. Guerra también está con arresto domiciliario desde el 14 de marzo, cuando la justicia rechazó el pedido de su defensa de sobreseerla por "enajenación mental". Pero sólo por un asunto de forma, ya que esto debe resolverse al cierre de la indagatoria.

De ser declarados inimputables, la fiscalía puede pedir una medida de protección, tratamiento asistido o internación en una institución mental, por un plazo revisable y no mayor al de la pena que habrían recibido.

Según el fiscal Gatica, han mantenido los cargos porque "los antecedentes apuntan a que son autores directos y mediatos del crimen" y pese a tener atenuantes, las penas que arriesgan (desde 10 años y un día Undurraga y desde 15 años y un día Guerra) "deben ser revisadas o impuestas por un tribunal oral en lo penal".

Fue una historia de horror que comenzó el 23 de noviembre de 2012, cuando en medio del campo ardió el cuerpo de una guagua recién nacida, acusada de ser el "Anticristo".

Tras el impacto, la persecución y muerte del cabecilla de la secta, así como la detención de todos los integrantes del grupo, comenzó a desenmarañarse una historia de alienación y misticismo.

Ahora, transcurrido más de un año y medio, finalmente comienza a vislumbrarse el fin -judicial al menos- del episodio.

Tras un último aplazamiento, el término de la investigación fue fijado para el 21 de julio por el tribunal de Quilpué. Sin embargo, seis de los ocho formalizados podrían acceder a un juicio abreviado antes de ese plazo. Eso sí, el fiscal a cargo, Juan Emilio Gatica, ha aclarado a las defensas que ello sólo será posible si los seis aceptan esa opción.

El grupo está acusado por diferentes instancias de participación en el homicidio calificado del bebé en el fundo Los Culenes, en Colliguay, siguiendo las órdenes de su líder Ramón Castillo, alias "Antares de la Luz", quien se suicidó en Perú en mayo del 2013, hasta donde escapó una vez conocido el caso.

Los únicos que no lograron acceder a este trato son Pablo Undurraga y Natalia Guerra, sobre quienes pesa el cargo de homicidio calificado y parricidio respectivamente. Deberán llegar hasta el final y su suerte dependerá de los últimos peritajes siquiátricos (ver recuadro).

En enero recién pasado, María del Pilar Álvarez, Carolina Vargas, Josefina López y David Pastén pasaron de ser calificados como autores a cómplices. Quedaron así en la misma categoría que Karla Franchy y Francisca Ceroni, formalizadas desde el principio como cómplice y encubridora, respectivamente.

Dado que los seis arriesgan penas de menos de cinco años y tienen atenuantes (sin antecedentes y han colaborado) pueden acceder a esta salida. El escenario más probable es que reciban una pena remitida o de libertad vigilada.

Todos, menos Ceroni, pasaron en algún momento por prisión preventiva.

La "verdad policial"


Pese a las dilaciones en tribunales, la "verdad policial" de lo ocurrido esa noche está establecida "hace meses" para la PDI y la fiscalía.

La investigación indica que todos los imputados estuvieron presentes en el predio de la V Región, excepto Franchy, que esa jornada debía trabajar y Ceroni, que regresó semanas después al grupo.

Clave para precisar el rol de cada uno en el crimen fue la reconstitución de escena, realizada en diciembre.

De acuerdo a ella, durante el ritual en el que el bebé fue asesinado aquella noche, López estuvo al interior de la casa, mientras Alvarez, Vargas y Pastén permanecieron en el acceso perimetral del fundo, a unos 100 metros de la fogata donde el líder ejecutó el crimen. Cerca de él sólo estuvieron Guerra, madre del bebé, y Undurraga, quienes le entregaron al menor y luego, siguiendo sus instrucciones, se alejaron unos metros.

Tras dar muerte al lactante presuntamente con un cuchillo, Castillo lo arrojó al hoyo de un metro y medio donde desde horas antes ardía la fogata, y ordenó a Undurraga avivar el fuego casi dos horas más. Luego lo apagaron y todos juntaron piedras para taparlo y cubrirlo con tierra.

En ese mismo lugar, y tras la confesión de Guerra, se hallaron en marzo del 2013 las primeras evidencias del crimen: primero un pequeño hueso de cadera y finalmente casi toda la columna vertebral y algunas costillas. Esos restos y las cinco gotas de sangre tomadas al lactante en un examen en la clínica donde nació -y en la que fue identificado como "Jesús Guerra Guerra"- fueron claves para probar que era hijo del propio Castillo con la mujer.

La existencia de ese examen permitió también desestimar lo señalado por el abogado de Natalia Guerra, el actual defensor regional de Valparaíso, Claudio Pérez. Este afirmó que se trataría de un infanticidio (con una pena más baja) y no parricidio, porque según su versión, el crimen ocurrió dentro de las primeras 48 horas de vida. Sin embargo, la investigación estableció que el parto fue la mañana del 21 de noviembre y el examen de sangre se tomó en la misma clínica Reñaca el día 23, horas antes del macabro ritual.

En general, las declaraciones de los imputados coincidieron a lo largo de la investigación. Además, se aclaró que sólo Castillo habría consumido ayahuasca esa noche, pero el resto del grupo no estaba bajo el efecto de la droga. El consumo se hizo más habitual entre todos las semanas posteriores, mientras en un campamento en el mismo lugar aguardaron la supuesta "llegada del fin del mundo", que esperaban para el 21 de diciembre.

No admiten responsabilidad


El abogado de Francisca Ceroni, Carlos Palacios, confirma que la fiscalía se ha reunido con las defensas de los seis imputados, para discutir los términos de esta salida judicial. "En general, estamos todos llanos a terminar en juicio abreviado, lo que se está tratando de cerrar es la pena en concreto que a cada uno de los imputados le corresponda", señala el jurista. "No tiene mucho sentido ir a un juicio oral que va a durar al menos un mes".

Algunos han pedido cambiar el cargo de cómplice de homicidio calificado a homicidio simple, lo que el Ministerio Público ha descartado inicialmente, porque considera que hay agravantes como alevosía y premeditación. Sin embargo, señalan cercanos al caso, no está cerrado que algunos sí puedan pasar de cómplices a encubridores, como ha reclamado por ejemplo la defensa de Karla Franchy.

El abogado Javier Arévalo, defensor de Undurraga y Vargas (pareja entre ellos) es tajante: "El autor intelectual y material del hecho fue Ramón Castillo. Solo. Lo que pasa es que en el Código Penal chileno el concepto de autor es muy amplio, no sólo corresponde a aquel que ejecuta materialmente la conducta, sino también a otras personas periféricas".

"A partir de la indagatoria que lleva la fiscalía se van aclarando las responsabilidades, y si en un inicio aparecía como que todos eran autores concertados de un mismo hecho, se fue viendo que existían distintas participaciones. Los rangos de penalidad se fueron modificando y eso determina que nos encontremos dentro del rango que la ley prevé para un juicio abreviado. La investigación aclaró que la situación no era tan gravosa como se pretendía originalmente", sentencia.

El abogado Palacios dice que Ceroni "no tuvo ninguna participación en los hechos, lo que a ella se le reprocha es que, habiendo tomado conocimiento de que habían matado hacía un tiempo a un bebé, decide irse con 'Antares' a Perú y prestarle colaboración".

Y aporta un dato clave: "En el juicio abreviado, técnicamente, no hay un reconocimiento de responsabilidad. El imputado admite los hechos de la acusación, los antecedentes de la carpeta investigativa, pero no reconoce responsabilidad", reitera. 

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