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Cómo fue la CNI de Odlanier Mena: Lo que dicen los archivos históricos, abogados y amigos

Los informes históricos dan cuenta de una disminución en el número de detenciones, desapariciones y torturas.

por:  Patricio Meza
viernes, 04 de octubre de 2013
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El suicidio del general (r) Odlanier Mena sacudió esta semana al país. En su carta de despedida, se declaró "totalmente inocente" de los cargos por la muerte de tres dirigentes socialistas en 1973 en Arica, donde entonces era comandante del regimiento Rancagua. Era su única condena, por la que pagaba cárcel en el penal Cordillera, y siempre insistió en que sólo tenía una "responsabilidad de mando".

Por hechos ocurridos durante el periodo en que ejerció como director de la Central Nacional de Informaciones (30 de enero de 1978 al 24 de julio de 1980), no había sido procesado. Hasta este año, cuando fue encausado por las muertes del profesor Federico Alvarez Santibáñez y el periodista Augusto Carmona, ambos militantes del MIR.

Co la muerte del ex uniformado, los procesos quedarán cerrados y con ello la posibilidad de una verdad judicial.

"La Segunda" investigó con abogados de Derechos Humanos, en los archivos ad hoc y con cercanos al general cómo fue la CNI en el periodo que estuvo bajo el mando de Mena.

Represión "selectiva"

Los archivos de la Vicaría de la Solidaridad, fundada en 1976, son los primeros en llevar un reporte de la situación de DD.HH. en esos años.

"La Segunda" revisó las memorias en la Fundación de Documentación y Archivo de la Vicaría. Dan cuenta de que tras la creación de la CNI (agosto de 1977), se inició "una disminución significativa de las situaciones de privación o restricción de libertad y de desaparecimiento". No obstante, aclara que "la represión deviene de generalizada en selectiva".

Sus cifras muestran que entre 1973 y 1975 hubo 6.708 detenciones, cifra que bajaría progresivamente en los años 1978 (1.621), 1979 (1.331) y 1980 (1.129). No obstante, mientras caían las detenciones masivas en actos públicos, aumentaban las detenciones individuales "que son las que con mayor propiedad reflejan la intensidad de la represión gubernamental", decía entonces la Vicaría.

Entre 1979 y 1980 estas detenciones se duplicaron, pasando de 329 a 678. También crecían las denuncias contra efectivos CNI como autores.

"Los agentes sin individualizarse, y muchas veces armados y con violencia, detienen personas sin exhibir orden de detención. El individuo es llevado a cuarteles secretos de detención e interrogatorio, donde la tortura se practica en forma intensa", señala otro documento de 1979.

El mismo informe indica que "el caso más triste y dramático de esta situación es el del profesor Federico Alvarez Santibáñez". Y agrega que un ministro en visita de la Corte de Apelaciones "dejó constancia de la responsabilidad de los funcionarios de Carabineros y CNI en su muerte".

El Informe Rettig (febrero de 1991) comparte que durante los años de Mena en la CNI "entre noviembre de 1977 y mediados de 1980, este organismo se orientó más hacia las tareas de inteligencia política que las de represión. El número de casos de graves violaciones a los DD.HH. con resultado de muerte bajó drásticamente". Además, asegura que "entre 1978 y 1981 hay algunos casos de desapariciones, pero no tienen carácter sistemático ni son responsabilidad de la CNI".

El informe de la comisión Valech sobre Prisión Política y Tortura, de noviembre del 2004, señala que "entre 1978 y 1980, la CNI pudo concentrarse inicialmente en trabajos de inteligencia, marcando un aparente declive de la actividad represiva con relación al período precedente. Esto no significó el fin sino la disminución de la detención arbitraria e ilegal y la tortura en recintos secretos. Además, se intensificó la detención por períodos breves de personas que después eran liberadas sin ser entregadas a los tribunales competentes. En esos días, se les torturaba".

La comisión dividió su trabajo en tres períodos, siendo el de 1978 hasta 1990 el que reunió la menor cantidad de casos validados (4.308 detenciones, el 13% del total). En tres de cada cuatro casos "las personas permanecieron en recintos de la CNI en algún momento".

La "diferencia" con Contreras

"Hay algo que no es cierto: que en el período en que fue director de la CNI no es que hayan terminado las desapariciones o las ejecuciones", afirma el abogado Nelson Caucoto.

El jurista, que trabajó en la Vicaría, afirma que a fines de los 70 la CNI tuvo una intensa actividad en especial contra el MIR, en la que se inscriben las muertes de Carmona y Alvarez. En el primer caso, afirma, "los propios agentes declaran en el expediente que Mena visitó Borgoño y vio al torturado. Ahí hay una imputación directa a él. Y por eso fue procesado por el ministro Mario Carroza".

"Me sorprende que se diga que es absolutamente inocente, entonces los tribunales se equivocaron", critica.

Y agrega: "Todas las hipótesis de que los hombres que actuaban eran de Manuel Contreras o no pertenecían al mando de Mena... eso a mí nunca me ha interesado. Me interesa la situación de las víctimas y punto. No tengo capacidad para discernir si lo que ocurría en Villa Grimaldi el 78 era de conocimiento de Mena o era monitoreado por Contreras".

De hecho, añade que entre las 1.200 querellas interpuestas desde 2010 con la agrupación de familiares de ejecutados políticos, "hay varias que corresponden a la época en que Mena era director de la CNI y por las que podría haber sido procesado".

Similar piensa el abogado Eduardo Contreras, quien ha estado en múltiples casos de derechos humanos. "Yo creo que Mena es tan responsable como Manuel Contreras. No tengo ninguna duda de que conocía perfectamente lo que hacía. La única diferencia es que en la época de la DINA de Contreras los prisioneros solían quedar en condición de detenidos desaparecidos. En el caso de la CNI, los mataban igual, pero normalmente sus cuerpos podían ser recuperados. Parece una diferencia bastante tenebrosa, pero existió".

Sobre el empeño de Mena por aclarar la participación de la DINA en la muerte de Orlando Letelier, la atribuye a su "rivalidad brutal" con 'El Mamo' y "más que mérito de él, fue por un cambio de política de EE.UU., y porque además era muy violento que estos chilenos se permitieran matar en las calles de Washington".

Asimismo, reconoce la mayor brutalidad que caracterizó a la CNI después de que Mena la dejó, con casos emblemáticos como la Operación Albania. A su juicio, obedece a "que quienes después fueron directores pueden haber sido más duros que él, pero también a la intensidad y profundidad de la lucha de la oposición contra el régimen, que puede haber exacerbado la violencia de la dictadura".

El abogado Cristián Cruz lideraba la causa -en sumario en el antiguo sistema judicial- por la muerte en 1978 (dentro del periodo de Mena en la CNI) del mirista Gabriel Riveros.

A su juicio, "si bien es cierto que en el período de Mena hay muchas menos víctimas, eso también responde a otra realidad. Habiendo la DINA descabezado a la cúpula del Partido Comunista, neutralizado el Partido Socialista, las operaciones de inteligencia pasaron a ser más bien quirúrgicas, específicas. Los operativos disminuyen no sólo por la llegada de Mena", indica el ex abogado del Programa de DD.HH. del Ministerio del Interior.

Por ese grado de planificación afirma que Mena "no podía desconocer" lo que ocurría. En ese entonces, "el método que usaba de manera preferente la CNI eran los falsos enfrentamientos".

 La versión que entregó en su libro

En julio recién pasado Odlanier Mena había publicado su libro "Al encuentro de la verdad".

En el capítulo sobre la CNI afirma que aceptó "a petición expresa y reiterada del presidente Augusto Pinochet".

Califica de "presente griego" la oferta, que incluía la triple misión de "poner término inmediato a los reiterados abusos" de la ex Dina, investigar su participación en el crimen de Orlando Letelier y abordar la inminente guerra con Argentina. "Al mirar atrás y recordar, veo que hice mía una misión imposible", señala.

En el capítulo dice que prohibió expresamente los excesos, intentó sin éxito acercarse a la Iglesia y enfrentó el boicot de los ex Dina que seguían en la Central, incluido cuando Manuel Contreras trató de envenenarlo.

Sobre su salida, afirma que a mitad del '80 estaban las condiciones para concretar el "cambio radical" en la CNI, pero Pinochet "estimó que aún debía mantenerse como estaba" por lo que, "una vez más, tomé la determinación de poner término voluntario a mis funciones". Y asegura que la versión de prensa, que ligó su salida al atentado en que murió el coronel Roger Vergara, también fue maquinada por 'El Mamo'.

Presidente del Círculo de Generales: "Pudo haber ignorado algunas situaciones"

Aunque lo conoció en los años en que él era subsecretario de RR.EE. y Mena se desempeñaba en embajadas, el general (r) Humberto Julio afirma que se acercaron más tras la condena de su fallecido camarada. "Una vez que él ingresó al Penal Cordillera lo visitaba con cierta frecuencia, como a otros camaradas recluidos, por un tema de solidaridad", afirma el hoy presidente del Círculo de Generales de Ejército.

Así, afirma que se formó la convicción de que era inocente de los hechos de Arica. Es más, "no recuerdo otro caso en que a un comandante como era él entonces se le haya condenado por la responsabilidad de mando. Es más, en muchas ocasiones los comandantes fueron absueltos".

A su juicio, influyó el que "se dieron unas circunstancias muy especiales, porque los dos oficiales que estaban entre los hechores y él fallecieron, y eran quienes debían conocer mejor lo que realmente sucedió", señala.

Sobre los años de Mena en la CNI, recalca que llegó como civil -se había retirado del Ejército en 1975 y fue llamado al cargo mientras era embajador en Uruguay- y además se encontró con un organismo donde aún quedaba gente de la Dina. "Cómo lo habrán mirado los que eran los dueños de casa a esta persona que venía de afuera, impuesta de un día para otro, y que se vio obligada a hacer una 'limpieza'", comenta.

"El hizo esfuerzos por contactarse con el cardenal Silva Enríquez, con la oposición. Hizo un sincero esfuerzo para que muchas situaciones no se volvieran a repetir", afirma.

Julio cree además que en una entidad que trabajaba de forma descentralizada y en todo el país "el grado de control necesariamente disminuye".

"El bien puede haber heredado personas que ya estaban adoctrinadas en otra forma de proceder. Bien pudo haber también ignorado algunas situaciones muy lejanas a su control directo. Eso no se puede descontar, que algunas situaciones efectivamente hayan escapado a su control", sentencia.

Aunque nunca lo conversaron, cree que la noticia de los dos nuevos procesamientos en su contra, dictados este año, pudo afectar a Mena. "Supuse que iban a tener un efecto adverso en su ánimo", dice.

Julio lo recuerda por su franqueza, "y el mejor ejemplo es que cuando estimó que algunas situaciones no las podía aceptar, primero se retiró siendo general con muy poco tiempo de grado, y después renunció (a la CNI)".

En el último tiempo tuvieron la posibilidad de conversar del libro que acababa de lanzar, e incluso le recomendó con quién editarlo."El, cuando uno examina varias situaciones de su carrera, llega a la conclusión de que era distinto. Si algo no le parecía, lo decía. Y si diciéndolo no tenía recepción, hasta ahí llegaba", reflexiona Julio. "Eso se transparenta en su libro: que cuando requirió ese apoyo (en la época al mano de la CNI) no lo encontró, porque si lo hubiera encontrado habría seguido".

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