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Palacio Ariztía ya lleva cuatro años "botado"

Cientos de grafitis cubren su histórica fachada. Desde el TC, en todo caso, aseguran que "el edificio está deteriorado... pero no abandonado". «La Segunda» inicia hoy una nueva serie: ¿Qué planes existen para aquellos rincones patrimoniales de Santiago que hoy se encuentran en peligro?

por:  La Segunda / Martín Romero E.
miércoles, 17 de julio de 2013
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Rafael, su dueño original

Si bien el arquitecto Alberto Cruz Montt lo diseñó en 1917 para que fuera hogar del empresario y parlamentario Rafael Ariztía Lyon, desde 1943 que el palacio es utilizado como sede institucional. Ese año, su entonces dueño, Gustavo Ross Santa María, ex ministro de Hacienda y candidato presidencial, lo vendió al Ejército para que fuese un club militar.

En 1993 la institución castrense lo traspasó al Ministerio de Bienes Nacionales, que a su vez lo entregó en comodato a la Cámara de Diputados.

El Palacio Ariztía -en Alameda 1642, a un costado de la Embajada de Brasil- fue ocupado durante 16 años por la Cámara de Diputados. El dato parece haber quedado grabado a fuego en algunos chilenos: gran parte de los rayados que cubren por completo su fachada dicen relación con los políticos.

"Al pueblo unido lo cagan los partidos", dice uno de los grafitis. "Cueva de ladrones", añade otro.

Las leyendas escritas con spray son la manifestación más patente del penoso momento que vive el palacio. Sin uso desde el año 2009 -cuando el Ministerio de Bienes Nacionales traspasó el inmueble al Tribunal Constitucional (TC), para que trasladara ahí sus oficinas-, sufrió los embates del terremoto del 27/F... y hoy su futuro está en la incertidumbre.

Esto, porque el TC ya decidió no ocupar el inmueble. "Está bastante resuelto que el destino del tribunal no será el Palacio Ariztía", admite una alta fuente del organismo, quien debería hacer oficial la resolución en los próximos días.

¿Las razones de esta decisión?

El alto costo de los trabajos de refacción que necesita el edificio -unos $5.300 millones- y el poco espacio que entrega el palacio a un TC que ha visto aumentada su planta funcionaria en los últimos años. Además, se haría necesaria la construcción de un subterráneo en el palacio, para estacionamientos. Hoy el tribunal arrienda oficinas en una torre de Av. Apoquindo, en busca de su sede definitiva.

De esta forma, la entidad le devolverá el inmueble a Bienes Nacionales, donde nuevamente deberán zanjar su futuro. Según quienes han seguido de cerca este proceso, ya hay dos instituciones que han mostrado interés en hacerse cargo del palacio: el Servicio Electoral y la Academia Judicial.

El incierto futuro de esta señorial casona tiene también preocupada a la Municipalidad de Santiago. "Hemos tocado el tema en reuniones con la alcaldesa Carolina Tohá. El palacio está en una situación desastrosa y es un emblema del desuso y los rayados. Creemos que es importante que el Gobierno lo pueda destinar a una institución", cuenta el concejal Ismael Calderón (PS).

Sin embargo, fuentes del TC advierten que el palacio no está abandonado. De hecho, ellos contrataron a guardias privados para asegurar su protección de los rayados y de los intrusos que habían ingresado clandestinamente al inmueble, al estilo "okupa": "El edificio está deteriorado pero no abandonado. Lo que no se está haciendo es mejorándolo, pero hay un proyecto de arquitectura maravilloso que puede implementar quien quede a su cargo".


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