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El boom de las píldoras quemadores de grasa: Efectos y peligros de las pastillas sin receta médica

Hay decenas de marcas, algunas con venta exclusiva en localizadas cadenas farmacéuticas. Especialistas aseguran un efecto marginal en la baja de peso si no se acompaña de ejercicio y buena alimentación. Pueden provocar trastornos en pacientes con problemas cardiovasculares o hipertensión.

por:  Marjory Miranda
sábado, 06 de julio de 2013
Quemadores de grasa

Los efectos y peligros de las pastillas adelgazantes sin receta médica


Foto La Segunda

Personal trainers: “Los con cafeína son los más usados, preparan el cuerpo para gastar más calorías”

Para los profesores de gimnasios y personal trainers, los adelgazantes son comunes entre quienes realizan ejercicios y la variedad es infinita en marcas y utilidades. Algunos sirven de suplemento alimenticio (como batidos), otros se enfocan en dar energía para la actividad física y hay quemadores de grasa que además potencian el ánimo. Precisamente estos últimos son los más usados entre los deportistas y asiduos al gimnasio. El profesor de Energy, Cristóbal Valero, dice que los con cafeína “liberan adrenalina y energía, preaprando el cuerpo para gastar más calorías mientras realiza ejercicios. La persona tiene más ganas, anda más ‘prendida’ y si está en una clase de spinning o baile, la ayuda a tener pulsaciones (del corazón) más elevadas y aumentar el gasto energético”. Dice que dependiendo de la persona y su metabolismo, el proceso de quemar grasa avanza más rápido o más lento. “Una persona promedio haciendo bicicleta parte con 80 a 90 pulsaciones, y demora varios minutos en llegar a las 130, que es cuando está quemando calorías.Con estos productos, se adelanta el proceso porque la persona está más dispuesta a aumentar el ritmo cardíaco”. En definitiva, pedalea más rápido, pone más intensidad o resistencia en el ejercicio. Sin embargo, advierte que esto no funciona en personas con sobrepeso y sedentarismo: “Ellas necesitan reacondicionar su cuerpo a la actividad física antes de iniciar todo este proceso”. Y advierte posibles contraindicaciones a componentes como la “taurina (que se usa también en bebidas energéticas) y la cafeína, porque hay personas que no tienen tolerancia a estos productos y les puede provocar exceso de pulsaciones cardíacas”. El profesor de Balthus, Gonzalo Sánchez, agrega que los quemadores con componentes que inducen el ánimo “funcionan bien cuando se está a dieta, ya que la reducción de comida baja el ánimo y estos productos dan más energía y mantienen el metabolismo alto (movilidad de la grasa)”. Cuenta que lo ideal es hacer ejercicio habitualmente, sin tener que “matarse” haciendo rutinas cardiovasculares: “Es bueno hacer de todo, un poco de actividad cardiovascular para mayor consumo de calorías procedentes de las grasas y luego ejercicios con pesas para que el cuerpo mantenga la masa muscular. Esto ayuda a que el cuerpo use las grasas como energía”.

¡Pero qué flaca estás!... Bajaste harto, y en tan poco tiempo”.

La frase que Andrea le dice a su amiga en el camarín del gimnasio no sólo denota sorpresa, sino también algo de envidia, luego de notar que la rutina de ejercicios que ambas realizan tiene efectos que ella no logra divisar en su propio cuerpo.  

“Es que estoy tomando unas pastillas increíbles”, le responde la compañera de clase de baile entretenido. Y agrega: “Se toman dos en la noche y te reduce la guata súper rápido”.

El diálogo da cuenta del boom de los “quemadores de grasa”, pastillas que se venden en las farmacias —sin receta médica— y que aseguran tener la solución para dejar atrás los molestos rollitos que se acumulan durante el invierno. 

Se trata de productos y compuestos naturales convertidos en píldoras que están causando furor no sólo entre las mujeres, también entre deportistas que buscan “potenciar” los efectos de la actividad física. 

Si bien hay decenas en el mercado, tres de ellos son los que “la llevan”: el  V-  Plano (reductor grasa abdominal), Benicia Thermo (quema grasa y aumenta la saciedad) y el Thermo Fat (quema grasa, aumenta la saciedad y el ánimo). Algunos tienen venta exclusiva con una determinada cadena farmacéutica y se les destina estantería especial para facilitar su venta al público.

“Son buenos transportadores de grasa”

En las farmacias de las tres cadenas más grandes (Ahumada, Cruz Verde y Salcobrand) explican que se trata de píldoras a base de componentes naturales que inhiben el apetito y queman grasas, disminuyendo centímetros en abdomen y piernas debido a sus propiedades metabólicas.

Se toman de dos pastillas al día y, por lo general, los frascos traen entre 60 y 90 píldoras y sus precios fluctúan entre $9 mil y $30 mil por frasco.

¿Cómo funcionan?

Según explica la médico especialista en salud integral de la Clínica Picrin, Yaisy Picrin, los quemadores de grasa “estimulan el consumo calórico, es decir, aumenta la termogénesis para que se queme o metabolice mucho más rápido la grasa”.
 
Explica que “se trata de buenos transportadores de la grasa, porque la transportan hasta el lugar donde se debe quemar... pero quemadores propiamente tal, que destruyan la grasa por sí sola, no hay”.

Y advierte que “el milagro en el tratamiento no existe, mientras estés tomando los quemadores y estés a dieta puedes bajar, pero si dejas la dieta puedes subir”.

La profesional asegura que los efectos reales dependerán siempre del caso a caso, del organismo del paciente, del peso y de los antecedentes de salud que tenga. Y detalla: “Uno tiene un rango (de grasa acumulada) para moverse dentro de su peso. Una persona de 56 kilos, cuyo peso ideal es de 54 kilos, puede moverse hasta los 60 kilos sin problema. Pero si sobrepasa ese rango, rompe el engranaje celular para que sus células funcionen bien; por tanto puede tomar un millón de quemadores y no le van a funcionar”.

Un año tomando té verde para bajar 2 kilos

El farmacólogo de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile —quien además es vicepresidente de la Sociedad Chilena de Fitoterapia (Sochifito)— Miguel Morales, es más enfático: “El 90% de estos productos tiene un efecto marginal en el peso. Es mucho márketing, porque evidencias clínicas de que provoquen una disminución del peso, hasta ahora no hay”. 

Asegura que existen muchas plantas que tienen componentes terapéuticos asociados a la baja de peso y que están a la venta en el mercado. Por ejemplo, el té verde: “Tiene compuestos químicos que inhiben ligeramente el apetito, propiedades antioxidantes y está comprobado que contribuye a reducir el peso. Se pueden bajar dos kilos al año tomándose dos o tres tazas diarias, pero esto es en personas de peso relativamente normal que necesitan adelgazar un kilo para que una ropa o el traje de baño le calce de forma adecuada”.

El problema, dice, es que la mayoría de la gente no busca reducir sólo un kilo. “Quienes toman estas pastillas son personas que tienen un índice de masa corporal en torno al 26 o 27 (lo ideal es entre 18,5 y 24,9), es gente que tiene un sobrepeso superior a los cinco kilos”.
Agrega que muchas veces estas pastillas se combinan con otros mecanismos para potenciar el efecto. “Algunos siguen una dieta hipocalórica y además les recetan garcinia (una hierba que ayuda a movilizar la grasa y se usa como compuesto de productos adelgazantes) porque funciona como inhibidor del apetito y aumenta el metabolismo de los carbohidratos. Al final termina adelgazando por una dieta exigente, y no por el compuesto natural”, dice.

¿Efectos adversos?

Morales explica que “una persona con sobrepeso necesariamente tiene que hacer un equilibrio en la ingesta de alimentos y realizar actividad física. Si a eso le suma estos productos, claro que le van a ayudar. Pero si se queda en la casa tomando té verde todo el día, van a pasar 50 años y no va a bajar”.

Desde Nutrición Saludable, el nutriólogo Jaime García advierte que este tipo de pastillas   puede ser peligroso en personas con obesidad, ya que “se le trata como un problema meramente estético y no como una enfermedad crónica, que es como realmente se debe plantear”.  
Explica que en estos casos, la gente tiende a automedicarse antes de consultar a un médico especialista: “Y eso es un peligro porque mucha gente es resistente a la insulina y no tiene idea, o tiene hipotiroidismo y no sabe, o sufre de desórdenes alimentarios serios que le provocan sobrepeso y obesidad. La persona no consulta y opta por salidas rápidas plagadas de márketing”.

De hecho, cuenta que ha recibido en su consulta a pacientes que llegan asustados porque sufrieron alguna taquicardia o descompensación tras automedicarse pastillas de este tipo. “Las personas con sobrepeso deben ir al médico y será este profesional quien decida si es necesario prescribirle algún medicamento. El paciente no puede autoprescribirse nada, ni pastillas, ni batidos, quemadores, laxantes u otros productos porque pueden terminan cubriendo otra enfermedad”, dice.

El temido “efecto rebote”

Yaisy Picrin comparte el juicio: “Los quemadores no son selectivos para las grasas, porque pueden funcionar también a nivel arterial o a nivel renal, provocando de alzas de presión a palpitaciones. Todo va a depender del estado de salud del cuerpo de quien lo esté tomando”.

Y agrega que además hay que considerar el “efecto rebote” que puede provocar cuando se deja de consumir un quema grasa: “Si la persona que bajó de peso hizo mucha restricción de alimentos y después empieza a consumir 6 mil o 7 mil calorías diarias (cada 7 mil se sube un kilo) y además es un paciente que fabrica o captura grasa fácilmente, lo más probable es que el rebote sea el doble de lo que perdió”.
  
Más de 1.500 medicamentos se venden sin receta

En el caso de que la persona opte por este camino, el farmacólogo Miguel Morales señala que hay que tomar en cuenta una serie de factores.

Lo primero, señala, “es que si está comprando un producto sin receta médica, hay que ver la información adherida al medicamento, las instrucciones de uso o el folleto que trae y con el cual se debe informar”.
Y agrega: “Si hay automedicación, debe ser de manera informada y no por lo que le dijo la tía, la abuelita o la amiga. Tampoco por lo que le señaló el dependiente de la farmacia... sino por lo que le dijo el producto o el farmacéutico de turno”.

Cuenta que en el mercado hay una lista de 1.500 medicamentos que se pueden vender sin receta. “La persona tiene la obligación de averiguar en la literatura, en internet o preguntarle al farmacéutico si tal o cual producto tiene efectos secundarios o contraindicación con otro medicamento que se está tomando”.
Ejemplos hay varios, dice. Y cuenta que el “Burn 60” —que se vende como quemador de grasa— advierte en su ficha técnica que tiene contraindicación con tratamientos antidepresivos y ansiolíticos.
“Pasó también con la famosa nuez de la India, que es un tóxico que no se debería usar, pero la gente no se informa”, señala.
Se trata de un producto que induce la digestión con mucha frecuencia en el día, provocando deshidratación, dolores musculares, diarrea, desmayos e incluso arritmias cardíacas.
Y lo mismo pasa con laxantes y diuréticos que se usan como medicamentos para bajar de peso: “Pueden provocar trastornos en pacientes con problemas cardiovasculares o hipertensos. La gente debe buscar la información positiva y negativa de un determinado producto. Y sólo ahí, decidir si al final de cuentas, le hará bien a su cuerpo”. 

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