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Enfermos del bolsillo: El drama de necesitar remedios extremadamente caros

Tratamientos fuera del AUGE, con tecnología de punta o que tienden a ser incluso personalizados, llegan a tener costos de varios millones mensuales. Estudio realizado por académico UC revela que del gasto personal en salud, 55% va a compra de medicamentos y el resto al copago hospitalario. Expertos apuntan a regular o incluso poner tope a los precios, como se hace en otros países.

por:  Marjory Miranda
sábado, 11 de mayo de 2013

Su esposa murió porque no pudo pagar $9 millones en seis meses

Hace un mes casi exacto que murió Pamela Osses, a los 35 años.
Juan Valencia, su viudo, recuerda el largo camino que recorrieron juntos, buscando una ayuda para conseguir los medicamentos que podrían ayudarla a extender su vida. Y detalla las largas horas de espera en algún servicio público, y las súplicas que hizo incluso a través de algunos medios de comunicación hace un año, buscando financiamiento para un tratamiento de alta tecnología.
No lo lograron con la presteza requerida y pese a que el cáncer de mama que padecía alcanzó a ser tratado, semanas después fue diagnosticada con metástasis en el pulmón, luego a los huesos y finalmente al hígado.
"Cuando diagnosticaron cáncer en la mama izquierda a ella la operaron y le hicieron tratamiento, eso estaba cubierto por el Auge, pero el problema fue en la etapa intermedia, cuando supimos de la metástasis porque ahí fue cuando el médico recetó una nueva quimioterapia que comprendía los medicamentos Ixempra y Xeloda, que se suponía mejorarían la calidad de vida de mi esposa. El problema es que esos no los entregaban, había que comprarlos y el tratamiento completo (seis meses) costaba $9 millones", cuenta Juan Valencia.
El hombre, que trabaja como conductor de camiones, asegura que estuvo un año entero esperando por ayuda y tratando de conseguir respuestas de Fonasa, sin embargo, sólo tuvo acceso a la droga cuando un empresario accedió a ayudarlos. "Ya era tarde, estuvo un año con el tratamiento pero en muy malas condiciones porque mientras pedíamos ayuda perdimos un tiempo irrecuperable", dijo.
Además, "había que pagar consultas, traslados a los controles o siempre pasaba algo a donde había que destinar plata. Ella se fue con los niños (una niña de 16 y varón de 10 años) a Laja (Región del Biobío) donde sus papás, porque yo no podía dejar de trabajar, si yo faltaba al trabajo era menos plata para cualquier gasto adicional que había en la casa".
Y agrega, "sólo cuando ya no había vuelta, cuando el cáncer era terminal, volvimos a tener cobertura... en la última etapa no tengo de qué quejarme, ella tuvo todo, para el dolor y los traslados, todo, fue la etapa intermedia la que nos jodió... Hay que acostumbrarse a que nos dejó, y seguir adelante nomás. Ahora yo espero volver a juntarme con mis hijos que viven donde los abuelos. Ellos deberían volver el segundo semestre a terminar el colegio a Santiago, conmigo", resume Valencia.

Crear un fondo público para financiar medicamentos de alto costo.

Esa fue una de las propuestas que se oyó con más fuerza en la marcha realizada el sábado pasado, donde centenares de enfermos y familiares de enfermos quisieron llamar la atención sobre el drama económico que puede significar estar afectado por una patología grave o rara.

El opinólogo Ricarte Soto fue uno de los promotores de la iniciativa. El cáncer al pulmón que le afecta le ha hecho desembolsar hasta ahora unos $60 millones "y hay personas que llegan a gastar $200 millones, porque a veces hay que traer células del extranjero y esos son costos mayores", afirma.

A estas alturas, en Chile las enfermedades más comunes, aunque sean graves, están cubiertas por el AUGE, lo que limita el dinero a gastar en el tratamiento.

El problema es cuando la patología es rara o cuando la sobrevida y efectividad de los fármacos no está aún completamente comprobada. Por ejemplo, el cáncer al pulmón no está en el Plan AUGE y por su incidencia, alto costo y esperanza de curación difícilmente podría ingresar (ver nota secundaria).

Un estudio realizado por el economista en salud y académico del Departamento de Salud Pública de la UC, Camilo Cid , indica que "el gasto de bolsillo de las familias en salud es del 7% de su presupuesto. De ese monto, un 55% se destina a la compra de medicamentos y el resto al copago hospitalario".

Influencia (o no) de las políticas públicas

Los remedios más caros, detalla el experto, son los "biotecnológicos (uso de biología celular y molecular para la creación de nuevos productos médicos) o innovadores".

Basándose en un estudio similar, el académico de la Universidad Diego Portales (UDP) y miembro directivo de la ONG "Políticas Farmacéuticas", Alfredo Molina , afirma que los costos promedio son altos "para distintas enfermedades raras o catastróficas. Por ejemplo, la enfermedad de Fabry, que es una afección lisosomal que afecta a distintos órganos (dolores en extremidades, alteraciones visuales, dolores por cambios de temperatura) y que tiene una muy baja prevalencia en nuestro país, tiene un costo mensual promedio que supera los $18 millones, según datos que se manejan a nivel de distribuidores".

Los remedios caros generalmente llegan a serlo por razones que van desde la prevalencia que tenga una enfermedad en la población, hasta las políticas públicas que adopten los países.

Alfredo Molina explica que "si tú tienes una enfermedad que se presenta en una de cada un millón de personas es muy difícil hacer el estudio para, por ejemplo, intentar identificar cuál es el gen o proteína que está afectada. Luego, desarrollar estudios en animales y pacientes es mucho más caro. Y finalmente tenemos que los laboratorios también tienen que recuperar su inversión en un grupo muy reducido de pacientes, entonces es claro que los costos de tratamiento son altísimos".

Según el académico, el costo promedio para poder sacar al mercado una de estas moléculas -mediante herramientas biotecnológicas- supera en muchos casos los US$ 1.000 millones (desde la fase de diseño hasta estudios en pacientes, costos asociados a difusión o márketing, aprobación por instituciones regulatorias y otros procesos). "El costo del tratamiento a su vez puede incluso ser mayor a los US$ 300 mil anuales; redondeando un poco, más de $10 millones mensuales", remata.

Alto costo de remedios biotecnológicos

Eso para las enfermedades raras, pero ¿qué pasa con patologías conocidas y que son de alta frecuencia como algunos cánceres?

Molina explica que el tratamiento se encarece porque la investigación farmacéutica camina hacia el área de la biotecnología, que es cara de desarrollar.

Un ejemplo: Un remedio específico y sumamente avanzado para el cáncer de pulmón cuesta entre $1.000.000 y $3.000.000 la caja de 30 comprimidos.

El académico del Instituto de Ciencias Biomédicas de la U. de Chile, Ricardo Armisen , quien además desarrolla una investigación sobre material genético de los tumores chilenos (mandatada por el Ministerio de Salud), dijo que en el caso de los cánceres "la tendencia actual en los países desarrollados es la personalización del tratamiento. Es decir, considerar las características particulares y únicas de cada paciente (su historia familiar, personal y laboral) incluyendo las especificidades del genoma del tumor y las variables genéticas de cada individuo. En base a esta información se podría escoger el mejor tratamiento personalizado para cada paciente particular. En general, el tratamiento de primera línea aún suele ser estándar para todos los pacientes y en la segunda línea se tiende más a personalizar".

Según el gerente de la división farmacéutica de Bayer, Dirk Otto , "la decisión del tratamiento está determinada por características clínicas: tipo de cáncer, estadio, sexo, edad, otras enfermedades del paciente. Cada paciente es un caso particular...".

- ¿Se comercializan todos estos fármacos avanzados en Chile?

-Bayer está decidido a introducir en nuestro país todos los fármacos innovadores que estamos desarrollando a nivel mundial. Por ejemplo, Chile es el primer país de la región donde está disponible nuestro nuevo producto para cáncer colorrectal avanzado, regorafenib (Stivarga)... La medicina en Chile está a la altura de los mayores estándares internacionales y en teoría nadie tendría que viajar al exterior para obtener tratamiento de excelencia.

Armisen difiere un poco: "Los mayores avances han ocurrido en las llamadas drogas 'target', que están dirigidas específicamente contra moléculas cuya función y/o estructura se encuentra alterada en el tejido tumoral. En Estados Unidos y Europa se dispone de al menos 50 drogas de este tipo y en Chile sólo hay un porcentaje de ellas".

La salvedad en estos casos, explica, es que en Estados Unidos y Europa los pacientes acceden a muchos de los tratamientos más nuevos a través de ensayos clínicos controlados. "La recomendación en esos países es que casi todos los pacientes participen de estos ensayos. Eso en Chile ocurre muy poco" recalca.

Mejorar las políticas públicas

Los especialistas apuntan a mejorar las políticas públicas en el tema, como ocurre en otros países donde los gobiernos negocian los precios con los laboratorios, o simplemente se impone un tope para los valores.

Alfredo Molina, de la ONG "Políticas farmacéuticas" expone el caso de Brasil, donde "hubo una fuerte negociación con un laboratorio para fijar el precio de un fármaco contra el Sida. No hubo acuerdo y Brasil optó por suspender la patente, con lo que pudo comenzar a producir su propia versión genérica del medicamento y comercializarlo a mitad de precio. Si existe la tecnología en Chile para producir medicamentos de alto costo, bien se podría optar por medidas de este tipo".

Situaciones similares se dan en países europeos, según dice Camilo Cid.

-En Inglaterra, Francia, Holanda, Bélgica, Alemania, España, Italia y Portugal los precios de los medicamentos son regulados, no existe la política de libre mercado para los remedios. Los valores se controlan con varios mecanismos, uno de ellos es poner un límite en las ganancias o rentabilidad, ya sea de las empresas productoras o farmacias. Otro es establecer un techo o precio de referencia que está fijado por el mercado externo, es decir a cuánto se vende un medicamento en otro país que establece normas similares. O, finalmente, el tope lo define el mismo gobierno.

Lo anterior, explicó el académico, obedece a que en esos países los tratamientos son financiados por los distintos sistemas de salud o por los seguros médicos. "Entonces a los gobiernos les interesa mucho que esos precios estén controlados, porque deben pagarlos ellos".

Incluso, dijo, "en otros países, los medicamentos de última generación ingresan a través del sistema en el que instituciones públicas hacen evaluaciones de costo-efectividad. En otras palabras se controla si el medicamento realmente cura la enfermedad y lo hace a un precio razonable".

Mañalich: "Ley de fármacos permitiría importar remedios"

Respondiendo a una petición expresa de los enfermos que marcharon el sábado pasado, el ministro de salud, Jaime Mañalich, reiteró su compromiso de enviar un proyecto de ley para financiar enfermedades poco comunes y que afectan a una población muy reducida. Pero su idea es "sacar adelante otras normas que podrían resolver el problema de cobertura, porque hay que dejar de parchar las leyes por los costados".

Una de ellas, dijo a "La Segunda" es la nueva ley de fármacos -que deberá discutir el próximo martes la Sala de la Cámara- "porque los pacientes podrán optar por alternativas más económicas y cuya bioequivalencia está certificada gracias a la receta médica con el nombre genérico del remedio".

También la ley propone facultar a la Cenabast para importar un remedio, saltándose la cadena de proveedores, para ponerlo a disposición de la ciudadanía cuando se trate de un fármaco de difícil disponibilidad y para una enfermedad rara.

De no ser así, señala, también está la opción de obtener un cambio con la creación del Plan Garantizado de Salud (PGS), que sigue su tramitación en el Senado.

"En ese proyecto se señala que aquellas enfermedades que no están en el AUGE, pero cuentan con codificación Fonasa (están en el listado de remedios que cubre este organismo) van a tener un paquete farmacéutico para tener cubiertos esos medicamentos con los copagos que correspondan al PGS".

No es todo. "También se crea un fondo de cobertura para gastos catastróficos no AUGE. Le pongo un ejemplo, una enfermedad metabólica como la mucopolisacaridosis (ausencia o el malfuncionamiento de ciertas enzimas), cuyo tratamiento cuesta $1 millón 500 mil al mes. El fondo propuesto en el proyecto se financia con cargo de $1.000 por beneficiario y se puede utilizar una vez que el gasto destinado a una patología exceda su sueldo. Por poner un ejemplo, si su renta es de $100 mil y demuestra que ha gastado en copagos $500 mil, de ahí para delante empieza a operar este seguro y queda cubierta la enfermedad", explicó Mañalich.

Las enfermedades propuestas en el proyecto de ley de patologías raras son: la de Fabry, de Gaucher, Pompe, Hemoglobinuria Paroxística Nocturna (HPN), Mucopolisacaridosis en sus etapas I, II y VI, y finalmente la Tirosinemia Tipo I.

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