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En 1958, Bergoglio hizo su noviciado en Chile

Fue el segundo más votado en el cónclave cardenalicio que eligió a Benedicto XVI, en 2005. Y esta vez consiguió el trono de Pedro, convirtiéndose en el Papa número 266, llamado Francisco I.

por:  La Segunda
miércoles, 13 de marzo de 2013
Papa

Foto AP

El cardenal argentino, de 76 años, se convierte así en el primer latino y jesuita en obtener el mayor puesto de la Iglesia Católica.

 El actual arzobispo de Buenos Aires, Jorge Mario Bergoglio fue en 2005 uno de los más votados junto con el alemán Joseph Ratzinger y el duelo habría sido mucho más apretado de lo que se pensaba.

En ese entonces, precisa el Vatican Insider del diario italiano La Stampa, “el desafío habría concluido cuando el purpurado argentino pidió, casi con los ojos llenos de lágrimas, que no votaran por él”.

Tras la renuncia de Benedicto XVI, el 28 de febrero y tras ocho años de pontificado, el nombre de Bergoglio nuevamente comenzó a circular entre los papables y tras cinco votaciones fue nombrado Papa por el protodiácono, Jean Louis Tauran.

En un comienzo su candidatura fue cuestionada por su 76 años, como le sucedió a Benedicto XVI —de 85 años— quien asumió a los 77 años y anunció su renuncia por “falta de fuerzas” debido a su avanzada edad.
Bergoglio fue ordenado en 1936 como sacerdote de la Compañía de Jesús y solamente cuatro años después se convirtió en el líder de todos los jesuitas argentinos. Ejerció como sacerdote y profesor de teología, hasta que fue consagrado obispo titular de Auca, uno de los cuatro cargos de ese tipo en Buenos Aires, en 1992. Seis años después, cuando murió su predecesor, el arzobispo Antonio Quarracino; Bergoglio tomó su puesto, el cual mantiene hasta el día de hoy.

Se convirtió en cardenal durante el concilio de 2001, cuando Juan Pablo II creó el título de cardenal de San Roberto Belarmino. Durante esa reunión también asumió el cargo de primado de la Argentina -un título que le da autoridad sobre los obispos de su propia provincia y sobre cierto número de provincias a nivel país-. Bergoglio se convirtió así en el superior jerárquico de la Iglesia Católica de su país.

Desencuentros con los Kirchner

Los medios argentinos documentan que el arzobispo de Buenos Aires alguna vez declaró que la pugna política es “la gran enfermedad de los argentinos”. Palabras que cobran sentido a las fuentes más cercanas a Bergoglio, que dicen que la relación con los Kirchner no es mala: es pésima. Néstor Kirchner jamás recibió al máximo representante de la Iglesia argentina durante su presidencia y lo mismo ha pasado con su sucesora, la actual Presidenta Cristina Fernández.

El arzobispo señaló alguna vez que si él quiere hablar con el Presidente, iría a la Casa de gobierno, y que si el Mandatario quería hablar con él, tenía que ir al Arzobispado. Pero según uno de sus colaboradores, “los Kirchner querían que apareciera Bergoglio yendo a la Casa Rosada. Las relaciones han sido frías y duras, pero cuando se encuentran, hay cordialidad porque son educados”.

Almuerza y cena sin compañía

El día en que Juan Pablo II lo proclamó cardenal, el padre Guillermo Marcó recuerda que Bergoglio le dijo: “Mi papá siempre decía que cuando vayas subiendo saludes a todos, que son los mismos con los que te vas a encontrar cuando empieces a bajar”.

Consejo humilde que el religioso al parecer tomó en cuenta, ya que por rutina, y salvo que tenga algún encuentro planeado, Bergoglio almuerza y cena sin compañía. No acepta ir a comer fuera, a la casa de una familia, ni a ningún otro lado que no sea la Curia.

Cabe recordar que en 1958 comenzó el noviciado en la Compañía de Jesús, por lo que se trasladó a Santiago de Chile, donde llevó a cabo estudios humanísticos, y en 1964 regresó a Buenos Aires para dedicarse a la docencia de Literatura y Psicología en el colegio de El Salvador.

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