Además, señalan que sufren acusaciones de quitarles el trabajo a los chilenos (14%).
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Esta es parte de las conclusiones que arrojó un estudio realizado a 603 migrantes que viven en situación de pobreza en la Región Metropolitana, elaborado en el marco de la séptima versión del seminario de la Alianza Comunicación y Pobreza integrada por la Escuela de Periodismo de la Universidad Diego Portales, Fundación Avina, Hogar de Cristo, Fundación América Solidaria y Fundación Superación de la Pobreza.
Los resultados de la encuesta, donde colaboró Feedback, revelan que los migrantes de países limítrofes dicen que además de los insultos (37%), los acusan de quitarles el trabajo a los chilenos (14%). Otro 10% indica que son tratados como delincuentes y que los miran con desconfianza. En tanto, los ciudadanos colombianos, ecuatorianos y haitianos, reclaman discriminación por el color de su piel.
El estudio reveló también que dentro de las dificultades que deben enfrentar como migrantes, la mayoría de los encuestados apunta a las diferencias culturales (54,1%). El 39,6% dijo que para ellos es un problema la desinformación en relación a sus derechos como extranjeros.
Pero no todo es malo: los migrantes se muestran más positivos sobre el acceso a servicios públicos, sobre todo para quienes llevan más tiempo en nuestro país. El 71% tiene una positiva valoración del acceso al trabajo, un 61,7% respecto a la atención policial y un 56,3% en lo relativo a la salud pública.
Para los migrantes, el 55,8% considera que su situación económica es regular, pero un 63,9% cree que es mejor que la que tenía en su país de origen.
De hecho, la mayor parte de los encuestados indican que decidieron venir a Chile en busca de mejores perspectivas laborales y el 87,2% trabaja remuneradamente.