Política
Compartir | | Ampliar Reducir

Los Walker y las vocaciones de familia

Ignacio y Antonio encarnan las dos grandes actividades en que se dividen los nueve hermanos Walker Prieto: la empresa y la política. Aquí, el presidente de la DC y el empresario frutícola hablan de su infancia en el campo, su vida posterior en Santiago y de la impronta clave de sus padres: la primera regidora mujer de Pirque, y un abogado y empresario que era hijo y nieto de senadores. Y no le hacen el quite al gran hito político reciente en esta familia de arraigada tradición DC: la división de los hermanos 5 a 4 a favor de Piñera en la elección de 2009.  

por:  Marcel Oppliger La Segunda
sábado, 04 de agosto de 2012
Imagen
Imagen
Imagen
Imagen
jQuery Carousel

Antonio, el empresario y líder gremial agrícola, llega a la cita antes que su hermano Ignacio, el senador y presidente de la Democracia Cristiana... y de lo primero que habla es de política y del gobierno de Sebastián Piñera.

"Soy de familia DC y me crié en el humanismo cristiano, y no me arrepiento de haber votado antes por la Concertación. Pero tampoco me arrepiento de haber votado por Piñera en la última elección, porque para mí era muy importante la alternancia", dice el quinto de los nueve hermanos Walker Prieto, quien se apresura a aclarar que es independiente.

"Te quiero aclarar que Antonio es lejos el más político de todos nosotros", dice Ignacio poco después, sumándose a la conversación. Que no es poco decir, considerando que él mismo ha sido diputado, canciller, senador y presidente de partido, y que hay otros dos hermanos Walker en el congreso: Matías (el menor del clan, diputado por la IV Región desde 2010) y Patricio (senador por la XI Región y antes diputado por tres períodos consecutivos entre 1998 y 2010).

"Mira -agrega Antonio-, en la casa hablábamos de deporte, religión y política. Esos eran los tres temas de nuestra familia en la mesa del domingo. Y en política la cosa es muy entretenida, porque es muy poco fanatizada, hay mucha libertad y se habla con mucha altura. Cuando yo anuncié públicamente en televisión mi apoyo a Piñera, Ignacio me llamó y, en vez de retarme, me dijo 'me deberías haber avisado'. Le encontré toda la razón".

El ex canciller asiente y comenta que "nos hemos respetado siempre y la opción de mi hermano por Piñera es absolutamente legítima". Y eso que lo de Antonio fue apenas una muestra del terremoto político que se produjo en la última elección al interior de esta familia de profunda raíz democratacristiana.

Según Ignacio, "que yo recuerde, en 1989 hubo un solo hermano de los nueve que votó por Büchi. Y después la mayoría votamos por Frei, Lagos y Bachelet. Pero en 2009, por primera vez, hubo cinco a favor de Piñera y cuatro a favor de Frei. Entonces, como que cambió la relación de fuerzas".

-¿El Presidente Piñera le tira la talla de vez en cuando, recordándole que sus hermanos votaron por él?

"Algunas veces sí, pero ahora no está muy contento conmigo, escasamente me saluda", contesta Ignacio, quien asegura no renegar de "muchos años de amistad con Sebastián Piñera y Cecilia Morel".

Del campo a la ciudad

Los primeros siete hijos de Ignacio Walker Concha con Isabel Margarita Prieto Vial nacieron en una casona de la familia en Pirque.

"Ignacio -el hijo mayor- fue el único de los hermanos que siempre estuvo en el colegio Saint George y ahí mi mamá empezó a viajar todos los días a Santiago. Un día, en uno de los viajes, por camino de tierra, se le abrió la puerta de la citroneta y mi hermana Tere casi se cae del auto, y la mamá la alcanzó a agarrar del pelo. Entonces dijo que había que cambiarse a Santiago", cuenta Antonio.

"Sally" Prieto, como la conocían sus cercanos, seguramente tenía algún gen político que traspasó a su prole, no por nada fue elegida en 1963 como primera regidora por Pirque. Por el lado paterno, en tanto, los Walker tienen un abuelo (Horacio Walker Larraín) y un bisabuelo (Joaquín Walker Martínez) que fueron senadores.

"Casi todos los años la mamá tenía una guagua y eso aumentaba mucho su popularidad. Y fue reelecta con la primera mayoría el año 67", cuenta sonriendo Ignacio, quien junto a sus hermanos chicos salía de noche a pegar afiches de su madre candidata en los postes.

-No era común tener a una mamá en un cargo público en esa época.

Para Ignacio, "fue por el tema social. Ella siempre trabajaba con los areneros del río Maipo, con las cooperativas de vivienda, los centros de madres, la escuela de Pirque, que hizo ella. Ella era democratacristiana en una comuna en que los 5 regidores eran del Partido Nacional. Entonces, era un bicho raro, porque cómo iba a ser posible que Isabel Margarita Prieto Vial fuera DC, y que estuviera con Frei Montalva y la revolución en libertad. Esas eran encendidas discusiones en la larga mesa familiar".

"Lo divertido es que Claudio Orrego Vicuña -padre del actual alcalde de Peñalolén- le dijo a la mamá 'oye, Sally, acompáñame en la lista para que me ayudís a sumar votos'. ¡Pero la mamá ganó! Entonces, después él le decía 'gracias, amiga, por acompañarme'", recuerda Antonio.

-Imagino que eso dejó "heridas profundas" entre ambas familias...

Los dos se ríen. "¡No! -dice Ignacio. Se querían mucho y se siguen queriendo".

En 1996 los Walker Prieto se mudaron a Santiago, a una casa en Providencia. "Roberto del Río 1588", precisa Ignacio.

En la capital los hermanos se "dividieron", porque unos se fueron a estudiar al Saint George y otros al San Ignacio. Además, no fue menor el cambio de la vida en el campo al tráfago de la ciudad.

"Mi madre sufría mucho porque las pichangas eran en la calle y a cada chantada de auto ella saltaba: '¿A quién habrán atropellado?'", cuenta Ignacio.

Antonio: "Teníamos marcado el arco, la medialuna y la mitad de la cancha en la calle. Estábamos acostumbrados a los espacios grandes del campo, entonces fue difícil pasar a tener pichangas en la calle".

Su hermano acota que "Antonio era lejos el más de campo de nosotros, siempre lo ha sido, hasta hoy, que es empresario y dirigente gremial. Seco pa'l caballo. Pero finalmente nos hicimos una tribu urbana, y con el tiempo mi papá -que era abogado y empresario, creo que por esa época ganó un juicio o algo así- compró un potrero en la Dehesa, de dos hectáreas, con alambre de púa y todo".

"Y nectarines", apunta Antonio. "¡Ahí cambió un poco la cosa! -agrega-. Mi mamá tenía esa cosa de campo y de los espacios grandes, mi papá no se hubiera movido de su otra casa. Pero ella era muy artista, vivió siempre a pata pelada y regando sus plantas. Era muy sencilla, cercana con la naturaleza y con las personas. El papá tenía más fuerza, era emprendedor".

"El era muy aventurero, muy soñador, siempre estaba emprendiendo algo nuevo", dice su hermano. "También era piloto civil y a veces aterrizábamos en los potreros. Una vez aterrizó en la panamericana con mi hermano Pedro".

Una verdadera mina de oro...

En los 70, Ignacio Walker padre descubrió y compró la mina de zinc y oro El Toqui, en la XI Región, y adquirió algunos terrenos adyacentes. Varios de sus hijos cumplieron la instrucción paterna de trabajar en la mina durante el verano, y más adelante cuatro de ellos estuvieron a cargo de administrar la explotación. Con el tiempo, la familia también tuvo otros negocios en la Región de Aysén, en las áreas forestal, minera, ganadera y de transporte marítimo.

-¿Veían poco al papá?

Ignacio: "Lo veíamos menos, porque imagínate, con nueve hijos, parar la olla era difícil. El era abogado y empresario, tuvo momentos buenos y malos. Nunca se me va a olvidar cuando se le incendió un aserradero, vivió como 10 años pagando deudas.

Antonio: "Con el papá tuvimos dos etapas. Cuando éramos chicos, siempre tuvimos ese ejemplo del papá como hombre de trabajo, soñador, emprendedor, pero lo vimos poco. El llegaba tarde en la noche. Y de grandes tuvimos una etapa más cercana a él en todo lo político y lo empresarial".

-¿La casa era un caos, con nueve hermanos?

"Había dos divisiones -explica Ignacio-: los grandes, que éramos los tres primeros, teníamos derecho a comer en la mesa familiar. Y los chicos, que eran seis, comían en la cocina, porque no cabíamos todos en la mesa. Ya en La Dehesa, los domingos llegaba todo el choclón, con almuerzos familiares, mucha pichanga, mucho pisco sour , mucha alegría".

"La mamá nos daba harta libertad, ella tenía gran sensibilidad por las personas", recuerda Antonio.

Su hermano acota que "el papá era más riguroso, más exigente. Pero ella se confiaba al Angel de la Guarda y decía, 'con nueve hijos, ¿cómo voy a estar detrás de cada uno?'.

"La casa era de puertas abiertas, es increíble la cantidad de gente con que uno se topa en la vida que te dice 'yo estuve alojando en tu casa'. Y como cada hermano llevaba a sus propios amigos, la casa estaba siempre llena de gente. Creo que era muy querida porque era una familia acogedora", dice Antonio.

-¿Todavía juegan pichangas con sus hermanos?

Ignacio: "La última fue en Curicó, para la Pascua".

Antonio: "Patricio es al que más le gusta el fútbol, pero es lejos el más tieso".

"Sí, es muy tieso" -confirma sonriendo Ignacio-. Antonio es el mejor deportista de la familia. Juega fútbol, tenis, golf, esquí en la nieve, esquí en el agua, polo".

"El fútbol me devolvió después todo el tiempo que le dediqué, porque me fui a estudiar Ciencias de la Fruta en California y me dieron un cuarto de beca para jugar fútbol por la universidad", dice su hermano.

Estudios, negocios y política

Después del colegio, Ignacio entró a Derecho en la Universidad de Chile y más tarde partió a la universidad de Princeton, en Estados Unidos, a cursar un doctorado en ciencia política. Entremedio trabajó cerca de cuatro años en la Vicaría de la Solidaridad, junto al cardenal Raúl Silva Enríquez, y se casó con la cantante Cecilia Echeñique (con la cual tiene 3 hijos). A su regreso de EE.UU., entre 1985 y 1990 fue profesor asociado de Cieplan, entidad de la que años después sería director ejecutivo (2003-2004).

Su ingreso oficial a la política vino con el retorno de la democracia. "Trabajé como asesor del Presidente Aylwin, junto al gran Edgardo Boeninger, que fue como sacar otro doctorado. El 93 fui diputado (reelecto en 1997) y siguió mi carrera política, pero siempre vinculado con lo académico. Fui canciller e hice clases un año en Princeton, escribí un libro. Siempre he combinado lo académico con la política, y así me gusta".

Antonio, en tanto, partió a California a estudiar Ciencias de la Fruta, ya decidido a dedicarse al negocio de la fruticultura.

"Estuve allá 3 años y medio, luego llegué a Chile a trabajar en una exportadora de fruta. Después, mi padre decide invertir en fruticultura y yo le dije que no quería trabajar con él, porque estaba muy bien donde estaba. Pero al final fue imposible resistirme y trabajamos juntos en un campo en Curicó durante 14 años, hasta que se murió, en 2001. Hicimos una modernización de la fruticultura chilena que a mí me da mucho orgullo. Ese ha sido mi gran aporte al sector", dice el empresario, quien acaba de concluir dos años como presidente del órgano gremial del rubro, Fedefruta.

-¿Y por qué la fruta y no otro rubro agrícola, a usted que le gusta tanto el campo?

"Es que la fruta es muy intensiva en su manejo administrativo. Es un negocio muy dinámico, empresarialmente exigente, hay que estar siempre al día. La ganadería es más pasiva, los cultivos también... es más fome", responde. Y agrega que sus seis hijos están felices de haberse criado en Curicó.

"En la casa había dos divisiones -explica Ignacio-: los hermanos grandes, que éramos los tres primeros, teníamos derecho a comer en la mesa familiar. Y los chicos, que eran seis, comían en la cocina, porque no cabíamos todos en la mesa".

 Sus discrepancias sobre Bachelet y la elección de 2013

-La política pasa por un momento difícil, ¿no cree, senador?

"Yo no me quejo. Nadie nos obligó a estar en esto. Esto es muy exigente, especialmente ser jefe de partido, que es lo más exigente que me ha tocado en mi vida. Pero yo nunca renunciaría a la política", sostiene el presidente de la DC.

-Pero con tanta pelea con sus socios de coalición...

"A mí nunca me ha dado miedo bailar con la fea. Además, este es el momento de la política, precisamente porque hay un fuerte cuestionamiento y estamos en el ojo del huracán. Lo cómodo es decir, 'me voy, porque esto está muy difícil'".

"Es que Ignacio siente que tiene que arreglar todos los problemas de Chile. Hay una foto de él con el Papa, dándole un beso, y yo estoy seguro que le estaba dando un consejo. Muchos le han dicho que tiene complejo de Atlas, que debe llevar el mundo sobre sus hombros", comenta Antonio, mientras su hermano se ríe.

-¿Y usted, Antonio, quiere un segundo gobierno de la alianza? Porque su hermano no.

"Mi apoyo a Piñera fue una decisión meditada y veo que el gobierno está mucho mejor de lo que empezó. Ahora, siempre he dicho que 4 años es muy poco. Hay que ver qué pasa después de las municipales, espero que entonces aparezca mi candidato presidencial, que todavía no ha aparecido", contesta el empresario, sin comprometerse.

-Pero, ¿en qué ministerio trabaja hoy su candidato?

"No está en ningún ministerio ahora", dice.

-¡Entonces no es candidato!

"Hay que ver qué pasa después de la municipal -insiste-. Y también lo que pasa con la Concertación y con los independientes. Lo que sí veo es que todos estos candidatos, digamos, más progresistas, entre comillas, son muy poco tolerantes".

-Senador, en su coalición todo el mundo está a la espera de lo que decida la ex Presidenta Bachelet.

"Encuentro que ella está haciendo exactamente lo que tiene que hacer. Que siga en Nueva York a la cabeza de la ONU Mujeres. Ella es un fenómeno socio electoral, por decirlo así. ¿Por qué hay que precipitarse?", dice.

Antonio: "Mira, sinceramente, y perdona Ignacio, pero si yo fuera asesor de Michelle Bachelet le diría que no venga, porque va a ser ingobernable esta cuestión. Ella es una gran mujer y fue una gran Presidenta de Chile, pero hoy día venir a ser candidata de una Concertación que está un poco debilitada y dividida, creo que no es bueno para ella ni para el país. Ella misma dijo que el plato no se repite. Como independiente, yo preferiría mil veces que nazca una nueva candidatura dentro de la Concertación".

-¿Usted qué cree, senador? ¿Por qué ella guarda silencio?

Ignacio: "Primero, yo soy un firme convencido de la necesidad de una alianza de centroizquierda. Segundo, creo que el entendimiento entre la DC y el socialismo es la base de la gobernabilidad democrática de Chile. Tercero, yo estoy dedicado a la elección municipal en cuerpo y alma. Tenemos 1.150 candidatos a concejales y 133 candidatos a alcalde. Frei Montalva decía que el gobierno del pueblo empieza en el municipio".

-¿Y cómo le va a ir a la Concertación en la municipal?

"Espero que bien, pero va a ser una elección muy competitiva -responde el timonel DC-. Como partido, nuestro objetivo es volver a ser la primera fuerza política nacional de aquí al 2020. Mi misión como presidente es revertir esta tendencia cuesta abajo de 18 años".

"Ignacio no quiere formar el partido que yo quiero, desde Insulza a Hernán Larraín", dice su hermano, medio en broma medio en serio.

"Te voy a decir una cosa, con el estreno de la película del NO, todos vamos a ser concertacionistas, ahí quiero ver los ritos funerarios de la Concertación".

-¿Y cuánto va a durar el efecto de la película?

"Hasta el 28 de octubre (día de la elección municipal)", ironiza el parlamentario DC.

Queremos conocerte. Por favor, responde esta encuesta.
Redes sociales
Redes sociales
Portada

Política

Vea más notícias de último minuto

Cerrar

img