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El drama de Byron, el niño con prontuario que se vio envuelto en la muerte de una profesora

Iba a bordo del auto que impactó ferozmente el vehículo conducido por Viviana Fernández, dejándola lesionada mortalmente. Su madre tiene problemas con la droga, y el padre no logró alejarlo de malas amistades, con las que comenzó a robar.

por:  Felipe Díaz P./La Segunda
viernes, 27 de abril de 2012
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El fin de semana pasado a Byron A.H.M., de 11 años, le tocaba estar con su mamá. Su padre lo había ido a dejar el viernes y debía recogerlo recién el domingo.

Por eso al hombre le desconcertó tanto la llamada telefónica que recibió: Era un funcionario de Carabineros, indicándole que Byron estaba herido luego de haber participado en un accidente de tránsito en La Reina.

Minutos después se enteró de la historia completa: Su hijo, junto a dos menores de 14 años, había entrado a robar a una casa. Luego abordaron un vehículo para huir del lugar, pero a pocas cuadras se encontraron con Carabineros. Así comenzó una veloz persecución por las calles de La Reina, la que finalizó cuando los adolescentes no respetaron la luz roja de la esquina de las calles Talinay con Diputada Laura Rodríguez, chocando al vehículo de la profesora Viviana Fernández (53).

Producto de las lesiones, la mujer falleció a los pocos minutos en el Hospital del Salvador.

El trágico hecho dejó al descubierto la dramática vida de Byron, un menor que desde los 7 años ha sido "invitado" a programas del Servicio Nacional de Menores (Sename), ha tenido cinco estadías en centros de este organismo y en tres de ellas se ha fugado antes de los cinco días, incluso antes que se le pudiera realizar una evaluación.

Abandono y drogadicción

Su caso no es en absoluto aislado.

Según las cifras del Sename, en los últimos tres años, 852 menores de 14 años han tenido problemas con la justicia y han debido ingresar en centros de la entidad. El mayor número se registró en 2009, cuando fueron 360 casos. En 2010 la cifra bajó a 258 y el año pasado se llegó a 234 menores.

Destacaron, eso sí, que la cifra es "ínfima" en comparación de los niños que el Sename atiende por protección. Alcanza un promedio cercano a los 27.000 casos anuales.

Y lo que comparten muchos de esos menores que infringen la ley desde muy corta edad es una familia disfuncional... o inexistente.

Los padres de Byron se conocieron a mediados de la década del 90, cuando eran vecinos en una población del sector sur de Santiago, indicaron familiares que no quisieron identificarse.

Claudia era dueña de casa y él, Andrés, maestro enfierrador. En 1998 se fueron a vivir juntos y nació la hermana mayor de Byron. "Después de eso, Claudia se empezó a meter en la droga y a los meses ya era una drogadicta declarada", dijo un cercano, quien recuerda que la situación hizo que la relación de la pareja se deteriorara.

El 4 de marzo de 2001 nació Byron y días después la pareja terminó. Sin embargo dos años después, en una reunión casual, Claudia quedó embarazada del tercer hijo de Andrés.

Con el paso de los años la drogadicción de la mujer se volvió aún más severa y Byron abandonó el colegio cuando cursaba 3° Básico.

En los intermitentes periodos que el niño ha vivido con su madre, nunca ha asistido al colegio. "El niño claramente estaba abandonado, porque pasaba casi todo el día en la calle. La mamá de verdad no estaba en condiciones de bañarlo ni darle comida. Toda la plata se le iba en la droga", dijo una cercana al padre.

A mediados del año pasado una tía materna del niño vio que éste pasaba gran parte del día en la calle y, frente a la situación de abandono, pidió la custodia. A poco iniciado este proceso, se determinó que Byron debía vivir con su padre. Los otros dos hijos de la pareja fueron repartidos entre familiares.

Hasta fines del año pasado, Byron vivió en la población Santa Julia de Macul, donde es recordado como un niño introvertido a quien le gustaba jugar fútbol.

"La verdad es que poco a poco empezó a juntarse con los chiquillos malos de este barrio, sobre todo con los que se dedican a robar. Ahí se empezó a poner insolente y cuando lo llamaban de su casa para que se entrara, gritaba que no lo iba a hacer. Daba cosa ver a alguien tan chico siendo tan insolente", dijo una ex vecina de Byron, quien sospecha que fueron justamente esas amistades las que llevaron a su padre a sacarlo del barrio.

Un primo de Byron -por el lado paterno- refrendó que "el problema fueron las malas juntas. Empezó con tonteras, como ir al supermercado con amigos a robar cosas para comer, como dulces, y se fue metiendo más y más".

El primo dijo también que "él es muy tranquilo, nada con lo que ha salido en la prensa. Respetuoso de los mayores. Su papá trabaja en la construcción y es bien trabajólico, pero lo que tengo entendido es que últimamente estaba viviendo con una especie de tutora".

Según el primo, la mayor pasión de Byron es el fútbol. De hecho, "todos los domingos juega de delantero en el Estadio Nacional, en el equipo '19 de Junio'".

7 años y ya era diagnosticado con "exclusión social"

Según fuentes de Gobierno, en 2008 fue la primera vez que Byron tuvo contacto con el Sename, cuando lo invitaron a un programa de prevención comunitaria. Tenía 7 años y ya vieron en él un problema de "exclusión social".

Entre los años 2010 y 2011 estuvo en cinco oportunidades en el hogar del Sename Galvarino. Llegó ahí derivado de Tribunales de Familia y, según los registros de Carabineros, ha estado en seis ocasiones detenido.

La primera fue e1 27 de septiembre de 2010 por un robo frustrado. Los uniformados lo detuvieron una semana después por el mismo delito. Además, en abril de 2011 registra antecedentes por robo en lugar habitado.

El director nacional del Sename, Rolando Melo, indicó que menores de tan corta edad delinquiendo "son situaciones muy excepcionales". Agregó que "generalmente estas conductas disruptivas se asocian a falencias de carácter familiar y en algunos casos también con casos de consumo de droga. Efectivamente tenía ciertos ingresos anteriores con el servicio, pero generalmente por algún grado de abandono".

Detalló que Sename detectó que "de acuerdo a nuestros antecedentes no es una familia muy funcional respecto del niño y con poco control respecto a él".

Actualmente el niño está en la Unidad de Cuidados Intermedios del Hospital Luis Calvo Mackenna y su padre lo ha visitado casi todos los días. El Tribunal de Familia, en tanto, aún no decide cuál será el futuro del menor.

Lo que sí está claro es que el Sename se hará parte en la causa, pedirá una evaluación siquiátrica y su ingreso a una residencia especializada.

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