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Arzobispo Ezzati: "¿Por qué el país crece de manera extraordinaria y no logra que la gente sea feliz?"

En sus visitas "sorpresa" a algunas parroquias, cuenta, "me he encontrado con una pobreza que yo pensaba que había sido superada. Y no es así".

por:  Por Miguel Ortiz A.
viernes, 09 de marzo de 2012

Cuando le hicimos la solicitud -a través de un asesor- se nos insinuó que quería respondernos por escrito... que le enviáramos las preguntas por e-mail .

"Queremos una entrevista como Dios manda", contestamos.

Y accedió.

El arzobispo de Santiago, monseñor Ricardo Ezzati Andrello (70 años, recién cumplidos), nos recibió ayer en su casa, en Ñuñoa, a las 4 de la tarde... cuando el calor pegaba con fuerza. Por eso andaba con camisa de manga corta y, con aquel inconfundible acento italiano, nos ofreció un vaso de agua.

Con "La Segunda" habló (perdonando el cliché) de lo humano y lo divino. La semana pasada predicó el retiro del clero a los sacerdotes de Santiago y hoy está "de cabeza" sacando adelante la campaña de «Cuaresma Fraternidad 2012», con la que busca reunir recursos para ayudar a jóvenes en riesgo social. Lleva poco más de un año en el cargo... tiempo en el que ha visitado, dice, un promedio de cuatro comunidades parroquiales cada semana, "además una intensa vida pastoral, observando, acompañando, conociendo, escuchando... he dedicado muchísimas horas a escuchar a sacerdotes, políticos, personas del ámbito social, jóvenes, etcétera... Y en el ínterin he tenido también que enfrentar problemas, desde el segundo día de mi ejercicio pastoral (...) Algunos de estos problemas venían de años atrás...".

-¿"Problemas heredados de gobiernos anteriores..."? Eso me suena...

-No, al contrario. Yo estoy muy agradecido de lo que es la vida espiritual de Santiago. Fui obispo auxiliar durante 5 años, así que sé lo que se trabajó bajo la dirección del cardenal Francisco Javier Errázuriz.

La pregunta que le hizo el Papa

El Papa Benedicto XVI , cuenta el arzobispo, "está perfectamente al día de lo que está pasando en Santiago (...) Para mí ha sido extraordinariamente positivo y animador el contacto con él".

-¿Qué tan al tanto de la realidad chilena está el Papa?

-¡Muy al tanto! Por ejemplo, de los proyectos de leyes que hay en Chile, especialmente los que se refieren al ámbito moral. En la ceremonia de imposición del palio (prenda sacerdotal) uno pasa delante de él y se arrodilla. Yo hacía un año que no lo veía... y me dice: "Arzobispo de Santiago, cuánto habrán sufrido con el caso del padre Karadima"... Y después en forma muy jocosa me dice "¿y cómo está mi amigo el cardenal Medina?". Es un Papa de 84 años que está totalmente vigente.

-Monseñor, tras un año de movilizaciones... y mientras en Aysén se busca solución a un conflicto de proporciones, ¿cómo ve usted a nuestro país?

-Yo creo que Chile no se puede mirar fuera del contexto latinoamericano y mundial. La globalización forma parte de la vida de Chile y, por consiguiente, los problemas, las crisis, las incertidumbres que vive la sociedad chilena son parte de un cambio cultural profundo que vive la sociedad entera. Pero, ¿cuáles son las acentuaciones que yo he tratado de hacer presente en mi ministerio como obispo? Que el desarrollo, o es integral... o no es un desarrollo que esté al servicio de las personas. Y yo veo que Chile ha crecido enormemente en el ámbito de los bienes materiales, veo un Chile que ha progresado enormemente en la tecnología... pero también veo a un Chile que ha crecido en su concepción de la sociedad a partir de una filosofía instrumental, pero al cual le falta una filosofía de sentido.

-A su juicio, ¿qué nos falta?

-Durante el mes de febrero he querido ir a comunidades parroquiales y a algunas capillas casi de sorpresa, sin avisar con tiempo, sobre todo en sectores populares. He llegado a zonas muy periféricas y me he encontrado con una pobreza que yo pensaba que había sido superada. Y no es así. Entonces, ¿qué saca un país que crece y crece si no es capaz de compartir en sociedad?

Y añade:

-Estamos viviendo algunos fenómenos: hoy Aysén es "el" signo, pero no es el único... el año pasado el signo fue la educación. Pero, ¿por qué el país que crece y emerge de manera extraordinaria, es ejemplo para el mundo, y no logra que la gente sea feliz?, ¿por qué no logra disminuir la brecha? Eso es un efecto de un desarrollo concebido única y exclusivamente en clave economicista.

-¿Y a quién apunta usted como responsable de esta desigualdad?

-A toda la sociedad. Porque hay también una mentalidad difusa, de que el desarrollo es simplemente algo económico. Es un tema cultural que se está instalando. Los obispos estamos preparando una carta pastoral que se refiere a esta problemática.

-¿No será que usted echa de menos una mayor influencia de la Iglesia en la sociedad?

-La Iglesia no busca influencia política o social. La misión de la Iglesia es evangelizar y penetre en el estilo de vida de las personas. Hablando con políticos que se dicen cristianos, me han dicho "no, es que la política es otra cosa"... ¡y la política no es otra cosa! En la política se manifiesta la coherencia de lo que uno cree. Esto significa que yo actúo no porque voy a traer 50 votos más o 50 votos menos, sino porque aporto al bien común desde la conciencia que tengo de ser un hombre cristiano inserto en la vida política. Eso está en crisis.

-Pero también está en crisis la Iglesia, atravesada por escándalos de índole sexual. ¿Cuándo cree usted que podrán dar vuelta esa página?

-En los años 400 San Agustín decía que la Iglesia camina entre los consuelos de Dios y las dificultades de este mundo. Esa es la realidad de la Iglesia y lo será hasta el final de los tiempos. Jesús en el Evangelio dice que él ha sembrado trigo bueno y la cizaña ha sido sembrada por el enemigo. Cuando le preguntan si quiere que vayan a sacar la cizaña, Jesús dice "tengan paciencia, esperen que madure el trigo, cuando llegue el momento el trigo será almacenado en los graneros y la cizaña será quemada en el fuego". Esto para decir que la Iglesia es una realidad divina porque en ella está presente Jesucristo, pero que también está presente el pecado, el mío, el suyo... Con mucha claridad el Concilio Vaticano II ha dicho que la Iglesia es al mismo tiempo santa y pecadora, necesitada constantemente de conversión.

Monseñor Ezzati se detiene para beber un poco de agua. Medita unos breves segundos, y retoma:

-Si yo le pidiera a usted, por ejemplo, vaya a ver dónde está el mayor compromiso de Chile con los ancianos abandonados, ¿quién lo lleva adelante? Que vaya a ver quién está presente en medio de los niños desvalidos, o quién está acompañando a la gente desesperada... ¡Esa es la Iglesia! No la que aparece en la portada de los diarios. Entonces, reducir la Iglesia a una imagen estereotipada, creo que no ayuda a poner en su lugar lo que la Iglesia ha hecho. Solamente quiero que la Iglesia sea analizada en su realidad y no solamente desde un ángulo estrecho.

"No veo televisión", pero...

-Monseñor, ¿qué opina sobre Perla?

-¿Perla?

-Perla Ilich...

-¿Qué cosa es eso?

-Un personaje de la televisión, una gitana.

-No veo televisión, lo lamento.

-¿Qué piensa entonces de que la Iglesia haya perdido su injerencia en Canal 13?

-Eso sí se lo puedo responder: la venta del canal me dolió. Quizás no se podía hacer otra cosa, no juzgo la venta. Pero me dolió.

-Y a Camila Vallejo... ¿la conoce?

-(Se ríe) Ella una vez se refirió despectivamente (a la Iglesia)... Pero más allá de eso, sin duda que es un liderazgo. ¿Y cómo se ha manifestado ese liderazgo? En la capacidad de unificar a mucha gente, a muchos jóvenes, muchas familias. Creo que el movimiento, más allá de ella, ha interpretado una sensación de malestar que tiene raíces objetivas. En ese sentido, creo que el liderazgo que ha tenido esta niña Camila y otros dirigentes ha sido un liderazgo positivo. Ahora... si analizamos el cómo, tengo mi reserva. Nunca he pensado que la violencia pueda llegar a solucionar los verdaderos problemas. Creo que el don más grande que nos ha dado Dios -o la naturaleza para quienes no crean en Dios- es la capacidad de razonar, que nos permite dialogar.

La división en los Legionarios

-¿Qué pasó con los Legionarios de Cristo? Usted aprobó la creación de un nuevo grupo, de ex consagradas.

-Justamente hoy estuve con unas 40 consagradas del Regnum Christi que vinieron a preguntarme lo mismo. En noviembre me llegó una petición para reconocer en la arquidiócesis una asociación de fieles, de personas que habían pertenecido a las consagradas de los Legionarios. Y el obispo tiene el deber de reconocer el derecho que tienen los laicos de asociarse. Yo les dije que no iba a dar ningún paso en elegir una asociación de fieles de ex consagradas del Regnum Christi sin tener una luz de parte de la Santa Sede. No lo quise hacer porque en primer lugar yo fui uno de los visitadores de los Legionarios nombrado por el Papa. Entonces mandé una nota... yo estaba convencido de que la respuesta no iba a ser positiva. Pero finalmente nos llegó la respuesta: que el Santo Padre lo veía viable, pedía y deseaba una renovación del Regnum Christi y deseaba que ojalá el día de mañana todo vuelva nuevamente a unirse. Elaboraron unos estatutos y finalmente el 22 de febrero, aquí en la capilla de mi casa, yo las recibí, celebré una misa con ellas y celebré el decreto de aprobación.

-¿Y se espera algo similar con los hombres?

-Lo de las mujeres se trató sólo de una aprobación diocesana (no tienen una aprobación pontificia) y se aprobó ad experimentum por un año. La situación de los hombres es un poco diferente, porque ellos están unidos por votos a una congregación. Las mujeres son voluntarias. Y lo que ha pasado con los sacerdotes es que algunos han pedido incardinarse a la diócesis, entonces ya no son legionarios. Yo sé que hay un grupito de ellos que también quisiera formar una fraternidad y están, al parecer, vinculados con el arzobispo de Madrid. El los ha acogido.

Castigo a Karadima: "Le da la posibilidad de preparar su encuentro con Dios"

-Según usted mismo contó, reprimió a los sacerdotes de la Pía Unión porque uno de ellos había tenido contacto con Fernando Karadima. Eso vulnera lo exigido por el fallo Vaticano. ¿Por qué hizo vista gorda con eso?, ¿no correspondía quitarle su investidura de cura?

-No, aquí no se le perdonó nada. Aquí el tema no del padre Karadima, el tema es del sacerdote que imprudentemente lo llamó. Si el llamado lo hubiera realizado él, habría sido diferente.

-¿Quién fue ese sacerdote imprudente?

-Eso no se lo puedo decir.

-¿Está Karadima viviendo realmente una "vida de oración y penitencia", tal como se le ordenó como castigo?

-El que está llamado a seguirlo más de cerca es el vicario de la zona, el padre Fernando Vives, quien lo ha seguido también en el momento de su enfermedad cuando tuvo que ser llevado al hospital. Yo creo que el vivir aislado, en una comunidad que él no ha escogido, sin tener relaciones con las personas con las cuales él se ha relacionado prácticamente toda su vida... yo creo que es una pena muy grande, muy grande, y naturalmente en un hombre que tiene más de 80 años eso tiene que ser también muy duro, en cuanto a su soledad.

-¿Y usted considera que eso es suficiente?

-Yo creo que a nadie, ni usted ni a mi, le gustaría estar ahí. Especialmente cuando uno ha tenido un círculo de relaciones muy grande y ha ejercido un poder nefasto. Sin duda alguna que la condición en que está es una condición de penitencia, que le da la posibilidad de orar, de encontrarse consigo mismo, de encontrarse con Dios, de pedir perdón por las faltas que ha cometido y de preparar su encuentro definitivo con Dios.

-¿Y él está en esa "parada"... o sigue negándolo todo?

-Uno, psicológicamente, puede negar, pero yo no sé lo que pasa en su conciencia.

-Usted fue a visitarlo en vísperas de Navidad... ¿qué le llevó de regalo?

-Le llevé el libro de los discursos del Papa Juan Pablo II en Chile... y un pedacito de chocolate que hacen los monjes trapenses.

-Sin embargo pareciera que con las víctimas de Karadima mantiene todavía una distancia...

-El mismo día que yo visité al padre Karadima, a cada una de las víctimas les envié una tarjeta para Navidad. No era la tarjeta oficial: a cada uno yo le he puesto una expresión escrita de mi puño y letra, de cercanía y también de dolor frente a lo que ellos han sentido. Les tengo un respeto grande, tengo un dolor muy grande por ellos. Creo que lo que ellos han sufrido es tremendo. De parte mía nunca ha habido ninguna crítica, ni ningún distanciamiento (...) Incluso cuando han dicho cosas en contra mía, yo no tengo dificultad en comprender... y es por eso que no he querido contestarles.

-¿Cuándo va a haber una residencia definitiva para Karadima?

-Puede ser que la residencia definitiva sea el convento donde ya está. Yo he enviado a la Santa Sede cuáles eran las dificultades que habíamos encontrado y hasta ahora no me han contestado.

-¿Dificultades para encontrar otros lugares?

-Claro.

-Ninguna comunidad religiosa quiere recibirlo...

-Pasa porque no tienen las condiciones. Y naturalmente una de las tareas que tiene un obispo de una diócesis no es cargar sobre otras diócesis sus propias responsabilidades

-¿Cuándo estarán las recomendaciones de monseñor Carlos María Collazzi, el visitador de la Unión Sacerdotal del Sagrado Corazón, de Karadima?

-Acabo de enviarla a Roma.

-¿Y qué novedades hay?

-Se las conté a Roma.

-¿Hay alguna preocupación especial por los sacerdotes de la Pía Unión que hoy tienen nuevas destinaciones?

-Han participado del retiro espiritual y el obispo está siempre con la puerta abierta para acogerlos, para ayudarlos, para que sean críticos de sí mismo, de lo que han vivido, y puedan abrirse a experiencias nuevas. Eso es algo que están haciendo. Pero el obispo tiene que estar preocupado de todos los sacerdotes, no sólo de algunos.

-Hay quienes han planteado que ellos pueden transformarse en nuevos "Karadimas"...

-No, en absoluto, lo descarto totalmente.

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