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Francisco Javier Errázuriz Jr. cuenta su vida y habla de su padre... "El se cayó en Milán"

"Estaba solo, se iba a juntar con otra gente. Terminó con 10 puntos en la cabeza. Lo supimos después de dos días, cuando llamó para decir que venía en un vuelo de regreso".

por:  Por Lilian Olivares Fotos: Alejandro Balart
viernes, 04 de noviembre de 2011
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-¿Cómo sigue su padre?

-Mal.

Lo dice sin anestesia ni quebrantamiento.

Francisco Javier Errázuriz Ovalle es parecido, parecidísimo a su progenitor, quien yace en una unidad de cuidados intensivos de la clínica de la Universidad Católica en San Carlos de Apoquindo.

Tiene 38 años, y es el mayor de los dos hijos hombres del empresario cuya fama partió unida a su historia de cómo comenzó a hacer su fortuna, con los pollitos. En total son siete hermanos, todos, según cuenta, hijos del rigor y vecinos de residencia en San Damián, en Las Condes.

Pero es él quien ha trabajado siempre con Francisco Javier Errázuriz Talavera, cuyas numerosas empresas su hijo maneja al dedillo. Tanto, como para decir que no piensa en un cambio de estilo ahora que, por razones de salud, el ex banquero y candidato presidencial independiente en 1989 permanece al margen.

A los 8 años le dio la primera gran tarea

La primera responsabilidad que recuerda haberle encomendado su padre fue medir en un ensayo de trigo cuál era la variedad que tenía mejor rendimiento.

-Había que cosechar el trigo a mano, sacarlo de la espiga. El que daba más kilos era el mejor. Recuerdo que fue una variedad que se llamaba canelo. Estuve como tres semanas, me rompí todas las manos, pero aprendí.

Entonces debe haber tenido entre 8 y 10 años.

Relata que su familia siempre ha sido muy austera, sin ostentación. "Somos muy sencillos y tenemos un grave problema; nos gusta trabajar. Lo heredamos de mi padre".

-¿A qué jugaba cuando niño?

-A hacer represas en un canal. ¿Ha visto las acequias? Eso hacía en el campo. Tenemos una raíz campesina muy fuerte.

-Su padre, tan trabajólico, ¿tenía tiempo para compartir con sus hijos?

-Mi papá era muy eficiente en su uso del tiempo, compartíamos muchos negocios. Desde niños nos hacía andar a caballo más de diez horas viendo las cosas del campo. Todos nos hemos quedado dormidos arriba del caballo. Yo lo hago igual con mis hijos, desde los dos años en adelante, y bien amarrados para que no se nos caigan. Así fuimos educados, en el rigor.

-¿Cómo veía a usted al papá siendo adolescente?

-Como una persona bien inquieta, siempre haciendo cosas. Y cuando le decían que algo era imposible, eso era lo más entretenido de todo. Y no por ganar plata, sino como desafío. Es así como fue uno de los precursores del salmón en Chile, de las plantaciones forestales, de pino, en la VI Región. Ideó una forma de plantar muy sencilla y crecieron bosques en Pichilemu, que no existían. Después aplicó la tecnología minera para descubrir minas y descubrió aguas subterráneas...

Y habla de sus viñedos, y del yodo... "somos los segundos productores de yodo en el mundo".

-¿Cómo definiría a Francisco Javier Errázuriz Talavera?

-El es una persona muy estricta, justa, exigente. Todos sus hijos somos muy responsables... y obsesivos.

-En la audiencia de formalización por supuesto abuso de trabajadores paraguayos, a la que su padre no pudo llegar, la fiscalía presentó escuchas telefónicas donde él se refería con garabatos a unos paraguayos que estaban cobrando 350 mil pesos...

-En seis meses de grabaciones de conversaciones privadas que le hicieron, evidentemente se le van a salir garabatos. Le aseguro que usted dice más garabatos que él.

-No creo. ¿Y eso de mandarlos a la quebrada y taparlos... no es acaso una amenaza?

-Se refería a una zona que se llama "La Quebrada", había que localizar a la gente -responde sin titubear.

Entre el Tabancura y la Universidad de Chile

Estudió en el Colegio Tabancura. Estaba entre los tres o cuatro primeros alumnos. Luego ingresó a Ingeniería Comercial en la Universidad de Chile.

-No me alcanzó el puntaje para entrar a la Universidad Católica.

-¿Y cómo encontró la Chile?

-Una universidad muy acorde a nuestra filosofía, que es muy pluralista. En donde el esfuerzo es lo principal y no la condición social.

Habla de su rutina de trabajo.

-Si hay problemas, no hay descanso; se trabaja de lunes a domingo. En tiempos normales trabajo trece horas diarias, pero mi padre, dieciséis.

Cuenta que Pichilemu, donde se instalan las mujeres de la familia durante el verano en tanto los hombres van los fines de semana, significa para él un lugar de trabajo.

-Yo un fin de semana pesco a mis hijos y me voy a trabajar. Y cuando estoy muy cansado, es para dormir.

Cómo conoció a su esposa peruana

A Ursula, su esposa, la conoció turisteando en Machu Picchu.

-Cuando salí de la universidad me tomé un mes de vacaciones en Perú. Ibamos por el Camino del Inca y se relacionaron el grupo chileno con el peruano... ahí la conocí.

Ella tenía 18 años y estudiaba arquitectura en su país, carrera que terminó en Chile.

-¿Qué le atrajo de Ursula?

-Su filosofía de vida. Muy parecida a la mía, por eso me soporta. Viene de una familia muy trabajadora y con muy buenos principios.

-¿También de antepasados políticos?

-No, pero sí diplomáticos, abogados, periodistas.

-¿Qué le pareció a su mamá (la Toyita, la ex diputada María Victoria Ovalle)?

-Mi mamá casi se murió, pero se conocían las familias. Los abuelos de Ursula habían sido hijos de un diplomático español en Chile que mis dos abuelas conocían. La fiesta de los 15 años de la abuela de mi señora fue en la casa de mi abuela paterna. Habían compartido colegio. Ahí mi madre respiró tranquila.

Lo cuenta riendo, y sigue con las coincidencias:

-Por el otro lado familiar de mi señora eran uno de los más grandes salitreros peruanos de la Guerra del Pacífico. Todos los títulos salitreros que compramos pertenecieron a la familia de mi señora, pero después lo descubrí.

La enfermedad de su padre

-Hablemos de la enfermedad de su padre. ¿Qué le ha dicho el médico? ¿Cuál es el cuadro que se ha formado?

-Tiene un derrame cerebral. Tiene un problema cardiaco, sólo hay una arteria irrigando el corazón. Tiene un soplo, más problemas pulmonares anteriores.

-Se ha rumoreado que sufrió una caída. ¿Es efectivo?

-Sufrió una caída en Milán, en el aeropuerto.

Cuenta que fue probablemente en el mes de julio cuando perdió el conocimiento y fue trasladado a un hospital.

-Estaba solo, se iba a juntar con otra gente. Lo supimos después de dos días, cuando llamó para decir que venía en un vuelo de regreso.

-Pero, ¿qué fue lo que les dijo cuando llamó?

-"Estoy aquí en Milán, no tengo nada". Había perdido la maleta, todo. Estaba en el counter cuando se cayó. Terminó con 10 puntos en la cabeza.

Explica que cuando su padre llegó a Santiago no indagó sobre la dolencia que le pudo provocar el desvanecimiento.

-No quiso más exámenes. Dijo que se sentía bien y siguió trabajando. Después de una o dos semanas volvió a viajar.

-Su mamá, la Toyita, ¿no lo pudo frenar?

-Yo también cuando me operé de un tema estomacal salí de la clínica y me vine a trabajar. Me dejaron el estómago de 25 centímetros cúbicos. Es una operación muy parecida a la reducción, tenía otras cosas, pero no eran malignos -explica, sin mencionar la palabra tumor.

-El accidente de su papá en Milán, ¿fue la antesala de lo que le vino después?

-Probablemente. Nunca se sabe. Pero el que una ministra de Estado diga que había que apuntar con el dedo a un empresario por traer trabajadores paraguayos en una zona donde no hay trabajadores, si es o no es persecución, que me lo explique ella.

-Cuando operaron a su padre el lunes, ¿sufrió un infarto?

-¿Cómo sabe? Sí, tuvo un infarto entremedio porque la sangre le salió con signos, va botando las células del corazón.

-¿En qué consistió la cirugía que le hicieron?

-Le sacaron un pedazo de hueso para poder descomprimir el cerebro.

-¿Cuándo fue la última vez que pudo comunicarse con él?

-El domingo, estaba consciente, aunque un poco sedado

-Le dio algún mensaje?

-No.

-¿Hablaron de su salud, nada más?

-Le dije que iba a ir a ver los negocios en el norte. Me respondió: "Tiene que hablar con este, con este otro...". Me pasó los teléfonos de los geólogos, porque los tenía él. Hablamos de trabajo.

En su familia hay un dicho: "Los problemas se van comiendo uno a uno... y hay que trabajar más fuerte".

 "No me arrepiento"

-¿Usted se arrepiente con algunos de sus arrebatos, como cuando el día en que iban a formalizar judicialmente a su padre mandó a alguien a la m...?

-Dije que el gobierno es una mierda. No me arrepiento. Lo sigo pensando y lo seguiré diciendo. En vez de preocuparse de los problemas de la gente, se preocupan de hacer montajes políticos de pan y circo.

Insiste en que las acusaciones contra su padre fueron un montaje. Cuenta que fue con su periodista, Patricio Mery, a una conferencia de prensa de la ministra Evelyn Matthei y que mientras activaba su grabadora le dictaba al periodista las preguntas "para no usurpar la actividad profesional". Quería enrostrarla personalmente si mentía. Pero no mintió, señala. Y activa su grabadora, a través de la cual se escucha la voz de Matthei aseverando que los trabajadores paraguayos estaban bien, con ducha caliente y fría, refrigerador, etcétera.

Hay otro hecho que afirma que está investigando, porque tiene a Evelyn Matthei en la mira. Dice que la secretaria de Estado censuró al Canal 13 un reportaje sobre abuso con trabajadores chinos.

Y muestra la fotocopia de un mail, en el cual no aparece remitente, donde supuestamente la ministra del Trabajo pide al Canal que aplacen la difusión de un reportaje-denuncia por contrata de trabajadores chinos porque ese gabinete está haciendo una investigación que podría verse afectada. En el Ministerio afirman que es apócrifo. En Canal 13 declaran oficialmente que jamás han recibido un correo de esa naturaleza.

F.J. Errázuriz Jr. termina con una sentencia: "Matthei anotada en la huasca está".

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