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Pilotos hacen el ranking de los aeródromos más difíciles de Chile

Una pista corta, angosta, en un lugar de complicados vientos y que más parece un portaaviones. Eso se dijo desde un principio de la zona de aterrizaje en la Isla Robinson Crusoe, luego de la tragedia que enluta al país. Con la polémica instalada, hubo quienes advirtieron que "hay pistas peores", como lo señaló el piloto Nicolás Vidal, quien aterrizó en la isla horas antes que el vuelo de la FACh se fuera a pique con 21 personas. ¿Donde están esos aeródromos?, ¿existen pistas más complicadas?, ¿qué las hacen difíciles? Les preguntamos a pilotos experimentados y este es, según su opinión, el ranking de las zonas más difíciles para aterrizar en Chile.  

por:  Por Martín Romero E.
viernes, 09 de septiembre de 2011
Tortel y Villa O'Higgins lideran... "las tienen todas"

Tortel, en la Región de Aysén, es una de las bellezas patagónicas del país. Su cantidad de habitantes -superan con poco las 500 personas- contrasta con su majestuosidad: ubicada entre los campos de hielos Norte y Sur, ahí desemboca el río más caudaloso de Chile, el Baker. Es una zona en donde se combinan minúsculas islas, cordilleras altas, estrechos valles, canales y estuarios.

También, según casi la totalidad de expertos consultados por «La Segunda», quizás cobija a uno de los aeródromos más difíciles para operar en Chile. La hermosa geografía de la zona es la principal debilidad de la pista.

Carlos Roberto León -piloto con 22.800 horas de vuelo en 45 años de experiencia, dueño de los "Taxis Aéreos Don Carlos" de Coyhaique- dice que la pista de Tortel "las tiene todas... es mucho más difícil que Juan Fernández".

"Primero es más corta (tiene unos 700 metros), segundo la pista está en un recodo de río y tiene cordilleras muy altas inmediatamente en los alrededores... el viento se encapsula por así decirlo en la pista y cambia de dirección. El tiempo es bastante inestable , hay techos bajos de nubosidad y las lluvias son muy fuertes. La pista que es de ripio, cuando llueve, queda con una capa de agua, entonces es fácil que se produzca lo que se llama "hidroplaneo"; es decir, cuando el avión aterriza tiene el riesgo de no frenar", afirma.

Comparte esta opinión Ricardo Schafer, coronel de Carabineros (r), quien lleva 42 años pilotando. Tiene más de 15.500 horas de vuelo y posee el triste mérito de ser el último piloto en haber aterrizado en la isla Robinson Crusoe antes del fatal accidente del Casa 212 que dejó 21 muertos.

Sobre Tortel agrega que cualquier descuido puede ser mortal: "Si bien no es como un 'portaavión' como Juan Fernández, tiene por un lado un cabezal río y por el otro tiene mar. O sea, si vienes rasante y no le apuntas a la pista, te ensartarás en el fondo del mar".

Pero para él lo peor es que no hay otra parte para construir una mejor: "Una vez trataron de hacerla en el pueblo, cerca de una calle pero no resultó, el lugar donde está es el único lugar que hay para hacer una pista".

Villa O'Higgins: Sin información

Otro aeródromo que concitó la unanimidad de los pilotos es la pista de Villa O'Higgins (comuna de O'Higgins, también en Aysén). Si bien argumentan que la pista no es corta, tiene 1.150 metros, su condición geográfica y escasa información le juegan en contra. "Es una pista que está en el confín de la región, metida entre la cordillera y no tienes ningún tipo de ayuda y eso es lo que uno más echa de menos", dice León.

Schafer añade que, a diferencia de lo que sucede con otras pistas, Villa O'Higgins no tiene cámaras instaladas para verificar el estado de manera autónoma el tiempo. "Dijeron que las iban a poner y hace como tres años que lo estamos esperando", acota.

Según Carlos León, "hasta el momento estamos obligados a hacer el pronóstico de las condiciones nosotros mismos y pedir a veces a Carabineros o la municipalidad o a alguien del pueblo que le diga a uno cómo están las nubes".

  Los Pelambres y Collahuasi: Desafíos aéreos por calor y la altura

Son privadas, sólo pueden ser utilizadas por quienes trabajan allí y tras una minuciosa capacitación. Esta es la realidad que se vive en las pistas de las mineras del norte del país, que varios pilotos entrevistados incluyen entre las más complicadas para operar.

Para Fernando Avaria, piloto de la empresa ATA con más de 7.000 horas de vuelo, la pista de la minera Los Pelambres (a más de 3.600 metros de altura) es una de las más difíciles: "Nadie puede ir ahí, ni siquiera la FACh, si no es adiestrado por la gente de la mina".

"Es muy corta y está rodeada de cerros", agrega.

Avaria cuenta que las operaciones en un aeródromo de estas características se complican por la altura y el calor de la zona. "Le restan eficiencia al avión, quedan más pesados y por lo tanto afectan los aterrizajes, pues la aeronave cae más fuerte, corre más y necesitas más espacio para lograr detenerte", dice.

Por esto la pista de la minera Collahuasi -otra de las más complicadas- tiene más de 2.000 metros de largo para enfrentar este tipo de contingencias. "A nivel del mar el motor está a 100%, sin embargo en la altura ese rendimiento cae a un 50 o 60%", dice el piloto Ricardo Schafer.

Los vientos cordilleranos también afectan y hacen que las mineras tomen medidas especiales. Por ejemplo, dice el piloto Pedro Forteza, en la pista de la minera Collahuasi no se opera después de las 14 horas por los vientos cruzados.

  La Antártica e Isla Las Huichas: Aterrizajes en lugares insólitos

El piloto Rodrigo Molina -con más de 30 mil horas de vuelo y más de 40 años de experiencia- ha hecho noticia por estos días. Amigo e instructor de vuelo de Felipe Camiroaga, apuntó directamente a la FACh como responsable de la caída del vuelo Casa 212. Sin embargo, dentro de todo, el accidente le trajo un recuerdo amable: su experiencia en una de las pistas más complicadas del mundo y que en parte es chilena, la Teniente Marsh de la Antártica.

"Para mí ha sido la más complicada, a raíz de lo de Juan Fernández empezamos a compartir experiencias con un grupo de pilotos y lo volví a recordar", acota.

"Aterrizar es difícil obviamente por las condiciones meteorológicas. Porque éstas cambian muy violentamente, te puede empezar a nevar mientras uno va con un muy buen tiempo... todo te puede cambiar en menos de 5 minutos. Pero si la pista tiene o no nieve se aterriza igual".

El piloto Carlos Roberto León también tiene su lugar insólito. Fue en la Isla Huichas -de 1.500 habitantes en una superficie de 120 hectáreas ubicada en el litoral de la Región de Aysén-, en la pista de Caleta Andrade.

"Es corta, tiene 700 metros y la asfaltaron hace cuatro años. Tiene complicaciones similares a las de Juan Fernández, con cerritos a los costados que producen fuertes vientos. Se producen además corrientes descendentes en la zona de la parte final de la pista... ese viento te puede llevar el avión hacia abajo con mucha facilidad", dice.

 Las bravas del sur: Futaleufu, El LLolle Norte y Melinka

Varios de los pilotos entrevistados no dudan en afirmar que "casi todas las pistas de Temuco al sur son difíciles y bravas" .

Pedro Forteza -15 mil horas de vuelo y 40 años de experiencia- menciona al aeródromo de Futaleufú (Los Lagos), como uno de los más complicados, pues "está en medio de unos cerros tremendos, para aterrizar tienes que meterte en un valle muy angosto y luego hacer un viraje muy pronunciado. Y todo con mucho frío, lluvia y vientos en varias direcciones".

"Y no tiene torre de control", añade.

Kuno Otipka, director de la Escuela de Instrucción del Club Aéreo de Santiago, menciona en la lista El Llolle Norte (Lago Caburgua, IX Región), el mismo en el que suele vacacionar el Presidente Sebastián Piñera.

Según Otipka, las complicaciones parten por el poco espacio de la pista ("tiene 600 metros"), pues "hay que meterse por un cañón para aterrizar". "Uno tiene que estar muy ajustado en velocidad y altura. Hubo accidentes graves en esa zona", cuenta.

Ernesto Heim, piloto de Aero Taxis del Sur -17 mil horas de vuelo- dice que el aeródromo de Melinka (Aysén) también es complicado: Es "una pista como Juan Fernández, tipo portaaviones y con vientos arrachados (que no son constantes). Tiene 800 metros y por las lluvias muchas veces hay sectores que se inundan".

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