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Vidas paralelas de Camiroaga y Cubillos

Uno amaba el campo, el otro, el mar. Uno era concertacionista, el otro aliancista. Los dos fueron almas libres. Ambos llegaron de niños a Juan Fernández y realizaron juntos su último vuelo a la isla... a jugársela por sus sueños.

por:  Por Lilian Olivares
viernes, 09 de septiembre de 2011

A Felipe 1 le viene su nombre como anillo al dedo: de origen griego, significa "amigo de los caballos".

Le gustaban tanto a Camiroaga, que pudo comprender lo que sentía el pequeño "Zafrada", de Iloca, cuando aprovechó su minuto de fama post-terremoto para pedir que le regalaran uno, y le obsequió el galopante "Dominó".

A Felipe 2 le calza totalmente el análisis por numerología que se puede hacer de su nombre: "Ama lo complejo y lo elevado, lo que se siente y lo que se presiente". Cubillos llegó también el corazón de "Zafrada", en Iloca.

Uno amaba los halcones: Camiroaga. El otro, los albatros: Cubillos.

Los halcones tienen alas finas, acentuadas, que les permiten alcanzar velocidades extremadamente altas. De plumaje oscuro, prefieren los ambientes rocosos salvajes y solitarios. Como Felipe 1.

Los albatros son las aves que tienen las alas más largas... de unos tres metros. De cuerpo blanco, su plumaje es blanquinegro. Estos grandes pájaros de mar son compañeros incansables de los navegantes de largas distancias. Como Felipe 2.

Cuatro años había cumplido Felipe Cubillos el 9 de agosto de 1962 cuando nació Camiroaga, el 8 de octubre de 1966. Uno creció veraneando en Algarrobo, entre veleros y "El Caleuche" de su padre, el ex canciller Hernán Cubillos. Otro lo hizo en Villa Alegre, oliendo los naranjos y corriendo entre perros y caballos, donde su tía paterna "Mina" (Lavinia Camiroaga), en la VII Región.

Ambos vieron partir a uno de sus progenitores de madrugada. El miércoles 11 de abril de 2001 falleció Hernán Cubillos Sallato de una fulminante dolencia cardíaca. El 23 de febrero de 2006 murió María de la Luz Fernández, la madre de Camiroaga, de un fulminante cáncer al hígado.

De seguro a ninguno de los dos Felipe le gustaría que la marca F.C. -iniciales de ambos- fuera signo de éxito, sino más bien de vencedores, porque los dos conocieron alguna vez el fracaso y fueron capaces de elevarse alto superando la adversidad .

Almas libres en el colegio

Difícil resulta imaginar a cualquiera de los dos formados disciplinadamente en el colegio. Cubillos partió en el Tabancura. Camiroaga en el San Ignacio, de El Bosque.

Del colegio Tabancura, Cubillos emigró a la Escuela Naval y luego, a punto de dar la prueba para postular a la Universidad, decidió trasladarse al Instituto Nacional.

Camiroaga, en tanto, dejó el San Ignacio y se fue al colegio Marshall. No repetía curso, pero tampoco era una lumbrera y quizás el ser demasiado inquieto le impedía desenvolverse en un colegio tradicional.

Los dos fueron almas libres desde chicos.

Sus sueños en la isla que hicieron realidad

Felipe 1 y 2 llegaron de adolescentes al archipiélago de Juan Fernández y ambos, aventureros, se enamoraron de la isla Robinson Crusoe.

Camiroaga lo hizo junto a un amigo cuyo padre era dueño de la hostería "El Pangal". Cubillos, navegando en el "El Caleuche" con su padre.

El primero inició ahí sus primeros galopes a caballo. Andaba sin montura, y solía resbalarse. Con sus amigos se entretenían comiendo pescado, tocando guitarra y haciendo ruido con sus risotadas juveniles.

Eran los años 79-80, mismos en que llegó por esos lados Felipe Cubillos. Lo suyo siempre fue el mar, de modo que se divertía haciendo competencia de piqueros con los hijos de los pescadores de la isla.

Por esos lazos que crearon desde entonces no fue sorpresa para los isleños verlos llegar después del tsunami del 27 de febrero del año pasado, a ayudarlos.

Ahí, en Juan Fernández, Camiroaga inició su primera relación con la TV. Tenía 14 años, era pecoso e "hinchador". Así se le quedó grabado al equipo de Televisión Nacional encabezado por el periodista Arturo Castillo cuando el chico se acercó a ellos, les preguntó en qué andaban y no se les despegó más. Se ofreció para ser su asistente de cámara. Estuvo con el equipo del canal durante una semana, llevando los focos y las cámaras.

Fue el principio de su gran pasión, que lo transformó, paradójicamente, en el rostro de Televisión Nacional; el gran conductor que animó el último Festival de Viña.

También Juan Fernández marcó la historia de Cubillos. Ahí desarrolló ampliamente su último emprendimiento: "Desafío Levantemos Chile". Cristina, la directora de la escuela, lo sabe mejor que nadie. A ella le llevó la segunda escuela -después de la de Iloca- que construyó su propio movimiento ciudadano.

El empresario que compró libertad

Un día don Jorge Camiroaga Puch, dedicado al negocio de maquinaria agrícola, le dijo a su hijo: "Bueno, Felipe, ¿has pensado en lo que vas a hacer?

Felipe 1 le respondió que le gustaba el campo y que también la televisión. Don Jorge le respondió: "Campo no tenemos, no somos familia de tener campo, así que vas a tener que ser empleado de un campo toda tu vida. Y en la televisión te voy a tener que mantener siempre. Pero estudia lo que quieras".

Fue así como partió, con su papá, a matricularse para estudiar televisión en Incacea. Después hizo algunos cursos de periodismo en la Universidad de Las Condes y también de teatro en la Academia de Fernando González.

Felipe 2 también tuvo variados intereses: le gustaba el mar y también las leyes y la academia.

Entró a Derecho en la Universidad de Chile, lo que complementó con un posgrado en administración de empresas en la Universidad Adolfo Ibáñez. Vestía de cuello y corbata cuando se convirtió en un empresario que participaba en la actividad gremial, en SalmonChile y en la Corporación de Exportadores.

Tenía una cómoda situación en el sur cuando, a los 28 años, renunció a su puesto como gerente de una empresa salmonera para ganar libertad.

Desde entonces se dedicó a desafiar al mar, compitiendo en numerosas regatas. Entre medio abrió varias empresas donde marcó un estilo, convirtiendo a sus ejecutivos en socios (Marina del Sur en Puerto Montt, Piscicultura Australis, Naviera El Navegante y Senegocia.com). Creó la Fundación Imagina, que asesoraba a microempresarios en alianza con las escuelas de negocios del país.

Por el año 2004 fue decano de la Facultad de Economía y Empresa de la Universidad Diego Portales.

Pero su mayor triunfo fue haber cruzado el Cabo de Hornos, en la regata internacional de la vuelta al mundo. No valoró tanto el haber alcanzado el segundo lugar, sino lo que aprendió en ese largo viaje, venciendo olas de 18 metros y leyendo el lenguaje de la naturaleza. Ahí descubrió, por ejemplo, que no hay temporales que sean eternos; siempre sale el sol. Y que las estrellas se ven en la noche, pero siempre están.

La estrella que alumbraba la TV

Camiroaga fue durante un tiempo una estrella que no se veía. Partió como asistente de cámara en el departamento de prensa del ex Canal 11, hoy Chilevisión. Luego pasó al área de producción.

Empezó a brillar en forma tenue desde que apareció en el programa musical Videotop, luego en Extrajóvenes animando con Katherine Salosny y más tarde con Claudia Conserva.

A los 26 años, lo contrató Televisión Nacional para que coanimara "Buenos días a todos" con Tati Penna, pero pronto los reemplazaron Margot Kahl y Jorge Hevia.

Tuvo intentos por dedicarse a las telenovelas; sus incursiones no recibieron buena crítica.

Animó otros programas reguleques o francamente malos, como "Contigo en verano", en 1997. "Lo hicimos pésimo. Ahí sí que mis bonos habían bajado a cero". Partió a Europa a mochilear y a replantearse su carrera.

Fue en 2005 cuando la piedra mostró sus diamantes. Volvió a "Buenos días a todos" junto a Tonka Tomicic y al año siguiente estrenó su programa de conversación "Animal nocturno".

De ahí en adelante, salvo los vientos tormentosos que son parte del clima, todo crecía en su mundo profesional... y también en sus finanzas. A punta de disciplina y tesón. Llegó a estimar que si tenía un hijo no necesitaría trabajar más de medio día en el futuro, y el resto del tiempo lo dedicaría a estar con él.

En 2009 y 2010 animó el Festival de Viña. Tuvo su programa "Halcón y Camaleón" junto al comediante Stefan Kramer. El también era un camaleón, como Stefan. De hecho, inventó los personajes "El Washington" y "Luciano Bello".

Estaba en una posición donde incluso comenzó a darse el lujo de emitir sus opiniones personales políticas. Se había convertido en uno de los rostros más influyentes de la televisión.

Corazón político de uno y de otro

Que a Camiroaga le gustaba Michelle, la Presidenta, nunca lo ocultó. Lo que sorprendió fue cuando para la campaña presidencial del 2009 decidió darle su apoyo público al candidato Eduardo Frei Ruiz-Tagle. Lo planificó con Ricarte Soto, quien lo fue a entrevistar durante las vacaciones del animador. Otra sorpresa la dio el año pasado, cuando le pidió a Rodrigo Hinzpeter, a través de un enlace en directo, que el Presidente impidiera la instalación de la termoeléctrica Punta de Choros.

Este año no pudo quedar al margen del gran tema: el movimiento ciudadano por la educación. Grabó un video diciendo: "Quiero aprovechar esta instancia para dar todo mi apoyo, desde mi cabeza, desde mi corazón, desde mi alma, a los estudiantes chilenos. Creo que han dado una lucha impecable, creativa, sensible, tremendamente valiente, que de verdad como chileno siento un orgullo gigante. Creo que la educación no puede ser un negocio para nadie, y también creo que la educación es lo que cambia este mundo de raíz. Pueden lograr un cambio histórico, tremendamente necesario, y que paradójicamente no nace de quienes tiene que nacer, de la autoridad, sino que nace de ustedes. Así es que de verdad, de corazón, apoyo a los estudiantes chilenos".

Felipe Cubillos no ganó su influencia en la pantalla chica, sino por mail y desde el mar. Miles de jóvenes se convirtieron en sus seguidores a través de los correos que enviaba desde algún lugar del mundo, mientras navegaba. Esos mismos seguidores fueron los primeros a quienes les escribió después del terremoto, convocándolos a ir en ayuda de los damnificados. Hubo muchísimos que dejaron la comodidad de sus camas con scaldasonno para seguirlo. Y caló hondo en un sector duro de conmover: el mundo empresarial, que se convenció de que el líder tenía razón: hay tareas que los privados pueden hacer en forma mucho más rápida y eficiente que el sector público. Además, en vez de preguntarse qué hace el país por mí era hora de cambiar el discurso: ¿qué hago yo por mi país?

El mismo año en que Camiroaga tomaba partido por la candidatura de Frei Montalva, Cubillos recibió el llamado del presidente de la UDI, Juan Antonio Coloma, que le ofrecía entrar a la política y respaldarlo para un cupo senatorial del sur. Pero el hombre de mar declinó.

Su amigo Andrés Chadwick contó que "Felipe era un número puesto en todas las listas cada vez que se pensaba en candidatos para algo".

Sin embargo, él no era encasillable. Lo dejó claro en una entrevista en abril del año pasado en este diario: "Políticamente, tengo los sueños de la izquierda con las soluciones de la derecha. Sueño con un país más justo, más humano, más igualitario, pero con soluciones eficientes, no capturado por los grupos de poder. Que invirtamos donde realmente se necesita, que es, básicamente, en la educación. Y eso me apasiona".

A diferencia de Camiroaga, Cubillos se manifestó indignado con la forma que tomó el movimiento por la educación: "Soy un indignado, porque trabajamos sin descanso para que ningún niño chileno perdiera su año escolar en 2010 y, junto a mucha gente, lo logramos. Pero, un año después, vemos que miles de nuestros jóvenes están a punto de perderlo".

Sus pérdidas y fracasos

Ambos supieron de pérdidas. Felipe de la televisión tenía menos de seis años cuando su madre se separó de don Jorge y partió a hacer una nueva vida en España. Su padre fue madre a la vez hasta que el chico creció. La reconciliación con la mamá llegó también con su madurez y a punta de terapia.

Felipe navegante también vivió la separación de sus padres, pero ya estaba adulto y vio, satisfecho, la feliz reinvención de su madre Marcela Sigall, que por primera vez partió a trabajar. Cubillos experimentó, asimismo, en carne propia, el abrupto término de su propio proyecto conyugal cuando se separó de su esposa, con quien tuvo cuatro hijos.

Felipe de la tele no tuvo hijos.

Ambos supieron de fracasos y, por lo mismo, no conjugaron la palabra éxito... sabían que es efímero.

"Después de haber visto de frente la cara del fracaso, lo que pasa hoy conmigo no tiene ninguna importancia (se refiere al éxito). Ser exitoso siempre no existe", dijo Camiroaga. Y Cubillos: "Tanto el éxito como el fracaso son estados transitorios en la vida. Después de cada fracaso, si pones suficiente pasión te vas a volver a levantar".

La hora de partir les llegó en alta. Amando y amados. "Confieso que mi vida es fascinante", decía un realizado Felipe Cubillos. "¿Qué más le puedo pedir a la vida?", confesaba un agradecido Felipe Camiroaga.

Los dos partieron juntos al viaje solidario de Juan Fernández.

El halcón y el albatros vuelan hoy sin límites...

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