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Exclusivo: El testimonio de los 5 reos que sobrevivieron al incendio en la San Miguel

Un colombiano y cuatro chilenos lograron escapar del fatídico piso 4, de la torre 5, el 8 de diciembre. Un relato de primera fuente de la pelea que originó el incendio: El momento en que con un encendedor se prendió el lanzallamas casero. Las estrategias de sobrevivencia: Debajo de los catres e incluso bajo el chorro de la ducha cercana para no sentir el calor. El rescate: Las dificultades para romper los candados; los gritos de los gendarmes pidiéndoles ayuda a los propios presos... «La Segunda» inicia esta manera una serie con los principales antecedentes que se han recabado en la investigación del caso, a cargo del fiscal Alejandro Peña.

por:  Por Viviana Candia
lunes, 10 de enero de 2011

Las horas previas ya habían sido tensas. Corría el rumor de que esa noche algo pasaría en el cuarto piso de la torre 5 de la cárcel de San Miguel... El grupo de uno de los reos del lugar, "El Aguja", quería apoderarse de la pieza chica y, para ello, lo mejor era golpear a sus ocupantes para que los gendarmes los sacaran de allí.

A las 5 de la tarde del 7 de diciembre, el plan estaba urdido y se les previno a algunos presos. A medianoche se apagaron las luces y el lugar comenzó a compartirse el alcohol...

A casi un mes de la tragedia en la cárcel de San Miguel del 8 de diciembre, que costó la vida de 81 reos, «La Segunda» inicia una serie con los elementos más destacados de la investigación. Hoy, en forma exclusiva, entregamos la versión de los únicos cinco presos -cuatro chilenos y un colombiano- que estaban en el lugar donde partió el incendio y que vivieron para contarlo .

Los cinco aún no prestan declaración directa ante los fiscales. El mismo día del siniestro y por delegación del fiscal de turno, Sergio Sepúlveda, lo hiocieron ante un gendarme. Más tarde, repitieron su vivencia ante detectives de la PDI y en este segundo testimonio se explayaron más sobre lo ocurrido.

Los antecedentes que han entregado, eso sí, permitieron al fiscal regional sur Alejandro Peña, encargado del caso, reconstruir cómo comenzó la feroz gresca en ese recinto penitenciario.

"Pesquen las cuchillas..."

Patricio Bastías Torres, "el hermano Pato" (38 años) -en la cárcel desde enero de 2009, condenado a 6 años por robo con intimidación-, vivía en la pieza chica del piso 4 de la torre 5, la misma de la disputa: "Este lugar es uno de los más cotizados por los internos, ya que ahí están los choros más respetados del piso y de la torre. En ese sector vivíamos junto a 11 internos en total".

Según él, alrededor de las 17 horas del 7 de diciembre Jonathan Mena Espinoza (también fallecido) le alertó que algo pasaría en el sector: "Esto me lo dijo a modo de información, para que me cuidara, ya que en la torre 5 todos me estiman y me llaman el hermano Pato".

"Sabía que el grupo del Johnny, conformado por Juan Escanilla Leiva (alias El Aguja o Cojo de la mano); Francisco Peredo Martínez, alias Frafrá; Leonel Flores Ossandón (alias el Nono); José Arancibia Cortés (alias Rupert); Eugenio, apodado Euge y el Mesada, les tenían bronca a los que dormían conmigo, entre los que estaban el Alex, alias María de los Perros; Patricio Troncoso, alias el Patito, Andrés Cabrera, Germán Cabrera y Diego Portugués, a los que querían golpear para bajarlos del piso, dado que siempre que ocurre una pelea los gendarmes hacen cambios de ubicación", agregó.

A medianoche, "una vez que se apagaron las luces todos los integrantes de mi pieza, junto a otros que viven en el pasillo, incluyendo la pieza del Johnny, comenzaron a beber alcohol: pájaro verde".

El colombiano Juan Carlos Ramírez (35) -condenado en 2007 a cinco años por clonar tarjetas de crédito- dice que a las 3:10 AM los gritos del lugar y las cuchillas golpeando los barrotes lo despertaron. "No pasaron ni 15 minutos, los ánimos se empezaron a caldear y el ambiente se puso más complicado, alcanzando a escuchar a algunos internos que abrían los biombos de otras casas violentamente y estaban arrastrando muebles hacia la entrada del colectivo, por lo que decidimos vestirnos para poder reaccionar más rápido ".

El "Hermano Pato" -eso sí, dando otra hora, pasadas las 4:30- dice que, ante los gritos en el pasillo, "ingresaron mis compañeros de pieza diciendo 'pesquen las cuchillas, porque los machucaos del fondo quieren zumbarse la pieza' (...) tomé mi ropa y comencé a vestirme de forma rápida, porque siempre que hay peleas se pueden cometer errores y matar a alguien que no tiene nada que ver (...) por lo que mi intención era salir de la pieza", recordó. Se ubicó fuera del lugar y "me quedé escondido mirando por entre las literas".

El balón de gas que comenzó las llamas

Fernando Panaguirre (30 años) -recluido tres años en San Miguel por robo con violencia, con una condena total de 10 años y 1 día- aseguró en su testimonio que cerca de las 4 AM " escuché un golpe fuerte, ocasionado por un balón de gas que chocó contra la puerta de acceso del dormitorio, escuchando inmediatamente un ruido provocado por el gas que salía del cilindro. Al salir de mi pieza observé que se incendiaba todo el cuarto, existiendo mucho humo, por lo que corrí al baño, metiéndome bajo la ducha... dando el agua para no quemarme".

Jaime Hernández Calderón -a sus 27 años cumplía pena de 541 por robo por sorpresa- sólo escuchaba gritos y garabatos, pero no pudo ver si la pelea incluía estoques, "porque estaba oscuro y había una gran cantidad de humo". Y agregó: "Luego de unos momentos me di cuenta de que se estaba quemando el colectivo completo, por lo que solo atiné a bajar de la cama y me quede ahí agachado".

A Nicolás Cáceres (24 años) le faltaban sólo seis días para cumplir su condena de cinco años y un día por robo con violencia, cuando sintió el ruido del "balón de gas de 5 kilos que lanzaron contra la puerta de ingreso al piso... No obstante este se incendió inmediatamente, saliendo de su válvula una llama de gran tamaño, la que fue disminuyendo a medida que pasaba el tiempo... Se prendieron las sábanas que cubrían los camarotes internos, iniciándose un incendio en segundos, quemándose los colchones y demás cosas que había en el interior del dormitorio , produciéndose un humo negro por lo cual me tiré al piso mojándome el cuerpo y tapándome el rostro con un paño húmedo".

"Todos comenzaron a gritar que trajeran agua"

En medio de este episodio, "Hermano Pato" fue privilegiado testigo: "Observé que 'El Aguja' junto a todo el grupo del Johnny iban caminando hacia la pieza mía, la pieza chica. 'El Aguja' portaba un cilindro de gas en sus manos, que llevaba puesto el regulador y la manguera estaba cortada. En ese momento se acercó hasta unas de las literas de mi pieza y sacó un encendedor con el que prendió la punta de la manguera y dejó la llave de paso abierta: funcionaba como un lanzallamas".

Luego Escanilla encendió un colchón y lo lanzó adentro de la pieza chica: "Adentro mis compañeros de pieza estaban con estoques y lanzas tratando de agredirlo para que se alejara, iniciándose un incendio en el piso que se propagó rápidamente por las sábanas, las sillas, los colchones, la ropa. Todos se dispersaron y la pelea paró. Todos comenzaron a gritar que trajeran agua para apagar el humo".

El colombiano agregó un dato que significaría la muerte de los reos: "Como a las 4:15 horas las llamas ya estaba propagándose por el resto del colectivo y la mayoría de los internos se habían dirigido hacia el fondo del colectivo" (lejos de la reja).

Aparecen los gendarmes: Los esfuerzos por abrir las rejas

Este último antecedente lo ratifica el "Hermano Pato", quien explica por qué los presos se alejaron de las rejas, porque al ver a los gendarmes en la reja "pensaron que vinieron a pegarnos, porque estábamos peleando, por lo que se fueron al fondo del pasillo y no pudieron salir. Esto suele ocurrir...".

Pero este preso "estaba tan desesperado con el humo que pensé que, aunque me pegaran, necesitaba salir". También se acercó "para poder escapar" Jaime Hernández, el que estaba agachado bajo su cama.

Bajo el agua de la ducha, Panaguirre vio cómo los gendarmes hacían esfuerzos para sacar el "candado inferior de la reja de acceso al colectivo, quedando el superior sin poder ser abierto, me imagino por las llamas".

La desesperación cundía, pues -según continuó Panaguirre- "el gendarme intentaba abrir la puerta por una de las esquinas inferiores con sus manos, las cuales tenía quemadas , gritándonos"por ayuda.

El colombiano lo ratifica: "En ese momento comenzaron a gritar que los ayudaran a empujar la puerta y empujamos logrando abrir la puerta unos 20 centímetros, y comenzamos a arrastrarnos hasta que salimos los cinco (...)".

Nicolás Cáceres explica que sólo alcanzaron a arrancar 5, "ya que la lata de la puerta estaba muy caliente".

 El esfuerzo de llevar mangueras... pero no había agua suficiente

Una vez fuera del lugar del incendio, algunos presos relatan que intentaron ayudar al resto de sus compañeros.

Por ejemplo, el colombiano Juan Carlos Ramírez recordó que bajaron a buscar extintores y mangueras para conectarlas a la red de agua, pero "sólo pudimos quedarnos en la escalera que conecta el tercer piso con el cuarto, ya que el calor y el humo que se sentían eran muy fuertes, por lo que abrimos la llave del agua, pero ésta no salía con presión, no pudiendo tirar agua al fuego. Después de unos 45 minutos llegó personal de Bomberos que nos pidieron que evacuáramos el lugar para dejarlos trabajar".

El otro que detalla esta parte de la tragedia es Fernando Panaguirre, quien encontró un napoleón "en uno de los pisos con el que corté los candados de las mangueras del segundo y tercer piso ubicados en un costado de la escalera caracol, subiendo con dichas mangueras al cuarto piso, intentando apagar el fuego con mis compañeros y otros gendarmes que llegaron al lugar. No obstante la presión del agua de las mangueras no era suficiente, el fuego era demasiado intenso, viéndose al interior del cuarto sólo humo y fuego, escuchándose mucho ruido ya que toda la torre gritaba".

Los informes periciales: Sólo 3 reos murieron carbonizados, el resto por asfixia

De acuerdo a los informes elaborados por el Servicio Médico Legal (SML) para datar con exactitud la hora y causa de la muerte de los 81 cuerpos que dejó el incendio de la cárcel de San Miguel, la mayor parte de los decesos se produjo entre las 4 y las 5 de la mañana.

La primera víctima habría fallecido a las 4:05 de la madrugada y la razón de su deceso habría sido asfixia: Se trata de Alan Andrés Ñanco Soto (20), quien estaba cumpliendo condena por robo con intimidación. Dos años antes, mayo de 2009, junto a otros tres menores de edad fue descubierto por Carabineros tras asaltar una estación de servicio Terpel en el Camino a Melipilla.

Los análisis toxicológicos de la víctima habrían arrojado presencia de cocaína.

El informe de la PDI -que se basa en los resultados de la autopsia practicada por el SML- indica que de los 81 fallecidos sólo tres murieron por carbonización, 1 por asfixia y carbonización y el resto, asfixiados e intoxicados por gases en incendio.

Bomberos recibió la alarma a las 5:48 horas, desde un celular privado de una persona que indicó ser un reo. Un minuto después se confirmó la alarma con una llamada directa a la cárcel y a las 5:51 horas se despachó el carro de bomberos que llegó al lugar a las 5:57.

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