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Los días más difíciles para Cristina K y su gobierno: El costo político por Nisman

En la Casa Rosada trabajan para contener el golpe mediático.

por:  La Segunda
martes, 20 de enero de 2015

Foto AFP

Pablo Rodillo


"Las consecuencias políticas son impredecibles: habrá que esperar la estrategia comunicacional del gobierno. Lo único que está claro es que al gobierno le hizo más daño la muerte de Nisman que la denuncia de Nisman", asegura desde Buenos Aires a La Segunda Julio Burdman, analista político de la Universidad de Belgrano, al referirse a la muerte del fiscal que llevaba en exclusiva la causa del atentado a la mutual judía AMIA en 1994 y que dejó 85 muertos.

Desde ayer, el gobierno argentino de la Presidenta Cristina Fernández se encuentra en alerta. Enfrentó su día más difícil desde el estallido de las protestas del campo, allá por 2008, en el inicio del primer periodo de la Mandataria. Tras la muerte de Nisman, "el mayor perjudicado políticamente es el gobierno. Abrís los diarios, los portales y el título es murió el fiscal que denunció a Cristina, ¿cómo no va a perjudicar?", admitió un alto funcionario del gabinete K. Según el diario Clarín de Buenos Aires, la preocupación no es menor y desde ayer se monitorea en todos los despachos de la Casa Rosada y Olivos todas las noticias sobre la muerte del fiscal.

Y la estrategia para las próximas horas sería la cautela. "Si hace cinco días estamos viviendo una locura inesperada imaginate ahora, son horas difíciles", explicó una fuente al interior del gobierno. "Hay que despejar toda especulación porque algunos irresponsables responsabilizan al kirchnerismo de esto", agregó. Para empeorar más la situación, hoy no se encontraron restos de pólvora en la mano del fiscal.

Es que "la denuncia de Nisman contra el gobierno fue gravísima, pero hasta no conocer las pruebas (las escuchas telefónicas) que aseguraba tener, no podemos saber cuán lejos podía llegar. Pero más allá del caso judicial, la cuestión es la conmoción social que produce la muerte de un fiscal que acaba de hacer semejantes acusaciones" y lo que está afectando al gobierno, asegura Burdman. Para él, "se trata de una muerte con una fuerte connotación política nacional e internacional, en el marco de una serie de atentados en todo el mundo. Por más contundentes que lleguen a ser los resultados de la investigación forense, que en su primer informe asegura que Nisman estaba solo con su arma". Sin embargo, asegura, lo malo para el gobierno es que siempre habrá dudas en un caso como éste.

La versión oficial: el complot para perjudicar al gobierno

Hoy el jefe de gabinete de Cristina Fernández, Jorge Capitanich, insistió con la idea -conocida anoche con la carta por Facebook que publicó la Mandataria- de que la muerte de Nisman fue un suicidio vinculado con "una guerra de espías" y dijo que si hubo "presión o extorsión, es necesario investigar hasta las últimas consecuencias".

"Es imprescindible hacernos varias preguntas: ¿por qué el sábado el juez (el fiscal Nisman) pidió un arma? ¿Si tenía presión, si tenía algún tipo de amenaza? ¿Si las amenazas provenían de agentes de inteligencia actuales o desplazados o extranjeros? ¿Por qué interrumpe un viaje? Si esto ha constituido una presión o extorsión, es necesario investigar hasta las últimas consecuencias. Es necesario identificar por qué lo hace", dijo el jefe de gabinete. Lo curioso, es que Capitanich mencionó dos veces lo "absolutamente llamativo" que le resulta al gobierno que "el fiscal Nisman haya interrumpido sus vacaciones de modo imprevisto, haya regresado en feriado judicial".

Lo dicho hoy es ya el discurso oficial K: un complot gigantesco con el mismo fin de siempre, perjudicar al gobierno.

Por Facebook

Anoche, Cristina contaba con lujo de detalles cómo Nisman habría caído en este complot que al parecer le costó la vida. "¿Quién fue el que ordenó volver al país al fiscal Nisman el día 12 de enero, interrumpiendo vacaciones?", escribió la Presidenta comenzando a vincular el regreso de Nisman -que estaba de vacaciones- con el ataque a la revista satírica Charlie Hebdo en París y la cercanía del juicio por encubrimiento del atentado a la AMIA.

"¿Quién puede creer que alguien que tenía tan grave denuncia institucional contra la Presidenta, su Canciller, que profesa la fe judía y es judío, o contra el secretario general de una organización juvenil que cuando ocurrió el atentado estaba en 5to año del secundario, se fue de vacaciones y de repente las interrumpe y en pleno feriado judicial, sin avisarle al juez de la causa presenta una denuncia de 350 fojas que evidentemente debía tener preparadas con anterioridad? ¿O será que alguien se las dio cuando volvió? Que por una de esas raras casualidades es al día siguiente de la marcha en Francia por los actos terroristas en París", afirmó Fernández.

 
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