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Experto: "La efervescencia en Turquía responde al descontento de los indignados de España"

Dario Cristiani, investigador de King's College, habló con "La Segunda desde Estambul.

por:  Cristóbal Heiss, La Segunda
jueves, 20 de junio de 2013
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¿Cuáles son las causas que generaron el malestar social en Turquía? ¿Por qué se habla de una Primavera Arabe si su régimen fue electo democráticamente?...

Estas son algunas de las interrogantes que Dario Cristiani , investigador de la universidad londinense King's College y analista del think tank norteamericano Jamestown Foundation, analiza tras la ola de protestas en Estambul y Ankara, que ha tenido al gobierno del premier turco, Recep Tayyip Erdogan, al borde de un ataque de nervios.

La ola de protestas en el país estalló luego que Erdogan decidiera -sin consultar a la ciudadanía- construir un mall en el parque Giza, en Estambul, lo que despertó la ira de los turcos.

Desde Estambul -donde Erdogan ha ordenado el desalojo de los manifestantes desde la plaza Taksim-, Cristiani señala a "La Segunda" que si bien el ambiente está un poco más tranquilo que hace dos semanas, aún hay personas protestando en las calles, en las que alguna vez se erigió el Imperio Bizantino.

"La efervescencia en Turquía responde al descontento de los indignados de España o al de los Occupy Wall Street, de Estados Unidos (los españoles reclamaban por la falta de oportunidad para los jóvenes y los últimos por la inequidad social y económica). No tienen nada que ver con la Primavera Arabe. Estamos hablando de un país que no es una dictadura, es una democracia con ciertos límites".

-¿Quiénes están detrás de estas manifestaciones?

-Esta protesta se caracterizó por ser muy diversa. Había muchos grupos que no tenían nada que ver entre ellos, como los kemalistas, los anarquistas y los kurdos, entre otros.

La policía respondió muy fuerte a lo que en un principio era una huelga muy normal y pacífica, que pretendía preservar una de las últimas áreas verdes del centro de Estambul.

-Mucha gente dice que Erdogan es muy autoritario. ¿Qué puede decirse sobre la democracia en Turquía?

-El problema es que en la última década el partido gobernante de Erdogan no ha tenido rivales. El Partido Republicano, el mayor opositor, es incapaz de superar la barrera del 22 % de los votos. En cambio, el partido oficialista AKP obtiene alrededor del 43 al 50% de los votos. En esta situación, por lo tanto, emerge una especie de partido autoritario.

Además está el problema de cómo las autoridades turcas manejan las protestas y el descontento. La televisión no dio cobertura a las manifestaciones y la policía actuó represivamente. No obstante, no creo que se pueda hablar de dictadura o de un país autoritario.

-En Turquía, al parecer, no hay mucha participación ciudadana, aparte de votar.

-Es cierto que Turquía no tiene una democracia como Escandinavia, pero hoy es mucho más democrática que hace 20 o 30 años.

Sin embargo todavía hay temas relevantes por resolver como el respeto a las minorías, o ciertos artículos del código penal que no son muy liberales.

En general, creo que Turquía puede ser considerada una democracia que tiene ciertos límites asociados principalmente con las dificultades para manejar el surgimiento de estrategias políticas y sociales.

-¿Cuáles son los pros y contras de Erdogan?

-A la economía le ha ido bastante bien bajo el actual régimen del AKP, además de desarrollar políticas diplomáticas más proactivas y efectivas, especialmente en los últimos 5 años.

En contra, creo que el hecho de que no tengan un competidor electoral serio empuja a Erdogan a actuar de forma más independiente sin tomar en consideración que puede haber oposición a ciertos proyectos en específico. En los últimos 5 años, el Premier tuvo una actitud más audaz y autoritaria, la que le ha traído problemas a Erdogan, desde que está en el poder.

-La forma de responder de Erdogan ha fluctuado entre la dureza y la pasividad. ¿A qué responde eso?

-Fue algo inesperado, creo que nadie de su partido, ni Erdogan, sabían del potencial de la protesta. Eso influyó en que sus respuestas fueran erráticas de ciertas maneras, empezando con una actitud audaz y luego intentar relajar los ánimos para luego retomar una postura audaz. No creo que fue una estrategia: Este fue el primer desafío que enfrenta desde que asumió el poder. Las manifestaciones lo tomaron desprevenido y su reacción se debe a lo mismo.

-¿Qué sucederá con las protestas?

-No es una protesta sistémica. Durará sólo un poco más de tiempo. Pero puede afectar la economía del país y las elecciones que vienen en 2014. Además, presentan una amenaza real a Erdogan, creando algunos problemas a mediano plazo en el sector de turismo, o que baje el crecimiento en la economía.


 
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