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Oligarcas rusos: Cómo amasaron su fortuna con la ayuda de los amigos correctos

Las biografías de los "siete banqueros", que fueron vitales para asegurar la reelección de Boris Yeltsin, en 1996, y con ello evitaron un eventual regreso del comunismo en Rusia, pero que, en la mayoría de los casos, no supieron adaptarse a los nuevos vientos que comenzaron a soplar con la llegada de Vladimir Putin al Kremlin.  

por:  Carlos Monge
sábado, 30 de marzo de 2013

Dos personajes que marcaron una época: Boris Yeltsin, Presidente de la Federación Rusa, y Boris Berezovsky, el empresario que hizo una gran fortuna tras participar en privatizaciones muy cuestionadas y que murió hace poco en Londres.


La visión de un periodista chileno: "Putin recortó espacios a los magnates"

Bernardo Suárez Indart es un periodista, chileno de origen, que lleva más de 40 años en lo que antes fue la URSS y que en diciembre de 1991 -con un fallido golpe de Estado contra Mijail Gorbachov , de por medio- se transformó en la Federación Rusa. Hijo de Jaime Suárez , ex secretario general de Gobierno de Salvador Allende , el actual corresponsal de la agencia Efe llegó siendo adolescente a Moscú y es un testigo de primera mano de las grandes transformaciones que se han producido en ese país en pocos años. Entre ellas, la irrupción de los oligarcas: "Cuando se produce la caída del socialismo real, de un momento a otro hubo que iniciar la transición a una economía de mercado. Y como toda la propiedad era del Estado, se privatizó de acuerdo a la cercanía con las autoridades. Fue un proceso dirigido desde el gobierno, no espontáneo. Y en un momento incluso se pensó que lo importante no era quien se quedaba con los medios de producción, sino que se necesitaba una acumulación originaria rápida". "La idea original del padre de las privatizaciones, Anatoli Chubáis , ministro de Yeltsin, fue: 'Tenemos esta riqueza, las empresas estatales, y vamos a distribuirla en partes iguales entre los ciudadanos'. Pero, ¿qué ocurrió? Que hubo estructuras organizadas que se dedicaron a comprar los bonos o vouchers de los demás, porque la gente no tenía mucha idea, y así surgen las primeras fortunas". "Acá hubo un tratamiento de shock . Se pasó de una situación de mucho dinero y pocos productos, a la inversa. A partir del 1 de enero de 1992, se liberalizaron los precios y aparecieron los productos, pero con precios por las nubes. En la URSS siempre había economía sumergida. Traficar divisas era castigado con la pena de muerte. Pero llega el capitalismo y los que antes eran delincuentes, ahora son emprendedores".
"Un cambio muy violento" "Los soviéticos eran ingenuos. No tenían ninguna noción de cómo funcionaba el capitalismo. Creían que con él venía la abundancia en forma automática. Para ellos, fue un cambio muy violento. Aunque tuvo, también, aspectos positivos. Pudieron ser dueños de sus viviendas en forma gratuita. El metro cuadrado hoy cuesta en Moscú 5.000 dólares. O sea, un departamento de 100 metros vale medio millón de dólares. Ahí hubo un beneficio real para muchos".
-¿Cuándo se acaba la "primavera" de los magnates? -Claramente, con la llegada de Putin al poder. Antes, Yeltsin tuvo poderes casi de zar. Pero su desgaste fue rápido. Y sólo el poder mediático de los oligarcas hizo posible su reelección. Llega Putin, que es un hombre joven, y poco a poco va restaurando la verticalidad del poder y recortando espacios a los magnates. Hay un ajuste de cuentas y una reactivación del orgullo nacional. El discurso político de Putin, a grandes rasgos, consiste en poner a Rusia de pie, después de la derrota en la Guerra Fría. Y ese discurso funciona. Hoy el Partido Comunista, que amenazó con fuerza a Yeltsin, sólo obtiene entre un 17 y un 19% de los votos. Y ello sin que haya menos ricos que antes. De hecho, desde 2009 a 2012, se ha multiplicado más de tres veces el número de 'milmillonarios', que pasó de 30 a 98. Lo que ocurre es que se pasó de un capitalismo de despojo a un capitalismo mucho más en serio.

La muerte de Boris Berezovsky , uno de los mayores oligarcas rusos -término que él mismo popularizó en una entrevista con el Financial Times, en 1996-, en Londres, hace una semana, en medio de oscuras circunstancias, nuevamente puso el foco de la noticia sobre los hombres que se enriquecieron tras el fin de la Unión Soviética y que luego tuvieron suerte dispar.

Berezovsky, al que se halló sin vida en un cuarto de baño de su mansión de Ascot, sin que aún se sepa si a causa de un suicidio o un homicidio, fue el prototipo de los hombres de negocios que aprovecharon la oportunidad que brindó el paso del socialismo a una economía de mercado para amasar grandes fortunas.

De hecho, se le considera la cabeza de un grupo de siete banqueros que conformaron la llamada " semibankirschina ", núcleo central de los negocios que proliferaron en la Rusia de Boris Yeltsin (1991-1999), cuando se privatizaron las empresas del Estado y las personas que, como él, contaban con la información y los amigos correctos pudieron adueñarse de ellas sin mayores esfuerzos.

De los siete oligarcas originales, que, en su momento, fueron hombres muy poderosos, con intereses que iban mucho más allá de los meramente económicos, sólo dos se mantienen hasta ahora en el top ten de los multimillonarios rusos - Vladimir Potanin y Mijail Fridman -, según datos de la revista Forbes, de febrero pasado. Los otros cinco vivieron distintas peripecias, llegando a morir virtualmente arruinados (como es el caso de Berezovsky), cuando no se sumieron simplemente en una discreta medianía.

Lo que sigue es la historia de estos magnates, que se volvieron hombres acaudalados de la noche a la mañana. Y que, en ocasiones, perdieron las fortunas que consiguieron con la misma rapidez debido a que la ambición rompió el saco... O a que no supieron reconocer a tiempo los vientos de cambio que empezaban a soplar en la misma sociedad que ayudaron a cambiar radicalmente.

1 BORIS BEREZOVSKY

Ingeniero en software y matemático, trabajó 28 años en la Academia de Ciencias de la URSS. Como experto en informática, se desempeña en Autovaz, empresa automovilística rusa creada a imagen y semejanza de la FIAT italiana. Cuando con Gorbachov y la " perestroika " asoman perspectivas de cambio y liberalización en la economía, crea una empresa en Suiza, Logovaz, como proveedora de la firma que fabrica los autos Lada. Tras la implosión soviética, sus contactos con la familia Yeltsin le abren nuevas puertas. Se mueve del terreno de los vehículos al de la aerolínea Aeroflot, de la que termina apoderándose vía Logovaz.

En 1994, sufre un atentado que termina con su chofer decapitado. Para entonces, ya está en la banca, el petróleo (Sibneft) y los medios (canal ORT), y en 1996, junto a los otros oligarcas, consigue la reelección de Yeltsin, que parecía muy difícil en principio y que logra imponerse en segunda vuelta con 53,8%, frente al 40 de su rival comunista, Guennadi Zyuganov . Ayuda también a elegir a Vladimir Putin como Presidente, pero se equivoca al pensar que éste es manipulable y debe exiliarse en Gran Bretaña, en 2001, cuando Putin cambia las reglas para los super ricos y les exige que paguen más impuestos.

"Nadie sacó más provecho (que él) de la caída de Rusia en el abismo", escribió Paul Klebnikov , autor de un perfil suyo titulado " El Padrino del Kremlin ", y que murió asesinado en julio de 2004 en Moscú. Por su parte, después de haber llegado a poseer US$ 3.000 millones en 1997, según Forbes, Berezovsky muere prácticamente arruinado, traicionado por su discípulo, Román Abramovich -el dueño del club de fútbol Chelsea-, y luego de haber tenido que desembolsar US$ 154 millones, como precio por su último divorcio. Ruptura a causa de la cual debió vender sus yates y buena parte de su colección de arte.

2 MIJAIL JODORKOVSKY

Su sueño de niño era ser director de fábrica, el punto cumbre del ránking profesional en la era soviética. Estudió Ingeniería y llegó a ser alto dirigente del Komsomol (la Liga de la Juventud Comunista). En algún momento, pensó que sus orígenes judíos le negaron mayores ascensos dentro de la jerarquía del partido. Decidió volcarse al naciente sector privado y crea una cooperativa, bajo el nombre de Menatep, embrión de su futuro imperio. Fue consejero del primer ministro de la Federación Rusa, en 1990, un año antes del derrumbe de la URSS (diciembre de 1991).

Cuando cae el régimen, muchas empresas estatales necesitan créditos y Menatep está ahí para dárselos, a cambio de jugosos intereses. Por esa vía, obtiene el control de la petrolera Yukos. En 1998, el alcalde de Nefteyugansk, localidad donde se extraen hidrocarburos, inicia una huelga de hambre para exigir que se le paguen regalías a su ciudad, y es asesinado (el ex jefe de seguridad de Yukos está en prisión por este crimen). Pero el error fatal de Jodorkovsky es que, tras llegar Putin al poder, piensa que puede seguir jugando un rol político. Intenta financiar a un bloque opositor amplio que va desde los liberales hasta los comunistas. Putin lo hace encarcelar por fraude y su condena lo mantendrá entre rejas al menos hasta el 2017.

3 VLADIMIR GUSINSKY

Se inicia como conductor de taxi, en los 70, actividad que combina con el floreciente mercado negro, que era inseparable de la economía centralmente planificada. En los 80, desarrolla lazos con el PC soviético, y organiza diversos eventos. Allí estrecha vínculos con Yuri Luzhkov , alcalde de Moscú, cuya amistad resulta ser vital para muchos oligarcas, pues no ejercía sólo el gobierno local, sino que tenía una red de empresas asociadas.

En 1989, Gusinsky funda un banco y emplea en el área de seguridad a cerca de mil ex agentes del KGB. En 1994, ya ha consolidado un imperio mediático, bajo el nombre de MediaMost, que reúne periódicos, revistas, diarios y una red independiente de TV. En los tempranos 90, quiso enfrentarse a Berezovsky, pero Yeltsin los reconcilia, demostrándoles que hay espacio para todos.

Finalmente, la crisis financiera de 1998 lo golpea duro y es el primero en sentir en carne propia el cambio de mano que significa la ascensión de Putin al Kremlin. Después de que sus medios le hacen la guerra durante la elección de 2000, debe marchar, primero, a un forzado exilio español y posteriormente a Israel, donde se compra un club de básquetbol, el Hapoel Tel Aviv.

4 ALEXANDER SMOLENSKY

Nieto de un judío austríaco que escapó de la persecución política en Viena para buscar refugio político en Moscú, Smolensky siempre sintió que el estalinismo no había tratado a su antepasado como un igual, sino que lo había discriminado, pese a ser un comunista devoto. Se crió, entonces, con resentimiento hacia el sistema soviético y al solicitar pasaporte eligió poner como nacionalidad la austríaca, de su madre, antes que la de su padre ruso.

Genuino emprendedor, busca formas de iniciar negocios de todo tipo. Mientras hace el servicio militar en Tiflis (Georgia), usa el acceso a la imprenta del Ejército para imprimir tarjetas de visita que comercializa por su cuenta. De regreso a la vida civil, se vincula a los talleres de impresión de un ministerio y ahí se las arregla para imprimir biblias o " samizdat " (literatura disidente).

Al final lo arrestan, pero no lo acusan de ofensa criminal, sino de robo de tintas. Condenado a dos años de trabajo forzado, se relaciona con la construcción y de ella salta al negocio financiero, creando el banco Stolichny. Luego, por la vía de una privatización "entre amigos", toma las riendas del ex banco estatal Agroprom y echa las bases del SBS-Agro, primer banco privado ruso. En 1998, este banco va a la quiebra, dejando en la ruina a miles de pequeñas ahorristas, pero no a él. Smolensky, en definitiva, pierde influencia política, pero no económica, pues conserva buena parte de su fortuna.

5 VLADIMIR VINOGRADOV

Amigo de Luzhkov y de Yeltsin, Vinogradov es el paradigma del cuadro político vinculado al partido gobernante que sabe despegarse de un sistema que entra en crisis para sacar provecho de las oportunidades que se le presentan. En los 80, trabaja como ingeniero y asume cargos importantes en el Komsomol, lo que le da la ocasión de hacer estudios de Economía en la Academia Plejanov, transformándose en economista jefe del banco industrial Promstroibank, en 1988.

En octubre de 1989, funda el banco privado Inkombank, que es la base de su fortuna personal. Tan bien le va que en 1996, justamente el año en que Yeltsin es reelegido, rankea en el lugar número 12 en la lista de los rusos más adinerados. El banco fue declarado en bancarrota en el 2000. Durante mucho tiempo circularon acusaciones de que sus ejecutivos habían transferido ilegalmente fondos de la entidad a subsidiarias fuera de Rusia. Vinogradov falleció en 2008, por causas naturales, y pese a la sonada quiebra, no estaba, por cierto, en la miseria.

6 VLADIMIR POTANIN

Otro oligarca que proviene de la más rancia nomenklatura . Su padre perteneció al comité central del PCUS, y trabajó en el Ministerio de Comercio Exterior, donde también recaló su hijo tras graduarse de economista. Los buenos contactos lo favorecieron. Crea los bancos Onexim y el MFX, que se transforman en líderes en su campo. Las empresas estatales transfieren sus cuentas a estos bancos, lo que hace sospechar que su estructura sirva como vía para canalizar y blanquear fondos de ex grandes jerarcas del partido.

En 1995, es el arquitecto del sistema que permite canjear créditos por acciones en empresas del Estado en proceso de desguace. Es la época de las privatizaciones de Yeltsin, administradas bajo la forma de subastas y con gran injerencia de su hija, Tatiana, que decidía quienes participaban en ellas. En base a esta operatoria, Potanin termina siendo dueño de Norilsk Nickel. Según Forbes (2013), es la séptima mayor fortuna rusa, con US$ 14.300 millones.

7 MIJAIL FRIDMAN

Su familia procede de la ciudad ucraniana occidental de Lvov, que fue polaca antes de la partición de Polonia, en 1939, en virtud del pacto Molotov-Von Ribbentrop. Va a una buena escuela en Moscú. Se foguea como emprendedor en la Rusia de los 80, vendiendo entradas de teatro y danza, en el mercado negro de estos productos. Entra en negocios más grandes, al exportar aceite al exterior e importar computadores. Y consolida su expansión cuando con su socio, Piotr Aven , ex ministro de Comercio Exterior en los 90, forma el consorcio Alfa, cuyas naves insignias son el Alfa Bank y la petrolera TNK. Forbes estima que hoy es el segundo hombre más rico de Rusia, con haberes por US$ 16.500 millones, sólo superado por Alisher Umanov con 17.600 millones, pero que ya pertenece a la segunda generación de los oligarcas.

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